Capítulo 5.
-¿Segura que no pasó nada entre vosotras? -preguntaba Ritsu escéptica.
-Que sí... No pasó nada, sólo compartimos habitación y ya está -respondió Yui.
-¿Segura segurísima?
-Sí. Como tú y Azusa. ¿Cómo sé yo que no pasó algo anoche?
-¡JA! Muy graciosa Yui. ¿Cómo podría pasar algo entre esa enana y yo?-dijo Ritsu mientras esperaba algún ataque por parte de Azusa-. ¿Eh? Qué raro... -dijo mientras se giraba.
-¿Azusa estás bien? -preguntó Yui mientras veía avanzar a Azusa a paso lento.
-Oye pequeña-dijo Ritsu-. ¿Qué te sucede?
-No... Me llames... Pequeña -dijo Azusa mientras jadeaba, estaba sudada y roja.
-Azusa, te ves fatal-dijo Yui mientras le tocaba la frente a Azusa-. Estás ardiendo.
-¿Está esfriada?
-Parece más que eso.
-¿Y qué hacemos?
-Por lo pronto buscaremos algún pueblo cercano, podrían tener medicinas o algo así.
-Es buena idea -dijo Ritsu.
-Sí-dijo Yui-. Azusa, súbete a mi espalda -dijo mientras se agachaba.
-No... podría subirme Yui-sama. Sería una falta de respeto y además es vergonzoso -dijo sonrojada, no únicamente por la fiebre.
-No hay tiempo para eso, ven y sube rápido. Entre más tardemos será peor para ti.
-Está bien... -dijo mientras se subía.
-Listo-dijo Yui-. Ritsu, lamento que nos tengamos que desviar. Sé que querías ver a esa amiga tuya.
-Da igual. Ahora mismo lo más importante es la salud de la enana -dijo Ritsu sonriendo.
-No... soy enana... Sólo estoy en crecimiento, es todo -dijo jadeando y a continuación se quedó dormida.
-La niña esta puede llegar a ser muy tierna.
-Sí. Dime Ritsu, esa amiga tuya que querías ver, ¿cómo se llamaba?
-Mio, ¿por? -respondió.
-No nada, simple curiosidad.
-Ah, vale.
-Y dime-dijo con una sonrisa-. ¿Está buena?
-¿Que si está buena? ¡Buah! Esa palabra se queda corta, ella es lo siguiente -dijo mientras hacía un gesto con las manos a la altura de la cara que parecía estar agarrando algo.
-¿Ehh? Me gustaría conocerla -dijo Yui.
-De eso nada, tú ya tienes a la empresaria a la enana esta. Ambiciosa.
-No lo decía con esas intenciones. Aunque no desaprovecharía cualquier oportunidad -dijo burlona.
-Al final tú y yo tendremos problemas eh -dijo con una sonrisa desafiante.
-Es broma, es broma. Y para que conste, entre ellas dos y yo no hay nada. ''Al menos no he hecho nada con Azusa, no por ahora.'' -pensó.
-Por alguna razón no me lo creo. Pero lo mejor será que caminemos más rápido, esa enana debe de pesar.
-Que ve-dijo Yui agitando la mano-. Ni siquiera la siento, es como llevar una mochila con unos cuantos libros.
-Pues sigamos avanzando -dijo Ritsu.
-Yui y Ritsu siguieron caminando durante una hora, donde Azusa en ese lapso de tiempo siguió empeorando. Yui estaba preocupada y nerviosa, pensaba que lo que tenía Azusa iba más allá de un simple resfriado. Empezaron a caminar más rápido, incluso Ritsu estaba preocupada. Por fin, después de una larga caminata llegaron a un pueblo más bien indígena. No había rastro del estil de vida del país, eran casas hechas con elementos de la naturaleza. Las chicas no tenían tiempo para dudar.
-Esto, disculpe...-decía Ritsu-. ¿Hay algún médico por aquí? Mi amiga no se siente bien y bueno...
El indígena observó a Ritsu durante un rato, luego posó su mirada sobre Yui y luego sobre Azusa. Para luego decir:
-Bueno, tenemos al curandero del pueblo. No sé si os sirva.
-Es mejor que nada-dijo Ritsu-. ¿Y dónde se encuentra?
-Más adelante. Le diré a mi hijo para que os guíe.
