El darse cuenta del engaño fue relativamente sencillo, sobre todo si el gato decía ser quien era. Por esa razón fingió haber caído en su trampa y, esperando en una esquina al otro lado de la calle, Temari espero a que Kisei saliera. Una sonrisa se dibujó en su rostro al verlo salir y asegurándose de no dejarse ver se apresuró a seguirlo. Para cuando llegaron a su destino, o el que supuso que era al ver al gato detenerse durante un prologado rato, fue capaz de notar lo extrañamente deshabitado de la zona. La explicación mas rápida y lógica seria debido a los recientes ataques, punto que le hacia preguntarse si ese seria el objetivo de todo.
"Lo dudo, aquí no hay nada. Se ha hecho mucho énfasis en ello a los visitantes de tal modo que si algún día se les da por entrar a la fuerza crean que aquí hay algo y así no causen gran daño… El o los que están detrás de todo esto tienen suficiente conocimiento sobre la aldea como saberlo"
Pensó frunciendo el seño ante todas las implicaciones, a cada momento estaba mas convencida de que el responsable era un traidor. Casi podía sentirlo.
Cuando el gato se precipitó a correr hacia unos escombros continuó con su estrategia de seguirlo para finalmente saber quien era en realidad. No del todo sorprendida porque alguien hubiera ocultado un túnel detrás de los escombros bajó los escalones que se encontraban allí manteniéndose siempre alerta a cualquier posible emboscada. Sin embargo nada la preparó para lo que sucedió.
Como siempre que su enemigo atacaba todo fue mas rápido de lo que podía seguir, en esta ocasión la sorprendió con una habitación iluminada por antorchas que de seguro había construido durante el reciente caos. Pero lo que la tenía tan absorta, igual que al gato, era el cuerpo que amarrado en sus manos se mantenía suspendido en el centro de la habitación.
– ¿Shikamaru?
Murmuró incrédula de lo que veía esperando que se moviera al escucharla o que al menos diera una señal, de cualquier tipo, que le indicara que aun seguía con vida. La señal nunca llegó.
– ¡¿De qué se trata esto?! – Gritó cargando al gato y agitándolo exigiendo una respuesta antes de volver a calmar sus emociones – Mas vale que tengas una buena explicación para esto.
– Ya te estabas tardando, pensé que no vendrían.
Realmente no se sorprendió al escuchar al "veterinario" cuyo nombre no quería molestarse en recordar, si es que alguna vez se lo dijo. Temari se dio media vuelta para quedar frente a frente con aquel hombre, siempre manteniendo al gato firmemente sujeto de sus patas delanteras, viéndolo salir con una apariencia distinta a la que le conocía.
– ¿Líder o subalterno? – Fue todo lo que preguntó Temari manteniendo una expresión seria, esa era la mejor forma de abordar a los seres de su tipo.
– Ni lo uno ni lo otro, yo soy el único involucrado – Respondió el hombre con una gran sonrisa burlona en su rostro – He engañado a todos y cada uno de los seres de esta aldea para mostrarles lo vulnerables que son. Accidentes, invasiones, desastres naturales…. Son demasiados los puntos débiles a arreglar y la facilidad con la cual me metí en tu casa es ridícula. Teniendo en cuenta que allí dejas material confidencial y de gran valor político esperaba una mejor seguridad.
– ¿Así que todo fue por el bien común? – Preguntó Temari entre una mezcla de cansada y molesta al estar en frente de otro sicópata que creía que estaba en lo correcto y su supuesta ideología para mejorar el mundo justificaba sus practicas completamente erróneas.
– Por supuesto. – Dijo confirmando la sospecha de la rubia – Nadie salió herido y no es como si se tomara mas de una semana llevar todo la normalidad, claro que con mis mejoras.
– Estas equivocado. En primer lugar, ¿Qué le hiciste a Shikamaru?
– Nada, solo pensé que seria divertido involucrarlo – Dijo él entre risas – Es la mancha de mi expediente, dio mas problemas de lo esperado. ¡Pero te conseguí una mascota nueva!
La genuina alegría con la cual hablaba junto a la atrocidad de sus acciones no le dejaban dudas a Temari, y a Shikamaru, de que se trataba de un sicópata. Cansada de todo su juego dejó al felino en el suelo, ya se encargaría después de determinar de que forma estaba involucrado, y antes de que le diera tiempo de reaccionar lo tenía arrinconado con un kunai en su cuello.
– Ya la parte publica termino, es hora de seguir con mis experimentos que son en verdad lo mas entretenido de todo.
Tras decir eso el hombre escupió a Temari directo en el rostro. El ataque fue tan sorpresivo que ella no tuvo tiempo de esquivarlo pero inmediatamente la sustancia tocó su rostro supo que no era saliva lo que le había arrojado.
Por su parte Shikamaru se encontraba incapaz de moverse siendo un mudo espectador de lo que sucedía. El aire de la habitación estaba saturado de un aroma que no logró identificar pero que desde que entró había adormecido en parte sus sentidos, al parecer un elemento especialmente diseñado para detenerlo al ver que el par de humanos podía moverse con libertar.
Para el final de ese día pudo concluir que lo único, a nivel personal, que podía resultar mas perturbador que ver su propio cadáver era verlo al lado de una buena amiga que al igual suyo ahora también había "renacido" en un gato.
– ¿Me crees ahora? –Le preguntó a la gata blanca que yacía al colgante cuerpo que antes le perteneció a Temari mientras él lo estaba debajo del suyo. – ¿Temari?
– Supongo que te creer – Dijo la gata mirándolo cansadamente con los sus ojos verdes – ahora, piensa como salir de esto.
Todo esto con la risa del maniático sirviéndoles de fondo.
