Capítulo 2.
-¡Yui-sama! ¡Espere! -dijo Azusa.
-Eres muy lenta Azusa... -dijo Yui.
-No eso. Es que vi un gato hace poco y me quedé observándole.
-Ahora que lo dices... Me recuerdas a un gato por alguna razón.
-¿En serio?
-Sí-dijo-. Pero no sé por qué. Oye...
-¿Qué sucede Yui-sama? -preguntó Azusa.
-Por qué no me cuentas tu historia, para pasar el rato. Llevamos caminando un buen rato sabes...
-¿Quiere saber mi pasado Yui-sama?
-Sí-dijo-. Además, ¿por qué me dices Yui-sama...?
-Porque soy su leal siervo -dijo Azusa alegremente.
-Tú no eres mi siervo Azusa... -dijo Yui seria.
-¿A no...? -dijo Azusa con miedo.
-Claro que no. Eres mi compañera -dijo Yui mientras estiraba su brazo para que Azusa chocara su puño con el de ella.
-¡Yui-sama! -exclamó Azusa y a continuación se lanzó al pecho de Yui.
-¡A-Azusa tranquila! No te emociones.
-L-Lo siento. Y siguiendo con lo de antes procederé a contar mi historia.
-Está bien. ¿Te parece bien si nos sentamos debajo de ese árbol? -dijo Yui.
-Está bien -dijo Yui y ambas se sentaron debajo de dicho árbol.
Azusa empezó con su relato:
-Verá-dijo-. Yo no soy de aquí.
-¿De dónde eres? -reguntó Yui.
-Nací en el país de Xing.
-¡Pero si eso está muy lejos! -exclamó sorprendida Yui.
-Lo sé. Yo nací en una buena familia la verdad. No nos faltaba nada, mi padre tenía un buen puesto en la política, así que los problemas económicos nunca eran presentes-dijo Azusa-. Pero...
-¿P-Pero...?
-Hace cinco años vine aquí por diversas razones.
-¿Cuáles?
-Cuando tenía once años vivía aún allí. Pero de repente una guerra con el vecino país Shuu empezó.
-Es verdad... -murmuró Yui.
-Al principio parecía que íbamos ganando, por así decirlo, el ejército de Shuu le era imposible penetrar nuestra frontera. Pero cuando la guerra llevaba un año, un extraño general apareció en las líneas de nuestros enemigos...
-¿Extraño cómo?
-Pues al parecer era un expecie de hechicero.
-¿En serio? -preguntó Yui sorprendida. Y no era de extrañar, el último registro de un hechicero databa de hace más de cien años. Y desde entonces no se volvió a ver ninguno.
-Así es, cuando me lo dijeron ýo tampoco lo creí. Pero una vez que ese hechicero hizo su aparición la guerra cambió totalmente.
-¿Cómo?
-La penetración de la frontera fue instantánea, nadie de mi ciudad, que era la ciudad vecina a esa se enteró de que Shuu había logrado invadirnos. Todo pasó muy rápido, incluso la noche en que... perdí a mis padres... -dijo Azusa y a continuación se detuvo.
-¿Puedes continuar Azusa...? -preguntó Yui.
-Sí, lo siento. Déjeme continuar. El día en que perdí a mi familia, más bien noche. Yo me encontraba en mi habitación...
Flashback...
-¡Mei! ¡Azusa! ¡Levantaros! -gritó un señor de unos cuarenta años.
-Querido, ¿Qué sucede? -preguntó su esposa.
-¡Shuu! ¡Eso es lo que sucede! ¡Han logrado atravesar la frontera!
-No puede ser...
-Sí que puede. Y lo peor es que ya están aquí.
-¿P-Pero cómo? -preguntó su esposa.
-No lo sé. Por lo pronto debemos coger lo que podamos y...- su frase fue interrumpida por una explosión.
-¡Querido! -gritó su esposa.
-¡Padre! -gritó Azusa.
-¡Huid! ¡Ahora! -gritó el hombre quien yacía en el suelo.
-¡Azusa vamos!
-¡P-Pero padre...!
-¡Iros!
-Ehhh... Con que esta es la casa del famoso canciller de Xing. Es un placer conocerle -dijo un sujeto con una gran cicatriz en el lado del ojo izquierdo.
-¡Maldito...! ¿cómo te atreves a irrumpir así en mi casa?
-Oh, lamento muhco mi descortesía. De todas formas vais a morir aquí -dijo con una gran sonrisa.
-¡Iros ahora! -gritó el hombre.