-Es muy amable -respondió Yui, quien hizo un movimiento para subirse más a Azusa.
-¡Zug!-gritó el hombre, el niño respondió-. Ven aquí y lleva a estas chicas con el curandero. Listo, sólo falta que mi hijo os guíe.
-Muchas gracias señor.
-Hola-dijo el niño-. Me llamo Zug, gusto en conocerles.
-Hola-dijo Ritsu-. Dime. ¿Nos llevarás con el curandero?
-Así es.
-Pues vayamos.
Caminaron durante diez minutos, el niño iba al frente guiando a las chicas, quienes llamaban mucho la atención, no era normal ver a alguien de fuera del pueblo.
-Dime, ¿Cómo es el curandero? -preguntó Yui.
-¡Oh! Es una persona muy amable, siempre hace todo lo que puede por el pueblo -dijo el niño maravillado.
-Parece ser que es muy querido -dijo Ritsu susurrando a Yui. Azusa seguía dormida.
-Tiene muchas medicinas, muchas las hace el mismo o a veces las compra en el mercado. Da igual, él es el único doctor de este pueblo.
-¿Por qué no vais a la ciudad cuando hay problemas?
-No nos gusta la ciudad, ahí la gente es muy mala. La reina tampoco hace nada para ayudarnos, le damos igual. No le importamos.
-''Ya veo...'' -pensó Yui preocupada.
-B-Bueno... ¿Y el curandero tiene algún aprendiz? -preguntó Ritsu.
-Bueno-dijo el niño-. Soy un candidato a serlo. Pero me tiene a prueba.
-Ya veo...
-Otra cosa-dijo el niño-. El curandero tiene un sentido del humor... algo diferente al nuestro por así decirlo.
-¿A qué te refieres?
-Pues que le gusta gastar bromas, a pesar de su edad.
-¿Cuántos años tiene?
-Pues está por cumplir los ochenta, pero se comporta como un niño.
-Ya veo...
-Mirad, hemos llegado -anunció el niño.
Llegaron a una casa fabricada por palos y barro. Era muy estrecha y sólo tenía un cuarto que funcionaba a su vez como sala.
-Señor -dijo el niño con un tono bajo.
-¿Qué sucede Zug? -dijo el anciano con una gran barba gris y la cara marcada por el paso de la edad.
-He traído a tres forasteras, dicen que una de ellas necesita ayuda médica.
-¿Quiénes? -preguntó.
-Estas de aquí señor -dijo mientras se apartaba para mostrar a las chicas.
-Ya veo... ¿Cuál es la del problema? ¿Eres tú niña? ¿Quieres que haga algo con esa frente?
-¿Qué? ¿Pero qué está diciendo?-dijo Ritsu-. Yui, ¿hay algo malo con mi frente? -dijo mientras se tapaba.
-Tranquila. Señor, la verdad es que quien necesita ayuda es ella -dijo mientras mostraba a Azusa.
-Ponedla en el suelo por favor -dijo el viejo.
Yui colocó a Azusa en el suelo.
-Ya veo...-dijo el doctor examinando a la chica-. Puedo hacer algo sí, pero...
-¿P-Pero...? -preguntaron ambas.
-Vais a tener que darme algo.
-¿Qué es? ¿Dinero? ¿Cuánto? -dijo Yui.
-No es dinero señorita-dijo riendo-. Tenéis que buscarme tres cosas.
-¿Tres?
-Así es. Uno-dijo mientras enseñaba su dedo-. El huevo de un águila negra.
-Yo he leído acerca de ese ave-decía Ritsu nerviosa-. Es enorme...
-Dos: La flor de Chad que habita en el bosque que está a tres kilómetros de aquí.
-¿Y tres...?
-La raíz del árbol sagrado de la tribu del noroeste. Esas cosas y su amiga estará a salvo.
-¿Lo jura? -dijo Yui.
-Lo juro -respondió.
-Bueno, lo traeremos, espere aquí.
-Por supuesto.
Las chicas partieron dejando a Azusa al cuidado del curandero y de su aprendiz. En busca del primer objeto: el huevo. Se encontraba en una montaña muy cerca de ese pueblo según el viejo. Luego de que dejaran el pueblo atrás.
-Yui-decía Ritsu nerviosa-. No sé si podremos hacer esto.
