El ambiente se volvió tenso, el amante del rosa desafiaba al gigante del norte. Pero algo era un tanto desconcertante, ¿por qué Felixs sonaba como si estuviera celoso de Iván? Eso era algo que los otros presentes no lograban entender.

Vieron como los rubios mayores salieron de la habitación dirigiéndose a la oficina del mayor de los eslavos. Toris se encamino hasta la puerta de aquella habitación, preparado para intervenir, pero no lo hizo, se quedó parado con la mano en alto.

-¿Por qué Iván?-escuchó decir al polaco.-Sabes que acepte que salieran, porque también amo a Toris y quiero lo mejor para él, pero esto ya es demasiado.

-Lo sé a la perfección, Felixs, y te lo agradezco, pero nosotros no teníamos idea de que esto podía pasar. De haberlo sabido no lo hubiéramos hecho tan pronto. Lo habríamos planeado.-rebatía el más alto.

-¿Al menos los quieres a ambos?-preguntó el de ojos verdes, su voz se notaba quebrada, estaba desecho.

-Claro que sí.-dijo Rusia sin usar su tono infantil, eso significaba que hablaba en serio.

Para el castaño escuchar eso era tan dulce como amargo, su mejor amigo lo había dejado ir porque sabía que el prefería a Rusia y al mismo tiempo Rusia estaba defendiendo su amor. El polaco no lo aceptó sólo por ser amigos, sino que él deseaba estar en el lugar de Iván. Bajo la mano y tras suspirar volvió a la sala junto a Raivis que le esperaba en la escalera tal y como le había indicado hacia un rato.

Pasaron un rato en silencio hasta que la puerta rompió el ambiente tranquilo en que se encontraban, era Edward, quien llegaba sacudiéndose la nieve del pelo y la chaqueta.

-Se ha puesto a nevar con fuerza.-dijo riendo al vernos.- ¿Qué tal ha estado el día para ustedes?

Ellos se miraron, no querían preocuparlo apenas entraba a la mansión, así que simplemente dijeron que pasaron algunas cosas, entre ellas que habían abierto la habitación de la llave perdida y que se reconciliaron.

-Me alegro de escucharlo.-dijo el de lentes sentándose junto a ellos.- ¿Están solos?

-No, Iván llegó hace poco y Felixs vino de visita.-respondió Lituania.-Aunque ahora están discutiendo en la oficina.

-¿En la oficina?-se sorprendió Edward.-Debe ser algo serio, sino estarían discutiendo aquí mismo.

-Eso es verdad.-apremió Raivis divertido por el comentario.

-Aunque… sonaba realmente mal.-murmuró Lituania preocupado por su amigo.

-¿Dijiste algo Toris?-preguntaron los otros dos.

-¿Eh? No, nada, olvídenlo.-respondió negando con las manos.- ¿Qué tal si preparamos algún dulce?

-Me parece una buena idea.-dijo el letón.- ¿Tienes algo en mente?

-Un pastel.-dijo el castaño.- ¿Por qué estoy pensando en dulces? Seguramente a ellos les gustaría algo así también.

-Bien, les ayudaré un poco.-dijo Estonia mientras se ponían de pie.-Toris…

-Se dio cuenta.-pensaron el rubio y el castaño mientras una gotita fría corría por sus sienes.

-Estas más bajo...-dijo Edward poniéndose frente a él.-Y tu cara cambio.

-¡¿Qué?-esa exclamación sólo logro atraer a las dos naciones faltantes a la sala.

Lituania trató de ocultar su rostro de todas las formas posibles, incluso escapándose del rubio más alto y del de ojos verdes, pero finalmente, tras recorrer todo el primer piso, Iván logro acorralar a Toris contra la escalera y levantarle la cara sosteniéndole el mentón, grande fue su sorpresa al ver el sonrojado rostro del lituano, sin embargo, el cambio que Toris trataba de ocultar era en extremo sutil, es verdad que sus facciones eran más finas y los labios habían adoptado un delicado rosa, pero lo demás parecía normal, si, su piel era más suave, pero lo demás no había cambiado, eran los mismos ojos que cautivaban al eslavo mayor, la misma nariz. No entendía porque el lituano se sentía tan avergonzado de eso.

-Te ves más joven.-dijo finalmente con cara de sorpresa. Eso sorprendió al castaño. ¿Más joven?

