No del todo ajeno a lo que sucedía en la mente de Temari, Shikamaru observaba con decisión la cerradura de la jaula que lo mantenía encerrado. Analizando los recuerdos en su mente se percató de unas escenas se encontraba fragmentadas y entre mas trataba de profundizar en ellas estas se volvían mas confusas. El hecho de que esos recuerdos en concreto fueran de lo sucedido entre su salida de su aldea y su despertar junto a Temari le daba a entender que algo importante sucedió en ese lapso de tiempo, evidentemente aparte de su transformación en gato.

Reconoció a ese supuesto veterinario, el causante del incendio y podía jurar que también de lo sucedió en la casa de Temari. El atacante de la aldea de la arena y aquel que habían apodado "el bromista" se trataban de la misma persona, de esa persona. Sin embargo, el hecho de que no pretendiera ocultar su rostro y la osadía en todos sus movimientos indicaban un nivel de confianza y arrogancia que lo desconcertaba.

Él, fuese quien fuese, había demostrado tener el poder necesario para hacer lo que quisiera… el problema era que no sabia que era lo que quería. Sus ataques a la aldea la tenían en una posición crítica pero de la cual podría recuperarse con un poco de trabajo mientras que su comportamiento contra Temari y el hecho de que los quisiera reunir no parecían tener justificación.

"A menos que busque otra cosa y todos estos actos sean un simple señuelo"

Con ese pensamiento se dispuso a ordenar nuevamente todos los acontecimientos que sucedieron desde que puso una pata en la aldea y veía un complicado plan de distracción. Ninguno de los ataques fue en un punto vital, incluso el incendió no fue tan grave como se esperaría a pesar de los daños materiales, pero aun así implicaban grandes movilizaciones para atenderlas.

Fue entonces que lo sospechó. No podía estar seguro, desconocía muchos aspectos de como funcionaba el lugar como era de esperarse de un ninja extranjero, y sin embargo todo apuntaba para ello. Debía salir de esa jaula sin que Temari se diera cuenta, al parecer ella poseía un papel destacado en los planes de ese hombre, para poder confirmar su hipótesis.

Mientras hizo todo ese análisis en ningún momento dejó de vigilar el ritmo con el que ella caminaba, por la frecuencia de sus pasos y lo que supuso era algún sexto sentido felino podía decir que estaba haciendo una rápida exposición mental antes de tomar una decisión. Si quería escapar ese era el momento.

Usando sus garras logró deshacer la cerradura de la jaula para esconderse detrás de un mueble dejando un rastro visible y proceder a moverse con cuidado hasta el lado opuesto de la habitación. Una vez en ese lugar se asomó por la ventana, siempre asegurándose de estar fuera de la vista de Temari, y saltando lo más fuerte que pudo regresó al mueble que contenía el rastro visible sin tocar el piso.

Como supuso, cuando Temari vio las notorias marcas supuso que se trataba de una trampa y se percató en su lugar del rastro menos visible hacia la ventana. Le alarmó un poco que no hubiera salido tan rápido como quería de la casa pero una vez que lo hizo se apresuró a buscar una ventana lo mas opuesta posible a la que supuestamente había usado. Cuando la encontró dejó unas pequeñas marcas en el marco para disponerse a ir al segundo piso de la casa.

Ese momento de vacilación al salir por parte de ella indicaba que sospechaba sobre su plan de escapatoria por lo que no estaba de más tener otros rastros falsos. Al llegar al segundo puso hizo las mismas marcas en todas las ventanas que encontró para regresar al primer piso y salir por la puerta principal, aprovechándose de los escombros para mantener su presencia oculta mientras avanzaba hacia el centro de todo el asunto.

Solo por seguridad repasó mentalmente los lugares que fueron atacados y las posibles movilizaciones tanto fuera como dentro de la aldea llegando a la conclusión de que todo fue con un solo objetivo: Despejar el lado sur. La manera como se dieron los eventos junto con el caos que se esperaba de ellos haría que les tomara tiempo, si se fijaban en ello, de como el numero de personas en ese lugar disminuía notoriamente.

De lo poco que sabía no existía en esa zona en específico nada importante, era solo una zona residencial poco habitada, lo que implicaba que algo muy valioso debía mantenerse oculto en ese lugar.

Cuando finalmente llegó a la zona se dio cuenta de que suposición fue correcta. Seguía sin ver el atractivo del lugar pero lo escucha con claridad, la voz del responsable de todo… justo debajo de sus patas.