Los personajes son de Stephanie Meyer. Yo solo ocupo sus nombres para dar vida a esta loca historia de amor del siglo XVI.
Capítulo beteado por Vhica y Ivy Fawkes, Betas FFAD.
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Capítulo III: Preparativos.
POV Isabella.
Como odiaba la época en que me había tocado vivir. No le encontraba sentido que tuviera que estar bajo la protección de Jacob, menos cuando este me veía con ojos de hombre, en vez de ser como mi hermano.
Le dije sobre la fiesta, pero por recomendación de Ángela, lo hice frente a Leah, para que no tuviera oportunidad de pedirme algo a cambio de su permiso, el cual tuvo que ser afirmativo. Además sabía que no sería algo decente de su parte, pero no conté con el hecho de que igual lo haría.
… solo que no pensé que la peor perjudicada seria yo.
Con una sonrisa en mi cara subí las escaleras con dirección a la biblioteca, cuando sentí que alguien me agarraba del brazo y me daba un fuerte tirón, el cual, por poco me hace perder el equilibrio y caer, ya que me enrede en el borde de mi vestido al retroceder. Era Jake, con unos ojos cargados de odio.
—Así que quieres ir a esa estúpida fiesta de los Cullen. Me pregunto ¿Cuál será la verdadera razón de que quieras ir? ¿Acaso te gusta el fanfarrón de Edward Cullen? —cuestiono al mismo tiempo que me agarraba de la cintura y me apretaba a su cuerpo, no sin antes intentar besarme, pero le corrí la cara cuando intento hacerlo y beso el aire.
—Déjame ir Jake, sabes que no me gusta cuando tomas esta actitud conmigo. Además tu solo eres mi primo, no tienes por qué poner reparos cuando quiero ir a un acontecimiento así...y pensándolo mejor, ya estoy en edad de casarme y tener una familia y lord Edward Cullen no estaría mal como esposo, a no ser que tu no quieras que me case para poder administrar mi herencia a tu antojo ¿Ó me equivoco? —le conteste, intentando zafarme de su abrazo, ya que me desagradaba que lo hiciera. Especialmente por el hecho de que Leah nos encontrara, y como era obvio, la que perdería todo sería yo, no él, ya que ella le creía todo lo que Jacob dijera.
—Así que eso piensas...no sabía que pensaras así de mí. ¡Que desagradecida eres! Si no fuera por mí y porque te acogí en mi casa, ahora serias una de esas tantas mujeres que viven en las calles y que se venden a los hombres. ¡Tienes mucho que agradecer Isabella! — me contesto, justo cuando comenzaba a apretarme un pecho, me dio mucho asco e intente por todos los medios que me soltara, pero no hice gran cosa, ya que en ese instante me apretó los labios con su boca. No alcance a zafarme de su agarre cuando vi a Leah llegar a las escaleras y quedar con la boca abierta.
Al mismo tiempo que Jake me dejaba, pero dando a entender que todo había sido mi culpa, ya que me soltó él, pero no se alejo de mi.
— ¿Qué está pasando aquí? ¡Suelta a mi esposo Isabella! ¡¿Acaso no te da vergüenza ofrecerte a tu propio primo?!- me grito, al mismo tiempo que separaba al maldito de Jake y me pegaba una fuerte bofetada.
—Leah, déjame explicarte. Fue él quien me beso ¡No yo! —exclame, al tiempo que me frotaba mi adolorida mejilla.
—¿Y tú piensas que voy a creerte? ¡Eres una ramera Isabella Swan! Ahora mismo sal de mi vista, ya que debo pensar que hacer contigo —me dijo, al tiempo que le hacia señas a Jacob para que fuera con ella, el cual llevaba una sonrisa grabada en la cara.
Ya que si yo me iba, él se quedaría con toda mi herencia, claro, que solo hasta que yo encontrara un marido, ya que solo así tendría derecho a reclamarla a Jacob.
Me dio mucha rabia, ya sabía que las cosas no terminarían bien para mí. Leah nunca dudaría de su marido ¡Como los odiaba! A los dos, pero especialmente a Jake, por poco hombre.
