Ok, tuve una semana del terror... y me quedan más días del terror! D: . Muchas gracias por los reviews! La verdad es que nunca esperé tener alguno xD. Creo que luego de este cap podré regularizar por semana c:
Ok, sin más que agregar, el tardío capítulo 4!
Capítulo 4: Comienzos accidentados
Erik POV
Apenas subí en mi pequeña embarcación, comencé a asociar la nueva información una y otra vez. Esta era una extraña cadena de eventos desafortunados, y realmente no sabía cómo hacer creíble el asunto. Primero aparecía una joven desconocida en el teatro, y luego me encuentro con su información. Oh, su condenada información sobre mi persona. Sería muy fácil poder deshacerme de ella… pero algo lo evita, y realmente no sé qué es. Pero no importa, nada de eso importaba ahora. En ese momento solo tenía un fin claro, y ese era conseguir una ocupación en el teatro para la señorita Durand.
Subí las extensas escaleras lo más rápido que pude, tomé uno de mis pasajes secretos y me dirigí hacia el palco número cinco. Miré mi reloj. Tomando en cuenta la hora, la persona que necesitaba no debía demorar mucho en llegar hasta aquí. Aquella mujer que dejaba mi salario todos los días a la misma hora.
La puerta se abrió. Estaba en lo correcto.
-Erik ¿Estás aquí?
Abrí el panel. Ante mí se encontraba la inconfundible figura de madame Giry.
-La necesito de manera urgente, madame. Tengo un... un huésped inesperado y presiento que me traerá varios problemas
Antoinette no respondió. Su expresión pedía a gritos una explicación.
-Madame Giry, escúcheme con atención - aclaré mi garganta - Antes de empezar este disparatado cuento, dejaré bien en claro que yo no rapté a esta señorita
-¿Señorita? ¿Por qué aparecería una mujer en tu guarida?
-¡Déjeme comenzar desde el principio, maldición!
Madame Giry calló inmediatamente… condenado sea mi mal genio.
-Esto sucedió la noche pasada – respiré, calmando mis ánimos – Como usted sabe, yo suelo realizar rondas nocturnas a través del teatro. Caminaba por los alrededores del escenario cuando una luz cegó mi visión. Ninguna luz pequeña del teatro es capaz de alumbrar con tanto fulgor. Cuando fui a investigar de dónde provenía la luz, me encontré que venía de un extraño aparato en manos de una mujer. Lamentablemente, ella se desmayó segundos después. Apenas logré articular una frase
-¿Qué pasó con ella? - demandó Antoinette
-Déjame terminar. Como podrá suponer, levanté a la mujer y la llevé a mi guarida ¿Me cree tan malo para dejarla tendida ahí, en el piso?
Madame Giry hizo un claro gesto de negación. Oh, Si supiera cuanta maldad se guarda en mí...
-La joven despertó esta mañana... y me contó una de las historias más extrañas e increíbles que he escuchado
-¿Qué te dijo, Erik?
-Según Elise, ella es una suerte de viajera del tiempo- Declaré con voz cansada
-¿Qué?
-Así como usted lo escucha, Madame, pero eso no es lo más alarmante. Lo más terrible de todo esto es que la teoría se ve, hasta cierto punto, completamente posible
-¿Por qué dices eso? Erik, es imposible viajar en el tiempo
-Ella misma parece responder a la pregunta – me levanté del asiento de un salto y miré hacia el vasto escenario, justo en el punto donde todo comenzó – Su ropa no parece tener nada en común con la nuestra, y el aparato que trae en sus manos, el de la luz, apenas tiene materiales reconocibles. Pero hay algo más...
-¿Qué cosa?
-Ella... Ella conoce todo mi pasado, Antoinette, todo mi pasado, desde mi nombre hasta... hasta...
No podía seguir hablando. Si seguía me quebraría, y detesto parecer débil.
-Erik, tranquilo
Respiré hondo. Uno, dos. Varios segundos pasaron.
-Necesito ayuda, Antoinette. Sé que la señorita tiene mucha información peligrosa sobre mí, pero luce tan desorientada que dudo de que ella me delate u otra posibilidad similar. Mademoiselle Durand accedió quedarse en mi guarida, pero necesito conseguir un puesto para ella en el Palais Garnier
-¿Mademoiselle Durand?