-¿Realmente?-no notó que había hecho aquella pregunta sino hasta que el Ruso asintió y lo condujo hasta un espejo. Cerró los ojos, no se atrevía a mirarse.

-Vamos, abre los ojos.-le animó Rusia al igual que el polaco, que acababa de alcanzarlos y había quedado sorprendido por la apariencia de su amigo.

Tras un rato Lituania abrió un ojo y luego abrió el otro sorprendiéndose de lo que veía, era verdad, se veía más joven, sólo eso, no parecía tan femenino, aunque eso podría cambiar..., pues no importa, no había sido tan grave como él creía, aun. Suspiró aliviado y susurró un "Gracias a Dios", entonces los otros dos le miraron enternecidos, sin duda se habían asustado al escucharlo gritar hacia un rato.

-Bueno, yo voy a preparar algo en la cocina... Perdonen el susto.-dijo antes de desaparecer por el pasillo a la Izquierda de donde se encontraban.

-Ya veo que puedo confiártelo.-dijo Polonia mirando al suelo.

-Me alegró porque lo hallas entendido.-sonrió tras sus palabras y se retiro silenciosamente hasta la sala de estar.

-Eso fue tan vergonzoso.-pensaba el lituano mientras preparaba una masa y Raivis llegaba a ayudarle.

Más tarde cuando todos se encontraban comiendo...

-Saben, pasado mañana hay una reunión mundial.-comento Rusia con esa cara que recuerda a un niño muy tierno y nada violento, cosa que no es.

-¿Pasado mañana?-preguntó Toris quedándose con su trozo de trenza rusa en la mano.- ¿E-Es una broma?

-No, la fijamos en la reunión pasada.-dijo Iván perplejo por la reacción del castaño.-Pero tranquilo, nadie notara tu cambio.

-Por cierto, recuerdan debemos ir con nuestro traje típico, ¿no?-recordó Polonia.

-Es cierto, lo había olvidado.-comentó Estonia.

-Si eso es así...-comenzó a decir letonia haciendo que a Edward se le acelerara el corazón y se preparara a gritar para luego desaparecer.-...Lituania no tendría problemas, no se notara nada con su traje típico.

-Ahora que lo dices...-era Felixs el que hablaba ahora, Edward se había quedado con las ganas de gritar.- ¡Tengo una idea!

-Y yo un mal presentimiento.-pensó el lituano aun sin darle una mordida a su trozo de trenza.

Durante la noche siguió nevando, aunque más calmadamente, al día siguiente se vieron obligados a quitar la nieve de la entrada y del garaje para poder salir a la autopista por la que viajarían hasta el aeropuerto, una vez ahí tomaron un avión rumbo a Austria, específicamente a Viena, donde se llevaría a cabo la reunión mundial. Al llegar se fueron directamente al hotel, en este hotel se quedaría la mayoría de las naciones, así que era posible topárselas en los pasillos, pero Lituania fue lo suficientemente rápido como para desaparecer dentro de la habitación que compartiría con Iván sin que una cámara de seguridad pudiera notarlo.

-Edward ¿Viste dónde fue Toris?-preguntó el polaco mientras esperaba que le entregaran la llave de su habitación.

-No estoy seguro, pero no me extrañaría que se haya ido a su habitación.-le respondió mientras recibían sus llaves.

-Ósea, como que le da muchas vueltas al asunto, debería relajarse o le saldrán arrugas y canas antes de tiempo.-decía completamente ensimismado.

-Polonia, eso no pasará.-dijo Iván parándose tras ambos rubios haciendo que Estonia diera un saltito.

-Recordé que tengo algo que hacer, permiso. ¡Raivis, vamos a la habitación!-dijo corriendo al elevador.

-Kol, kol, kol, kol...

En la tarde, mientras Toris tomaba una siesta y Rusia se dedicaba a tejer una pequeña bufanda, entro el polaco azotando la puerta contra la pared haciendo que Lituania despertara de susto.

-¡P-Polonia!-Felixs iba a continuar, pero fue detenido por Rusia y su tubería.

-¿Por qué has venido Polska?-el tono perturbador y el aura maligna de Rusia invadieron la habitación, pero Felixs es tan especial, o idiota, que logró resistir aquello en su lugar.

-Mañana es la reunión mundial y no voy a dejar que Toris entre ahí sin este traje.-dijo el polaco mostrando el traje lituano femenino y haciendo a un lado a su primo se acerco hasta el pobre Toris.-Si tanto te acompleja que los demás se den cuenta del cambio de tu cuerpo con este traje ocultaras más que con el que pensabas ponerte.

