Se encontraba en el salón de clases especial, respirando con dificultades... ¿Era un ataque otra vez?... No quería eso, quería reír con sus amigos, quería estar con takane, shintaro y Ayano, No quería preocupar a sus amigos y a sus padres.. ¿Por qué ese tipo de cosas le ocurría a él? ... Sus padres rápidamente fueron a recogerlo, takane había ido a entregar unos papeles y otras cosas, así que en ese momento se encontraba solo.
Estaba en una cama de hospital, rodeado por paredes blancas, su cuaderno de dibujos encima de una mesita y al lado de él un peluche de triceratops que sus tres amigos habían hecho para él su día de cumpleaños, Estaba hecho muy torpemente, pero ellos lo habían logrado, y eso le hizo muy feliz.
Una, dos, tres enfermeras estaban atendiéndolo, intentaron quitarle el peluche varías veces pero no iba dejar que eso pasará, y sus padres también destacaron que no le quitaran el peluche... era muy preciado para el...
de pronto escuchó gritos de personas quejándose fuera de su puerta.
Una voz gruesa, que al parecer era de su doctor — Chicos, ya les dije, no pueden pasar, aún está muy delicado, por favor déjenlo tranquilo — Dijo ya un poco molesto ya que los chicos no paraban de insistir.
Una voz masculina, más juvenil apareció respondiendo con furia —¡El siempre está delicado! ¡Somos consientes de eso! —... Era shintaro, el chico era bastante frio con él así que de alguna manera eso le hizo muy feliz..
—¡Le aseguro que quiere vernos! ¡Estamos preocupados, queremos verlo! — La otra voz atacando al doctor era takane, su compañera de clases y mejor amiga.
el doctor entró a la habitación murmurando muy despacio —¿Quieres que entren verdad?— Asintió, con una sonrisa en el rostro, tomó su peluche de triceratops y lo abrazó con fuerzas.
—Gracias por venir... chicos —Dijo con una gran sonrisa y viendo como los otros tres le respondieron con otra gran sonrisa.
Desearía que sonrieran así para siempre y sean amigos hasta ser ancianos, pero
Eso era imposible...
¿No es así?...