-Elise Durand. Ese es su nombre
-¿Puedo verla?
Lo pensé durante unos segundos ¿Era esta una buena decisión?
-Está bien, acompáñeme por favor
Elise POV
Llevaba varios minutos esperando en la guarida del fantasma, el ambiente en un silencio imperturbable. Me tomó todo el autocontrol de la tierra para no tocar el llamativo órgano del salón, pero sobre él encontré una entretención distinta: Erik había dejado sus partituras escritas a mano sobre el instrumento. Las melodías en el papel no necesitaban ser tocadas para fluir e hipnotizarme. Las notas tomaban un apasionante vuelo en mi cabeza, llenándome de sonido, de luz, de oscuridad.
Quizás por eso nunca escuché llegar a Erik.
-¿Mademoiselle Durand? ¡Mademoiselle Durand!
Me di la vuelta. Esperaba ver a Erik furioso, pero solo lucía un tanto extenuado. A su lado estaba la figura de una mujer, alta, de contextura delgada y vestimentas oscuras y elegantes.
-Mademoiselle Durand, supongo que ya sabe quien me acompaña.
Erik sabía que conocía la historia. Parecía pedirme que yo misma presentara a la mujer.
-Por supuesto- contesté con seguridad- Usted debe ser Madame Giry
Ellos se miraron mutuamente. Erik con expectación. Madame Giry con asombro.
-Ahí la tiene usted, Antoinette. Elise- El fantasma se volvió hacia mí- permítame presentarle formalmente a Antoinette Giry
-Mucho gusto- extendí mi mano. La mujer la tomó entre las suyas
-así que usted es la joven que encontró Erik
Madame Giry me miraba de pies a cabeza. Mi vestimenta era exactamente la misma con la que llegué esa noche: Un par de jeans, zapatillas deportivas y una gastada camiseta de Led Zeppelin. Había sido la única persona autorizada para estar con vestimenta informal antes y después de la gala, y todo porque trabajo con materiales que manchan mucho. Es más, aún tengo restos de la pintura del aerógrafo en mi muslo izquierdo.
-Veo que Erik tiene razón. Su vestimenta no corresponde a nuestra época-comentó, aún con sorpresa
-Sé que la situación puede parecer burda, pero tienen que creerme, yo...
-Mademoiselle Durand, no se preocupe por favor- interrumpió Madame Giry- Haremos todo lo que sea posible para ayudarle, pero necesito que se tranquilice un poco. Tome el tiempo que quiera. Uno se acostumbra si vives con personas como Erik
Erik le dirigió una mirada asesina. Me reí. Era incontenible.
-Bien -respiré hondo- creo que ya me relajé lo suficiente ¿Qué piensan hacer conmigo?
Los dos volvieron a mirarse. Esta vez sin miradas frías.
-La señorita me confesó que trabajaba en el Palais Garnier de su época, Antoinette
-¿Eso es verdad? -inquirió la mujer
-Si, Erik tiene toda la razón, Madame - confesé
-¿En qué trabajaba?
-Era encargada del maquillaje de los artistas. Pero eso no era solo pintar caras. Muchos requieren horas de tratamiento para hacer máscaras especiales para cambiar o agregar características especiales de los personajes en toda la cabeza de los actores
Ellos me miraron extrañados. Sé que en esta época había algunos personajes que requerían ciertos cambios, pero nunca cambiarían por completo la estética del artista.
-¿Entonces? – creía seriamente que ellos se quedarían callados toda la tarde si no hablaba
-señorita Durand, dudo que pueda incluirse en esa posición dentro de la compañía, pero aún tengo una posibilidad
-¿Cuál sería? – Qué no sea bailar, por favor. Todo menos eso. Soy una tabla ¡ni siquiera puedo coordinar un pie con la misma pierna! ¡Paso accidentándome gracias a eso!
-Ser parte del cuerpo de ballet, señorita. Es la única posibilidad ¿Acepta?
La única posibilidad... bailar... en frente de todo el mundo...
Levanté mi mano temblorosa casi como un autómata. El trato estaba sellado. El verdadero martirio había comenzado.
¡Estoy sentenciada al ridículo!
