Capítulo 3.

-¿Falta mucho? -preguntó Azusa.

-No lo sé -dijo Yui.

-¿Ya hemos llegado? -preguntó Ritsu.

-Aún no.

-Tengo sed -dijo Azusa.

-A mi me duelen los pies -dijo Ritsu.

-A mi...-

-¡Callaros ya! -exclamó Yui furiosa.

-¿Qué te dije niña? Es una mujer de poca paciencia.

-Tienes razó... ¡No soy una niña! -dijo Azusa enfadada.

-Pues reaccionas igual que una.

-¡Eso es mentira! -volvió a exclamar furiosa.

-''Yo a estas las mato...'' -pensó Yui-''¡Oh Padre! ¿Por qué me has abandonado?'' ''¡Ayúdame ahora que te necesito!'' -volvió a pensar y a continuación pasó un campesino en un carro tirado por dos caballo-. Gracias Dios -dijo Yui.

-¿Con quién hablas Yui? -preguntó Ritsu.

-Con nadie-dijo-. Vamos a decirle al anciano ese que nos lleve.

-Está bien.

-Disculpe-dijo Yui-. ¿Podría llevarnos hasta el pueblo más próximo?

-¿Qué? -dijo el anciano.

-¡Que si nos podría llevar al pueblo más próximo!

-¿Que si tengo cólicos? No, no tengo niña.

-No he dicho eso. Déjelo. ¿Podemos subir?

-¿Queréis subir? -dijo alto el anciano.

-¡Sí! -dijo Yui casi gritando.

-¡Aaah! Haberlo dicho antes-dijo el anciano riendo-. Sí, claro que podéis subir.

-''Maldito viejo...'' -pensó Yui-''¿Acaso me estaría tomando el pelo...?''

-¿Has visto Yui?-dijo Ritsu burlona-. Haberlo dicho antes.

-¡No te metas con Yui-sama! -dijo Azusa.

-¡¿Eh?! No me estoy metiendo con Yui, niña.

-¡Que no soy una niña!

-Podemos irnos señor -dijo Yui ya subida al carro.

-¿Y tus amigas? -preguntó.

-Ya se subirán.

-Está bien. Allá vamos -y así el anciano le dio la señal al caballo para empezar a caminar de nuevo.

-Y otra cosa-dijo Ritsu, pero paró al ver que Yui y el anciano iban ya lejos- ¡Yui, espera!

-¡Yui-sama! -gritó Azusa mientras corría.

...

-En serio Yui-dijo Ritsu cansada por haber corrido-. No debiste habernos dejado.

-Os lo merecéis -dijo Yui.

-¡Es muy cruel Yui-sama!

-¿Hasta dónde os llevo chicas? -preguntó el anciano.

-Hasta donde usted pueda señor -respondió cordialmente Yui.

-Pues os llevaré hasta mi pueblo, así conocéis a mi familia.

-Claro -dijo Yui.

Así anduvieron durante una hora más o menos subidos en el carro. El anciano resultó ser más astuto de lo que aparentaba y le jugó muchas bromas a Yui en varias ocasiones. Llevando a esta al borde de la desesperación.

-¡Eres muy fácil de engañar Yui! -dijo Ritsu riendo.

-¡Cállate! -dijo Yui sonrojada.

-Ya casi llegamos chicas -anunció el anciano.

-Está bien -respondieron las tres.

Llegaron a un pueblo pequeño. Se tardaría sólo media hora en atravesarlo por completo, aún así las chicas estaban encantadas por la alegría que se sentía en ese pueblo. No parecía que nadie le deseara algún mal a nadie. A medida que el anciano avanzaba las personas le saludaban, al parecer era bastante famoso.

-Bueno-dijo el anciano-. Hemos llegado chicas.

Una gran multitud de niños se aglomeraron alrededor de las chicas, al parecer no era muy común que extranjeros fueran a ese pueblo.

-¿De dónde sois? -preguntó uno.

-¿Adónde vais? -preguntó otro.

-¿Os quedréis aquí? -preguntaban y preguntaban los niños.

-Venga, apartaos. Dejadles espacio -dijo una chica de unos catorce años.

-Oh chicas, ella es mi nieta, su nombre es Rose.