-Tranquila, ¿qué tan peligrosa puede ser un ave?
-Mucho, tú porque no la has visto. Pero si la vieras de frente...
-Da igual. Lo importante ahora es la salud de Azusa, ¿verdad?
-S-Sí... -respondió Ritsu.
-Pues eso. Confiemos en la palabra de ese viejo y hagamos esto.
-Esta bien...
Luego de una hora caminando llegaron a la base de la montaña.
-¿Puedes ver algo Yui? -preguntaba Ritsu.
-No-gritó Yui dsde una altura de más o menos cuarenta metros-. No he visto... ¡Espera! ¡Ahí está! -exclamó feliz-. Que raro que haya un nido tan bajo...
-Da igual-gritó-. Sólo baja, tengo miedo.
-¡Ahí va! -dijo mientras dejaba caer el enorme huevo del tamaño de una pelota de fútbol.
-¡Op!-exclamó Ritsu al atrapar el huevo ágilmente-. Si de este tamaño es el huevo... no quiero ni imaginarme al... -se calló-. Y-Yui...
-¿Qué pasa? -dijo Yui mientras empezaba a descender la montaña.
-M-Mira... -dijo mientras señalaba con su dedo.
-¿Qué...-Yui calló al ver una enorme ave totalemente negra con sus alas extendidas que cubrían siete metros de punta a punta y dos metros y medio de altura, daba la sensación de que era la muerte reencarnada-. Maldición... -murmuró.
-¿Q-Qué haremos Yui? -decía Ritsu paralizada aún con el huevo en la mano.
-Ritsu, lentamente muévete hacia el bosque, tú eres su objetivo seguramente -dijo una vez bajada la montaña.
-¡¿Yo?! ¡¿Por qué yo?! -exclamó.
-Porque tú tienes el huevo -el ave empezó a aletear-. Por lo pronto vámonos -empezó a correr.
-¡Yui! ¡Espérame! -dijo mientras corría detrás de ella-. ¡Ahí viene!
-¡Dios! ¡Es enorme! -gritó Yui.
-¡Yo te lo dije! ¡Pero tú ''no, seguro que no es para tanto''! -decía mientras imitaba a Yui.
-¡Ritsu! ¡Mira!
-¿Qué es?
-¡Una piedra!
-¿Y qué hacemos con eso? Te recuerdo que nos persigue la muerte con alas -exclamó.
-¡Vamos a usarla contra esa maldita ave!
-¡Es verdad! ¡Dale en la cabeza Yui! -gritó exhasperada.
-¡No! Eso no.
-¿Entonces?
-Mira, cuando yo diga ya tú me lanzas el huevo y yo la piedra, Y entonces lanzas la piedra lo más lejos posible, así la despistamos y nos salvamos.
-Ya veo... ¡Espero que funcione!
-Lo hará, tranquila... ¡Ya! -gritó Yui. A continuación hicieron el cambio que Yui planeó, y Ritsu lanzó la piedra lo más lejos que pudo. El ave cayó por completa en la táctica.
-¡Lo hicimos Yui! ¡Lo hicimos! -exclamaba feliz mientras saltaba.
-Sí... Gracias a Dios... Ahora hay que ir a por la flor...
-Espero que no sea muy duro...
Caminaron una hora más. Hasta llegar al lugar donde supuestamente crecía la flor de Chad. Era en las profundidades de un espeso bosque, había empezado a oscurecer y la noche empezaba a tornarse fría.
-Vale Ritsu, haremos esto. El sitio donde crece está a unos cien metros, tú quédate aquí y yo voy a por la flor. ¿Entendido?
-Está bien Yui, ten cuidado -dijo Ritsu.
Yui caminó los cien metros en cuestión. No lo tomó más de cinco minutos, y ahí estaba la flor. Una hermosa flor color púrpura que dresprendía una fragancia muy agradable. Yui sólo tenía que quitarla y ya está, sería un trabajo limpio y fácil.
-Vale...-murmuraba Yui-. Ahora sólo tengo que quitarla y...-se interrumpió a sí misma al oír el haullido de un lobo a lo lejos-. D-De seguro es mi imaginación jejeje. Listo, ahora iré con...-se calló al ver que estaba rodeada de lobos.
...
