Disclaimer: Los personajes de Axis Power Hetalia no me pertenecen.

No esperaban que actualizara tan rápido, ¿verdad?


Había quedado en la habitación junto a Vash y a Lily. Al principio la chica no lo reconoció, la última reunión no se había topado con ella, por lo que resultaba poco probable que le hubiera visto y ahora parecía, y era, toda una mujer.

Eso le hizo entristecer, aunque más era el miedo a que otras naciones lo vieran así, en su nuevo cuerpo. No quería sentirse observado, no quería que lo miraran como a alguien débil.

Los hermanos tomaron asiento a su lado, Lily vestía de un modo muy profesional, casi no parecía la tierna niña que se sentaba junto a Vash en las reuniones, sino que parecía una dama amable dispuesta a ayudar en cualquier problema. En cambio su hermano lucia serio como de costumbre, se quitó el saco y lo colgó al respaldo de su silla, se notaba algo cansado, quizás por la convención y el viaje hasta el lugar donde se encontraban.

-Me dijeron que te desmayaste, ¿estás bien?-preguntó el rubio, yo esperaba que comenzara con las frases de doctor de inmediato. Pero bueno, quizás me equivocaba o los loqueros que me atendían ya no necesitaban preguntarme como estaba, con mirar las noticias les bastaba.

-Sí, gracias a que se apresuraron a traerme aquí nosotros estamos bien.-responde abrazando su vientre, extrañamente sentía que quería transmitir ese tibio sentimiento a su bebé.

-¿qué quieres decir cuando hablas de "nosotros"?-Toris se dio cuenta de lo que había hecho, y empezaba a plantearse como disuadirlo, sin embargo era malo mintiendo. Vash suspiró, pero enseguida volvió su atención al paciente.

-Verás… ¿no has leído mí ficha?-el suizo volvió a suspirar, pero esta vez fue Lily quien tomó la palabra sabiendo que su hermano posiblemente usaría feas palabras puesto que estaba molesto por lo ocurrido anteriormente.

-Verá joven Toris, no han querido mostrar la ficha a mi hermano dado que es "confidencial" y su doctor no ha autorizado, por lo menos no aun, el permiso para que pase a nuestras manos.

-¡¿Q-qué?!-se veía alterado como siempre, pero ambos rubios apreciaron como su rostro adquiría una expresión jamás vista en la cara del lituano, en toda la historia.- ¿Cómo es posible que no te entregaran la ficha? ¡¿Es que me harán pasar por esta humillación de contarte absolutamente todo?! ¡Estos tipos son unos incompetentes!-sus ojos casi saltaban de sus cuencas cuando grito aquello con toda la potencia que le permitían sus pulmones.

Lily se refugiaba tras el folio en que escribía, había trastabillado hacia atrás con aquello. Suiza la sostuvo y la puso tras de su espalda, protegiéndola de lo que pudiera pasar más adelante, y aunque se hubiera asustado del mismo modo que la pequeña Liechtenstein, debía parecer fuerte. Por Dios que aquello parecía una erupción volcánica, y eso que no estaba seguro que en Lituania hubiera uno siquiera.

Luego para su mayor sorpresa, Lituania suspiro y junto sus manos con una expresión tierna y cálida en el rostro.

-Bueno, comencemos con la entrevista.-Vash sospechaba que el tiempo junto a Rusia le había pegado la bipolaridad al Lituano…que más bien parecía lituana.

-Muy bien, cuéntame que es lo que te ocurrió para requerir de mis servicios psiquiátricos.-pidió el rubio sentándose nuevamente en su silla.

-Bueno, no vas a creerme, pero un día, algo así como hace un mes, me dolieron los huesos, se encogieron, descubrí que estaba embarazada y me transformé en una Lady.-dijo como si estuviera hablando del clima o de una receta de repostería.

-…-Vash parecía serio, casi como cuando se debatía entre comprar un queso delicioso o uno más caro para poder ahorrar el dinero que quisiera ni gastar en la misma comida.- ¿Crees que yo me voy a tragar eso?

Lituania sintió como se le helaba la sangre, había hecho el ridículo. Mientras se lamentaba mentalmente una enfermera ingresó a la habitación y extendió una carpeta a Vash, este empezó a leer el contenido una vez que la señorita se retiró. Pasaron unos minutos, y se aclaró la garganta.

-Siento haber dudado de ti, Toris, es sólo que mis pacientes suelen contarme cosas dignas de circo.

Su hermana hecho una rápida mirada sobre la carpeta, dado que se extrañó por aquel cambio y bueno…ella había pensado lo mismo que el suizo.

Toris asintió sin responder en voz alta, la verdad es que desde que se había referido a si mismo como una mujer se había empezado a sentir incomodo, no paraba de mirar sus brazos delgados y esas manos tan suaves, sin mencionar que cada dos por tres miraba su pecho, extrañaba lo plano. Suiza se percató de eso, por lo que tras mirar a su hermana y analizar un momento más aquel comportamiento en Lituania decidió intervenir.

-Veo que no estas conforme con tu cuerpo, Lituania.-dejo la silla en que estaba sentado y se acercó un poco más a la cama, se sentó al final de esta, dando una distancia prudente entre él y su paciente.

-No en realidad… ha sido un golpe muy duro esta metamorfosis.-dice bajando la vista.-Fue demasiado rápido, no pude acostumbrarme a nada, absolutamente nada.

