Si, lo sé, me tarde MUCHO, pero recien ahora logre tener tiempo y que las ideas fluyeran para alcanzar un largo descente para este cap. Lo siento, ahora sin más, lean ^^


Mal momento para que el italiano mostrara signos de inteligencia, o al menos eso pensaron todos los presentes. Iván estaba a punto de abalanzarse hacia el italiano, pero la voz relajada de Toris lo hizo desistir en el último minuto.

-Este es uno de los trajes típicos de mi país, será de chica, pero eso es porque...-todos miraron a Polonia.

-Bueno, seguramente le cambio la maleta e hizo desaparecer el resto de su ropa.-dijo el italiano sureño llevándose a su hermano de la sala.

-Entonces ¿realmente te acomoda esa ropa?-preguntó Iván sorprendido, el más bajo lo miró algo sonrojado y asintió.-Me alegro.-terminó el rubio dándole un beso en la frente. Eso hizo que todos los presentes se sobresaltaran y una fujoshi bien conocida sacara su cámara, mientras un japonés capturaba el momento con un croquis y otras chicas se desmayaran con sangre corriendo por sus narices.-Vamos a casa.-dándole la mano a su amado lituano.

-"Esto comprueba su bipolaridad... ¡Mi bebé será bipolar!"-pensaba Toris. Se detuvo en seco, aun no salían de la sala.-Iván... creo que...-se cubrió la boca rápidamente, su voz, justo en ese momento su voz cambio. Ambos quedaron de piedra. No era que los demás hubieran escuchado, sino que...

-"Su voz suena bonita."-pensaba el Ruso mientras empujaba la puerta y dejaba pasar al lituano que se maldecía interiormente, bueno, no a él, sino al cambio, y a lo que eso podría...

-I-iré al baño.-dijo apresurándose al pasillo de la izquierda. Si la voz cambia, algo más debió cambiar.-pensaba mientras llegaba a mirarse en algunos espejos por el rabillo del ojo. Tal y como lo pensó.-una vez que llego al baño.-su garganta lucia distinta...más femenina.-Ok, admítelo Toris, eso no es lo que te preocupa...-entro a una de las casillas y...-ok, aun todo en su lugar, nada nuevo aquí.-murmuró acomodándose la blusa nuevamente.-Pero...y si...-salió del baño.

No se atrevía a revisar el resto de su cuerpo, no era algo que quisiera descubrir, mejor, mejor se iba al doctor cuando llegará a casa y le pediría un psiquiatra o quizás... a quien engaña, apenas se cambiará de ropa sabría lo que le hubiera pasado. Suspiro pesadamente y se encamino al ascensor donde lo esperaba Rusia.

-¿Mejor?-Iván vio como Toris le asentía y se sostenía de su brazo mientras presionaba el botón del elevador.-Al menos dime algo.-entonces le señalo al grupo de micro naciones que iban pasando por el pasillo. El ascensor abrió las puertas frente a ellos y una vez cerradas comenzaron a hablar.

-En realidad pareciera estar todo bien... bueno, excepto por el cambio en mi voz.-dijo sintiendo el nuevo timbre de su voz, no creía que fuera su voz, como la escucharía Rusia, ¿era linda o quizás chillona?-Me da un poco de vergüenza.-dijo cerrando los ojos y tironeando a Iván.

-No debería avergonzarte.-hacia un rato que estaba haciendo algo con su celular.-No suena mal. Es linda.-dijo dejando reproducir el sonido gravado. "Me da un poco de vergüenza". Realmente no sonaba mal, pero tenía que ser esa oración o frase, lo que fuera, ahora sí que se sentía arder en vergüenza.

-Iván…-le regañó, se cambiaron de ropa y fuimos directo al aeropuerto. Al llegar de vuelta a Moscú irían directamente al doctor, siendo realista, dependería de la hora a la que llegaran, pero ese era el plan de Toris, por lo menos estaría en el lugar adecuado si esos dolores le volvían a invadir.

El viaje fue corto para ellos, se durmieron en el vuelo y despertaron al llegar a su destino, tomaron un taxi hasta la casa de Braginskii dejaron su equipaje, y viendo que se había hecho realmente tarde se fueron a la cama, al día siguiente irían a la consulta, ya habían pedido la primera hora para ello, por lo que basto con que el rubio dejara puesto el despertador.

