¡Hola!

Esta vez fue mucho menos tiempo de espera, ¿no? ;D

Bueno, sin más rodeos, lean!


Si bien la noche era tranquila y reparadora, Natalia no podía dejar de removerse entre las sabanas. La luz de las estrellas se colaba tímidamente por las cortinas y le daba a la habitación un aspecto surreal, como el torbellino que hacia estragos en su mente en ese preciso momento…

Al volver a su vida cotidiana los accidentes continuaban, una y otra vez, o caía un florero o se rompía una ventana. Pero esto no ocurría alrededor de Toris, ni de Iván, o de Raivis o de Edward, tampoco cerca de Katyusha, esto sólo ocurría alrededor de Natalia.

Está claro que no le decía a nadie, la mayoría de las veces lograba atrapar los jarrones, y cada vez que se rompía una ventana colocaba una pelota y gritaba a los supuestos niños que jugaban en la calle de al lado. Pero esto no impedía que se dieran cuenta, Toris se había dado por enterada.

Aquella tarde, caminando por el pasillo, vio como el jarrón se deslizaba fuera del pedestal cuando la rubia pasaba a su lado, a una buena distancia ciertamente, el jarrón se había ido al suelo por sí mismo, nada lo había empujado. Se quedó de una pieza, al estrellarse contra el piso Natalia lo vio.

Ni falta hace decir que pensó en que algún demonio o fantasma estaba tras eso, hasta se le pasó por la mente el "mal de ojo", pero luego volvió a poner los pies en la tierra, diciéndose que estaban en el siglo XXI y que había quedado demostrado que eso no existía. Aunque siglos creyendo que sí daban una muy mala impresión a la castaña.

-Esto no lo viste.-susurró cual serpiente la rubia, recogiendo los pedazos de porcelana del suelo.

-Digamos que tropecé, golpee por accidente el jarrón, y tú me atrapaste.-dijo Toris, agachándose para ayudar a la menor en su tarea de limpieza.

-¿Por qué?-Natalia no podía creerlo, ¿la estaba protegiendo como si fuera una niña que le esconde a papá que arruino su traje modelo a escala favorito? Por favor, después de todo el mal que le había hecho durante años esto era muy extraño, incluso más que cuando estaba enamorado de ella.

-¿Por qué no?-esa sonrisa iluminaba el rostro de Toris, sin duda alguna, Natalia no podía decirle que no, sólo guardo silencio, recogiendo la última pieza de porcelana, colocándola en el bolsillo de su delantal, junto a las recogidas por la castaña.

Juntas fueron hasta una de las habitaciones dela planta baja, esa que daba al patio trasero, y entre pegamento y pinzas de cuando en vez, rearmaron el dichoso Jarrón, antes de que otra persona notara su ausencia, eso de que los demás estuvieran construyendo un patio de juegos, aprovechando el buen clima, resultaba realmente conveniente.

-Toris, ¿por qué me has estado observando?-no tenía que ser muy lista como para darse cuenta, siempre mantenía un ojo sobre ella, desde la reunión en Turquía, como si la hubiera escuchado…

-Porque algo está mal, ¿no es verdad?-respondió la castaña, pasando sus dedos sobre la porcelana, asegurándose de que el pegamento hubiera fraguado. Bielorrusia sólo bajo la mirada, dejando que su flequillo cubriera sus ojos.

-No lo sé.-dijo sin más, tomando el jarrón y llevándolo de vuelta a su sitio en el segundo piso, tratando de dejar a tras a la castaña.

-Natalia, por favor, no me evites, dime que está mal.-pedía Toris, quien casi trotaba para alcanzar a la rubia. Pero ella no la escucho, dejo el jarrón y a toda prisa corrió hasta el otro extremo del piso, dispuesta a bajar por un ducto de lluvias si era necesario. Pero no contó con que su persecutora tuviera la insensatez de seguirla hasta ese punto.

