Los personajes son de Stephanie Meyer. Yo solo ocupo sus nombres para dar vida a esta loca historia de amor del siglo XVI.
Capítulo beteado por Vhica, Betas FFAD.
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Capítulo VIII: Descubriendo el secreto de los Cullen (parte 2).
POV Isabella.
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Estaba llegando a la parte de la generación del padre de Edward, cuando escuché que abrían la puerta de la biblioteca, y del puro susto dejé caer el libro al suelo. Me di vuelta para mirar quien era, para ver solamente la cara de mi doncella.
—Lady Isabella, ¿Qué hace aquí?
—Solo estaba leyendo, Angela.
Me miró un momento y luego bajó la mirada al libro que estaba a mis pies.
—Milord me envió a buscarla. La cena se servirá en unos segundos.
—Dile a Lord Edward que voy en camino.
—Está bien, mi lady.
Diciendo esto, se dio la vuelta y cerró la puerta tras de sí.
Aún con el corazón fuera de sí en mi pecho, recogí el libro y volví a dejarlo en el estante donde lo encontré. Nadie debía saber que lo había tomado, y mucho menos Edward.
Lástima que no había podido saber que había pasado en la generación del padre de Edward y en la de él mismo. Necesitaba volver… pero no sabía cuándo podría hacerlo, ya que llegaría su familia, y con ellos las nuevas novedades sobre el futuro de Alice… y quizás, también sobre el mío.
¿Hasta cuándo podría durar esta farsa del compromiso entre Edward y yo? Sabía que él me quería ayudar a tener en mi poder la herencia dejada por mi padre, pero Jacob ya le había dicho que solo la entregaría cuando estuviéramos casados, quizás con hijos.
No quería obligarlo a estar conmigo solo por amistad, no cuando estoy empezando a sentir cosas mucho más profundas por él. Edward no solo era mi amigo, en mi corazón se estaba transformando en alguien mucho más preciado.
Fui a mi habitación a cambiarme de vestido para la cena, algo que encontraba agotador, pero estaba tan acostumbrada a este ritual, que casi era innato realizarlo. Con la ayuda de mi doncella, elegí uno de color verde. La postura fue mecánica: subí los brazos, bajé los brazos, puse las manos sobre el borde de la cama para que me anudara las cintas del vestido y después las bajé alisándolo.
Sabía que algo extraño pasaba, pero me dolía que ni siquiera Alice hubiera sido capaz de decirme algo. Se suponía que éramos amigas.
Así que decidí enfrentar a Edward y pedirle alguna explicación sobre su comportamiento de esta tarde cuando le conté sobre el cartel que vi en el pueblo. Ese grado de nerviosismo no era normal, mucho menos para alguien que se supone que nada tiene que ver con el asunto.
Ángela terminó de arreglarme el pelo y bajé casi corriendo las escaleras para llegar al salón donde se servía la cena.
Un elegante e impecable Edward me esperaba de pie al lado de la silla que siempre ocupaba.
Levantó la mirada y vi que sus ojos brillaban de una forma extraña. No estaba segura si era a mi favor o en mi contra.
—Esta hermosa esta noche, mi ángel— comentó sonriendo.
—Gracias. Alabo que le guste lo que elegí para la cena.
Solo me sonrió, con aquella sonrisa ladeada que había llegado a amar.
Tomé el borde de mi vestido y llegué a su lado. Edward tomó el respaldo de la silla y lo corrió para que me sentara. Acepté gustosa su muestra de caballerosidad, así que me senté y él me acercó a la mesa, para luego bordearla y tomar el asiento que estaba frente al mío.
Casi al instante llegaron a servir los platos. Con el hambre que tenía, ya con el solo olor de estos manjares se me hacía agua la boca… algo que una dama de posición debía disimular y comer como un pájaro, pero Edward no se molestaba si hacía lo contrario, incluso parecía tranquilo cuando comía bien.
Comimos bastantes tranquilos, incluso para alguien como Edward que en cualquier momento hacía comentarios fuera de lugar solo para ver cómo me sonrojaba.
