Axis Power Hetalia no es de mi propiedad.
Toris no llegaría junto a él ese día, tenía unos asuntos que atender antes de la reunión, así que entro como de costumbre y se sentó en su lugar, es decir, sobre Canadá. El pobre invisible trato de hacerlo bajar, pero nada dio resultado, Rusia no cambiaría su comodidad sino hasta que comenzara la reunión.
Los demás países llegaron, y el ruido inundó la sala hasta que Alemania exigió silencio. Croacia comenzó a pasar la lista de asistencia, hasta el momento había tres ausentes con causas justificadas, pero ni rastro de su "lituana".
Hizo caso omiso, restándole importancia, seguramente sólo se habría atrasado por el tráfico. Dejo libre al chico canadiense y empezó a revisar sus papeles, para luego dejar unos cuantos frente a si y esperar a que todo el alboroto comenzará nuevamente.
En pleno discurso de Gilbert, por volver a ser un país, las puertas de la sala se abrieron dejando pasar a una castaña con un moño alto, vestida con un traje formal de dos piezas, obviamente no un conjunto con falda, aun no se sentía capaz de algo así sin la intervención de cierto polaco con su armario o maleta, y cargando con la carpeta que contenía los papeles de Lituania. Claramente no haría una cara de sorpresa como todos los demás, exceptuando a los ya enterados, se reiría un rato a costa de las acciones de su "querida" Toris.
-Señorita…esta reunión es privada.-comentó Estados Unidos de Norte América.
-Señor Alfred, no tiene por qué decirme eso, soy Lituania.-aclaró la castaña caminando, pasándolo de largo sin más, y firmando su asistencia en la lista para los atrasados.-El trafico esta de muerte.-comentó tomando asiento junto a Iván.
-Por cierto, aun no me has dicho que tenías que hacer antes de venir.-dijo infantilmente, ignorando a los aun atónitos países a su alrededor.
-Verás… con este cambio tuve que rehacer todos mis papeles, se suponía que me los entregarían antes de venir, pero se atrasaron con mi nueva cedula y mi jefe la ha mandado a traer para que no tuviera problemas en cuanto tomáramos el avión de vuelta, ¡pero en la recepción perdieron los documentos entre las cartas! y tuve que esperar hasta que los encontraran.
-Tranquila cariño, no te alteres, yo me encargare de esos empleados más tarde.-comentó Iván sin ser escuchados por los demás, mientras acariciaba su tubería por bajo de la mesa.-Vamos en este tema.-indicó los papeles.
Poco después continuaron como si nada y al receso algunos sorprendidos se acercaron a curiosear. Sin embargo, Iván los apartaba con una simple mirada. Lili hablaba con Toris bajo la shockeada mirada de Seychelles, quien se debatía entre acercarse y preguntar o desmayarse de una buena vez.
Hungría por su parte, junto a Japón, Taiwán, Bélgica y Costa Rica, hablaban de todo lo que pudo haber pasado, no sin dejar sus perversiones de lado, le daban causa a ello y que cerca estaban de la verdad, pero eso nunca lo sabrían.
En cambio, Polonia no podía creer que su mejor amigo no se hubiera puesto una falda, como que ósea, se habría visto totalmente cool. Y como era posible que fuera tan poco fashion, ¡ni un solo toque de rosa! Por lo menos traía una blusa azulada que le combinaba muy bien con su tono de piel, o se habría dado un tiro ahí mismo.
Toris se veía calmado, casi como si nada hubiera pasado, claro, hasta que Iván se dio cuenta de ese pequeño movimiento que hacia cuando estaba nervioso, la cogió del brazo y fueron hasta el pasillo, como lo había imaginado, Toris suspiró pesado y se recargó contra él. Tenía los nervios de punta, que se supone que hiciera.
La rodeo con sus fuertes brazos y estuvieron ahí hasta que el receso terminó. Volvieron a la reunión, y apenas terminó, Iván tomó todas sus cosas y se retiraron de inmediato hasta el hotel, no podía entender como pudo aguantar tanto.
-Hermano, creo que deberías adelantar la visita de Toris.-sugirió Liechtenstein sacando una agenda y un bolígrafo adornado con conejitos de su cartera.
-Es verdad.-dijo sacando su identificación medica del bolsillo para cambiarla por la de asistente a la conferencia.-Andando, señorita Vogel.
-…Dios mío, ¿cómo pueden ser tan morbosos?-los rubios seguían escuchando la histeria de Toris. Llevaban dos horas en lo mismo.- ¡Ni siquiera los doctores se han comportado así!-se levantó, por octogésima vez y empezó a dar cortas vueltas en la habitación.- Y ellos son los que deberían ser morbosos, es decir, ¡soy lo más raro que les ha pasado en siglos!-bebió agua nuevamente y se sentó en el mismo lugar del que se había parado mientras arrugaba parte de su blusa entre los puños.
-¿Podemos comenzar con la sesión?-preguntó Vash ya harto de escuchar lo mismo una y otra vez, suerte que hasta el momento Toris no había tenido su idea más recurrente, o sin duda estarían en grandes aprietos.
Pasaron unos minutos más entre que Toris dejara de llorar y convencieran al ruso de salir de la habitación junto a Lili para hacer más expedito el trabajo. Le hizo respirar, luego escribir unas cosas en una libreta, arrancar las hojas y rasgarlas en trozos muy pequeños. Sin duda alguna habría sido mejor darle algún medicamento para tranquilizar a la lituana, mas era riesgoso para el bebé. Así que tuvo que utilizar métodos de psicólogo.
Luego le hizo cambiar de ambiente, así que salieron, a un lugar en que nadie conociera a Toris, pasearon por una plaza y una vez que llegaron a un puesto que vendía castañas se pudo desligar de todo lo malo del día, aunque no cabía duda de que apenas se topar con alguien o al momento de dormir se volviera a angustiar, dieron por terminada la sesión, la más larga que el psiquiatra había tenido que realizar… pero bueno, había un ruso bipolar, y sádico, junto a su hermana, todo por proteger la inocencia e integridad de Lili.
Como lo prometí, esta vez no demore tanto ;D
Siguiente cap...algún día (no es broma, se acabaron las vacaciones, comienza la depresión universitaria) ¿Tomates?