-oh, no.-murmuró al verla trepar por la ventana, caminando en la pequeña cornisa hasta el ducto, estirando su mano, perdiendo el equilibrio cada dos por tres.- ¡Quédate ahí! Iré por una escalera, ¡sólo no te muevas!

-¡No te me vas a escapar!-ya era demasiado, eso no era algo que Lituania haría, no podía… la vio sostenerse al tubo y luego…- ¡AHHH!

Súbitamente abrió los ojos, se sentó de golpe en la cama y se percató de que jadeaba y sudaba. Como si de un felino se tratara, al más mínimo movimiento se puso a la defensiva, el pánico que ya sentía al despertar le daba grandes descargas de adrenalina, agudizando aún más sus sentidos en dirección a la puerta.

-¡Señorita! ¿Se encuentra bien?-un guardia entreabrió la puerta de su habitación, asomándose por el fuerte grito, la mujer, que aun jadeaba, lo miró con terror, no podía diferenciar si realmente era una jugada retorcida de su mente o si estaba recordando alguna situación del día anterior.

-F-fue una pesadilla…- se decidió por esa alternativa, mientras sostenía su rostro en la palma de su mano. Luego la realidad iluminó abrumadoramente su cabeza, aún estaban en Turquía, por lo que a las doce en punto se reunirían en la sala de reuniones. Después de todo, sus jefes los encontraron celebrando en lugar de trabajando, suerte que ella había vuelto a su habitación, y al igual que Alemania, fue elogiada por no unirse a esa falta de responsabilidad, sí su superior supiera porque estaba en su habitación.

Poco después se dio por vencida, no conciliaría el sueño nuevamente, decidió ducharse con tiempo, tenía que estar presentable para la reunión, sus jefes estarían mirando, cuales niñeros, era "inconcebible" que nunca hicieran su trabajo. Era de esperarse que luego de tantos siglos alguno de ellos se diera cuenta, pero también se enteró de que algunos gobernantes se unieron a la celebración por el bebé, es decir, alcohol gratis. Sin mencionar la desinhibición que algunos adquirieron…

Sacudió la cabeza, no podía seguir pensando en esas cosas. Cerró la regadera y se secó con una toalla blanca mientras su figura se reflejaba en el espejo adosado a la pared. No tardo en estar vestida, aun sin la blusa, claro, para no mancharla al maquillarse.

Tan pronto estuvo lista recogió su chaqueta y se la colocó, al mismo tiempo que calzaba sus tacones altos. Salió de la habitación con la sensación de que esta sería una larga, larga junta. Camino al ascensor se topó con otros habitantes de la casa rusa, uno temblaba mucho y el otro no apartaba la vista de su Tablet.

Ingresaron al elevador luego de decirse buenos días. Las puertas casi se cerraban, de no ser porque una mano enguantada, muy conocida para los tres, detuviera el cierre y así subieran tres personas más. Sus hermanos y Toris. Como era de esperarse, la mirada de la castaña seguía clavada en ella disimuladamente.

Se había tranquilizado cuando Bielorrusia se retiró de la sala en la que celebraban, pero entre halagos y chistes, unas voces peculiarmente conocidas le hicieron dar un respingo en su taburete junto a Iván. Las miradas se clavaron en el grupo de hombres y mujeres, que los miraban entre divertidos y enojados. Claro que no tardaron en pedir explicaciones.

-¿Ya acabaron la reunión?-fue una de las preguntas, el turco respondió que sí, es decir, la dieron por terminada, pero la otra pregunta.- ¿Así que pueden darnos un informe detallado de lo que acordaron en veinte minutos? Porque no les duro más que eso.

O sí, luego llegaron los reproches, y tenían que admitirlo, hasta Prusia se ponía blando cuando el jefe de su hermano lo regañaba. Más aun con todos regañándolos en sus respectivas lenguas. La fiesta se transformó en un caos, luego algunos políticos se unieron a la fiesta, otros vociferaban que eso no podía segur así… al final decidieron reunirse al día siguiente con ellos vigilándonos, solo por precaución.