-¿Ehh? ¿Con que esa es tu familia? ¿Por qué no se unen? -dijo.
-Azusa, vámonos -dijo la mujer y a continuación cogió a su hija en brazos y empezó a correr.
-¿Adónde crees que vas? -dijo el hechicero mientras se preparaba para atacar a madre e hija.
-¡No lo harás! -dijo el hombre mientras intentaba golpear al hechicero.
-¡Op! Por casi -dijo riendo.
-De aquí no pasas maldito -dijo el hombre.
-¡Amo! -gritó un joven mientras se apoximaba.
-¿Tang? Pensé que habías huido.
-¿Cómo iba a irme mientras usted está en peligro?-dijo el joven-. Además, mientras la señora Mei y la señorita Azusa están en peligro -dijo con una mirada severa dirigida al intruso.
-Sabes que Mei odia que le digas señora, Tang... -dijo el hombre riendo.
-Lo siento amo. Ya me disculparé cuando la vea -dijo también mientras reía.
-Riendo antes de morir. Es una buena elección -dijo el hechicero.
-¿Estás conmigo Tang?
-Hasta el final señor -dijo.
-Siempre has sido muy leal. ¡Vamos! -gritó.
-Apartaros -dijo el intruso por lo bajo. Y a continuación se escichó una explosión.
-¡Padreee! -gritó Azusa.
-Azusa, no hagas ruido por favor.
-M-Madre, ¿Estará bien Padre...? -dijo llorando.
-Claro que sí. Sabes que es muy fuerte Azusa.
-¿Qué haremos ahora madre...?
-¿Qué te parece si jugamos a las escondidas?
-¿A las... escondidas? -preguntó Azusa.
-Así es. Tú te esconderas aquí, y por nada del mundo debes salir de aquí hasta que haya amanecido, ¿de acuerdo?
-¿Y tú?
-Yo me esconderé en otra parte Azusa, tranquila, estarás bien. Confías en mi, ¿verdad?
-S-Sí...
-Está bien -dijo la madre. Y a continuación abrió una puerta que se localizaba en el suelo de la habitación de Azusa, que debía ser usado en caso de emrgencia. La puerta tenía un pasadizo secreto que daba a la parte trasera de la mansión-. Así que ya sabes Azusa, no salgas hasta el amanecer, ¿entendido?
-S-Sí... Entiendo madre.
-Así me gusta, siempre has sido una niña lista... Te quiero Azusa -dijo la madre mientras le daba un beso en la frente y se disponía a cerrar la puerta.
-M-Madre -dijo Azusa.
-Shh. Recuerda que estamos jugando, adiós Azusa.
-Madre... -susurró la pequeña niña.
-Con que aquí estabas -dijo el hechicero.
-Tú... -dijo la madre con odio.
-Dime, ¿dónde está tu hija?
-¡Ja!-rió-. Llegas tarde. Debe estar muy lejos de aquí.
-¿A si...? No te creo nada de nada -dijo mientras hizo alguna especie de conjuro y atrajo a la madre de Azusa directo a su mano para estrangularla-. Dime, ¿dónde está la niña?
-Es una niña muy rápida sabes. La más rápida de la mansión.
-Que me digas dónde está -dijo el hechicero enfadado.
-Jamás te lo diré... -intentó decir la madre.
-¡Mad...- iba a decir Azusa pero notó que su madre le hacía una señal con la mano diciendo que no dijera nada-. Madre... -susurró.
-¡Dime dónde está!
-P-Patético... -dijo su madre antes de caer muerta.
-¡Tsk! Mira que darme estos problemas -dijo y a continuación lanzó lejos el cadáver de la madre de Azusa.
-''¡M-Madre!'' -pensó Azusa aterrada con su mano en la boca para evitar llorar.
-Señor Flag-dijo un soldado-. Nos han informado de que vieron a alguien corriendo
-Tsk, así que tenía razón. Vámonos, nos ordenaron no dejar sobrevivientes.
-¡Entendido! -dijeron los demás soldados y se retiraron.
-''Mentira, mentira, ¡debe ser una mentira!'' -se repetía Azusa mientras tenía sus manos revolviendo su cabello- ''Flag... maldito... juro que me vengaré, ¡lo juro!'' -pensó Azusa con odio.
Fin del flashback...
-Después de eso estuve vagando por ahí, y eventualmente llegué a este país. Estuve trabajando en un cierco hasta hace poco, no creerás lo flexible que soy-dijo riendo-. Pero por mandato de la reina el circo donde trabajaba tuvo que cerrar y desde entonces he estado robando comida para sobrevivir-dijo Azusa-. Y esa es mi historia.
