CAPITULO 8: Preparativos
Se levantó, entro al baño, se ducho, salió del baño, abrió el armario, tomo un traje, se miró en el espejo, tomo un bote de loción, se roció loción, realizo el inútil intento de aplacar sus cabellos negros con un poco de gel.
Se resigno
Salió de su habitación y camino por el pasillo de la planta, bajo las escaleras y el aroma a café inundo sus sentidos.
Se sirvió una taza de café y dio el primer sorbo
Estaba caliente, cargado, y sin una pizca de azúcar o crema,
Era perfecto
Dejo que la cafeína terminara de despertarlo, que lograra lo que su ducha matutina no pudo conseguir.
Miro hacia la sala, aquella mata de cabellos platas que se asomaban del sofá de dos piezas, ese individuo creador de semejante bebida.
Se acercó cautelosamente sin que su presencia fuera percatada por el menor.
Posiciono su cuerpo sobre el del joven, lo tomo por el mentón y lo beso, despertando de su momentáneo sueño a chico, dejando que el sabor de cafeína desapareciera entre ambos labios.
Sentía sus mejillas arder y su cuerpo temblar, con sus manos apenas si se atrevía a tocar el torso del mayor.
-hoy tengo guardia, llegare tarde, no me esperes- explico el japonés cuando finalizó aquel beso, a lo cual el chico albino solamente asintió.
Se levantaron del sofá, y nuevamente el joven estudiante observo marcharse al médico, mientras el doctor veía como ese niño se quedaba en casa, en su casa.
Llego a su consultorio, reviso su lista de pacientes, nada, absolutamente nada.
Subió los pies a su escritorio y comenzó a pensar… ¿Cuánto tiempo llevaba con aquel chico?
¿Cuánto había mejorado su relación? ¿Cuánto había aumentado su calidad de vida? ¿Era feliz? ¿Hayato era feliz?
¿Ya era el momento indicado?
…
Quizá… solamente quizá… esa noche se daría el lujo de volver a danzar entre aquellas piernas….
Necesitaba ir de compras.
Quizá esa noche la pasaría en vela.
Salió de ducharse y observo algo que no estaba en su cama hace 30 minutos.
Sus mejillas se encendieron.
Estuvo a punto de gritar cuando sintió como era tomado por la cintura, pero esos pequeños besos sobre la piel de su cuello le hicieron callar.
Sostenía la toalla con fuerza, era lo único que se interponía entre su desnudes y la notable erección que se escondía en los pantalones del japonés detrás de él.
-te espero en mi habitación-
Fue lo único que dijo el doctor, para después soltarle salir de la habitación, si duraba un minuto más, las cosas no ocurrirían de la forma que el había "planeado".
El menor observo la diminuta prenda, elegante y sofisticada, además de un hermoso color vino.
Sus fantasías de rasguñar aquella ancha espalda y enloquecer en los brazos del doctor se cumplirían esa noche.
Se encontraba en su habitación dando los últimos detalles.
Flores en la mesita izquierda
Vino y dos copas en la derecha
Unas velas aromáticas en el buro
Bien, la habitación lucia bien
Entonces se miraba al espejo
Traje negro, camisa color uva, más ajustada de las que normalmente usaría, se había duchado y echado unos toques de la mejor lesión que tenía, esa que era algo así "ocasiones extremadamente especiales"
Ok
Todo estaba en orden
Solo falta una cosa
Una persona
-pensé que llegarías tarde-
-cambio de planes… surgió algo más importante-
el menor sonrió tímidamente, estaba nervioso ansioso.
Los olores de aquella habitación lo invadieron, después de tanto tiempo, dormiría nuevamente ahí… pero no de la misma manera, esta vez, no era un pasatiempo, un consuelo… esta vez… era algo más… mucho más.
El japonés se acercó a él, con una mano lo tomo por la cintura y con a otra del mentón.
Lo besó, lo besó de una forma inexplicable, amor, lujuria, pasión.
-Duerme conmigo-
El menor le miro a los ojos, con sus hermosos ojos.
Su respuesta no fue un sí, simplemente se limitó a cerrar la puerta tras de sí.
Le sonrió a aquel japonés, esperando que este diera el primer paso, lo cual hizo, lo acorralo contra la puerta mientras lo volvía a besar.
Esta vez, el dinero no importaba.
bueno.. pues... ya saben lo que vendrá en el capitulo 9 n_n
gracias por leer!
PD:
¿review?
PD2:
¿les gusta el m-preg?