Salí corriendo de la casa en dirección al establo, ya que estar con los caballos era lo único que me calmaba, además de mis libros.
Luego tome rumbo al rio, el cual estaba muy cerca de la casa. Me encantaba ver a los animales que se congregaban en torno al agua.
No sabia que hacer frente a la actitud que tomaría Leah, ya que era obvio que me echaría de casa, pero sin nada...
¿Por qué te tuviste que ir padre?...
¿Donde iría ahora?...
¿Podría realmente ir a la fiesta?...
En eso estaba, cuando escuche un sonido de cascos de caballo a lo lejos. Yendo en dirección al rio. Me puse la mano de visera, ya que el sol se estaba poniendo y me impedía tener una visión clara.
Entonces vi al hombre más guapo y hermoso que alguna vez tuve la dicha de tener en frente. También noté que se fijo en mí, al tiempo que miraba mi vestido, el cual era blanco con gris. Me miraba el rostro de un modo único, como si yo fuera un ser celestial, casi como algo inexistente, hasta quizás como un hada del rio.
—¿Eres un ángel?- me pregunto desde su caballo. Hasta su voz era hermosa y me hizo que recorriera por mi cuerpo una especie de electricidad que me aturdió.
—Disculpe, pero no soy un ángel. Soy una mujer de carne y hueso... ¿Usted quien eres?, si me permite preguntarle, claro.
—Me sorprende que no sepa quién soy, pero no importa. Me llamo Edward Cullen y… ¿Esta maravillosa dama tiene un nombre? —pregunto, al tiempo que cubría la voz de decepción del principio por una que haría derretirse hasta las nieves de una cordillera, aterciopelada y muy varonil.
—Me llamo Isabella Swan. Disculpe que no lo haya reconocido, pero apenas lo vi cuando era un niño, ya podrá notar como uno cambia con el paso del tiempo—le respondí, al tiempo que reprendía por mis últimas palabras. Nada buenas para ser dichas por la boca de una dama.
Y como adivinando lo que pensaba, me respondió...
—No importa que sea tan franca, mi madre y hermana son así para decir las cosas, así que no me molesta. ¿Qué hace por estos lugares?, ¿acaso se perdió?, ¿Dónde está su padre?
—Vine a dar un paseo, ya que mi casa queda a poco tiempo desde aquí, y no me perdí...y ya no tengo a mi padre conmigo, solo vivo con mi primo y su esposa- le respondí, al tiempo que reprimía una lágrima.
Al parecer él lo noto, ya que se bajo de su caballo, y llevándolo por las riendas llego hasta donde estaba, donde tomo mi rostro entre sus manos y me seco las lagrimas con sus dedos.
—¿Qué ha ocurrido para que llore, señorita Isabella? ¿Dije algo que la incomodó? Si lo desea, puede contarme. Hasta quizás, con el tiempo podamos ser amigos. Ya que como ve, no cuento con muchos, solo mis hermanos menores—me dijo con el tono más dulce que jamás escuche.
Por poco y termino besándolo, pero me contuve, ya que no podía permitirme que pensara mal de mí.
—No se atormente por ello. Usted no es el culpable de mi pena. Solo lloro por el hecho de que quizás esta noche no pueda dormir en mi habitación y deba salir para siempre de la casa de mi primo Jacob— le respondí, al tiempo que solté el llanto reprimido.
No le dije nada cuando me abrazo, ya que me sentí muy segura en sus brazos. Percibí su calor y olor en sus ropas, lo cual me dejo bastante acalorada, ya que se me vinieron a la mente unas imágenes de los dos, nada puritanas.
¿Cómo se me ocurría ponerme a fantasear con un hombre al que apenas conocía?
No me di cuenta cuando se aparto de mí, pero escuche claramente su voz.
—Señorita Isabella, se esta haciendo cada vez más tarde. Sería mejor que la llevara a su casa, ya que no es bueno que una doncella ande sola por estos lugares. Mejor la acompaño para que nada le ocurra durante el camino, además parece que va a necesitar una mano amiga en estos momentos—dijo. Me levanto y me subió a su caballo, para luego, de un salto, subirse tras de mí.