-Azusa... ¿Estás bien...? -preguntó Yui.
-Claro que estoy bien. Eso es el pasado, y sabes que el pasado debe dejarse...- paró Azusa al darse cuenta que estaba llorando.
-Azusa -dijo Yui y a continuación la abrazó.
-L-Lo siento...-dijo Azusa-. Mira que llorar ahora...
-Da igual. Sólo hazlo -dijo Yui. Y a continuación Azusa empezó a llorar más fuerte y se repetía para sí misma los nombres de sus padre. Yui sólo escuchaba impotente- ''Lo lamento Azusa'' -pensó Yui.
Luego de el relato de Azusa, las dos amigas empezaron a caminar sin rumbo otra vez. Pero Yui iba distante, sabía que el nombre del hechicero lo había escuchado en alguna otra parte.
-Yui-sama...
-...
-¡Yui-sama!
-¡¿Eh?! ¿Qué sucede? -dijo Yui sorprendida.
-¿Qué le sucede? Desde hace un rato está distante.
-No es nada, disculpa. ¿Qué querías?
-Le preguntaba que qué haríamos ahora. Se está haciendo tarde.
-Tienes razón. Por lo pronto busquemos un lugar para descansar.
-¿Iremos a una posada? -preguntó Azusa.
-Así es.
-¡Increíble! -exclamó Azusa alegre.
-T-Tranquila, sólo es una posada. Mira, esa debe ser una, vayamos.
-¡Sí!
...
-¡Su majestad! -dijo un soldado mientras se aproximaba a la reina.
-¿Qué sucede? -preguntó la reina indiferente mientras bebía el té.
-Nos han informado que hay dos prófugas.
-¿Dos?
-Así es. Una es baja con el pelo largo y negro, parece ser de Xing. La otra es más lata que ella, cabello castaño y ojos marrones. Parece ser que es una extranjera que vino esta mañana en un barco mercante.
-¿Cómo has dicho?
-¿Cómo dice?
-¿Puedes decirme el aspecto de la segunda?
-Claro. Alta, pelo castaño y ojos marrones. Extranjera, o al menos eso parece, dicen que se parece mucho a usted.
-Gracias-dijo la reina seria-. Ya puedes retirarte.
-¡Entendido! -dijo el soldado y se retiró.
-''Imposible... ¡No puede ser ella!'' -pensó la reina.
...
-¿Disculpe?-dijo Yui mientras tocaba un timbre. Azusa sólo observaba fascinada- ¿Hay alguien?
-Sí, sí. Ya voy. Decidme, ¿qué se os ofrece?
-Queríamos saber si tiene alguna habitación disponible.
-Claro que tengo. ¿Para dos?
-Así es.
-¿Sois pareja? -preguntó la recepsionista con una sonrisa.
-¡Eh!-exclamó Azusa sonrojada-. ¿Q-Q-Qué es lo que dice?
-No somos pareja señora.
-¡Señorita! Sólo tengo 18 años.
-Igual que yo -dijo Yui-. ¿Tiene sí o no?
-Sí, sí tengo.
-Nos da una, ¿por favor?
-Claro. Nombres -preguntó.
-Yui y Azusa.
-Vale. Son cinco ruanes.
-¡Qué caro! -exclamó Azusa indignada.
-Aquí tiene -dijo Yui.
-¡Yui-sama! ¿No le parece que es caro? -dijo Azusa.
-¿Cómo te atreves niña?
-Eh, que sólo soy un año menor que tú.
-¡Maldita...!
-Bueno, parad ya no -dijo Yui.
-Está bien... -dijeron ambas sonrojadas-. Por cierto-dijo la recepcionista-. Desayunamos a las ocho.
-Está bien -dijo Yui.
...
-¡General! -gritó la reina.
-¿Qué sucede Su Majestad? -preguntó el general.
-¡Ordene a los hombres que tenga en Morfes y busque y capture a las dos fugitivas! Y si las encuentra-dijo seria-. Matadlas, ¿entendido?
-¡De acuerdo! -dijo el general y se retiró.
-''¡No me atraparás...!'' -pensó la reina Ui.
...
-¿Ya es de día...? -decía Yui-. ¿Qué demonios? -dijo al sentir algo aferrado a su torso- ¿A-Azusa? -exclamó sorprendida.
-¿Eh? ¿Ya es de día? Buenos días Yui-sama -dijo mientras bostezaba.
