bueno, casi se me olvida que, había quedado de actualizar esto el día de hoy, pero aun no acaba el día (al menos en México) así que, aquí se los dejo
NOTA: me dijeron de meter un poco más de 6927, y la verdad... si lo haré, jamás e escrito de ellos pero.. por qué no intentarlo? xD
se introducirá esta pareja en el siguiente cap, que subiré el próximo viernes
(actualizare cada viernes)
ESPERO SEA DE SU AGRADO!
CAPITULO 5: Inocencia
Probo nuevamente aquellos finos labios rosar.
Primero fue apenas un rose de labios, un contacto dulce y fino, se separaron y volvieron a unir sus labios, aquel no era como los besos pasados que se habían dado, apasionados y salvajes, este era algo, dulce e inocente, era el beso adecuado y perfecto para ese adolescente.
sentía como las piernas le temblaban, no sabía si era por el contacto o el frio que sentía en esos momentos, al parecer no fue el único que lo noto, ya que sintió como ese doctor que le besaba, lo tomaba por la cintura y acercaba a s cuerpo, brindándole soporte y un poco de calor.
Si… esos labios definitivamente tenían lo que el buscaban, tenía ese sabor exquisito, además de alguna especie de brujería que le atraían más y más.
El japonés sintió una pequeña punzada en su entrepierna, soltó una maldición en su mente y se separó un poco del rostro del chico.
Este se encontraba completamente rojo, toda la gama de rosjos rosas y carmín habitaba en sus mejillas.
Acaricio ese fino rostro, experimento nuevamente la suavidad de esa piel.
-será mejor que te des un baño y pongas ropa seca-
El menor asintió, dio un paso atrás y prácticamente corrió al baño. Un par de ojos azules le siguieron, observó como la camisa del menor se pegaba a su figura y le delineaba, ese suave y elegante contoneo de caderas con cada paso que el chico daba, nuevamente sintió un punzada en su entrepierna.
Miro hacia abajo y noto como su miembro había despertado con aquel simple beso.
Ese chico, el joven albino de ojos verdes era poseedor de una extraña inocencia, una inocencia que llegaba a ser casi vulgar.
La manera en que caminaba, sonreía, hablaba… todo en él era un imán que le hacia la más cortes de las propuestas para caer en el pecado.
-maldición- gruño, se tomó el cabello frustrado y fue al otro baño de la casa.
Se quitó la ropa, entro en la regadera y abrió la llave del agua helada, le cayó de golpe y se estremeció.
Golpeo el azulejo, ¿cómo era posible que ese niño le sacara tan fácil de sus casillas? respiro y se mantuvo bajo el chorro de agua hasta que su cuerpo volvió a la normalidad, no deseaba perder el control, no quería volver a tomar a el chico sin su consentimiento, no quería tener sexo con el nuevamente, pero deseaba sentir a ese pequeño cuerpo bajo el suyo, esas bien torneadas piernas enredadas en sus caderas, y esos largos mechones plateados acariciar sus abdominales al terminar el acto… él quería hacerle el amor a ese joven.
Deseaba darle el placer que él le brindo.
Cerro la llave del agua, se enredó una toalla en sus caderas, cubriendo su desnudes y salió del baño rumbo a su habitación, saco unos simples pantalones de mezclilla y una camisa náutica color azul marino.
Se encamino hasta la habitación que se encontraba al otro extremo de la casa, golpeo delicadamente el prisma de madera, llamando la atención del chico que habitaba dentro de aquellas cuatro paredes.
-¿Qué sucede?-
-te espero en el comedor- fue la simple orden que dio el adulto de ojos azules mientras bajaba al primer piso, no tenía ganas de cocinar, tomo su celular y marco por teléfono.
5 minutos después escucho como alguien descendía del segundo piso, miro las escaleras y le vio, ahí de pie, tan frágil, indeciso y confundido.
Llevaba unos pantalones de color negro y un suéter color blanco, ese conjunto que le había comprado con tanta dificultad al joven, pues este insistía en que era demasiado costoso, pero debía admitir que le sentaba bastante bien.
-y… ¿dónde está el?-
-lejos de aquí-
-yo, me iré mañana, no quiero causar molestias o problemas entre ustedes, y no te preocupes, no le dije ni diré nada – hablo el chico mientras continuaba de pie, evitando la mirada de aquel japonés que bebía una copa de vino en el comedor
-no tienes por qué irte-
-no quiero molestarlos-
-no eres ninguna molestia-
El chico no quería hablar más, quería que ese hombre simple y sencillamente le dejara marcharse, no lo soportaría, no soportaría el vivir con ellos dos, ver como ese castaño compartía la cama con el médico, su vida….
El no pertenecía ahí.
-Tsunayoshi, el joven castaño que viste… fue mi pareja por algún tiempo-
Que parara…no quería escuchar más aquello, se esforzaba por mantener la mirada clavada en el suelo y apretaba los puños tratando de no confesar sus sentimientos.
-pero él me engaño, y terminamos en el precio instante en que lo descubrí-
-aun así, le besaste esta tarde, el aun te interesa-
-eso fue un error… el ya no me interesa-
Se puso de pie y camino hasta el menor, lo empujo con su cuerpo hasta que quedo acorralado contra el muro, observo esos enigmáticos ojos verdes, acerco su rostro al del menor, este volvió a sonrojarse.