Me incomodó al principio estar sentada delante de la silla del animal, pero cuando el dio la orden al caballo para que avanzara, las cosas cambiaron. No solo sentí su cara cerca de la mía, además de su olor en mi nariz, sino también de algo extraño en la parte baja de abdomen, algo bastante grande y duro, que me rosaba la parte baja de la espalda. No sabía claramente de que se trababa, ya que no tenía muchos conocimientos respecto a los hombres, pero al parecer yo era la causante, y debo de confesar que era muy gratificante saber que era capaz de hacerle algo así a alguien como Edward, con una fama de libertino bastante conocida.
Durante todo el trayecto, él iba muy callado, solo sentía cuando me apretaba mas para que no cayera cuando el camino se ponía peligroso.
Apenas llegamos a la casa de mi primo, me ayudo a bajarme del caballo, pero no me acompaño. Se quedo en la oscuridad a la espera de lo que ocurriría.
Me daba mucho miedo entrar, pero me arme de valor y empuje la puerta, no sin antes darme la vuelta y mirarlo a la cara para luego entrar. Apenas puse un pie en la entrada me recibió la cara de Leah, con una mirada llena de enojo y de rabia. Al mirar hacia abajo me di cuenta que estaba rodeada de valijas, las cuales puede identificar como mías.
Así que me iba a echar, sin nada más que mi ropa.
—Isabella, ahí están tus cosas. No sé donde te irás, pero hoy mismo abandonas esta casa, sin nada más que tus cosas. Como no estás casada, tu dinero todavía debe administrarlo Jacob. No quiero verte nunca más. No me importa a donde vayas, pero aquí ya no eres bienvenida—me dijo. Leah llamo a un sirviente para tomara mis cosas y me acompañara a la salida.
Me dolió lo que hizo, pero estaba claro que mi primo tenía mucho que ver en su decisión. Ya me las pagarían, alguna vez se daría cuenta que con Isabella Swan no se juega.
Cuando me vi fuera de la casa me puse a llorar, no de pena, sino de frustración ¿Por qué tenía que ser mujer? Siendo un hombre no tendría que haber pasado por todo esto. Estaba tan enfrascada en mi rabia que no sentí que Edward me apretaba el hombro. Me dio un susto de muerte, pero al darme cuenta que era él, no reflexione, solo actué. Lo tome del cuello de su chaqueta y acerque mis labios a los de él. Apenas me di cuenta de lo que había hecho, me eché para atrás y me tape la cara con las manos.
—Señorita Isabella, ¿Por qué lo hizo? —me pregunto, al tiempo que me quitaba las manos de la cara.
—No lo sé. ¡Perdóneme por favor! No quiero que piense mal de mí por lo que acabo de hacer— le dije, evitando llorar nuevamente. No quería darle la impresión de que era una mujer llorona.
—No se disculpe, ya que no puedo decir que no me gusto el beso. Al hacerlo, tendría que llamarme mentiroso. ¿Me puede decir que paso y porque tiene unas valijas a su lado? ¿No me dirá que la echaron?
—Efectivamente, la esposa de mi primo me hecho de la casa. Pero debo decirle primero que fue todo por culpa de mi primo y de sus constantes intentos de seducirme. A los cuales yo no correspondía, excepto esta tarde donde me acorralo en las escaleras y su esposa nos vio, ella le creyó a él y a mi me hecho sin nada más que mis ropas. Sin nada de mi dinero, ya que como no estoy casada, no puedo tener acceso a el —le dije yendo a tomar mis cosas —. Ahora debo encontrar un lugar donde quedarme, ya que aquí ya no soy bienvenida…
—¡Espere! No puedo dejar que haga eso. Apenas tienes sus cosas y nada de dinero con usted. Así no será admitida en ningún lugar decente. Deje que me le de alojamiento en mi casa— le miré feo—. ¡No me mire así! No pienso abusar de usted. Además no vivo solo, ya le conté que vivo con mis padres, mi hermano y mi hermana, los cuales son menores que yo. Así que no estará sola. Usted debería saber que como caballero que soy no debo dejarla sola y menos cuando siento que no debo hacerlo.