-¿Por qué me estás abrazando? -preguntó.
-Bueno... Anoche no podía dormir y bueno... -dijo Azusa sonrojada.
-Como sea, bajemos. Vamos a comer algo.
-¡Está bien! -dijo Azusa feliz.
...
-¡Esto está delicioso! -exclamó Azusa alegre.
-Tranquila Azusa -dijo Yui riendo.
-¿Qué tal? ¿Os gusta? -preguntó la dueña.
-Sí, está muy bueno. ¿Quién lo hizo?
-Pues yo. ¿Quién más va a ser? -dijo mientras se ponía la mano en el pecho.
-¿Cocinas también? ¿Acaso te ocupas de todo?
-Claro. Es mi deber.
-¿Estás sola aquí?
-Sí...-dijo triste-. Mi padre bueno... falleció hace poco por una enfermedad. Y mi madre nos dejó cuando yo era pequeña.
-L-Lo siento... -dijo Yui.
-Da igual. Tranquila, lo importante es que os gusta, ¿verdad?
-No está mal -dijo Azusa.
-Pues muy bien que te lo comes.
-No tengo nada más que comer.
-¡Maldita...! -dijo.
-No empiecen. Dime, ¿por qué no nos acompañas?
-Mmm. Bueno, ¿por qué no? -dijo. Y se dispusieron a comer. Algo las interrumpió.
-¡Alto! -gritó un soldado.
-¿Qué demonios...? -dijo Yui mientras un soldado apretaba su cuello.
-¡Yui-sama! -gritó Azusa.
-¡Estáis arrestadas!
-¿Y por eso me estás intentando matar? -dijo Yui.
-Son órdenes de la reina.
-''Con que te has puesto en marcha, ¿eh...?''
-¡Maldito! -gritó la dueña y apartó de una patada al soldado que amenazaba a Yui.
-Gracias... -dijo Yui.
-No es nada.
-Retirada -gritó uno de los soldados.
-¿Se van...? -preguntó extrañada Azusa.
-No... Imposible -dijo Yui.
-¡Fuego! -se escuchó una voz de fuera. Y a continuación empezaron a caer flechas incendiadas.
-¡Salid...- Yui no pudo terminar su frase por el techo que terminó cediendo.
-¡Yui-sama! -gritó Azusa.
-Tranquila Azusa, esto no es suficiente para acabar conmigo.
-¡Vamos! -gritó la dueña.
-¡Alto el fuego! -ordenó el soldado al mando.
-De seguro acabamos con ellas.
-Revisad, por si acaso -ordenó.
-Sí -respondieron.
-¡Señor-dijo un soldado-. No hay rastro de las ocupantes!
-¿Qué?
-Así es, no hay cadáveres.
-Malditas... ¡Avisad a todos! ¡Búsqueda y captura! Tenéis permiso para matarlas.
-¡Sí!
...
-Nos salvamos por poco -dijo Azusa suspirando.
-¡Mi posada! -dijo la dueña con lágrimas.
-L-Lo siento.. por mi culpa... -dijo Yui.
-Tranquila, no fue tu culpa. Fue de la maldita reina esa. Desde que llegó al poder ha hecho lo que ha querido con el país.
-Ya veo...
-Ahora que me fijo, eres idéntica a ella.
-¡S-Será un error! -exclamó.
-Ya veo... sí, debe ser eso.
-Por cierto, no nos has dicho tú nombre.
-¿Mi nombre? Pues me llamo Ritsu.
-Vaya nombre -dijo Azusa burlona.
-¡Calla niña!
-Dime Ritsu.
-¿Qué sucede?
-¿Te convertirías en nuestra camarada? -preguntó Yui.
-¡¿Eh?! ¡¿Ella Yui-sama?! -dijo Azusa.
-¿Vuestra camarada...?-dijo Ritsu suspirando-. Bueno, supongo que no se puede hacer nada -dijo con una sonrisa y le extendió la mano a Yui.
-Así se habla -dijo Yui quien le extendió también su mano.
-¡Eh! ¡No me dejéis fuera del grupo! -dijo Azusa.
-Mala suerte niña -dijo Ritsu riendo.
-¡No soy una niña!
-Jajaja-reía Yui-. ''Allá voy.. ¡Hermana!'' -pensó Yui mirando el horizonte.
Y así la alianza de Yui acababa de obtener un nuevo miembro. ¿Qué les depara el futuro a las tres amigas? Sólo nos queda esperarlo...