Esta tarde fue hermosa, pero me habían criado como una dama, incluso cuando solo había tenido a mi padre, por eso aceptar la propuesta de Edward del falso compromiso, y después mi desfachatada condición, era lo más alocado que había hecho en mi vida. Aún así, me costaba un poco el hacerlo en un lugar tan público, donde cualquiera podría haber llegado y vernos desnudos. Dentro de una habitación no tenía muchos problemas, quizás porque sabía que nadie irrumpiría de forma inesperada… pero negar como me sentí al hacer el amor con Edward en el agua sería una mentira.
Para mí ya no estaban siendo lecciones amatorias, desde hoy era estar con el hombre que se había ganado mi corazón. El amigo que se había transformado en el primer hombre en mi vida, y si la suerte estaba de mi lado, quizás el único hasta mi muerte.
—Está muy callada ¿sucede algo que quiera comentarme?
—No sucede nada grave. Solo pensaba— le respondí, tomando mi copa y dando un sorbo de vino.
—¿Está segura? La noto bastante distraída, lo cual es raro en su persona.
—Sé que suelo ser más conversadora, pero me dejó preocupada después de nuestra conversación en su estudio.
Me miró y entrecerró los ojos.
—A qué parte de la conversación se refiere— exclamó.
—A la parte donde le comente sobre el cartel que vi en el pueblo. Me dejó preocupada con su actitud nerviosa.
—No sé a qué actitud nerviosa se refiere. Solo me preocupé por lo que dijo y fui a dar órdenes de que vigilaran mejor la Mansión.
—¿Está seguro, milord? — exclame, solo para darle a entender que no le creía ni media palabra.
Entrecerró los ojos y me miró fijamente. Al instante siguiente estaba gritando a los sirvientes.
—Marchaos de aquí. ¡AHORA!
Ninguno le contradijo. Salieron corriendo, casi como si el mismo demonio estuviera pegado a sus talones.
—Ahora, Milady. Necesitamos aclarar un par de puntos— masculló entre dientes.
—Adelante. Pero no me digas que imagino cosas, porque tu nerviosismo era visible ¿O acaso me imaginé la palidez de tu cara y que no dejabas de apretar el brazo del sofá? No pienses por un minuto que soy tonta porque soy mujer, como la mayoría de los de tu género. Y nunca subestimes mi inteligencia.
—No lo hago. Pero no estaba nervioso, solo me asustó lo que me contante. Y sí eres inteligente, pero las mujeres siempre tienden imaginar problemas donde no existen.
Acaso me estaba tratando de decir que me estaba comportando igual que cualquier niñita de sociedad: Bonita, pero con poco cerebro.
Ahora sí me estaba enojando.
—Acaso piensas que me creo tus palabras. Anda con otra para que te crea tus mentiras. Eres igual que todos los hombres que conozco Edward Cullen. Ser duque no te impide ser igual de estúpido y engreído que todos los hombres de la alta sociedad, siempre pensando que las mujeres inventamos cosas.
—Isabella, no tergiverses mis palabras.
—¿QUÉ NO LAS TERGIVERSE, MILORD? — le grité, pateando el suelo.
—No me grites. Y sabes que no me gusta cuando tú me dices así.
—TE DIGO COMO SE ME DÉ LA GANA HACERLO… ¡ERES UN IDIOTA Y UN CÍNICO!
—¿Por qué soy un cínico y un idiota? Dame una buena razón para permitir que me grites semejantes ofensas.
—Dime de una buena vez que ocurre contigo. Me entregué a ti tal como soy, te dije todo sobre mi vida… pero y tú, ¿acaso has sido totalmente honesto conmigo?
Vi como cerraba los ojos y resoplaba, emprendiendo una caminata hacia la chimenea, donde quedó mirando la pintura de su abuelo que estaba sobre esta.
—Sé que hay cosas sobre mí y mi familia que te causan interrogantes— exclamó, al cabo de unos minutos—. Sé que en el pueblo somos tolerados, pero no queridos. Llegará el momento en que entiendas todo, pero no me presiones.