Nueve treinta de la mañana, se encontraban esperando a que el doctor terminará de revisar la ficha nuevamente, se veía pensativo al realizar aquel procedimiento, luego aparto la vista del ordenador y se levanto de su silla invitando a Toris a subir en la camilla. Le reviso la garganta, chequeaba las cuerdas vocales, luego giró sobre su propio eje y llamó a una enfermera para que tomara una pequeña muestra de sangre al lituano. Le ordeno recostarse sobre la misma camilla en que se encontraba sentado y que se subiera una manga. Tras un par de minutos apareció la enfermera, hizo las preguntas correspondientes, a las cuales Toris respondía favorablemente, incluso no había comido pensando en que podrían sacarle muestras de sangre, valla que intuitivo era este país, sólo sacaron un tubo pequeño de sangre.

-Los resultados estarán mañana.-dijo la joven sonriendo amablemente.

-Bueno, ya pueden irse.-dijo el doctor, pero Toris quería respuestas y eso no le daba absolutamente ninguna.-Por ahora lo único que puedo deducir es que la testosterona de tu organismo disminuyó lo suficiente como para que tus cuerdas vocales se modificaran, claro que sabremos cuanto lo ha hecho mañana.

-¿Eso quiere decir que pronto Toris será toda una mujer?-preguntó Iván provocando un escalofrío que recorrió todo el cuerpo de Toris.

-No estamos seguro de cuanto pueda cambiar su cuerpo, pero por como va hasta el momento creemos que es posible la metamorfosis completa.-respondió el hombre sin saber que ese comentario ponía peor al afectado.-No creo que le quede mucho tiempo con algún rasgo masculino.

-¡No! Aun no esto preparado para perder mi hombría.-lloriqueó el castaño haciendo que los otros dos lo miraran.

-¿Aun no lo ha asumido?-preguntó el doctor al ruso. Este sólo negó con la cabeza. El doctor suspiró y le dio un número en un trozo de papel al castaño.-Es un psiquiatra especializado en casos… similares, ve a verlo lo más pronto posible.-aconsejo.

-Me encargaré de que lo haga.-rió el ruso tras su bufanda y cargando a Toris, aun perturbado, en sus brazos salió del consultorio.

...

Eran las doce del día cuando Iván realizó la llamada y se percato de que conocía a la persona al otro lado de la bocina. Hablaron calmadamente y por muy corto tiempo, colgó y bajo las escaleras de su despacho hasta llegar a la segunda planta, camino hasta su habitación, y al abrir la puerta se encontró con Toris que miraba, ido, a su armario.

-¿Ocurre algo Toris?-preguntó con tono infantil, el castaño sacudió la cabeza y miró al más alto con notable agobio en sus ojos.

-Felixs estuvo aquí.-dijo soltando las puertas de su armario. Entonces Iván pudo visualizar la escena del robo. No había ropa del lituano ahí, en su lugar había vestidos, faldas, blusas, chaquetas y chalecos rosa y otros tonos pasteles.

-Kol, kol, kol, kol…-se dio vuelta y con tubería en mano comenzó a bajar las escaleras hacia el primer piso, mientras utilizaba el marcador rápido de su celular y esperaba a que el grito de cierto polaco cesará antes de cumplir su cometido.-Felixs, no me importan tus motivos de moda o simple estupidez, ¿qué hiciste con la ropa de Toris?

-Vamos tipo, como que necesita acostumbrarse radicalmente a esa ropa, o sea, como toda una diva fashion.

-¿Dónde esta?-ahora miraba una pequeña pantalla que había en un mueble cercano a la salida, una señal se mostraba alrededor de la mansión. Salió de la casa.

-O sea, como que no tienes sentido del humor, tipo…

-Oh, claro que lo tengo…-el polaco se giró al sentir una voz tras de sí.-Kol.-la tubería de Iván se alzaba sobre la cabeza del polaco, el cual no parecía enterarse de lo que ocurría.

-Pero que pesado, la metí en tu armario.-bufó, la tubería paso por su lado.-Mira, sé que Toris se ha ajustado la ropa, pero tipo, como que es lógico que se le cae por más que la arregle, necesita otras cosas.-fue tomado por la espalda del abrigo.

-Te vas a disculpar ahora mismo.-llevándolo hasta el segundo piso donde Toris aun seguía desconcertado frente al armario.

-Tipo como que es completamente fashion, ¿no?-el lituano forzó una sonrisa y se volteó dificultosamente, hasta quedar de frente al polaco y le dio una bofetada que resonó en la habitación.

-¿Cuántas veces te he dicho que no tomes mis cosas sin avisarme?-dijo con algunas lagrimas en los ojos amenazando con escapar de ellos en cualquier momento.

-Eso dolió Marico...-suspiró sintiendo como ardía la marca roja, que daba por hecho estaba en su mejilla, de la mano lituana.-Es que, o sea, nadie aprecia mis esfuerzos, tu ropa esta en el armario de Iván.-dijo alzando los brazos al cielo para luego cruzarlos frente a su pecho.

