Capítulo 4.

-¿Tsumugi has dicho? -preguntó Yui.

-Así es. ¿Algún problema? -preguntó curiosa la rubia.

-Dime-dijo Ritsu-. ¿Dónde te diriges? No creo que una chica como tú esté por aquí a propósito.

-¿Por qué dices eso?

-Bueno, sólo mira por ejemplo tu ropa. Se nota mucho que es carísima.

-¿En serio?

-Así es. ¿Eres de alguna familia adinerada acaso?

-Bueno, ciertamente dirijo la empresa que solía tener mi padre -dijo con una sonrisa.

-¿Por qué nos dices quién eres? ¿Qué tal si hubiéramos sido algunos ladrones? -dijo Yui.

-Bueno, la verdad es que no dais esa impresión. Parecéis buenas personas.

-Hombre, con esta pequeña claro que no damos impresión de ladrones -dijo Ritsu mientras se burlaba de Azusa.

-¡Que no soy pequeña! -dijo Azusa mientras intentaba golpear a Ritsu.

-¡Op! Eso estuvo cerca -dijo mientras esquivaba los ágiles golpes de la pequeña. Ciertamente era muy ágil.

-Se ve que os lleváis bien -dijo Tsumugi.

-¡Claro que no nos llevamos bien! -dijeron ambas. Tsumugi rió.

-Dime, ¿Adónde te diriges? -preguntó Yui mientras caminaban.

...

-¡Señorita Tsumugi!-gritaba un sujeto con pintas de mayordomo-. ¡¿Dónde está?!

-¿Nada que aparece? -preguntó uno con pinta de ser chófer.

-No, no aparece. ¿Qué haremos? Si le llega a pasar algo no quiero ni imaginarlo -dijo mientras se frotaba frenéticamente las manos en el cabello.

-Tranquila. Ella sabe cuidarse sola.

-Eso espero... -dijo mientras suspiraba.

...

-Así que cuando te alejaste un poco para explorar te perdiste -afirmó Yui.

-Sí. Sólo espero que Charles y Alan no estén muy preocupados, ambos son muy nervisos cuando se trata de mi.

-Seguramente te estarán buscando-dijo Ritsu-. Lo mejor que podemos hacer ahora mismo es seguir caminando.

-Supongo que tienes razón-dijo Tsumugi-. A propósito, ¿Adónde os dirigís?

-No tenemos rumbo fijo-dijo Azusa-. Exploramos el mundo y todas sus extensiones.

-¡¿Eh?! ¡Eso debe ser maravilloso! Viajar sin ninguna preocupación -dijo Tsumugi maravillada.

-No te creas-dijo Azusa-. Somos fugitivas. Nos persigue la reina.

-¡Hey!-exclamó Ritsu-. No digas eso así, recuerda a... -dijo susurrando mientras señalaba a Yui, quien se notaba triste.

-Es verdad... -respondió desanimada Azusa.

-¡Es increíble! -exclamó Tsumugi alegre.

-¿Q-Qué cosa?

-Eso de que sois fugitivas. Vivís al borde del peligro. No sabéis cuando os atacarán -dijo maravillada.

-B-Bueno... En eso tienes razón -dijo Ritsu.

-¿Dónde estamos precisamente? -preguntó Azusa.

-No sé, pero según unos granjeros que escuché hace poco estamos cerca de Golden City.

-¿Cerca de la ciudad minera? -preguntó Tsumugi.

-Así es -dijo Ritsu.

-Genial, ese es mi destino. Se supone que iba a cerrar un contrato con una mina de ahí.

-¿En serio? Es genial.

-Bueno, no tanto.

-¿A qué te refieres?

-Como la reina últimamente ha estado haciendo más difícil el comercio cada vez es más complicado hacer negocios dentro de este país. No me extraña que nadie quiera comprar nada aquí.

Las chicas siguieron caminando durante una hora más. Donde Tsumugi iba hablando la mayor parte del tiempo. Al ser propietaria de una gran empresa tenía muchas historias que contar. También mencionaba a veces los lujos que tenía, Azusa al provenir de una buena familia sabía todo al respecto. En cambio, Yui y Ritsu cuando la rubia mencionaba sus lujos ellas dos prestaban mucha atención. Tsumugi no dejaba de mirar a Yui, esta notaba cuando era observada pero no decía nada. Luego de un rato caminando llegaron a la frontera de la ciudad. Había un letrero que rezaba ''Bienvenidos a Golden City''.

