Hetalia no me pertenece
Jaja, no se lo esperaban tan pronto, ¿verdad?
Este cap es cortito, ya falta poco para que ocurran otros acontecimientos importantes en el fic, bueno, ya que, lean :)
Salimos muy temprano, no quería perder tiempo, partimos con la pintura, tonos suaves era lo que necesitábamos, como aun no sabía si él bebe sería niño o niña, escogimos entre tonos lilas, verdes y amarillos, poco después fuimos a ver los muebles, yo quería una cuna común y corriente, pero de algún modo mi compañía confabulo para que terminara decidiéndome por una de esas que se balancean con el empuje del pie.
Luego de eso volvimos a casa, Iván me había dicho que no preocupara por los muebles, que en la casa ya había algunos en desuso que podríamos reutilizar, realmente no me quejo, los he visto y son realmente lindos. Pero seguía sin explicarme porque no compramos ropita de cama o cortinas.
Estuvimos un par de horas encerrados los siete dentro de la futura habitación del bebe, entre dibujos y discusiones llegamos a que luego de pintar y colocar la guarda nos arreglaríamos con la distribución de los muebles, es decir, no llegamos a nada productivo.
Luego colocamos papel de diario por todo el piso de la habitación, lo primero que pintaríamos sería el techo, ya estaba muy desgastado, así que manos a la obra, Iván y la señorita Katyusha se encargarían de pintar el techo, claro que no era problema, hasta que uno de los botones de la blusa de Ucrania se disparó como un proyectil, dejando a un par de chicos muy sorprendidos, inmediatamente Bielorrusia trato de cubrirla, pero como ella no se había dado cuenta… En fin, cuando terminaron ya era hora de tomar el té.
Bueno, al día siguiente continuaríamos con el resto de la pintura, moría por ver el verde en las paredes. Esa noche fue especial, entre todas las risas y anécdotas que no habían rondado la sala del comedor desde hacía muchos meses.
Felixs había estado haciéndoselas de diseñador durante el último mes, y quien lo diría, trabajo con un grupo de mujeres obsesionadas con el rosa, así que no sólo le pagaron bien, sino que lo disfruto.
Pero eso es otro cuento, lo importante es que no dormimos precisamente, y no malpiensen, salimos a mirar las estrellas, el cielo nocturno sin luna ni luces artificiales era una maravilla, mil joyas en un terciopelo negro, lo extraño es que no vimos ni una sola estrella fugaz, y yo quería pedir un deseo, que todo resultará bien, nada más.
Realmente no deseaba nada más.
Pasaron otro día pintando y colocando la guarda con tema de ositos de peluche y girasoles. En cuanto todo estuvo seco procedieron a colocar los muebles, primero entramos la cuna y una cómoda, donde dejaríamos toda la ropa, baberos y sabanas, luego colocamos una cortina a juego, con los cojines de la mecedora que Edward estaba acomodando junto a la ventana.
Le siguieron una pequeña alfombra redonda, un par de cajas mullidas con juguetes, la instalación de una repisa al otro lado de la habitación, para dejar las cremas, lociones y paños húmedos, sin olvidar la gran cantidad de ositos de felpa que Letonia acarreaba en un saco desde la lavandería, todo eran heredados después de todo.
Finalmente entre los tres hombres de la casa, descontando a Felixs, que se le podía quebrar una uña, entraron el ropero de tres cuerpos, que rellenaríamos con pañales para el primer mes, si es que alcanzaban, todo iba bien, hasta que a mi querido ruso se le cruza por la cabeza asustar a Raivis, hizo que soltaba el mueble, asiendo chillar al más pequeño, no me pareció seguro, así que me acerque a reprenderlos, pero claro, lo volvió a hacer, dejando que todo el peso se fuera a cargar en Edward y Letonia, siendo el primero que perdió el equilibrio.
-¡PAM!-cerré los ojos de golpe, me cubrí los oídos, y en cuanto volví a observar a mi alrededor, resulto que el mueble cayó a mi lado, sentí el corazón en mi garganta cuando ocurrió, Iván estaba a mi lado, protegiéndome, por algún motivo no se movía, lo sacudí un poco, estaba aplastando mi brazo izquierdo, seguía sin moverse.
Katyusha grito espantada, pronto Edward y Natalia movieron a Iván y pude levantarme, respire rápidamente, sosteniendo mi estómago, Raivis se disculpaba repetitivamente, si no me tranquilizaba esto sería aún peor. Por suerte Iván se despertó, el armario había golpeado su nuca cuando me protegió, hasta pensamos que no reaccionaria sin ir al hospital, pero claro, era él, después de todo, si un elefante lo aplastara se levantaría sin ni un solo rasguño tras unos minutos.
Suspire aliviada, y no me contuve a abrazarlo y regañarlo, era claro que pudo detener el mueble y ninguno de los dos se habría estado en peligro, si no hubiera estado jugándole una mala broma a Letonia esto no había ocurrido.
Luego de eso terminamos de ordenar, sin decir ni una sola palabra al respecto.
Cuando bajábamos la escalera una lámpara se descolgó y callo a mi lado, es que si no eran pesadillas eran accidentes. ¿Era acaso una mala pasada del destino? ¿Por qué todo tenía que causarme tanto miedo y angustia todo el tiempo? Que luego hasta los pájaros trataron de atacarme. Definitivamente no era mi día como había pensado más temprano.
Como que estoy poniendo muchas cosas extrañas, pero tranquilos, no es nada paranormal, ¿o sí?
Ok, no, pero da suspenso.