-P-pero...

-Nada, te verías mucho mejor con este, si no me crees pregúntale a Iván.-Toris miro al ruso que sonreía estático.

-No creo que te veas mal con ese traje.-dijo dejando el tejido sobre la silla y acercándose a ellos.

-Ves, al menos inténtalo, pruébate ambos y decídelo después.-dijo dejando el traje sobre la cama.

-No quiero lucir como una chica.-murmuró el lituano mirando fijamente el vestido.

-Pero Lituania, ellos estarán tan ocupados discutiendo que no se darán cuenta de quien asiste o no.-trataba de animarlo el ruso.-Puede que nadie se dé cuenta de lo que llevas puesto.

-¿Dices que no importa lo que traiga puesto?

-No, pero escoge el con que te sientas más cómodo.-dijo acariciando la cabeza del lituano.

Entonces Lituania se levantó y sacó a los dos rubios de la habitación, dejándolos perplejos en el pasillo por el cual pasaban China y sus hermanos. Toris tomo ambos trajes y los coloco sobre un par de sillas que había en la habitación. No perdía nada con probar. Primero tomó el traje que el mismo había llevado, como sospechó desde un principio, le quedaba grande, suspiró resignado y tomó el otro traje, tragó en seco, no podía creer lo que estaba a punto de hacer. Cerró los ojos con fuerza y sin más, se puso el traje que había traído Polonia.

Se colocó la blusa y sobre esta la falda negra que llegaba hasta la cintura, sobre ella se puso el delantal blanco con estampado rojo que hacia juego con los de la blusa. Luego tomó el chaleco y tras abotonarlo ató la juosta Beraštemis* alrededor de la cintura haciendo que el conjunto se entallara un poco, luego se puso los botines, amarró su cabello en una coleta y finalmente se calzó una gorra con un diseño en dorado.

Al mirarse al espejo no se reconoció, tubo que tocar su reflejo para asegurarse de lo que veía. ¿Cómo era posible que Felixs tuviera razón? Y más aun, ¿cómo era que incluso se sentía más cómodo vestido con ese atuendo? ¿Sería que definitivamente su lado femenino se hacía más presente que su yo masculino? ¿O sería que esa cálida sensación que venía de su vientre le hacía ver y sentir todo distinto?, se abrazó dando gracias a la criatura en su interior, pero se detuvo al escuchar cómo golpeaban a la puerta, seguramente estaban impacientándose ahí fuera, se dirigió a la puerta y antes de abrir les ordenó cerrar los ojos. Se llevarían una gran sorpresa. Abrió la puerta e hizo entrar a los dos que se cubrían los ojos, volvió a cerrar la puerta y tras ponerse frente a ello...

-Ya pueden ver.-ambos quedaron sin aire al ver a Lituania. Felixs fue el primero en romper el silencio, gritando que lo sabía, estaba completamente seguro de que el traje le luciría a la perfección. Iván avanzó lentamente hasta Toris y le sonrió al estar frente a él.

-¿Cómo te sientes?-preguntó ocultando su sonrojo bajo la bufanda.

-Es cómodo.-dijo quitando la bufanda de Rusia.-Me gusta y parece que a ti también.-sonriéndose por ver la cara que ponía Rusia, se veía lindo avergonzado.

Entonces Iván se volvió a Felixs y cambiando drásticamente de estado de ánimo lo sacó de la habitación, controlándose para no golpearlo, ya que eso podría molestar a Toris. Luego se volvió sonriente a Toris y lo llevó en brazos hasta la cama, lo tendió delicadamente y luego le besó la frente para finalmente dejar que Lituania se cambiara nuevamente de ropa.

-Buenas noches.-dijo una vez que ambos estuvieron en la cama.

-Buenas noches.-respondió Toris acurrucándose en el pecho del rubio.

...

-¡NO!

-Vamos mon ami, no es para tanto.

-¡Me da igual!

Si, es una de todas las tantas discusiones que se oían en el salón de juntas, todos lucían sus trajes sin prestar atención al de los demás, era todo un caos, las micro-naciones corrían por toda la sala mientras algunos países trataban de alcanzarlos sin éxito.

La reunión comenzó media hora después de la establecida, debido a los gritos, desorden y a que algunas sillas habían desaparecido, posiblemente estuvieran en la chimenea de la esquina, y cuando parecía que iban a comenzar, resulta que llegó el estadounidense, ultimo como siempre, dando portazos y llamando la atención de todo el mundo.