-Disculpe mi ímpetu, pero… ¿quién es él padre?-intervino Lily, de la nada, sintiendo que Lituania se largaría a llorar de un momento a otro.-Es que no lo ha mencionado y… bueno, sabemos que podría tener algo con Rusia, pero eso se dio a conocer en la reunión pasada…

-No estás tan equivocada con tu sospecha Lily; resulta que hace un tiempo me enamore de Rusia y empezamos a salir, luego pasamos a cosas más serias y un día simplemente me desmaye. Me revisaron en un hospital y llegaron a la conclusión de que mi cuerpo está cambiando para darle un mejor espacio al bebé que estoy esperando.-jugó nervioso con sus dedos al tiempo que se sonrojaba y una pequeña sonrisa adornaba su rostro.-Lo que significaba que me estaba convirtiendo en una mujer, cosa que ya ocurrió.

-Bueno, si tomo en cuenta que eres una nación, es factible.-dice pensativo tras tragar espesamente, si Lily no estuviera ahí vigilándolo, ya habría disparado su escopeta.-No niego que te resulte difícil, ¿cómo han reaccionado los demás?

-Rusia se lo ha tomado con calma, al principio se preocupó porque me desmayaba o sentía como mis huesos se hacían más pequeños, pero según él no le importa como luzca por fuera, sino que le importa como soy yo por dentro, aunque me hubiera gustado que dijera otra cosa…-murmuró, pero inmediatamente cae en cuenta de lo que salía de sus labios, debían ser las hormonas, ¿quería que le dijera "hermosa"?-En realidad no pensé eso, digo, no sé en qué momento pensé…

-¿Te asustas por ese tipo de pensamientos a menudo?-viendo la confusión mostrada por "la" castaña.

-No, es la primera vez que ocurre.-responde rápidamente mirándolo a los ojos.-Por otra parte,-los desvía nuevamente.-me preocupa que Raivis se asuste de mi o que Edward me vea como si estuviera a punto de quebrarme en cualquier momento.

Mientras Lituania continuaba en entrevista con Suiza y Liechtenstein, los demás eslavos esperaban en una mesa de la cafetería, su aura preocupada y un tanto psicótica hacia que las personas alrededor se alejaran.

Su conversación también parecía perturbadora, estaban preocupados porque hacía unos minutos habían recibido una llamada de Bielorrusia diciendo que volvería en dos días a casa.

-En cuanto llegue comenzará otra vez con su nueva obsesión…-murmuró Ucrania sintiendo dolor de sólo pensarlo.- ¿Por qué la presente a Taiwán?

-La prefería con cuchillos, arañando las puertas y pidiéndome matrimonio, ¡pero ahora puede meterse hasta por la rendija más pequeña con ese contorsionismo que aprendió!

-Y qué nos obligue a practicar con ella…-piensa Estonia.-No hay hueso que resista semejante tortura… y sólo pensar lo que le hará a Toris…

-¿Qué quieres decir?-Katyusha empezaba a llorar por aquel comentario.

-Ya sabe, señorita, si antes derribaba casas con tal de estar cerca del señor Iván, ahora que Toris es la competencia… ¡no quiero ni pensar en el destino de mi hermano!

-Hermana.-corrige Iván.-Tendremos que esconder a Lituania mientras nos encargamos de Natalia…-saca su tubería y la acaricia lentamente.- ¿Da?

-¡Es nuestra hermana! ¡Vanya!-se escandaliza la mayor largándose a llorar. Iván sólo dibuja una sonrisa sádica en su rostro al tiempo que la habitación se torna fría.

-Nadie dice que deba matarla, sólo practicare un poco de Baseball con ella para luego patearle el trasero al gringo con su propio juego.-dijo el menor acompañando lo dicho por una tierna sonrisa infantil.

-¿No será mejor que la haga entrar en razón?-Edward sabía que estaba entrando en terreno peligroso al proponer aquello, siempre evitaba esos temas que le acusaban problemas, pero esta vez sería diferente.-Usted siempre huye cuando la señorita Natalia comienza con sus propuestas. Debería enfrentarla de una vez, no puede parecer un cobarde frente a Toris, menos ahora que podría tratar de matarlo apenas lo vea.

-Edward tiene razón, Vanya, habla con ella.-apoyó la ucraniana sin sospechar el terrible castigo que Iván planeaba para el estonio.


Dieron el alta de Toris tras pasar dos noches en observación, exactamente el mismo día que Natalia volvía a casa. Se apresuraron en llegar y pedirle a Toris que se quedara en su cuarto junto a Felixs, que conversaran, mientras los demás se ocuparían de mantener a la bielorrusa lejos del cuarto hasta haber hablado con su hermano.

Mientras corrían de aquí para allá guardando evidencia, la puerta de entrada rechino dejando pasar a una muchacha que cargaba una pequeña maleta y dejaba marcadas sus pisadas llenas de nieve en la alfombra del recibidor.

-Buenos días, Iván.-sonrió haciendo su cabeza a un lado y preparada para salir persiguiendo al mayor, el cual temblando en su lugar adquirió suficiente valor como para enfrentarla.

-Natalia…


Bien eso ha sido todo por ahora, espero no tardar con el siguiente capítulo, aunque no prometo nada, puesto que dentro de poco volveré a clases, pero aun así las ideas ya están listas.

Doni ¡Gracias por la ayuda!

¡Nos leemos!