-Por fin hemos llegado... -dijo Ritsu cansada.

-¡Quiero descansar! -dijo Azusa.

-Tranquila-dijo Yui-. Lo primero que haremos será buscar una posada barata.

-Genial -exclamó Azusa aliviada ante la noticia.

-Menos mal... no puedo con mis pies -dijo Ritsu.

-Esto chicas... -dijo Tsumugi.

-¿Qué sucede? -preguntó Yui.

-Bueno, como me habéis ayudado a llegar hasta aquí estaba pensando si me podríais dejar que yo pagase la posada -dijo sonrojada.

-No es necesario -dijo Ritsu.

-Es verdad Tsumugi. No tienes que hacer eso -dijo Yui.

-¡Por favor! ¡Insisto! -exclamó.

-Está bien... Sólo procura no gastar mucho.

-¡Muchas gracias chicas! -exclamó encantada.

...

-¿Es... aquí...? -dijo Yui incrédula.

-Así es -respondió con toda normalidad.

-¿En serio dormiremos aquí? -dijo Ritsu.

-Exacamente.

-¡Increíble! -dijo Azusa al contemplar un enorme hotel de cuatro estrellas. Golden City era un gran sitio turístico.

-¿Entramos? -preguntó Tsumugi.

-C-Claro...

Una vez dentro.

-¡Increíble! -dijo Azusa.

-Esta habitación es más grande que la resepción de mi posada -dijo Ritsu con la boca abierta.

-No es nada chicas -dijo la rubia. Se notaba que le sobraba el dinero.

-Tsumugi no sabes cuanto te lo agradezco -dijo Yui mientras se inclinaba frente a ella.

-N-No es nada, como ya he dicho -dijo sonrojada.

-Es conveniente haber quedado en el segundo piso. Se ve todo desde aquí.

-Por eso precisamente pedí esta habitación.

-Eres increíble -dijo Yui con una sonrisa. Sonrojo por parte de la rubia.

Una vez instaladas allí, Yui agarró la vaina que había traído con ella desde el principio y la colocó a un lado de su cama.

-¿Es esa una espada Yui-sama?

-Así es. Me la dio mi sensei antes de partir.

-Ehh, así que tuvo un sensei -dijo Azusa.

-Pues claro tonta-dijo Yui riendo-. ¿Dónde crees que aprendí a pelear entonces?

''¡Qué risa mas bonita!''

-Ya bueno... -dijo Azusa sonrojada ante su comentario anterior.

-Chicas, ¿queréis bajar y dar una vuelta? -dijo Ritsu.

-¿Quieres turistear? -preguntó Azusa.

-Sí. Ahora que veníamos vi una gran librería y quería hechar una ojeada.

-Me parece una buena idea-dijo Yui-. ¿Vienes Tsumugi?

-Claro -dijo mientras se aferraba al brazo derecho de Yui.

-¿Pasa algo? -preguntó Yui normal.

-Nada de nada -respondió.

-¡Ehh! ¡Eso no es justo! -exclamó Azusa mientras se aferraba al otro brazo de Yui.

-Eres muy popular Yui -dijo Ritsu mientras se burlaba.

-Ya ves, son toda una conquistadora.

Luego de que las cuatro chicas salieran del hotel para pasear por la ciudad. Tsumugi y Azusa iban todavía aferradas al brazo de Yui por la calle, lo cual llamaba mucho la atención.

-Oye... ¿Esa es...? -dijo un sujeto.

-Sí, parece ser. Mejor la seguimos.

-Está bien.

...

-¿Es aquí Ritsu? -dijo Yui, quien había logrado librarse de sus opresoras.

-Sí. Vamos a ver qué libros tiene.

-De acuerdo.

Luego dentro de la libreria cada una cogió su camino. Todas iban mirando en diferente estantes en busca de un libro que llamase su atención. Tsumugi se ofreció cordialmente a pagar los libros, con lo que Yui volvió a negarse pero las suplicas por parte de Tsumugi, Ritsu y Azusa hizo que cediera.

-A ver... a ver... -decía Azusa-. Hmm, a ver este-dijo mientras cogía el nombre-. ¿Kama... Sutra...? ¿Qué clase de libro puede ser e...- su frase se apagó al abrir el libro y descubrir qué era lo que contenía.

-Azusa, ¿has visto algo interesante? -preguntó Yui.

