"¿llueve? Es raro que suceda en esta época del año"
Pensó Temari con los ojos cerrados mientras esperaba que alguien le informara sobre la salud del gato. Era casi media noche y todavía no tenía noticias sobre él lo cual le hacía pensar que su estado era peor de lo que había pensado originalmente. Pero esa no era lo única desagradable noticia que se había llevado ese día, hace tan solo un par de horas le había llegado un carta de parte de Shikamaru solamente con la palabra "imprevisto" escrita en ella.
Había esperado por tanto tiempo la oportunidad de verlo cara a cara, tenía algo muy importante que decirle y el hecho de que, sin ninguna explicación, cancelara su encuentro era suficiente motivo para ponerla de mal humor. La reunión ya se había aplazado por demasiado tiempo y una vez que la inusual lluvia desapareciera enviaría una carta diciéndole que su presencia no era deseada.
"Su perdida, no la mía"
Fueron sus pensamientos antes de dar un suspiro dándose cuenta de que estaba exagerando la situación. La opresión que comenzó a sentir cuando vio al gato colapsar todavía seguía presente haciendo que injustamente desquitara su ira contra Shikamaru el cual únicamente había cometido el error de no escribir una carta más larga.
Repasando mentalmente ese pedazo de papel se dio cuenta de algo que le hizo abrir los ojos. Rápidamente buscó en la papelera, donde tirado la carta después de leerla, logrando confirmar su sospecha. Esa no era su letra.
Si bien eso le resultaba sospechoso, cuando vio al veterinario acercándosele todos sus pensamientos se dirigieron rápidamente hacia el gato. El motivo de la demora era complicaciones que habían tenido a la hora de tratar una hemorragia interna, pero nada parecía indicar que su estado empeorara.
Sintiéndose aliviada por la noticia, Temari no dudo en ir al verlo cuando el veterinario se lo permitió. Durante el camino recibió más información sobre sus heridas y de cómo algunas de esas solo podrían ser producidas por el ataque de una persona.
Algo molesta por la idea de que alguien se atreviera a golpear de esa manera un animal que no pudiera defenderse, Temari observó el gato que tenía prácticamente todo su cuerpo vendado. Un gato que una vez curado no tendría donde parar sino a las calles de una aldea desconocida y, quizás, por esa razón ella se encargaría de cuidarlo y darle un hogar.
Una vez que hizo esa silenciosa promesa, lo que le restaba del malestar que empezó a experimentar desde que lo encontró desapareció y con una pequeña sonrisa en su rostro vio la carta de Shikamaru.
"conociéndolo tal vez no crea importante informarme que no vendrá y por eso alguien escribió la nota en su lugar… bueno, ya verá cuando lo vea. Le enseñare a poner prioridades"
…
Observando el cuerpo inerte, una sonrisa se asomó en su rostro. Le había costado más de lo previsto, pero todo ya estaba en el rumbo correcto.
– me causaste muchos problemas – dijo al tiempo que golpeaba el cuerpo de Shikamaru – pero mientras la lluvia caiga yo seré quien reine.