—¡¿Que no te presione?! Sabes lord Masen, pensé que por lo menos había amistad entre los dos, confianza… pero me equivoqué enormemente. Cuando llegué tu familia vamos a deshacer este compromiso y buscaré otro lugar donde quedarme. No pienso estar al lado de un hombre que el miedo y el qué dirán deciden su camino… y no me busques, porque las puertas de mi habitación, desde hoy, están cerradas para ti.
Diciendo esto, tome el borde mi vestido y corrí hacia las escaleras. Apenas llegué a mi habitación, abrí la puerta y la cerré con llave, para luego poner la cómoda contra ella. Abatida y exhausta por la primera pelea entre nosotros, me tiré sobre la cama y abracé la almohada, para luego dejar que las lágrimas, que había reprimido difícilmente, cayeran libremente por mi rostro.
Lo odiaba en estos momentos.
De qué servía que le demostrara que podía confiar en mí, si él se negaba decirme qué pasaba en realidad.
No estaba de ánimos para sacarme el vestido y ponerme mi ropa de dormir, así que tiré la cobija y me tapé con ella. Me dormí casi enseguida, pero con el rostro empapado en lágrimas.
A través de mis sueños podía escuchar unos aullidos que venían desde el bosque, aunque esta vez no me dieron miedo. No expresaban maldad, sino rabia y un infinito dolor…
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POV Edward
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Sabía que debía ser sincero con ella, pero el miedo era la pared contra que me estrellaba cada vez que intentaba hacerlo.
Sabía que debía hacerlo, que mi felicidad y la de ella pendía de ese delgado hilo llamado confianza.
Me vestí con esmero para la cena. Bajé las escaleras un poco rápido, pero necesitaba verla. Desde esta tarde cuando salí apresurado del estudio rumbo a mi habitación, no he podido sacar de mi cabeza su expresión al verme perder los papeles de esa manera. Como desee decirle todo de una buena vez. Dejar atrás todo este miedo que me carcome las extrañas y mucho más ahora que sé qué sobre mi cabeza pesa un cartel con una suculenta recompensa.
Cuando llegué al salón, me fui directo a la ventana mirando el crepúsculo, viendo como un día llegaba a su fin.
Cuando la escuché bajar las escaleras me apresuré en volver al lado de la mesa. No quería que me viera con tristeza en la mirada.
Una diosa bajaba las escaleras.
Allí estaba Isabella, con su vestido de seda y raso de un color verde esmeralda. Le quedaba entallado a sus suaves curvas, ya que por primera vez me hacia feliz y no usaba el dichoso corsé. Se veía esplendida y los detalles en dorado del vestido hacían que su piel luciera como la de un ángel.
La alabé por su elección de esta noche. Cuando respondió no pude evitar sonreírle.
Me encargué de retirar su silla, y luego ponerla frente a la mesa, para luego tomar asiento frente a ella.
Había tensión en el ambiente. No estaba para soltar mis habituales comentarios o insinuaciones para solo ver sus mejillas teñidas debido a sus sonrojos.
Intenté hacer más ameno el clima y le pregunté el porqué estaba tan callada, casi fuera de este salón… me arrepentí casi al instante por comenzar con aquella conversación, ya que me salió con el tema de mi nerviosismo en el estudio cuando me contó sobre el cartel que había visto en el pueblo.
Tan evidente había sido sobre cómo me afectó saber el contenido… una recompensa pendía sobre mi cabeza.
Traté de hacerme el indiferente, pero no funcionó. Cuando algo se le metía en la cabeza a esta dama, nada ni nadie lograba hacerla entender lo contrario.
Pero cuando me llamó Milord, me saco de mis casillas. Casi dando a entender que éramos dos desconocidos y que me creía igual que todo el resto de hombres de la clase alta, un mentiroso de primera… No lo era en sentidos prácticos, pero si le ocultaba parte de la verdad.
Y ahí estalló el caos.
Le grité a los sirvientes para que se marcharan. Esta discusión era solo entre lady Isabella y yo. Sé que perdí los estribos, que fui un completo patán con ella, casi llegando a insultar su inteligencia. No era como las demás damitas tontas de alta sociedad, pero le di a entender que pensaba que era igual a ellas.