-¡N-N-N-Nada interesante!-balbuceó sonrojada-. Iré a ver por allí.

-¿Ehh? ¿Qué le habrá sucedido?

-¡Ohhh!-exclamó Ritsu-. Este se ve interesante.

-¿De qué trata Ritsu? -preguntó Tsumugi interesada.

-Es un libro sobre cómo fabricar explosivos. Vienen muchos. Me sorprende que esté aquí expuesto, no es un libro muy común, ¿verdad?

-Supongo que tienes razón.

-¿Cómo ser una acróbata...? -decía Azusa mientras leía la portada de un libro-. ¡Bah! Tonterías -dejó el libro.

Cuando cada una cogió lo que iba a escoger, se dispusieron a salir. Ritsu llevaba una gran cantidad de libros, la mayoría de temática bélica. Iban caminando por las tranquilas calles de la ciudad, aún faltaba un poco para el hotel.

-Ahora que lo veo-dijo Ritsu-. Estas casas de por aquí son muy bajas. Uno podría subirse fácilmente por los techos.

-Es verdad-dijo Azusa-. Me gustaría intentarlo.

-Ni lo pienses Azusa, no vas a asustar a los vecinos.

-¡Malvada que eres Yui-sama!

-Sólo discreta, nada más.

-Además, sería buen...-

-¡Alto ahí! -dijo un hombre interrumpiendo a Azusa.

-''¡¿Un soldado?!'' -pensó alarmada Yui y se giró rápidamente para verificar, sintió un alivio al ver que no se trataba de un soldado.

-¿Quiénes sois vosotros...? -preguntó Ritsu.

-Quienes seamos no importa. Lo que interesa es que estáis junto a una empresaria que debe valer miles, y nos la llevaremos.

-Creo que se refiere a ti Tsumugi -dijo Yui.

-¡¿Ehhh?! ¿Y por qué a mi? -preguntó la rubia.

-Ya lo he dicho. Eres una persona muy valiosa, de seguro pagarán una buena cantidad por ti.

-Ya veo...-dijo Yui-. Lastimosamente no podemos dejar que hagas eso.

-¿Con que os vais a resistir eh?-dijo el sujeto-. ¡Salid de ahí muchachos! gritó. Y de repente muchos sujetos armados con todo tipo de armas, desde palos hasta espadas e incluso aros y flechas, lo que se le hizo raro a Yui.

-''¿Es en serio...?'' -pensó Yui al ver el aspecto de los sujetos.

-¡A por ellas! -gritó el jefe.

-Ritsu, toma a Tsumugi y huid. Azusa, tú ayúdame con estos tipos -dijo Yui.

-Será un placer -dijo Azusa sonriente.

-¡No es justo que os llevéis la diversión las dos! -exclamó enfadada Ritsu.

-Sólo vete.

-Vale, vale. Vamos Tsumugi.

-¡V-Vale! -exclamó emocionada por la adrenalina.

-¡No escaparéis! -gritó el jefe.

-Eh, tú de aquí no pasas -dijo Yui seria.

-Maldición. Matadlas -exclamó.

Así la multitud de bandidos se lanzaron a por Yui y Azusa, quienes no representaban amenaza alguna para ellas. No tenía ni la mas mínima idea de cómo luchar y apenas sabían usar las armas que disponía. Lo que si resultaba incómodo era que a medida que el combate avanzaba más sujetos iban apareciendo.

-Joder, esto no se acaba nunca -dijo Yui irritada.

-Tienes razón Yui-sama, hay que hacer algo.

-Acabemos con el líder.

-¿Cómo?

-Hay que separarle. El muy cobarde no vendrá el mismo. Simulemos escapar.

-¿Cómo?

-Tú sólo sígueme la corriente... ¡Oh! ¡Qué problema! ¿Qué haremos ahora Azusa? Estos sujetos son demasiado para nosotras -dijo Yui mientras dramatizaba y se colocaba una mano en la frente para dar más efecto.

-C-Claro Yui-sama-decía Azusa mientras rerpimía la risa-. ¡Oh! Nuestra única opción es escapar -agregó el mismo dramatismo.

-Jajaja-rió el jefe-. Eso es lo que pasa por meterse conmigo. A por ellas muchachos.

-''El ego masculino...'' -pensaron ambas.

-Vámonos Azusa -dijo Yui.

-Sí Yui-sama -seguían usando el tono dramático.

