Reporte del Día Cinco.

El día de hoy, tras cuarenta y ocho horas de acciones poco relevantes por parte del grupo de observación y en especial de Naranja, encuentro algo provechoso para reportar.

Naranja cumplió con su rutina matutina con una única alteración: un retraso que poco importó porque Gris se retrasó aún más que él. Al llegar, Naranja trató de cortejar a Rosadita sin mucho éxito, mientras excluía deliberadamente a Negro de sus planes. Negro no se inmutó ante las claras alusiones de exclusión a su persona. Se mostró inalterable, apacible e incluso aburrido. Negro no es el tipo de persona que socializa y que, mucho menos, sonríe o siente empatía por alguien. Me atrevo a afirmar esto debido a que, en la misión del día, consistente en cuidar a un grupo de ancianos, Rosadita, en un descuido al preparar la comida, se lastimó a sí misma y comenzó a sangrar profusamente. Naranja acudió inmediatamente en su auxilio y, aunque ella no hizo mayor escándalo con la finalidad de parecer una chica fuerte en frente de su flechazo (Negro), su decepción a la total apatía del chico fue patente, aunque ella trató de cubrirla con gritos hacia Naranja.

La herida de Rosadita no fue nada de importancia, pero, incluso así, Negro no se tomó la molestia siquiera de voltear a mirarla. Fingió que no escuchaba nada y continuó preparando la limonada.

Esta total falta de tacto mostrada por Negro, nos demuestra que el método de enseñanza de Gris es insuficiente y necesita ser reestructurado desde sus bases. Me parece imposible que un equipo en el que un miembro no se preocupa ni en lo más mínimo por sus camaradas, funcione correctamente. Al parecer, tampoco se toman en cuenta las aspiraciones personales de los individuos cuando a la vida ninja se refiere. Un equipo ANBU con las características antes mencionadas, fracasaría en su primera misión.

Pido, por este medio, amonestar a Gris antes de que su descuido por sus pupilos ocasione una ruptura mayor en el equipo.

Observaciones finales: De ser posible, debe prohibírsele o limitársele el consumo de ramen a Naranja, quien, al parecer, no conoce otro tipo de comida que no involucre fideos. No me sorprende que se queje constantemente de retortijones de estómago y libere gases en momentos en lo que cree que nadie le mira y escucha.