Y el final.
Temari, tan rápido como sus cortas patas gatunas se lo permitían, corrió entre las dunas de arenas con una sola idea en mente: Llegar a la aldea más cercana. Antes de partir intentó despertar a Shikamaru sin éxito causándole una gran preocupación que era la fuerza que la impulsaba a no detenerse a pesar de que hacía horas el sol se había ocultado y nuevamente salido. Sus pasos comenzaron a volverse inestables, haciéndola tropezar de vez en cuando, hasta que finalmente el cansancio le ganó impidiéndole levantarse.
De repente se percató de olores, colores y sonidos a los cuales no estaba acostumbrada. Le estaba costando recordar lo sucedido antes de convertirse en gato y tan absorta estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de la presencia que se acercaba a ella. Cuando se dio cuenta del par de ninjas enfrente suyo fue incapaz de reconocerlos, a pesar de saber que debían de serles familiares. Les escuchó decir cosas que no entendió hasta que reconoció el nombre de Shikamaru.
Fue entonces que recordó el propósito de su carrera y maullando tan fuerte como pudo intentó indicarles que la siguieran. De esa forma, en brazos de uno de los ninjas, el regreso fue mas rápido sin embargo llegaron tarde.
….
Tres meses pasaron desde el día de su transformación. La situación en la aldea se había calmado y Temari caminaba, como humana, por entre las calles sosteniendo a un gato entre sus brazos. Pudieron salvarla a ella, pero para el momento en que regresaron con Shikamaru fue imposible regresarlo a la normalidad. Explicar la situación fue quizás una de las situaciones más difíciles a las que tuvo que enfrentarse y la cual afrontó con una sola idea en mente.
Ella lo cuidaría.
Era una situación extraña y se sentía impotente de no poder hacer nada más por él. No importaba cuando se esforzara, siempre se sentía como una inútil y cada vez que eso sucedía, percibiendo la tristeza que sentía, Shikamaru hacia algo con intenciones de animarla.
Eran una pareja extraña: Una persona con un gato que no veía como una mascota y un gato que no era como otros. Nadie era capaz de entender lo complicada que era su relación.