Me acorraló, no dejando que negara mi actuación en el estudio, incluso describiendo lo que hice. Y como un animal acorralado no pensé, solo actué.
Cuando empezaron los gritos, las ofensas y las acusaciones, fue cuando vi que todo se iba por el acantilado más alto, rumbo al mar.
Sé que debía decirle todo cuando me ofreció la posibilidad de sincerarme, pero el miedo me lo impidió y traté de calmarla, de pedirle que no me presionara, que tarde o temprano iba a decirle todo sobre el tema de la maldición, pero como el imbécil que soy le di a entender otra cosa y la hice enojarse más de lo que estaba, incluso diciéndome que todo lo que había entre nosotros se terminaba cuando llegaran mis padres. Ya no habría compromiso, se alejaría de mí para siempre.
¡Maldito miedo! por tu culpa y por dejar que me gobiernes perderé quizás a la única mujer que siento que hará frente a toda esta horrible realidad.
Cuando la vi marcharse corriendo rumbo a su habitación, sentí como mí corazón se partía en dos y las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro. Ahora era el dolor, la rabia y el constante miedo, los que entraban y se quedaban en mi alma.
Subí a pasos lentos por las escaleras y cuando llegué a la puerta de su habitación pude escuchar sus sollozos y recriminaciones en mi contra. No quise darle más razones para apartarse de mí y me alejé de allí, con rumbo a la puerta de la mansión. Con rumbo a mi destino, que quizás sea el único que tenga.
Salí por la puerta rumbo al bosque, casi deseando que los cazadores dieran conmigo y terminaran todo. Así Isabella no tendría que enfrentarse a una realidad horrible y la maldición moriría conmigo.
Cuando la transformación comenzó, algo a lo que estaba acostumbrado, sentí como mil agujas se apoderaban de mi cuerpo y éste empezaba a cambiar de forma. La forma de la criatura que era mi otra mitad, mi otra naturaleza. Aquella de la que las personas cuerdas correrían despavoridas.
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… A un kilometro de la Mansión, una criatura sacada de una historia de terror se sentaba y miraba el cielo, el cual estaba lleno de nubes con la plateada luna paseando entre ellas. Por sus ojos corrían lágrimas de rabia y de dolor… y aullando al cielo dejó saber sus sentimientos por aquella mujer de cabellos castaños y corazón de ángel.
Ojala les haya gustado el resultado. Se que fue algo corto, pero era necesario... creo que entendieron el porque.
Fue un poco triste, casi lloro escribiéndolo… este par va a lograr que termine con depresión con los altos y bajos en su relación.
¿Qué les pareció la primera pelea entre el Duque de Masen y Lady Isabella? La segunda guerra mundial quedo chica al lado de esto… la damita tenía su personalidad
Sé que van a querer matarme por lo que voy a comunicarles, pero es mejor avisar que después hacerlas esperar en vano: el capitulo que sigue, el cual lleva por título "extorsión marca Alice" recién podrá ver la luz después del año nuevo. Principalmente porque soy alumna tesista (la TESIS es el último trabajo de investigación de la universidad para poder obtener tu titulo) y estoy en la parte final de todo el proceso, y tengo que tener todo listo antes del 31 de Diciembre (examen de grado y notas finales)… así que de verdad espero entiendan mis razones, pero tener mi título es fundamental para mí.
Las quiero un chorrroooo y mil gracias por todos los reviews que llegaron (trate de responderlos todos, sorry si se me paso alguno), por los favoritos y alertas, además de aquellos lectores fantasmas que siguen este historia en silencio.
En mi perfil esta el link del tráiler de este fic, ojala se pasen a verlo…
También las invito a mi grupo de facebook "Pasión por los fanfic"… el link está en mi perfil, donde subo y subiré novedades de este fic, y de los nuevos que aun están en mi mentecilla.
Cualquier duda o consulta, no duden es escribirme… estaré pendiente.
Eso, sin nada más que agregar…Les dejo mi imaginación, sus reviews son mi pago.
Cariñosss
Gala ;)