-Mucho gusto Rose-dijo Yui-. Yo me llamo Yui, ella es Ritsu y la otra es Azusa.

-La niña del grupo -dijo Ritsu burlona.

-¡Que no soy una niña! -dijo Azusa furiosa.

-Parece que os lleváis muy bien -dijo Rose mientras reía.

-¡Claro que no! -dijeron ambas a milímetros de la cara de Rose.

-Venga chicas, dejadle espacio -dijo Yui suspirando.

-Eso sí-dijo Rose-. Tenéis nombres muy curiosos.

-¿Tu crees?-dijo Ritsu-. A mi me parecen de lo más normales.

-Bueno-dijo Azusa-. Yo soy de Xing así que...

-¡Eh! ¡Increíble!-exclamó fascinada Rose-. Nunca había visto a alguien de allí, aunque debí imaginarlo por el color de tu pelo.

-Muchos dicen eso -dijo Azusa sonrojada.

-¿Os quedaréis con nosotros? -preguntó la pelirroja.

-No, no podemos. Sería ya demasiado. Tu abuelo ya ha sido muy amable al traernos -dijo Yui.

-¡Tonterías!-dijo el anciano-. Os quedaréis esta noche con nosotros. Así nos contáis vuestras historias -dijo riendo.

-''Este anciano...'' -pensó Yui.

...

-¡Su Majestad! -dijo un soldado.

-¿Qué sucede? -dijo irritada.

-Nos ha llegado información acerca del posible paradero de la fugitiva.

-¿En serio?-pareció alegrarse- ¿Dónde?

-En un pueblo, cerca de la frontera con Golden City. Bueno, se les vio en un carro yendo en dirección a un pueblo apartado según nuestro informante.

-Perfecto... -murmuró con una sonrisa-. No debo cometar ningún error esta vez. ¡Flag! -gritó.

-¿Si, Su Majestad? -dijo el hechicero que apareció de una sombra asustando al soldado presente que cayó al suelo debido al susto.

-Dirige tú la investigación. Ve con el general, él te guiará.

-Como ordene -desapareció.

-''Te ha llegado la hora...'' -pensó con una sonrisa.

...

-¡¿Eh?!-exclamó sorpendida Rose- ¿Así que eso os ha pasado?

-Sí -respondió Yui.

-Y por eso vais juntas.

-Exactamente. Soy una prófuga de la justicia, por eso mismo no quería quedarme en este pueblo. Os podría ocasionar problemas -se explicó Yui.

-Da igual-dijo Rose-. Si este pueblo es desconocido, nunca os encontrarían aquí. ¿verdad madre?

-Es cierto-dijo la madre-. No veo ningún inconveniente por el cual no podáis quedaros aquí.

-¿Seguras? -dijo Yui.

-¡Claro! ¡Está decidido! Os quedáis -exclamó alegremente Rose.

Así pasaron la tarde contando diversas historias, entre Ritsu con su antigua posada relataba historias acerca de sus cliente, contando escenas para mayores que hicieron sonrojar y avergonzarse a Azusa y a Rose. Y el anciano contó acerca de su juventud, contando historias también para mayores que hicieron que las dos mencionadas anteriormente se sientieran igual.

-¡Padre! ¡Te he dicho que no cuentes esas historias frente a Rose! -exclamó la madre furiosa.

-Tranquila Evelyn, no es para tanto. No les vendrá mal un poco de conocimiento para cuando sean mayoes -rió el abuelo.

-''Menudo sujeto...'' -pensó Yui.

Así continuaron hasta que se hizo de noche. La madre de Rose les enseñó una habitación desocupada, les dijo que podrían dormir ahí.

-Lamento ofrecerles esta habitación -decía la madre de Rose humildemente.

-No no, tranquila. Ya mucho hacen por nosotras -dijo Yui.

-Buenas noches chicas -se despidió la madre.

-Buenas noches señora. Y muchas gracias por todo.

Ya avanzada la noche estaba Yui sin poder dormir en el marco de la ventana mirando directamente a la luna.

-''¿Cuál será tu próxima jugada...?'' -pensaba Yui.

-¿Ehhh? ¿Yui-sama? ¿No duermes? -dijo Azusa medio dormida.