—Está bien —acepté—. Pero ¿qué le dirá a los demás cuando le pregunten el porqué de tener a una mujer que no es nada suyo viviendo en su casa? Además, sus padres igual le preguntaran sobre esto— le pregunte con un tono bastante preocupado, ya que no quería que su familia pensara que yo era su querida.
—Hablemos de eso en mi casa. No debo estar mucho tiempo fuera...es que… mis padres se preocupan mucho por mí, por eso lo digo —me contesto desviando la mirada al decir lo último. Note que me mentía para ocultar algo, pero quizás tenía una razón para hacerlo.
Llamo al criado que estaba en la puerta y le dijo que llevara mis cosas a la mansión Cullen. Y que no se preocupara por mi, ya que el me llevaría hasta allí. Me subió al caballo y detrás de mí. Quizás estaba tan despistada o cansada que no note el beso que me dio en la boca antes de poner el caballo en movimiento por el camino.
Tampoco hablamos mucho, quizás era un hombre de pocas palabras o quizás no teníamos mucho que decir. No me di cuenta cuando me dormí.
Me desperté cuando el le hablo a un hombre y escuche que habrían unas rejas.
— ¿Ya llegamos? —pregunte, adormilada.
—Si, ya llegamos. No se preocupe, señorita Isabella, mis padres no son unos barbaros y mis hermanos menos. No pienses que dirán que es mi amante, solo les diré la verdad. Además, ahora que somos amigos debo ayudarle. Eso sin contar que me gustas… — me dijo al tiempo que se bajaba, sin darme tiempo a contéstale nada. Me tomo de la cintura y me bajo del caballo, el cual fue conducido por un chico a un lugar alejado de la Mansión, seguramente los establos.
Me ayudo a ponerme mi capa y me condujo a la entrada de la mansión Cullen. Llamo a la puerta y le abrió un joven bastante grande de estatura.
—Hola hermano, ¿Por qué abriste tú? —cuestionó Edward
— ¡Menos mal que llegaste! Nuestra madre estaba muy preocupada... ¿Y quién es esta hermosa joven? —esta vez pregunto él, al tiempo que me miraba. Agradecí que solo me mirara la cara, ya estaba cansada que los hombres solo me miraran el busto.
—Es Isabella Swan, una joven amiga que necesita nuestra ayuda. Se los explicaré a todos más tarde, pero ahora debo retirarme...Dile a mis padres lo que pasa y a Alice y madre que la ayuden. Yo vuelvo en un rato mas— dijo rápidamente a su hermano, el cual solo movió la cabeza de forma afirmativa, para luego volverse hacia mi—. Tranquila Isabella, mis padres y hermanos te ayudaran. Ahora debo retirarme… tengo cosas que hacer. Pero nos veremos mañana.
Al despedirse, me dio un beso en la mano y salió con rumbo hacia unos árboles que mostraban el inicio del bosque ¿Qué iría hacer a ese lugar?
—Entre señorita Isabella, deje que lee presente a mis padres y a Alice. No te preocupes por mi hermano—me dijo tomando mi brazo y guiándome hacia otra habitación.
— ¿Qué pasa Emmett? ¿Tu hermano ya llegó? —escuché una voz femenina que preguntaba.
—Si madre, pero ya salió. Vengan un momento, necesito que conozcan a alguien— le respondió él.
En eso vi que llegaba una hermosa mujer a la habitación donde estaba, seguida por una joven y un hombre.
— ¿Y ella quien es, hijo?- pregunto el hombre.
—Es amiga de Edward, solo me dijo que necesitaba nuestra ayuda —le contestó.
—Permítanme que me presente y les explique lo que ocurre. Me llamo Isabella Marie Swan, soy hija de un famoso arqueólogo, Sir Charles Swan, que ha muerto hace dos años. Actualmente vivía con mi primo Jacob y su esposa, pero por incidentes relacionados con mi primo, su señora me hecho de la casa solo con mi ropa, sin nada de dinero. Por esto lord Edward me dijo que él me ayudaría, ya que no podía dejarme sola y menos que me arriesgara a que me pasara algo. Solo nos conocimos hoy, pero su hijo es un caballero y solo me está ayudando. Solo somos amigos, no quiero que ustedes piensen que me trajo aquí por que soy algo mas… —explique nerviosamente, bajando la mirada.
