Hola, mucho tiempo desde el ultimo cap, "los teóricos te dan tiempo decían, no serán disertaciones todas las clases decían", bueno, pero aquí esta el nuevo cap!

Lo escribí entre 5-6 veces y no me convencía, parecía un caldo de párrafos inconexos, espantoso, pero todo se soluciono gracias a Doni, siempre salvándome cuando tiene tiempo libre de la enfermería :D

A¡agradecimientos especiales a ella! y sin más, a leer!


Se había quedado en la mecedora, balanceándose lentamente, mirando por la ventana con calma, el cielo azulado con manchones blancos, las aves revoloteando alrededor, en busca de insectos que comer. El crujido de la silla le hacía adormecer, esa sensación le agradaba, después de todo ya resultaba cansador tener que cargar con el bebé en el vientre.

La ropa dejaba entrever la pequeña protuberancia, la forma ovalada de la pancita, que apenas se notaba, pero que aun así no pasaba desapercibida.

Entonces recordó unas palabras que perturbaron su paz, era algo que había escuchado de casualidad, no hacía más de unas horas. En fin, se le hacía raro que la bielorrusa se comportara tan condescendiente y poco violenta, "Si no puedo tener a hermano, tendré a su hijo, sólo debo esperar a que crezca". Sin duda alguna eso la había impactado, ¿hasta qué grado podría llegar la locura en esa familia?... ¿o se tratará de algo más?

Sabía de antemano que las posibilidades de que él bebé naciera sin problemas mentales, eran muy escasas, pero eso no importaba en gran medida, después de siglos de continua convivencia, sabía cómo controlarlo, el problema era que, aun sabiendo cómo controlar a un adulto en esa situación, no sabía cómo actuar con alguien tan pequeño, tomando en cuenta de que las criaturas cambian de mentalidad a medida que crecen, provocando una situación un tanto inestable. Es verdad que convivieron con algunos hijos de antiguos gobernantes, pero esto era distinto, no convivían juntos todo el tiempo.

Iván, que le miraba desde el umbral de la habitación, se acercó sin hacer ruido hasta estar al lado de su lituana, le traía una manta.

-¿Qué te preocupa ahora?-Preguntó mientras cubría a la "mujer" y se inclinaba a su lado para acariciar a la criatura que crecía en su interior.

-Sólo lo de siempre.-contestó con su típica sonrisa y voz calmada.-Han ocurrido muchas cosas, y la cantidad de accidentes que hemos tenido me dan muy mala espina, ¿no sientes algo extraño?

En realidad Rusia lo había notado, desde un comienzo todo era extraño, la metamorfosis de Toris, sus accidentes, las depresiones, y el comportamiento de su hermana, había gato encerrado, lo sabían muy bien, algunos accidentes parecían provocados, otras cosas sólo eran inexplicables.

-Toris, yo los protegeré sin importar que deba hacer para lograrlo.-dijo sosteniendo el rostro de la castaña, luego de quitarse sus guantes de cuero, algo que ocurría muy pocas veces.-Asistiremos a una reunión dentro de poco, será en Turquía.

-¿Turquía?-no quedaba muy lejos, pero aun así sentía que el viaje sería demasiado. Ahora se sumaba una nueva dificultad, ¿la dejarían subir a un avión? Porque viajar en auto estaba completamente descartado, era poco más de treinta y dos horas de viaje. Aunque fuera el avión presidencial podrían ponerle trabas por su condición, aunque con Iván… no tenía de que preocuparse.


Viajaron en primera clase, estaban completamente solos, ahí en la parte delantera de la aeronave, exceptuando a la azafata, que cada cierto rato pasaba con el carrito de víveres, refrescos y las infaltables bolsas de papel.

Había tanto silencio que era sorprendente el que estuvieran despiertos.

Desde el cielo podían divisar el territorio turco, los hoteles en los que se quedarían y los mercados, que ya reconocían por la costumbre de verlos una y otra vez. El avión aterrizo al centro de la pista y patino hasta quedar cerca de la puerta al aeropuerto, tal y como debía ser. Bajaron por la escalerilla y subieron al pequeño carro que los llevaría hasta la edificación.

Tras pasar por aduanas, caminaron hasta el taxi que los esperaba en la salida. El equipaje era relativamente poco, no más de tres maletas por todo el grupo. Apenas se tardaron unos minutos en llegar al lugar en que se alojarían, y como era de esperarse, todos estaban metidos en el comedor tomando bebidas heladas como condenados. Ellos en cambio, dejando de lado a los demás eslavos que se unieron al resto de los países, fueron a su habitación y se quedaron ahí, discutiendo que Toris debía asistir a la reunión sin intentar cubrir a su retoño, pero claro, ella no estaba del todo convencida, y no por lo de dejar que se viera o no, sino por la parte de usar un vestido que no le apretara en lugar de sus queridos pantalones.

Pasaron dos horas en que se cumpliera el plazo para la reunión, en el elevador no evitaron mirarse mutuamente, la sonrisa triunfal de la lituana resaltaba en los espejos, mientras Iván sólo aceptaba su derrota, pero sin duda también disfrutaba que la tercera persona en el elevador no hubiera logrado su cometido, y ese era Polonia, quien se había metido por su habitación y trato de vestir de rosa a Toris, ahora iba bien amarrado sobre el hombro de Iván.

Estaban a punto de llegar a la sala de reuniones cuando Iván se adelantó y abrió la puerta, dejando caer a Felixs de culo al piso. Los demás asistentes sólo miraron en silencio, temerosos de lo que el ruso pudiera hacer. Luego, dando el paso a Toris, esta puso un pie dentro de la habitación, su cara se desfiguro, inflando las mejillas, se cubrió la boca y retrocedió lo más rápido que pudo en dirección al baño más cercano, o sea, al otro lado del pasillo.

