La lluvia era un obstáculo serio, las grandes extensiones de arena ahora tenían más parecido con un pantano cambiante haciendo que Kei fuera incapaz de dar más de dos pasos antes de terminar hundido en el lodo. Había alcanzado a recorrer una buena distancia, la aldea ya no era visible en el horizonte, pero todo el esfuerzo que su aun maltrecho cuerpo hizo fue demasiado para él haciendo que se encontrara tendido en el suelo sin poder moverse.

– Finalmente te encontré

Kei dio un maullido de cansancio, estaba comenzando a considerar que lo que había hecho no era más que una tontería por lo cual no opuso resistencia alguna cuando Temari lo levantó. Al hacerlo pudo notar que la ropa de ella estaba completamente sucia del lodo y que, a pesar de la notoria rabia en su mirada, encontró en ella una leve pizca de diversión.

– Me estas atrasando – Dijo Temari acomodando al felino entre sus brazos – No se trata de una situación en la cual pueda perder el tiempo por lo cual te quedaras donde yo te dejare y esperaras a que regrese ¿entendido?

Antes de que otra palabra pudiera ser dicha la lluvia se detuvo súbitamente, sin embargo ese no fue el hecho más importante. En el ambiente quedaba una sensación de humedad acompañada de algo que no debía de estar, aunque no era capaz de determinar que era.

– Cambio de planes – La voz de Temari era notoriamente más seria que la anterior vez que había hablado lo cual era confirmado por la expresión de su rostro – Te quedaras aquí hasta que vuelva por ti.

Se trataba de una oportunidad para no desperdiciar porque era evidente que si lograba descubrir que era lo que producía la sensación que tenía obtendría una clave para descubrir el misterio de aquella lluvia.

Dejando a Kei a salvo en una roca fue alejándose por donde parecía aumentar la sensación y al darse cuenta que esta parecía desvanecerse rápidamente comenzó a correr lo más rápido que podía. Por su parte, el gato la veía sintiendo que algo no estaba bien por lo que desobedeciéndola fue detrás de ella.

La persecución de la posible fuente no duró mucho tiempo, tras unos cuantos kilómetros finalmente Temari veía ante sus ojos algo que parecía explicar todo el misterio que representaba esa lluvia.

Se trataba de un lugar completamente seco que formaba un circulo de casi dos metros de radio en medio del cual una gran piedra escrita con unos símbolos que no alcazaba a leer que poco a poco iban perdiendo su brillo al mismo ritmo que desaparecía la energía extraña en el ambiente.

Viéndola fijamente pensaba que era lo que debía de hacer, si bien les tomó mucho tiempo encontrarla su ubicación no era precisamente secreta y entre mas lo pensaba más le daba la impresión de que debía tratarse de una trampa.

Estaba a punto de retroceder cuando Kei se acercó corriendo, pero debido a la superficie resbalosa que representaba el lodo terminó rodando y entrando al círculo. El gato dio un suave maullido antes de ponerse de pie, o eso fue lo que trató de hacer.

Por más que lo intentara sencillamente no lograba moverse creando una creciente sensación de pánico en su interior que Kei intentó mantener lo mas que pudiera a raya mientras pensaba que hacer. A lo lejos escuchaba la voz de Temari llamándole, pero estaba vez ni un sonido podía emitir.

Por su parte, al ver como su mascota parecía negarse nuevamente a obedecerla decidió ir a buscarlo y justo cuando llegó al sitio donde estaba se vio sorprendida por su repentina inmovilidad. Como si este problema no fuera suficiente la piedra comenzó a agitarse al reconocer su presencia para luego comenzar a agrietarse mientras se agitaba violentamente hasta explotar.

Cerrando los ojos instintivamente para prepararse de un golpe que nunca llegó. Temari esperaba que los grandes pedazos de roca impactaran contra su cuerpo, en su lugar recibió fue un constante toque de algo suave y al abrir los ojos se dio cuenta de que todos los fragmentos de aquella piedra eran ahora una muy familiar flor blanca.

"Al menos ahora sé que los hechos están relacionados. El causante de esta lluvia y de las bromas que me andan molestando es la misma persona. En este punto no me extrañaría que también fue quien atacó a Kei"

Pensó al tiempo que comenzaba a recobrar la movilidad y en el cielo el sol brillaba con gran fuerza.