-¿Eh? Sí, tranquila, ya voy -y así Yui se fue a dormir.

A la mañana siguiente...

-¿Hmm? ¿Ya es de día? ¿Qué hora es...? -decía Yui medio dormida- ''¿Qué demonios..?'' -pensó Yui al sentir algo aferrándose a su pecho.

-Yui-sama... -murmuraba Azusa dormida mientras mientras revolvía su cabeza entre los ''atributos'' de Yui.

-¡¿Azusa?! ¡¿Otra vez?! -murmuró. Pero sintió otros brazos.

-Qué suave... -murmuraba también dormida Ritsu mientras que con sus manos agarraba los pechos de Yui. Ambas chicas babeaban.

-''¡Estas chicas...!'' -pensó furiosa Yui.

...

-Buenos días Yui -saludó la mare de Rose.

-Buenos días señora -dijo Yui mientras se sobaba los puños, a saber qué hizo.

...

-Hmmm. Siento como si me hubiera dado un golpe en la cabeza -dijo Ritsu medio dormida.

-Yo igual... -dijo Azusa- Al parecer Yui-sama se ha dspertado ya.

-¿Bajamos a ver?

-Claro.

...

-¿Has dormido bien Yui? -preguntó Rose.

-Bueno-dijo Yui mientras recordaba la escena de esta mañana-. Fue... un buen sueño.

-¿Eh? Me alegro que hayas podido dormir bien -dijo con una sonrisa.

-''Qué buena chica, menos mal que aún quedan personas como ella y su familia.'' -pensó Yui.

-Buenos días... -decía Ritsu mientras bostezaba.

-Oh, buenos días Ritsu -dijo Rose-. ¿Qué tal habéis dormido?

-Bien-dijo-. Pero siento como si me hubiera caído desde un edificio muy alto -dijo mientras se sobaba la cabeza.

-Yo igual... -dijo Azusa.

-A saber qué fue -dijo Yui.

-Es verdad-dijo Rose-. Me preguntaba si me podríais acompañar a cortar leña. Estaba esperando a que despertárais.

-Claro Rose -dijo Yui.

-¿Ahora? -preguntó Ritsu.

-Sí, ahora-dijo Yui-. Vamos.

-Vale, vale...

-¡Que os vaya bien! -despidió la madre.

-Adiós madre -dijo Rose y así se marcharon.

-Qué buenas chicas... -dijo el anciano.

-Ya ves, espero que encuentren eso que buscan -dijo la madre.

...

-¿Es ahí? -preguntó.

-Así es Señor Flag. Segín nuestro informante es ahí -dijo el general.

-¿Dónde está ese informante?

-Está aquí -dijo mientras tiraba de su manga.

-¿Seguro que es aquí? -dijo mientras le clavaba una severa mirada a un joven de unos veinticinco años.

-¡S-Sí!-respondió-. Les vi ayer cuando llegaron con ese anciano.

-Eso espero... Porque como te estés equivocando sabrás lo que pasará, ¿cierto? -dijo el hechicero.

-¡S-Sí! -volvió a responder nervioso.

-Así me gusta muchacho.

-Dime-dijo el general- ¿Tú no eras de ese pueblo?

-¡Estoy aburrido de ese maldito sitio!-dijo exaltado-. Con el dinero que me paguéis podré al fin irme de ese sitio.

-¡Así se habla muchacho! -dijo alegre el hechicero-. Bueno, manos a la obra.

...

-Dime Rose-dijo Yui mientras cargaba con la leña- ¿Dónde está tu padre?

-Él...-respondió melancólica-. Murió en la guerra de hace unos años contra los países del norte.

-L-Lo siento por preguntar algo tan brusco -se disculpó Yui.

-No pasa nada. Pero...

-¿Pero?

-Murió por culpa de la reina.

-¿En serio? -dijo Yui sorprendida.

-Sí. Mi padre al principio no tenía intención alguna de ir. Pero luego llegaron los mensajeros de la reina y obligaron a todos los hombres disponibles a ir a esa maldita guerra. Si se negaban debían asumir las consecuencias. Así le dijeron a mi padre.

-Y-Ya veo... -no supo qué más decir Yui.