-¿Dónde vas Azusa? -preguntó Yui al ver que Azusa iba en dirección opuesta a ella.

-Sólo quiero probar algo -respondió.

-No me digas que te vas a subir a... -dijo Yui.

-Así es.

-De verdad, cuando se te mete una idea... Bueno, nos vemos ahora.

-Está bien. Ahora a por ello.

-¡Jefe! ¡Están escapando!

-¿En serio?

-Sí. Una va por el tejado y la otra por la otra calle.

-Seguidlas.

-Sí.

Azusa iba ágilmente saltando de tejado en tejado con presición felina, lo cual llamaba mucho la atención ya que de vez en cuando hacia alguna maniobra u pirueta para dar mayor impresión. Yui, quien iba observándola desde la otra calle no lo creía. Azusa era una chica que le gustaba presumir.

-''¡Esto es muy fácil!'' -pensó Azusa- ''Ahora sólo debo...-'' Su pensamiento de detuvo al ver pasar una flecha delante de ella. -''¿Ehh? Así que después de todo sí saben usar eso.'' ''Mejor, así es más divertido.''

-¡No nos subestimes! -gritó un bandido.

Cinco sujetos trataron de interceptar a Azusa subiendo ellos también al tejado en dirección donde iba ella.

-''Tsk'' ''Parece que tendré que luchar..''

-Te tenemos enana -dijo uno de los bandidos. Una vena de la frente sobresalió en Azusa.

-Oh Yui-dijo Ritsu-. ¿Y Azusa?

-Pues verás, ella está...

-¡A quién llamas enana! -gritó Azusa.

-... ahí arriba...

-Y-Ya veo... Pobre del tipo que la llamó enana.

-Dios se apiade de su alma. Por lo pronto sigamos.

...

-Tsk-exclamó Azusa irritada-. ¿A quién llamas enana? -decía mientras pisaba a los cinco sujetos en el techo. Estaban inconcientes y los ojos deban vueltas. Más flechas pasaron cerca de ella-. Eso será un problema -murmuró al ver que tres sujetos venían en un carro tirado por dos caballos que robaron a un campesino-. Por lo pronto seguiré avanzando.

Así Azusa avanzó durante otro tramo de techo hasta que cuando dio un gran salto debido a una distancia considerablemente grande el techo no pudo aguantar y terminó cayendo. Interrumpiendo el almuerzo de una familia.

-Qué golpe...-decía Azusa mientras se sobaba y se dio cuenta de donde estaba-. Esto... lamento haber interrumpido la cena-tió-. Oh, eso puede serme útil -dijo al ver un cubo lleno de agua sucia, acababan de terminar la limpieza. Se dispuso a esperar al carro.

-''¡Allá voy!'' -pensó Azusa mientras saltaba.

-¡Hasta luego! -le dijo un niño de unos cuatro años a Azusa mientras la observaba marcharse. Los padres seguían sin decir palabra.

-¡Tsk! ¿Dónde se metió esa enana? -decía el conductor del carro.

-¡¿A quién llamas enana?! -gritó Azusa al conductor. Esto no tuvo oportunidad de reaccionar ya que algún líquido negro cayó encima de él, y también encima de sus compañeros. Azusa cayó justo en el sitio del conductor quitando a este de su sitio con una patada. Se libró de los otros dos quienes seguían sin poder ver a causa del líquido dándoles puñetazos a cada uno.

-¡Ah! -fue lo que pudieron exclamar los dos sujetos cuando Azusa les golpeó. Los peatones no daban crédito a lo que veían.

-Jejeje, adiosito -dijo Azusa antes de partir. -''¿dónde se habrán metido?''-pensaba-'' ¡Oh! ¡Ahí están!'' -giró por una esquina.

...

-¿Dónde se habrá metido? -dijo Ritsu mientras seguían corriendo. Ya no les perseguía nadie, ellas dos se libraron de los bandidos.

-Seguramente estará...- dejó de hablar Yui al ver que un carro se había posado frente a ellas.

-¿Las llevo? -preguntó Azusa con una sonrisa.

-Justo a tiempo -dijo Ritsu.

-Vámonos Azusa -dijo Yui.

-¡Sí! -y se marcharon al hotel.

-¡Malditas crías! ¡Me vengaré! -gritaba el jefe mientras daba saltos en medio de la calle.

