Temari se encontraba furiosa. Fuera quien fuera el que le estaba haciendo bromas desde hace tanto tiempo era el mismo responsable de poner en peligro a toda su aldea, pero lo peor de todo es que no se trataba de un simple bromista. Si bien la prueba que encontró era bastante clara respecto a los incidentes no fue posible relacionarla con alguna persona en especifico y al seguir un rastro que, con mucho trabajo, lograron encontrar este los llevó hasta una nota donde se burlaban de ella. Para completar la situación, el clima había "mejorado" y ahora caían pétalos de flores cuyos mensajes eran de odio, desesperación y miedo.
Cargando en sus brazos a Kei, Temari caminaba observando las flores que en algunas partes alcanzan la altura de su rodilla obligando a muchos habitantes a permanecer encerrados en sus casas.
– Un hecho lamentable todo esto ¿no?
Al darse la vuelta para ver quien le había hablado se dio cuenta de que se trataba del misterioso nuevo veterinario quien se encontraba fumando mirándola fijamente.
– Sin duda significa muchos problemas – Le respondió Temari dándose cuenta de lo repentinamente tenso que Kei se había vuelto – Cuando se encuentre al responsable de todo esto se le dará un severo castigo.
– ¿Qué dirías si te digo quien es el responsable? – Dijo el hombre desviando su mirada al humo de su cigarrillo – Yo sé quién es.
– En ese caso te diría que ocultarlo es un crimen igualmente grave y …
– Ese gato – Le interrumpió el hombre arrojando el cigarrillo encendido a las flore que comenzaron a arder rápidamente – Kei es el responsable de todo esto y me gustaría ver tu reacción cuando sepas la verdad… cuando todos se enteren de ella. Tu gato no es lo que aparenta.
Tras decir eso desapareció en medio de las columnas ascendientes de humo mientras que Temari se encontraba completamente rodeada por las llamas. El humo a su alrededor era tan espeso que le impedía ver haciendo que sus ojos se volvieran llorosos y una fuerte tos le cortara la respiración. El calor era agobiantes por lo que, apretando con más fuerza a Kei, se dispuso a caminar por en medio de las llamas hasta finalmente llegar a lo alto de una casa con solo unas cuantas quemaduras.
Desde su posición podía ver la rapidez con la cual todas las flores se habían incinerado y los intentos de los habitantes por apaciguarlas. Dejando al gato a salvo en esa azotea, Temari se unió a ellos sin poder evitar pensar que aquel misterioso hombre tenía razón. Ella también había pensado en la relación de ese gato con lo ocurrido, pero hasta ahora no contempló la posibilidad de que fuera el responsable.
"Eso es imposible, es solo un gato" Pensó tratando de ponerle lógica a la situación "aunque… todo se agravó desde su llegada…"
Sus pensamientos la hicieron detenerse para darse la vuelta y observar al gato que le devolvía la mirada llenó de una extraña determinación. El sentimiento que tuvo cuando lo conoció volvió con incluso más fuerza que en aquella ocasión, necesitaba saber de dónde conocía a Kei y quizás con esa información podría saber que era lo que sucedía.
…..
Una gran felicidad le invadió al recordar la expresión de Temari. Sabía que ella no era tonta por lo cual su rápido avance no dejaba de asómbralo y al ver como el cuerpo de su prisionero desapareció se dio cuenta del éxito de su plan.
– Ahora solo debo esperar un par de días para estar seguro – Se dijo recostándose en una de las paredes de la cueva – Después de eso nada detendrá mi poder y eliminare las únicas piezas sueltas de mi plan.