Aunque debía admitir que, aunque el ambiente era fresco y agradable, la noche no fue nada tranquila, tuvo un sueño extraño, por no decir otra cosa, era una especie de visión a un futuro quizá no tan lejano, aun no daba a luz, y se encontraba caminando por un pasillo de la mansión rusa cuando se topó con Bielorrusia…

Natalia pasaba a una buena distancia de uno de los estantes que sostenía una antigüedad de porcelana, cuando esta repentinamente se deslizo fuera de su lugar, estrellándose contra él piso.

Ni falta hace decir que pensó en que algún demonio o fantasma estaba tras eso, hasta se le pasó por la mente el "mal de ojo", pero luego volvió a poner los pies en la tierra, diciéndose que estaban en el siglo XXI y que había quedado demostrado que eso no existía. Aunque siglos creyendo que sí daban una muy mala.

-Esto no lo viste.-susurró cual serpiente la rubia, recogiendo los pedazos de porcelana del suelo.

-Digamos que tropecé, golpee por accidente el jarrón, y tú me atrapaste.-dijo Toris, agachándose para ayudar a la menor en su tarea de limpieza.-propuso amablemente, cosa muy extraña, ni siquiera había temblado su voz, como suele ocurrir, a excepción de la vez que la había enfrentado.

-¿Por qué?-Natalia la veía incrédula.

-¿Por qué no?-respondió sonriendo de oreja a oreja, la rubia sólo guaro silencio, recogiendo la última pieza de porcelana, colocándola en el bolsillo de su delantal, junto a las recogidas por ella.

Luego bajaron a un taller ubicado en la planta baja, ahí estaba guardado el pegamento de secado instantáneo. Por suerte rearmaron el dichoso Jarrón, antes de que otra persona notara su ausencia, eso de que los demás estuvieran construyendo un patio de juegos, aprovechando el buen clima, resultaba realmente conveniente, porque ese jarro era realmente caro.

-Toris, ¿por qué me has estado observando?-es verdad, la había estado observando por mucho tiempo, sospechaba de ella, incluso, parcia que varios accidentes los había causado ella.

-Porque algo está mal, ¿no es verdad?-respondió, pasando sus dedos sobre la porcelana, asegurándose de que el pegamento hubiera fraguado. Bielorrusia sólo bajo la mirada, dejando que su flequillo cubriera sus ojos.

-No lo sé.-dijo sin más, tomando el jarrón y llevándolo de vuelta a su sitio en el segundo piso. Eso era sospechoso.

-Natalia, por favor, no me evites, dime que está mal.-pedía Toris, quien casi trotaba para alcanzar a la rubia. Pero ella no la escucho, dejo el jarrón y a toda prisa corrió hasta el otro extremo del piso. Entonces, de la nada, estaba parada en el borde de la ventana del último piso.

-Natalia ¿Qué haces? Baja de ahí.-preguntó, tratando de persuadirla a que se quedará dentro y no fuera.- ¡Quédate ahí por favor! Iré por Iván…todo estará bien, ¡sólo no te muevas!

-¡No puedo quedarme más tiempo mamá!-la imagen de la rubia cambio por la de una pequeña niña con un rubio más oscuro…y dio un paso fuera.- ¡!

Se levantó de golpe, sudaba ligeramente y su corazón estaba un tanto acelerado, notó que Iván estaba tomando una ducha en aquel momento, miró hacia la puerta del baño y se dejó caer de vuelta a la cama, tras serenarse, recogió lo que vestiría ese día y se adentró al vaporoso cuarto con un pequeño canturrear.

Desayunaron su pedido a la habitación y luego de mirar un poco de televisión recogieron sus cosas y salieron rumbo al elevador, a la vuelta del pasillo. Entre tanto, se toparon con Katyusha, como de costumbre llevaba algo de prisa encima, por lo visto se había quedado dormida, pero al vernos se calmó y en conjunto seguimos nuestro camino.