-¡O-Oye Rose!-dijo Ritsu- ¿Qué va a preparar tu madre para el desayuno?

-Pues... Ella me dijo que tenía planeado preparar...-

-¿Qué es eso? -interrumpió Azusa al divisar una columna de humo que povenía del pueblo.

-Eso viene del pueblo -dijo alarmada Rose.

-¡Vamos! -dijo Ritsu.

...

-¡Quemadlo todo!-decía el hechicero- ¡Son órdenes de la reina! ¡No dejéis a nadie vivo!

...

-¡¿Qué rayos está pasando?! -preguntó Rose al recorrer el pueblo en llamas.

-''No puede ser posible...'' -pensaba Yui.

-Debemos buscar sobrevivientes -dijo Ritsu.

-Tienes razón -respondió Azusa.

-''¡Madre!'' -pensó Rose aterrada. Se separó de las demás para buscar a sus parientes- ''¿Dónde están?'' -pensaba-. ¡Ahí... -su frase acabó al ver el cuerpo de su madre y de su abuelo tendidos en el suelo- ¡Madre! ¡Abuelo! -gritó Rose- ¿Qué ha pasado? -preguntaba, aunque resultase inútil a estas alturas- ¡¿Quién os ha... -dejó de hablar al sentir que algo atravesó su pecho-. No puede ser... -dijo mientras reía y escupía sangre, a continuación cayó al suelo.

-Ehh-decía el soldado mientras sonreía-. Así que aún quedaba una -dijo y sacó su vayoneta de la espalda de la niña.

-''¡No puede ser!'' -pensó aterrada Yui al ver la escena que tenía al frente.

-¡Maldito! -gritó Ritsu a la vez que le dio un puñetazo en la cara al soldado y lo dejó inconciente en el suelo.

-¡R-Rose! -corrió Yui en ayuda de la niña- ¡Rose, resiste por favor! -decía desesperada.

-Rose... -mumuró Azusa a la vez que cerró los ojos.

-¿Ehh? ¿Con que eran amigas? -dijo el hechicero a lo lejos.

-''¡Esa voz!'' -pensó Azusa.

-Maldita... -dijo Yui por lo bajo a la vez que miraba al grupo de soldados que estaban a unos quince metros de ellas- . Así que esto es obra suya.

-Se me había hecho difícil encontrarte, pero gracias a este amable muchacho-dijo Flag mientras abrazaba por el hombre al informante-, pudimos encontrarte -rió.

-Así que alguien del mismo pueblo nos delató... -dijo Ritsu.

-¡Mald...- iba a decir Azusa pero Yui la interrumpió.

-Azusa, Ritsu. Entrad en la casa de Rose -dijo seria.

-¡Pero...-

-¡Ahora! -gritó.

-E-Está bien, Yui... -dijo Ritsu-. Vamos Azusa.

-Pero...-

-¡Haz caso! -dijo Ritsu mientras le daba una mirada suplicante, Azusa entendió-. Entiendo... Dejo esto en tus manos Yui-sama.

-Sí...-dijo Yui y acontinuación dejó el cuerpo de Rose en el suelo y agarró lo que parecía ser la espada que traía el soldado-. No me gustan de este estilo, pero la que tengo está dentro y paso de ir a buscarla -dijo.

-¡Pareces muy confiada niña! -dijo Flag detrás del grupo de soldados, eran unos quince.

Yui sólo se dedicó a observar al grupo de soldados y a calcular. Mientras caminaba agarró el cuerpo inconciente del soldado, quien empezaba a despertar, lo arrastraba consigo.

-¡Preparen! -gritó el general.

Yui seguía caminando.

-Tienes agallas niña -dijo Flag nervioso.

-¡Apunten! -volvió a decir el general.

-¿Qué sucede...? -dijo el soldado medio dormido.

-¡Fuego! -gritó. Yui ágilmente usó el cuerpo del soldado para cubrirse de los disparos, el soldado de tantos disparos murió instantáneamente. Los disparos cesaron.

-¡Recargad! -gritó.

Yui a una velocidad casi insólita desenvainó la espada y corrió a una velocidad increíble hacia el grupo de quince soldados, quienes observaron aterrados como la muerte venía a por ellos.