Lituania suspiro en su puesto, se estaba cansando de todo aquello, pero aun así mostraba una sonrisa resignada que nadie podría quitarle, o eso parecía a la vista de los demás. Observo como iniciaba la reunión y ocurría lo de siempre, sí, Japón decía estar de acuerdo con estados Unidos, luego Suiza le decía que diera su propia opinión, a continuación Inglaterra regañaba a Alfred, Francia se metía en la discusión, formando un lio entre los tres, por otro lado China intenta vender sus dulce, pero es rechazado en genérico, aunque esta vez, Lituania si le compro, dado que algo le pedía agritos consumir azúcar, entonces España trataba de convencer a Rusia de que haga algo al respecto, pero él prefiere no hacer nada y mientras Bielorrusia se acercaba al Letonia por detrás haciéndole temblar de miedo, Grecia dormía y Alemania llamaba al orden, dando órdenes y cediendo la palabra a Italia del norte quien sólo dijo "¡Pasta!" seguramente porque tenía hambre.

A esas alturas, Lituania ya se estaba comiendo el tercer paquete de dulces que le había dado China. Nada productivo ocurriría en aquella reunión a partir de ese punto. Pero de todas formas continuarían sentados ahí, luego vendría el almuerzo y volverían a discutir donde sería la siguiente reunión.

-Toris, ¿desde cuándo comes tanto?-preguntó un gran rubio infantil con lentes parado a su lado, Lituania trago de golpe atorándose en el proceso, luego miro al americano quien engullía una hamburguesa.-Es raro en ti cuando estás en una reunión.-quitándole el asiento a quien fuera que estaba al lado de Lituania, se sentó riendo estruendosamente.-Te ves más joven...-comentó mirándolo insistentemente.-además de bajito... ¿Te pasó lago?

-¿Eh? Yo verás...-tenía que pensar algo rápido, además que si América seguía haciendo preguntas terminaría contándole la verdad y todo el mudo se enteraría de lo que le ocurría, y él quería mantener en secreto a su hijito hasta un par de meses más, después de anunciar públicamente su relación con Iván.-Creo que rejuvenecí por algún extraño motivo.-el estadounidense obviamente se creería eso, creía en fantasmas y alienígenas ¿no?

-No me tomes el pelo.-quizás no funcionaria.- ¿Qué te pasó?

-Alfred, preferiría que deje de hacer esas preguntas.-dijo con nerviosismo.

-Vamos, no seas así... dime, dime.-realmente podía ser como un niño cuando se lo proponía.

-Por favor señor América, déjeme en paz.-lloriqueo Toris mientras Alfred lo movía de lado a lado pidiéndole que le contara el secreto. Eso terminó mareando al lituano.-Me siento mal...-murmuró.

Extrañamente aquel murmullo llego a los oídos de Rusia, quien al ver lo que hacia el americano se acerco con tubería en mano y con su fachada más amenazadora, todos se hacían a un lado cuando pasaba, hasta que llego al lado de su víctima, todos contemplaba.

-Alfred, ¿serías tan amable de soltar a Toris?-dijo golpeteando la tubería contra la palma de su mano.

-¿Quién lo dice?-le espetó el americano poniéndose de pie.-No tengo que hacer lo que tú me ordenas, además no le hacía nada malo a Toris.

-El no quiere hablar contigo.-dijo Rusia avanzando y haciendo retroceder al americano, pero este se detuvo y encaro al ruso.

-A que viene esto, ¿acaso estas celoso?-al ver el desconcierto en el rostro del más alto.-Así que es eso ¿eh? Rusia.-el grifo se detuvo justo en su cuello. No quería que Toris viera algo como lo que estaba a punto de hacer.

-Aléjate de Toris.-dijo guardando su tubería nuevamente y llevando al susodicho al otro extremo del salón.

-Ve~ ¿Por qué Toris está usando una falda? Su ropa típica no era así.-mal momento para que el italiano mostrara signos de inteligencia.

...

* Juosta Beraštemis: es una faja tejida con dos mallas, es lisas, en lino y en lana, principalmente en tonos claros de diferentes colores.

Lituania se ve más o menos así h t t p : / / media . photobucket . com / image / aph%20lithuania / APH_Fangirls / Lithuania / 661234 . jpg?o=8 ¡Junten los puntos!