—Tranquila Isabella, claro que te puedes quedar. Nuestro hijo es un gran hombre y si te invito a quedarte, nosotros no pondremos reparos. No pienses que tenemos la impresión que son amantes, porque se que él no es un hombre de ese tipo. Conocimos a tu padre ¡Y por supuesto que a ti también! Pero en ese entonces eras solo una niña, y por el cariños que le tuvimos a tu padre, estaríamos encantados que te quedaras. Además, muy pronto será la fiesta de cumpleaños de nuestro primogénito y nos encantaría que participases —me dijo la mujer, la cual se presento como lady Esme.
—Muchas gracias a todos. No tengo palabras para agradecerles que me dejen quedarme —agradecí.
Se adelanto la mujer mas joven, dejando atrás a sus padres.
—De nada Isabella. Déjame mostrarte tu habitación. Y no te preocupes por mi hermano, él tenía cosas que hacer, pero mañana lo veras—me dijo la joven, quien adivine seria Alice Cullen, la hermana menor de mi salvador.
Me tomo del brazo y me ayudo a subir por las escaleras. Paramos frente a una puerta, la cual abrió y prendió las velas de un hermoso candelabro.
—Espero que sea de tu agrado. Me llamo Alice. No me gusta el lady, así que no te pediré que lo uses conmigo. Si necesitas cualquier cosa no dudes en pedírmela. Quizás en un futuro seamos mucho mas que amigas, si es que me dejas ser tu amiga—dijo, con un tono que me sonó como una campanilla.
—Por supuesto que puedes considerarte como mi amiga, ya que yo no cuento con ninguna—declaré.
—¡Gracias! — chillo—. Nos vemos mañana. Ojala duermas bien —dijo. Poco después, salió de la habitación.
...Gracias Dios por permitirme encontrar a Edward. No estaba segura si era amor o gratitud lo que le profesaba, pero sentía que en mi interior estaba naciendo un gran sentimiento hacia él...
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POV Edward. (N/A: en este pov solo estaran las impresiones que causo en Edward el conocer a Isabella, no va a haber ningún dialogo.)
Salí a cabalgar temprano por los terrenos que rodeaban mi casa. Necesitaba despejar mi mente de todo esto que me pasaba. Hace mucho tiempo que lo hacia.
No se que en que momento tome la dirección hacia el rio, pero doy gracias que lo hice, ya que me ayudó a encontrar a ese ángel… a esa hermosa mujer que se me había aparecido en mi sueño.
Cuando la vi con aquel vestido, no pude callarme la pregunta de que si era un ángel. A lo cual me respondió que no, que solo era una mujer de carne y hueso. Me atrajo al instante, no solo por lo franca y directa para decir las cosas, sino por su belleza y su valentía para responderme. La mayoría de las jóvenes siquiera me hubieran mirado.
Me dio rabia y pena el conocer quien era y por lo que pasaba. Conocía a su primo, el fiel compañero de mi hermano Emmett en sus salidas en busca de prostitutas ¿Así que era casado?
No se como la abrace, ni por que lo hice, solo me nació. Además debo admitir que quería sentir su cuerpo, pero lo que más me desconcertó, fueron sus lágrimas al contarme la causa de su tristeza.
Cuando note que se estaba oscureciendo me ofrecí a llevarla a su casa. Cuando la puse en la grupa del caballo, note que el tener su cuerpo tan cerca del mío logro que me excitara y que una parte de mi cuerpo tomara vida propia.
Quizás lo noto o quizás no...¿Cómo el solo hecho de tenerla cerca me afectaba de este modo?
¿Porque me quede a esperarla? No lo sé. Pero presentí que necesitaría una mano amiga, quizás sus sospechas fueran ciertas, después de todo.
No demoro mucho tiempo dentro, muy pronto estaba fuera de la casa rodeada de valijas. Cuando me acerque a ella y la tome del hombro… no me llegue a imaginar con lo que haría. Ese beso me descoloco, además que hizo justamente lo que yo iba a hacer. Claro que no se lo diría. No solo me gusto, sino que hizo que me recorriera una especie de electricidad por todo el cuerpo, su boca era dulce y exquisita. Tenía un sabor que me volvió loco. Si no me detenía en ese instante, no dudaba que terminara haciéndole el amor. Ella fue la más cuerda, de los dos y se separo de mí.
