Mirando el cuerpo inconsciente enfrente de él podía decir que su experimento iba mejor de lo que había planeado. La infiltración había sido un éxito, Temari no parecía sospechar sobre la identidad del felino y mucho menos quien era el causante de los "regalos" que ha estado recibiendo. Si todo seguía de esa manera podría lograr su meta en un par de meses.

Había detalles que pulir, no era capaz todavía de separar por completo la mente del cuerpo y está todavía se encontraba fuertemente ligada a su anterior reservorio. Necesitaba motivar a su alma a quedarse por completo en el gato de una manera que no arriesgase su plan, pero su mente no podía dar con la clave.

– ¿No tienes alguna idea que darme?

Dijo agarrando por el cabello a Shikamaru para luego dejarlo caer al suelo. Lo había elegido por ser el más indicado para la transferencia y porque pasaría un tiempo antes de que su ausencia fuera realmente notoria, sin embargo siempre le había costado entender su forma de pensar y eso ahora era un problema.

– No importa – se dijo conteniendo una sonrisa – No hay nada que un poco de celos no puedan solucionar.

…..


Para tratar de olvidar el incidente de las flores, y mientras estas eran removidas, Temari había decidido salir de paseo con su nueva mascota. Se encontraba caminando por una calle cualquiera cargando entres sus brazos a un gato demasiado cómodo como para querer bajarse cuando sintió algo húmedo detrás de ella.

Furiosa no solo por haber sido mojada sino también por no haberse dado cuenta de que alguien estaba detrás, se dio lentamente la vuelta para confrontar al responsable siendo incapaz de decir nada al verlo. Nunca pensó que llegaría el día en que se quedaría muda por la apariencia de alguien y ahora que no sabía que decir más que soltar una risa torpe supo que tenía un serio problema.

– Discúlpeme por eso – dijo el hombre dando una profunda reverencia – Debí haberme fijado mejor por donde iba. Si me permite.

Diciendo eso el hombre se quitó su chaqueta colocándola en los hombros de Temari para cubrir la mancha de agua al tiempo que le dedicaba una sonrisa que rápidamente desapareció al sentir como el gato, ignorado y aplastado hasta ese momento, lo rasguñaba en el pecho.

Una vez que el contacto había terminado y sintiendo como si hubiera salido de un trance, Temari regañó a su mascota antes de irse después de una rápida despedida. La forma como se había visto atrapada por su presencia le resultaba extraña y era algo que sin duda quería evitar que volviera a suceder. Ella ya había tomado una decisión con respecto a quién sería el dueño de su corazón y lo que había sucedido hace poco casi se sentía como una traición, sin embargo le causaba algo de sorpresa la forma de comportarse del gato.

No pensaba en él como del tipo agresivo o territorial, durante lo que llevaban del paseo no era la primera vez que alguien se le acercaba y a ninguna de esas otras personas había intentado morderlas. Aunque a ninguna de ellas le había prestado mucha atención.

– Kei – dijo Temari rascándole la cabeza – Ese será tu nombre y deberás hacer honor a él. En otras palabras, no morderás ni rasguñaras a nadie más. ¿Entendido?

El recién nombrado Kei solo se quedo mirándole un rato antes de soltar un débil maullido en señal de aceptar su propuesta. Sabía que ese tampoco era su hombre, pero era mejor que nada y su mente de todos modos estaba más preocupada tratando de recordar donde había visto antes a ese hombre que ponía en alerta máxima todas sus alertas de peligro.