-¿Toris?-Iván quedó expectante, mientras se le desarreglaba ligeramente la bufanda.

-Jajaja.-rio cierto norteamericano.-Dudde, ¿no me digas que lo hicieron sin protección?

Un golpe de cañería fue toda la respuesta del más alto, quien ahora caminaba tranquilamente hacia la entrada del baño.

-¿Toris? ¿Te sientes mejor?-preguntó apoyándose contra la pared, haciendo suponer a los mirones que ya estaba al tanto de todo.

-El bebé me pateo el estómago.-fue la única respuesta de la castaña mientras salía del baño.-Que lastima, quería ver la cara de los demás cuando se los dijéramos.

-¿No que querías que fuera un secreto?-se extrañó Iván, ese era un cambió completamente drástico, algo que podría esperarse de él, pero no de Toris.

Caminaron a la sala de reuniones, algunos seguían estupefactos, y claro, el italiano tenía que hacer la pregunta del siglo.

-Toris, ¿estas embarazada?-no es que no se viera aquel bulto en el abdomen de la lituana sumado a lo ocurrido.

-¡NO! ¡AHORA TODOS LOS SABEN!-gritó histéricamente, sosteniendo su cabeza y con las pupilas dilatadas.

-Toris…mi bipolaridad no es contagiosa.-dijo acariciando la cabeza de la castaña. No pensó que su querida conviviente se pusiera a llorar por la situación.

-¡Son las hormonas, no puedo controlarlas!-dijo volviendo a parecer cuerda, flaqueando en el momento en que la imagen de Bielorrusia se cruzó por sus ojos.-Como sea, empecemos la reunión, esto se detendrá tarde o temprano.

Una creciente y repentina incomodidad se apoderó de ella por un segundo, no podía olvidar las palabras que se asociaban instantáneamente a Natalia, sin embargo, así como apareció dicha sensación, se desvaneció al escuchar a Turquía hablar.

-Claro que no, nos acabamos de enterar de esto y al fin de cuentas no haremos nada, vamos a celebrar por ustedes, ¿qué dicen?-intervino Sadiq Adnan, es decir, el mismo Turquía, vaya sede de reunión mundial resultaba ser.

-Pero la reunión…-intentó quejarse cierto alemán, pero fue acallado por todos los otros países de acuerdo con la idea, después de todo, eran sus jefes los que llegaban a acuerdos, no ellos.

En poco menos de un minuto la sala estaba vacía y sólo quedo Alemania junto a las motas de polvo que rodaban por una brisa que no tenía razón de ser, ¡ni siquiera estaba prendido el aire acondicionado!

Una vez en el resto-bar del edificio, ordenaron una gran cantidad de aperitivos dulces y salados, además de algunas bebidas no alcohólicas, por respeto a Toris. Aunque claro, eso no duro mucho, en menos de veinte minutos la mayoría estaba con una copa en la mano, pero eso no venía al caso. Bielorrusia miraba completamente tranquila a la pareja agasajada en felicitaciones, eso le causaba un extraño sentimiento, por lo general se volvería una desquiciada cualquiera, dispuesta a destripar al ser humano o animal que se le acercara a Iván, pero eso no ocurrió, desde aquel momento meses atrás, desde que Toris la venció con palabras, algo había cambiado dentro de ella.

Se dio cuenta, luego de varios minutos, que Toris la observaba desde lejos, tenía una mirada consternada, quien quiera que la mirase se percataría de que, a pesar de los agasajos que recibía, tenía un aura de preocupación, y la bielorrusa no tardó en maquinar la teoría de que era ella quien producía esa preocupación, ya que por como la miraba desde su lugar junto a Iván, algo la ataba al hervidero de ideas y teorías que Toris podría imaginar en su cabeza.

Sin darle más vueltas al asunto, decidió observar a Iván, quien arreglaba constantemente su bufanda, quizás cansancio, quizás estaba nervioso, no sabía ni deseaba buscarle una explicación a eso, simplemente lo admiraba desde su lugar, con un sentimiento que crecía en su pecho, el cual sin algún significado conocido la internó en sus pensamientos y divagaciones personales.

Era como si su atracción hacia Iván aumentara, pero al mismo tiempo disminuyera, como si también tuviera sentimientos por Toris, pero al mismo tiempo no los tenía… todo era tan confuso que derramó el contenido de su vaso por los temblores en su mano.

Era como en aquel momento, en su habitación se encontró hablando sola, "No importa cuanto lo intente, si no puedo tener a hermano, tendré a su hijo, sólo debo esperar a que crezca". Eso la perturbaba desde entonces, porque no significaba que saldría con su sobrino… claro que no, sabía, en lo profundo de sus pensamientos, que era algo por lo que otras naciones habían pasado…naciones que ya no existían. Y por alguna extraña razón, sintió algo eléctrico y frío recorrer la extensión de su columna.

Luego de sacudir la cabeza, Toris la observó desviar su atención al Martini que había pedido, dio un par de tragos y se retiró, quizás su mirada había sido demasiado penetrante. Así que dejo de prestarle atención y continuó conversando con los otros europeos, comiendo uno que otro dulce de vez en cuando.


¿Alguien aun sigue esto?

De verdad lo siento por la demora, no tengo justificación suficiente para con ustedes, pero aun así voy a terminar este fic, sólo algo de paciencia, aunque abuso de su paciencia a decir verdad, pero aun así los quiero.

¡Nos vemos en el próximo cap!