Una vez llegados al hotel, las cuatro amigas habían dejado el carro aparcado una calle antes al hotel. Habían llegado sanas y salvas, con un pequeño inconveniente pero nada serio. Tsumugi estaba maravillada por el día que había tenido y les daba las gracias a las tres amigas.

La noche llegó y todas debían irse a dormir. Tsumugi había pagado una habitación aparte para Ritsu y Azusa.

-¡No es justo!-decía Azusa indignada-. ¡Yo también quiero dormir con Yui-sama! -decía mientras era arrastrada fuera de la habitación.

-Lo siento Azusa, otro día duermes conmigo.

-Vámonos ya Azusa, molestas a las otras personas -dijo Ritsu.

-¡Yui-samaaa! -gritó Azusa antes de ser arrastrada por Ritsu.

Luego de que las dos amigas se fueran la noche avanzó. Eran apróximadamente las dos de la madrugada y Yui estaba en la ventana mirando a la calle mientras pensaba.

-''¿Cuándo será tu siguiente movimiento...?'' -pensaba Yui, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos ya que alguien la abrazó, al principio pensó que era Azusa que se había colado en la habitación pero se dio cuenta de que no era así.

-¿Tsumugi? -dijo.

-¿Cómo supiste que era yo? -dijo mientras le hablaba al oído.

-Eres la única de aquí con ese pecho -dijo con una sonrisa.

-¿Eh? Pero tú no lo tienes pequeño que digamos -dijo mientras agarraba el pecho de Yui.

-¿Qué crees que haces? -preguntó Yui con una sonrisa.

-¿Tú qué crees? -dijo mientras le susurraba al oído.

-Te advierto que-decía Yui-. Si juegas con fuego resultarás quemada.

-¿EH? ¡Qué miedo!-intentó simular Tsumugi-. Dime, ¿cómo resultaré quemada si se puede saber?

-Ya verás -dijo Yui y a continuación se lanzó contra Tsumugi. Ambas pasarían una noche agitada.

Ya cuando llegó la mañana ambas estaban dormidas mientras Tsumugi abrazaba a Yui.

-Yui-sama-decía Azusa al otro lado de la puerta-. ¿Estás despierta? ¡Yui-sama!

-¿Hmmm? ¿Es de día? -decía Yui. Luego recordó lo que había hecho la noche anterior, rió.

-Voy a entrar -anunció Azusa.

-¡¿Eh?! ¡Espera un poco!¡Maldición! -murmuraba mientras buscaba su ropa, que estaba regada por toda la habtación- Tsumgi, levántate.

-¿Ehh? ¿Yui? ¿Qué sucede?

-Pues que Azusa va a entrar.

-¿Y?

-¿Cómo que Y? Pues que estamos desnudas.

-¡Maldición! -dijo Tsumugi mientras buscaba su ropa.

Ambas se cambiaron, y recibieron a las dos amigas quienes se preguntaban qué estaban haciendo y ellas decían que nada en especial. Luego todas desayunaron y se dispusieron a abandonar el hotel para reaunudar su camino. Cuando llevaban media hora caminando.

-¡Señorita Tsumugi! -gritaba un sujeto- ¡Al fin la encuentro! -decía llorando.

-¡Charles! ¡Alan! Qué bueno que estéis bien -dijo alegre.

-¡Nosotros pensamos lo mismo! Menos mal que no le pasó nada. Dígame, ¿Quiénes son ellas? -dijo mientras señalaba a las tres acompañantes.

-Son unas amigas-decía-. Me salvaron ya que ayer me perdí y también me salvaron de unos secuestradores.

-¡Muchísimas gracias! -decía Charles mientras agarraba la mano de Yui mientras lloraba.

-N-No es nada -decía Yui.

-Venga Charles, déjalas. Debemos irnos, muchas gracias a las tres -dijo Alan.

-V-Vale...

-Adiós chicas, fue un placer-dijo Tsumugi-. Adiós Yui, nos volveremos a ver -dijo mientras le guiñaba un ojo a esta. Después se había retirado.

-Oye Yui, ¿a qué se refería? -preguntó Ritsu confundida.

-A saber... -dijo Yui mientras apartaba la mirada.

-¡Yui-sama! ¡No mienta! -exclamó Azusa.

-¡No lo hago! Azusa, tranquila -dijo Yui.

Y así las tres amigas continuaron su viaje hacia Ciudad Capital. Aún quedaba mucho camino por recorrer.

Hasta aquí el capítulo de hoy. Hasta la próxima.