Me intrigo su actitud, pero no iba a reprocharle algo que también paso por mi mente.
Le pregunte qué había pasado, ya que salió con varias valijas de la casa, y así fue que me conto que la esposa de su primo la había echado y las razones del porque lo hizo. Me dio mucha rabia en contra de Jacob Black.
Apenas me dijo que se iría a buscar un alojamiento, me entro un miedo indescriptible, ella no tenía dinero y quizás no encontraría algo decente donde alojarse. No quería que nada malo le ocurriera. Entonces se me ocurrió la idea de invitarle a mi casa, más imagine que malinterpretaría mis palabras. Logre tranquilizarla, sin embargo, casi le tuve que asegurar que mi familia no pensaría mal de ella...bueno de los dos.
Tenía que irme rápido a mi casa, ya que la noche se estaba poniendo y no quería poner a Isabella en peligro por mi otra naturaleza. Así que sutilmente tome el control de las cosas y le pedí al criado que llevara sus cosas a la mansión Cullen y yo la llevaría a ella. Cuando la subí al caballo y sentí su olor y note su cuerpo muy pegado al mío y no pude evitar al subirme, besarle, ya que si no lo hacia me volvería loco.
Llegamos justo a tiempo a mi casa, ya que la oscuridad estaba rodeando todo con su negro color. Cuando me disponía a bajarme del caballo, no sé porque dentro de lo que le dije para infundirle ánimos, fue que me gustaba. Era verdad, pero parece que me equivoque al decírselo tan rápido, ya que apenas nos conocíamos ese día, aunque de niños nos hayamos visto.
Llame al timbre y me abrió Emmett, lo cual me sorprendió, ya que normalmente me abría Alice y se me tiraba encima para abrazarme.
Me hizo notar la preocupación de nuestra madre por mi demora, pero su cara demostró interés cuando noto a Isabella. Solo tuve tiempo de explicarle quien era y que era para mí, ya que Emmett siempre pensaba de forma bastante equivocada respecto a varias cosas: como que entre un hombre y una mujer no puede haber amistad. Pero no me dijo nada al respecto, solo movió su cabeza para darme a pensar que había entendido la situación y que él hablaría con nuestros padres y hermana.
Me despedí de ella y le prometí que nos veríamos al día siguiente. Además, le dije que no se preocupara por mí, que tenia cosas que hacer. La mire por última vez, bese su mano como despedida, ya que no podía darle un beso frente a mi hermano, o si no su reputación y la historia llena de buenas intenciones se irían a la basura.
Me fui con dirección al bosque para cambiar, ya que no podía estar cerca de nadie que pudiera lastimar cuando esto pasaba. Ya llegaría la hora de acabar con esto, ahora que había encontrado a Isabella, creía firmemente que ella me ayudaría a terminarla y alejar, para siempre, esta maldición de mi familia. Solo debía lograr que me amara de verdad. Como ansiaba que me amara como yo empezaba a quererla.
Debía lograr extirpar esto de mi familia y que nunca más un primogénito de la familia Cullen tuviera que pasar por lo que yo paso...no quería que mi futuro hijo tuviera que sufrir el infierno que vivía...
Gracias a los que ya siguen esta historia….y gracias por sus reviews.
Siiiiiii!...quise darles una sorpresa. Una donde se muestre como Edward e Isabella se conocieron.
Perdonen a las que son team Jacob, pero solo es un personaje. Ustedes saben que el Jacob que conocemos es mucho mejor que este.
En el próximo capítulo se vendrála fiesta. También les tengo una sorpresa de parte de ambos, ya que pasara la parte del falso compromiso…para los demás, para ellos noooo….XD
También las invito a mi grupo de facebook… el link está en mi perfil, donde subo y subiré novedades de este fic y los otros que ya he publicado, y los nuevos que aun están en mi mentecilla.
Ojala les guste los cambios que hice... espero sus mensajes ;)
Cariñosss
Gala ;)
