Oh, se vienen semanas del mal (?)

Primero que todo, voy a agradecer a Sol por sus reviews. Muchas Gracias! Y contestando a tu pregunta: Sí, es mi primer fic, en serio xD. He escrito otras cosas antes, pero más que nada me dedico a mi música -Soy un músico recluso que compone cosas-, así que nunca me había atrevido a publicar algo en FF. Trataré de actualizar semanalmente. Espero que disfrutes la historia c:


Capítulo 2: Problemas

El mundo giraba a mí alrededor.

No recordaba en dónde estaba. Solo sabía que algo muy extraño estaba ocurriendo. Froté mis ojos y el sitio dejó de dar vueltas. En su lugar, las nítidas imágenes de un cuarto desconocido inundaron mi vista.

La habitación era oscura, pero estaba hermosamente decorada. Los muebles eran de una bella madera, finamente tallada, y todo parecía estar en su preciso orden. En ellos, las velas iluminaban tenuemente el ambiente. El suelo estaba cubierto por una hermosa alfombra persa, pero eso no era lo más llamativo del cuarto. Parece que toda la habitación estaba decorada con distintos lugares, distintas culturas. Se podía sentir el mundo en todo el sitio. Las coloridas pinturas de las murallas, las estatuillas, las máscaras…

Ahora recordaba lo que había sucedido.

Me senté en la cama. Parecía que el mundo quería seguir girando, dando tumbos dentro de mi adolorida cabeza. Aún no entendía qué había pasado, y dudo que lo entienda en un futuro. No entendía como parecía estar años antes del mío, en un pasado distante por siglos… ni siquiera entendía cómo había llegado a este cuarto.

Esperen. Este cuarto. Los muebles, los objetos persas, aquel mono con platillos en ambas manos...

No puede ser.

Esta era la guarida del fantasma.

Me paré de golpe y me encaminé hacia la puerta, aún aturdida por todos los hechos. Si esta era la guarida del fantasma, su dueño debía estar en algún lugar no muy lejano, y aquella idea me aterraba.

Apenas salí, suspiré ante la grandeza que tenía ante mis ojos. El salón estaba bellamente iluminado bajo la luz de centenares de velas, y en el medio estaba el instrumento más imponente que había visto en mi vida. Ese órgano era una obra de arte en sí misma, y sus teclas aclamaban ser tocadas.

Lentamente, mis pies me llevaron a un costado del instrumento. Mis manos fueron hacia él, impacientes de tocarlo, de sentir la suavidad de las teclas.

Nunca llegaron.

-Veo que ha despertado, Mademoiselle

Me di la vuelta. Un par de brillantes ojos color ámbar me miraban directamente a los ojos. Ante mi estaba Erik, el mismísimo fantasma de la ópera. Su vestimenta era oscura como la misma noche, y aún llevaba su capa puesta. Fuera de todo lo que pensé ver en su rostro visible, no lucía enojado. Al contrario, llevaba una clara expresión de curiosidad. Una expresión tan clara que se leía perfectamente a pesar de la brillante máscara blanca que cubría el lado derecho de su cara.

Traté de configurar algo inteligente, pero nada parecía salir como yo lo planeaba ¿Qué podía decir?

-Discúlpeme, Monsieur. La verdad es que no sé como llegué aquí

Bien, eso no sonó para nada inteligente, pero era completamente cierto. A fin de cuentas ¿Qué otra cosa podría confesar en estos momentos al fantasma de la ópera?

-llegó aquí en mis brazos, mademoiselle

-No, eso ya lo sé- salté de inmediato en mi defensa- me refería… verá…

-no tengo todo el día

-Espera – vamos, algo tienes que decir – Es una situación increíble y problemática, yo…

-Entiendo – cortó mi frase – ¿Sabe el riesgo que tiene al estar frente a mí, mademoiselle? No es el escenario más favorable

El se acercó lentamente, sin quitar sus ojos de los míos. Yo podía sentir el lazo alrededor de mi cuello en cualquier momento y, sin embargo, no tenía el miedo que tenía antes de verlo.

-Me temo que se equivoca, Monsieur Le Fantôme. El estar frente a usted es el menos de mis problemas

-Entonces explíquese. Mi paciencia se acaba

Aquí viene la parte difícil.

-Está bien. Mi nombre es Elise Durand, tengo veinticuatro años y llevo dos años trabajando en la ópera de París. Esta noche era la presentación de nuestra última gran producción y…

-Señorita, me temo que "la última gran producción" está aún en ensayo. Eso no tiene sentido

-¡Ahí recae el problema! – Exclamé, volviendo a tomar la palabra – Monsieur, la producción de la que hablo es muy avanzada para esta época ¡Y eso que se celebraba su aniversario número treinta!

-¿Y en qué año se compuso esta supuesta producción?

-¡En 1986!

Silencio. Un estruendoso silencio abarrotó la sala.

-1986… ¿Cómo cree que voy a creer ese sinsentido? ¡Usted no puede aparecer repentinamente siglos atrás!

-Lo mismo digo, Monsieur. Pero lamento decirle que tengo pruebas de que vengo del año 2016

Erik me miraba cada vez con más intensidad. La llama interior de su curiosidad estaba más viva que antes. Sólo me quedaba una alternativa

Mi celular.

Metí la mano en mi bolsillo, saqué mi teléfono y busqué ciertas cosas que podían serme de utilidad.

-Mademoiselle Durand ¿Qué es eso?

-Es mi teléfono celular, Erik

El silencio volvió a reinar

¿Qué acabo de decir?

-Usted… ¿Cómo conoce mi nombre? ¡Responda!

Ahora sí que estoy en un gran problema.