El doctor se preguntó, como ese chico, siendo tan inteligente, no notaba lo que provocaba en su persona, como a pesar del beso que se habían dado hace un rato, siguiera pensado que el castaño aun despertaba esa llama en él, ¿acaso era ciego para no notar, que el único que le provocaba mil incendios en su cuerpo, era él?
-dime ¿Por qué piensas que te bese hace un rato?-
Sentía sus mejillas arder, la cercanía con aquel hombre solo le alteraba y no le hacían pensar con claridad.
-… porque tenía ganas de hacerlo, la necesidad de que alguien trate con la erección que se esconde bajo tus pantalones- respondió sin bajar la mirada, con el dolor reflejado en su rostro.
Se impactó ante aquella respuesta, el hecho de que ese joven le recordara lo que había hecho aquella noche de descontrol le destrozaba aún más que el recordárselo el mismo, escuchar como el joven se sentía como una simple prostituta por su culpa lo destruía.
-tú no eres una prostituta-
-…-
-te bese porque quise, por tus labios tienen algo que me atrapa, tú tienes algo que me hace perder los estribos, no sabes cómo desearía poder encerrarte en mi casa y no dejarte salir jamás, ¿y sabes por qué?-
El joven negó con la cabeza mientras se sentía desvanecer, esa cercanía, la forma en que ese hombre le hablaba y lo que le decía, le hacían desfallecer, solo pensaba en enredar sus dedos en aquella corta cabellera negra, acariciar esas hebras oscuras como la noche e indomables como una bestia.
-por qué tú, Gokudera hayato, tienes algo que me hace perder el control, tú me interesas más de lo que quisiera-
"me interesas más de lo que quisiera"
Esa simple oración retumbaba en su cabeza una y otra vez, mareándolo, aturdiéndolo, emocionándolo en el proceso.
El japonés acorto la distancia entre ambos y nuevamente le beso, le embriago el sabor avino en los labios del médico, se dejó llevar por el contacto, profundizaron el beso, exploraron y saborearon sus bocas mutuamente.
Gokudera paso sus manos por el cuello del japonés, después sus finos dedos se enredaron en aquellas hebras negras como el carbón, cerró sus ojos y se limitó única y exclusivamente a sentir.
Hibari poso sus manos sobre los hombros del menor, pero después fueron descendiendo, delineando su figura hasta llegar a sus glúteos, los acaricio de forma superficial, para después detenerse en sus muslos, tomo al menor con una extraña fuerza y delicadeza, elevándolo.
Los converse negros del chico dejaron de tocar el suelo, instintivamente enredo sus piernas alrededor delas caderas del japonés.
Las manos traviesas y nómadas del médico se adentraron bajo la ropa del chico, acariciando su torso desnudo, sintió la calidez de aquella piel.
-mmmm señor….- gimió el menor cuando sintió como aquel hombre pellizcaba uno de sus pezones.
El japonés se alejó de aquel rostro… "señor" esa sencilla palabra nunca le había molestado tanto como ahora.
-Hibari Kyoya… deja de llamarme señor- sentencio el hombre mirando aquellas orbes verdes, mientras que el italiano sentía que naufragaba en ese azul tan intenso y vivo, en ese mar de pasión que eran los ojos del médico.
El nipón volvió al ataque, dejo de besar aquellos labios y descendió hasta su clavícula, su mandíbula, su cuello, en su hombro. Se entretuvo saboreando la piel de esta sensible zona mientras volvía a acariciar el pecho del meno bajo la camisa y se pegaba más a su cuerpo, acorralándolo contra la pared.
-…Hibari…- suspiro el menor mientras se aferraba a los cabellos del aludido, se encontraba perdido en el placer que le estaba brindando, esos suaves y húmedos besos en su cuello y hombros, esas manos nómadas recorriendo su torso bajo la ropa y el rosar de ambas caderas le estaba haciendo caer en la locura, sentía como comenzaba a fundirse con la pared detrás de el y el cuerpo de su agresor.
el medico comenzó a deslizar su mano hacia abajo, acercándose peligrosamente al botón de los pantalones del menor, sin embargo un agudo pitido seguido de un sonido compuesto por dos notas lo detuvo.
miro curioso las orbes verdes, que no le miraban, la respiración del menor era agitada y su rostro había sido coloreado con la gama de tonos rosas y rojos, quería tocarlo de nuevo, poseerlo, pero no de aquella manera, no contra el muro, esta vez no quería tener sexo con el chico, simple y sencillamente deseaba hacerle el amor.
Se separó del albino y se dirigió a la puerta, bendito servicio a domicilio que había llegado en el momento indicado, si no puede que en estos momentos se encontrara desnudando al chico, y después de eso, no creía estar seguro de poder controlar esa oleada de impulsos acumulados.
Abrió la puerta, recibió el paquete, pago, y la volvió a cerrar.
Giro su rostro para ver nuevamente a aquel adolescente, con su rostro rojo, sus piernas temblando y sus brazos buscando soporte alguno en la pared a su espalda, estaba fuera de lugar, no sabía qué hacer, sonrió, era tanta la inocencia de aquel chico.
-ven, cenemos…-
Sin más, ambos tomaron asiento y comieron, no tenían prisas… ninguna, esta vez, el japonés se aseguraría de hacer las cosas bien.
este cap fue mas largo... quería meter un lemon pero... no salio .-.
xD
y... fue todo xD
GRACIAS POR LEER!
PROXIMO CAP: mukuro va a hacer su entrada estelar (?)
y claro, sobra decir que también tendrá 1859
BYE BYE, BESOS~ ;D
PD:
¿review?