Al llegar al elevador, se estaba cerrando, por lo que Iván acelero el paso y detuvo las puertas con las manos, permitiéndonos entrar primero, ahí estaban Raivis, Edward y Natalia. El sueño se abalanzó sobre su cabeza al mismo tiempo que sus ojos se pegaban en los de ella, y por más que tratada de disimularlo y evitarlo, no podía apartar sus irises de ella. Esto estaba yendo muy lejos.

Al llegar a la reunión pudieron observar que por primera vez en siglos todos estaban a la hora en la sala, apenas y se oía una especie de zumbido provocado por los susurros de las naciones hablando entre ellas o con sus políticos, tratando de guardar la compostura. Más gracioso no podía ser, como por arte de magia todos estaban en sus lugares a las doce en punto, y al mismo tiempo sacaron las carpetas con los documentos y lápices para anotar, luego se conectaron los micrófonos y la reunión empezó.

-Bienvenidos a esta reunión mundial efectuada en mi hogar, Turquía. Procedamos con la asistencia.-dijo Sadic de pie, para luego sentarse y dar paso a Ludwig, quien, tras aclarar su garganta, comenzó a nombrar nación por nación y termino con las micronaciones, de las cuales algunos humanos no tenían ni la más remota idea, provocando algunas miradas gélidas en dirección a ellos.

Para variar salió a colación el tema del calentamiento global, algunos, como Canadá, al que por primera vez escucharon y vieron, por Dios, que parecido y distinto era de su hermano, que hablaron acerca de métodos de prevención a la contaminación y protección de la foresta, otros hablaron sobre reforestar y utilizar energías limpias, optar por usar vehículos eléctricos o híbridos, aumentar la cultura mediante propagandas para evitar contaminar y adaptar a la gente al reciclaje. Otros, como China, pedían que entendieran que era necesario, a pesar del daño que causaba a la población todo esto de la polución, porque era peor que una familia entera, o diez murieran de hambre. O que la economía de algunos productores y extractores de petróleo se vería severamente afectada, pero que así al menos se detendrían algunas guerras en medio oriente, pero que al mismo tiempo los humanos son muy dependientes de tecnologías y polímeros.

En fin, luego de plantear el escenario comenzó la ola de opiniones e ideas innovadoras y nuevos estudios. Luego hablaron sobre los recurrentes tifones y temblores en algunas partes del globo, como esto generaba problemas, también como evitar mayores pérdidas humanas, nuevas formas de supervivencia y abstinencia al saqueo. A esto se agregó la disminución de las hambrunas y la lamentable perdida de especies en peligro.

Se revalidaron algunos tratados, se disolvieron otros y crearon nuevos. Discutieron otras temáticas polémicas que podrían no pasar desapercibidas, como había sido el bum del matrimonio gay unas décadas atrás.

Y todo iba de maravilla, hasta que entraron en los temas que sus jefes ignoraban.

-¿Cómo va la relación de la familia Suecia?-los jefes de los nórdicos dieron un respingo, "¿qué familia?" murmuraron entre ellos.

-Estamos bien, mi esposa y Peter no han tenido más problemas con el mocoso virtual que se metió en nuestra computadora.

-Eso sí que fue un dolor de cabeza.-rio Tino.-Pero vasto con que lo amenazara con la lista negra y dejo de "mal influenciar" a Peter.-y luego susurró al actual adolecente.-Y más vale que no vuelva a verte con esas cosas o también entraras a mi lista negra.

-Oye, enserio, nunca más.-dijo el chico echándose un poco hacia atrás, y pensar que ahora era más alto que Raivis pero aún se comportaba infantilmente.

Lituania esperaba que no tuvieran problemas similares cuando naciera su retoño, después de todo. Luego hablaron sobre la teleserie que se estaban montando en la casa de los latinoamericanos, para variar Venezuela y México eran las más dramáticas, y otros no se metían en la conversación. De verdad se hacía vicioso oírlos.