-¡Viene hacia aq...- no acabó la frase a causa de que su cabeza se separó bruscamente, dejando una fuente macabra de sangre en su cuerpo.

Los soldados observaron aterrrados, aún más aterrado observó Flag, sabía que algo peor le esperaba como no hiciera algo rápido. Yui siguió atacando al grupo de soldados que caían uno detrás de otro. Ella los cortaba igual que un carnicero en una chancutería. Un soldado que estuvo a punto de disparar no realizó dicho disparo ya que Yui agarró la vayoneta de un cadáver y la lanzó a su ojo izquierdo, cayendo muerto.

Azusa y Ritsu observaban aterradas como el grupo de soldados de antes disminuía lentamente a manos de Yui. Nunca se imaginaron que era la misma persona a quien el anciano le había jugado multitud de bromas. Al final sólo quedaban dos soldados más, Flag y el general.

-Señor Flag-dijo el general-. Yo la distraeré, mientras tanto usted escape con la ayuda de ellos. ¡Ayudad al señor Flag!

-¡S..- ambos soldados no pudieron siquiera acabar la palabra ya que Yui se había encargado de ellos a velocidad sorprendente.

Flag cayó de espaldas al suelo aterrado.

-''¡Imposilbe!''-pensaba- ''¡Voy a morir! ¡Debo huir!''

-¡Señor Flag, huya con el carruaje! -dijo el general. Y Flag emprendió su huida.

-Tsk -dijo Yui.

-Muy bien niña... Si crees que va a ser fácil vencerme estás muy equivocada-decía confiado-. Además, debes pagar por lo de mis hom...-

-Cállate -dijo Yui en susurro mientras atravesaba el pecho del general.

-¡I-Imposible! -decía el general mientras emanaba cantidades enormes de sangre- ¿Cómo has podido... -cayó muerto. El carruaje apenas había empezado a correr con lo que Yui aprovechó y corrió unos cinco metros y lanzó la espada lo más fuerte que pudo.

-Menos mal que he podido... ¡Ah! -gritó Flag al ver la espada atravesar la pared izquierda del carruaje, se salvó por poco.

Yui empezó a caminar de vuelta a la casa donde estaban Ritsu y Azusa. Cuando llegó donde estaban estas.

-¡Aaahh! -empezó a gritar y a llorar fuertemente- ¡¿Por qué?!-decía- ¡¿Por qué ellos debieron morir si es a mi a quien queieres?! ¿Por qué...? -lloraba.

-¡Yui-sama! -dijo Azusa mientras iba en ayuda para Yui. Ella sólo seguía llorando.

-''Esa mirada...'' -pensó Ritsu- ''No quisiera ser a quien va dirigida.''

Luego de que las cosas se calmaran y las chicas abandonaran el pueblo las tres amigas iban caminando por un camino de tierra cerca de la frontera de Golden City.

Ritsu y Azusa no podían apartar la mirada de Yui, la Yui que habían visto hace tan sólo unas horas no la querían volver a ver.

-''Por mi culpa...''-pensaba Yui-''¡Por mi culpa!'' -pensó a punto de llorar. Pero en el camino en una intersección se chocó con otra persona.

-¡L-Lo siento! -dijo la mujer.

-No, yo lo lamento señorita -dijo Yui. Al ver detenidamente a la mujer le pareció sumamente preciosa, una rubia de ojos azules muy profundos que emanaba un aura de princesa. ''Vaya...'' -pensó Yui.

-Oye... ¿Estás bien? -dijo la chica.

-¡¿Eh?! ¡SÍ, tanquila! -dijo Yui sonrojada por haberse desconectado del mundo.

-Eres muy graciosa-rió-. Dime, ¿cómo te llamas?

-¿Yo? P-Pues me llamo Yui, ella es Ritsu y la pequeña Azusa.

-¡No soy pequeña! -dijo enfadada.

-¡Qué divertidas sois! -rió la rubia.

-¿Y tú cómo te llamas? -preguntó Yui.

-¿Yo? Pues me llamo Tsumugi, un placer conocerlas -dijo con una sonrisa.

Y hasta aquí el capítulo de hoy. Un capítulo muy raro, lo sé, NO ME JUZGUÉIS.

Hasta la próxima.