-Cómo sea.-Iván soltó al polaco haciendo que cayera de trasero al suelo.- Toris, saldremos después de almuerzo.-dijo para luego sacar las ropa de Toris de su armario y entregársela. El castaño la colocó de vuelta a su armario y se quedó con un sweater extra, eso era lo único que quería desde un principio.-cerró las puertas del closet y suspiró.

-Bien, Felixs, puede que algún día llegue a vestirme con algo de eso, pero que te quede claro que no será pronto.-dijo molestó, cosa realmente extraña, ya que comúnmente no le hablaba directamente al rubio de ojos verdes.- Discúlpame.-saliendo de la habitación en dirección al primer piso.

Camino despacio, sabía que no lo seguirían, no de inmediato, Iván seguramente estaría deteniendo a Felixs, suspiró mientras bajaba las escaleras, tratando de pensar en el almuerzo con tal de distraerse, llego a la primera planta y vio como se abría la puerta dejando ver al pequeño Raivis seguid de Edward.

-¿Eh? ¿Llegaron antes?-preguntó el estonio quien cargaba una bolsa de papel a parte de su maletín.

-S-sí.-dijo bajito, para que no le escucharan del todo.- Iván me llevó al chequeo mensual.-agregó ya sin importarle que lo escucharan.

Antes de que Raivis pudiese articular palabra, Estonia le cubrió los labios. No fuera a ser que dijera algo hiriente sin notarlo.

-Veo que han regresado.-dice Iván mientras baja seguido del polaco.-Letonia, ayúdame con el almuerzo.-ordenó dejando así a los otros tres.

-Liet... lo siento, no volveré a hacer eso.-se disculpó el Polaco arrepentido, incluso parecía haber caído en la realidad, eso era algo muy peculiar.- Déjame compensarte.-ahora sonriendo.

El estonio no entendía nada de nada.

Unos minutos después se encontraban de vuelta en la habitación del lituano, Felixs le tomaba medidas mientras que Ed iba anotando. Pasaron quince minutos más y lograron entender a lo que se refería el polaco, veían como pasaba tela y viejas prendas del lituano por la máquina de coser, era veloz, más las costuras lucían firmes y bien acabadas. Ya antes de almuerzo había un conjunto nuevo para el lituano, no era un cambio drástico como el visto en el armario, sólo le había arreglado la medida de unos pantalones y camisas, mientras algunos sweaters pasaban a ser chalecos. Sin duda Felixs se había lucido.

-Así está mejor.-viendo al lituano ya vestido.

-Muchas gracias Felixs.-dijo Toris con una pequeña sonrisa en el rostro.

-Sabes que no es nada.-dice el rubio dándose alavés.

-Lituania...-ahora era Edward quien hablaba, llevaba bastante callado.- ¿Cuánto ha avanzado?

-No lo sé.-dijo él aludido.-Lo bueno es que no he sentido dolor cuando cambio mi voz, sin embargo... me aterra el hecho de que esto no se acabe, aun.-hizo una pausa mientras se veía al espejo.-Pero más el hecho de que hasta ustedes se asusten.-dice algo triste.

-No nos asusta.-alegó el de lentes.-Solamente nos preocupa que te duela, o que pueda ocurrirte mientras bajas la escalera, hasta hemos estado arreglando un cuarto en la planta baja para que no tengas que subirlas, estamos preocupados por su bienestar.-haciendo énfasis en que no sólo se preocupaban por el lituano, sino que también por su bebé.

Apenas volvieron a la planta baja notaron que el letón pasaba de la cocina al comedor llevando vasos y servicios, luego tras de él, el dueño de casa llevando cuatro platos a la vez, y el letón apurándose a volver a la cocina, como si escapara de Rusia.

-Y-ya es hora de almorzar, di-diríjanse al comedor.-dijo Letonia pasando ahora con un par de jaras y esquivando al Mayor que iba de vuelta la cocina por los tres platos faltantes.

Una vez en el comedor, ya cada uno frente a su plato, comenzaron los halagos por lo bien que sabía la comida, dijeron un par de chistes a los cuales todos rieron, y las peleas infaltables entre los primos no se hicieron de esperar. Un evento normal en su vida cotidiana, al poco rato llegaron dos rezagadas que se unieron a los comensales, ya estaban acabando el plato fuerte cunado Lituania dejo caer su servicio, se quedo inmóvil, llamo la atención de todos los presentes mientras su rostro palidecía progresivamente.

Estaba sentado en su silla, no podía hacer nada, ni voz salía de sus labios, la vista se le nublo, haciéndose cada vez menor el campo visual, como si fuera un túnel cerrándose, sintió un fuerte mareo y pronto a su cuerpo flotando. Había quedado inconsciente.


Gracias por leer y tener paciencia de esperar un nuevo cap.