China refunfuñaba por la falta de visitas de sus hermanos menores, pero gran parte de ellos hizo caso omiso, alegando que ya estaban muy viejos para viajar hasta su casa escondida en las montañas, o que tenían mucho trabajo y que le bastaba con Mei y Hong conviviendo con él.

En el caso de Europa del Este, la disputa sobre la mejor trata y contrabando tuvo que ser detenida antes de que a sus jefes les diera un paro cardiorrespiratorio, se metieron en un gran lio delatándose solos, y conste que habían empezado a hablar de caramelos.

Norteamérica seguía con sus líos de costumbre, el problema entre México y USA con respecto a la pequeña Texas, de la cual el castaño quería custodia o al menos el derecho de verla los fines de semana, como era costumbre entre familias separadas. Canadá estaba molesto con su gemelo por el daño físico que le infringía cada vez que jugaban algo o que nunca lo tomaba enserio a menos de que lo matase con palabras hirientes. Y Costa Rica presionaba al rubio de ojos azules para que se casaran... parecía la versión morena de Natalia, claro que con más "sabor" y desplante en sus propuestas.

Los europeos occidentales no paraban de cuchichiar sobre qué harían para mantener el Euro sin bajas lamentables como lo ocurrido con años anteriores. África se lo tomaba con calma, las cosas estaban mejorando poco a poco y los resentimientos y peleas de las tribus en algunas zonas habían llegado a la paz, finalmente, tan sólo son algunos acuerdos y tratados entre ellos.

Y finalmente, como no podía faltar la guinda sobre el pastel, salió a la mesa el tema sobre la nueva familia.

-¿Se van a casar?-llegó a sus oídos atrapándola desprevenida, y no solo a ella, Iván también fue tomado por sorpresa. En realidad no lo habían pensado, simplemente convivían en "tranquilidad".- ¿Cómo van las cosas con el embarazo?

No podían admitir que todo estaba bien, de hecho, entre la conversación Toris mencionó el extraño comportamiento de Bielorrusia, la cual respondió que algo similar pasaba con la castaña. Hasta que finalmente fue Natalia la que hizo la pregunta más relevante.

-Sí pensamos en la forma en que está distribuido el globo ¿qué pasará si el bebé resulta ser nación también?-Prusia se atraganto con su agua, él sabía muy bien lo que ocurría, y no podía explicarlo lo suficientemente suave.

- En tiempos actuales, se inician guerras, algunas naciones desaparecen y se genera una nueva. O simplemente pasa a ser un sector de otra nación, o la nación actual pasa a ser parte de la nueva nación que se forma, como ocurrió conmigo, West y nuestros hermanos. Pero siempre hay disputas armadas… aunque, una vez, por ahí en el seiscientos después de Cristo, oí que a veces aparecía una y desaparecía otra sin afectar ni a la población ni al territorio, pero es sólo un rumor de los viejos imperios.

-Es verdad, lo oí de los viejos. -comentó Romano, al tiempo que Grecia asentía y volvía a dormir.

-Ya veo.-dijo la rubia monótonamente. Pero esto sólo logro confundir aún más a Toris, no sería que ella creía que…si lo veía desde el punto de vista geográfico, lo único que estaba entre ella y Rusia era… no, aun así Rusia tenía una salida al mar junto a él, seguramente su bebe se transformaría en un territorio portuario y ya, o eso deseaba desde lo profundo de su ser.

Al día siguiente estaban de vuelta en Rusia, con un nuevo proyecto entre manos, después de dar a conocer su condición, el siguiente paso se hizo inminente, debían organizar el babyshower.


Cielos, ¿qué pasará ahora? ¿Todo saldrá bien con el babyshower? ¿Quedare estancada otra vez por esta parte al igual que en el UKUSA? (Na, Doni no lo permitirá)

¿Qué les pareció el cap? ¡Espero que les gustara!

Nos leemos!