Reporte del Día Dos.
El día de hoy no ha parecido muy diferente al de ayer. Naranja empleó exactamente el mismo ritual del día anterior al despertarse. Se encontró con su equipo con una mancha de crema dental en el traje y esta vez esperamos la nada despreciable cantidad de treinta y siete minutos por Gris, quien arguyó una increíble excusa acerca de, cito, "perderse en los caminos de la vida".
Al terminar las excusas y las refutaciones que no condujeron a una solución satisfactoria pues, por los comentarios proferidos por Rosadita y Naranja, los retrasos de Gris son habituales desde el inicio, el equipo se dirigió a la Torre Hokage a recoger el pergamino con la misión correspondiente a ese día, la cual consistió en atrapar a un gato.
Los miembros del equipo se sobre esforzaron para atrapar a la criatura. Hubo gritos, peleas, rasguños y más gritos. La mayoría de estos últimos fueron expedidos por Rosadita hacia Naranja, quien en numerosas ocasiones se precipitó hacia el objetivo sin antes hacer un análisis razonable de la situación.
Negro, quien estuvo en todo momento correcto y consciente de la situación, en realidad no hizo mucho. Pude leer, con mucho esfuerzo de mi parte y por sus expresiones corporales, que estaba dispuesto a cumplir con la misión a como diera lugar, pero que el hecho de tener que perseguir un gato por el centro de Konoha y áreas aledañas no le entusiasmaba en absoluto. No le culpo.
Gris siempre estuvo de buen humor mientras leía un libro. Encuentro especialmente notable su capacidad de leer mientras se encuentra en movimiento. Yo no podría.
El ritual al finalizar la misión del día de Naranja no varió al del día anterior; la única diferencia relevante fue que la cantidad de tazones de fideos ingeridos aumentó a nueve.
Observaciones finales: Resulta extremadamente dificultoso tratar de leer las expresiones faciales de Negro, por lo que, a partir de ahora, pondré especial énfasis en entenderle, dado a que Naranja frecuentemente actúa en consecuencia de éste. Gris, aunque resulta enigmático, ahora mismo no ha demostrado señales de tener intenciones detrás de su comportamiento más que el de cumplir la misión y llegar al siguiente día, puede que, quizá me equivoque, ni siquiera le interese ser profesor. Sin embargo, no me meteré con su método de enseñanza, porque aún es muy prematuro para ello. Rosadita y Naranja, por su parte, son los miembros del equipo más sencillos de entender, por lo que seguir sus líneas de pensamiento no representa ningún reto a largo plazo.
Nota: Considero conveniente solicitar la derogación de los derechos de la Madam de la misión del día sobre su gato. Al parecer, es la décimo séptima vez que escapa en lo que va del año sin querer volver a su dueña. Y sólo estamos en mayo.