-Espero que a Yui le esté yendo bien...-decía Ritsu mientras agarraba con fuerza la mochila donde iba el huevo-. Por culpa de la noche y lo espeso que es el bosque no sé dónde está-se cayó al oír un ruido... una especie de grito prolongado-. ¿Qué demonios...?
-¡Correeeee! -pasó Yui gritando al lado de Ritsu a toda velocidad.
-¿Por qué iba a...-miró el camino donde había venido Yui y empezó a correr al ver lo que venía detrás-. ¡M-Maldición! -eclamó.
Ritsu había empezado a correr lo más que pudo, eso sí, procurando no romper el huevo. Alcanzó a Yui, quien traía la flor en sus manos.
-¡Yui! ¡¿Qué has hecho?! -gritó.
-¡Nada! ¡Lo juro!-dijo mientras corría-. ¡Lo único que hice fue tomar la flor y de repente estaba rodeada!
-¡¿Qué hacemos?!
-¡No lo sé! ¡Por lo pronto seguir corriendo! Así se cansarán.
-¿No se supone que los lobos cansan a sus víctimas? -preguntó Ritsu.
-¡¿Ah si?! preguntó Yui aterrada.
-¡Sí! ¡Creo yo!
-¡Tú corre!
-¡Muy fácil es decirlo no!
-''¡Piensa, piensa...!''-se decía Yui-. ¡Ritsu! ¡Dame la mochila!
-¡¿Para?!
-¡Sólo hazlo! -Ritsu le pasó la mochila y metió la flor.
-¿Qué harás?
-¡Salta a mi señal!
-¡¿Que salte?!
-¡Sí! ¡Ahora! -gritó. Ella y Ritsu saltaron y cayeron en un río. Estaba frío, muy frío. Permanecieron ahí durante unos minutos hasta que los lobos se rindieron y se marcharon.
-¡Puaj!-exclamó Ritsu al sacar la cabeza-. ¡Qué fría joder!
-A-A-Al menos estamos a s-s-salvo -tiritaba Yui a causa del frío.
-T-T-Tienes r-razón. ¿La flor y el huevo están bien?
-¡Espera!-dijo Yui mientras revisaba-. Sí, están a salvo, menos mal.
-Ahora a por la raíz... -dijo Yui sin aliento.
-Maldición... aún queda eso... Espero que ese remedio cure a la enana al instante.
-No lograremos nada con llorar, vayamos.
-Sí.
Buscaron y buscaron durante hora y media, al borde de rendirse mientras buscaban la famosa raíz que no aparecía, vieron un destello de esperanza.
-Mira-dijo Ritsu-. ¿No es esa?
-Espera...-dijo mientras consultaba el dibujo con la ayuda de una vela que amenazaba apagarse-. ¡Sí, es esa!
-Espera. Déjame ir a mi esta vez. Cada vez que vas tú siempre hay problemas.
-V-Vale... -dijo Yui sonrojada.
-Sí... ven aquí estúpida raíz... ¡Te tengooooooo! -gritó al caer presa de una trampa para caza que consistía en una cuerda que reposaba en el suelo a la espera de alguna presa-. ¡No otra vez! -exclamó furiosa.
-¡Ritsu! ¿Estás bien?
-¿Te parece a ti que estoy bien?
-Vale, no te pongas histérica -dijo Yui.
-¡¿Que no me ponga histérica?! ¡Eso no es ser histérica! ¡Esto es ser histérica! ¡Maldita raíz! ¡Maldito viejo que nos hizo venir hasta aquí! ¡Y maldita trampa esta! -gritaba enfurecida.
-¡Shh! Oí algo -dijo Yui.
-¡Claro que has oído algo! ¡Soy yo quejándome de esta situación!
-¡No es eso! Son como... voces... -dijo en lo bajo.
-¿Q-Qué...? -dijo Ritsu aterrada.
-¿Será la tribu del noroeste? Ciertamente este es su territorio.
-N-No digas tonterías Yui, seguramente es tu imaginación.
-No creo que sea...-
-¡Alto! -gritó un hombre fornido mientras apuntaba con un rifle a las chicas-. ¡Levantad las manos! -Yui levantó las manos, y Ritsu, bueno, ella las estiró lo más que pudo dejando caer la raíz.
-Escucha amigo...-decía Yui-. Nosotras no queremos problemas, sólo queremos esta raíz -dijo mientras cogía la raíz y la enseñaba.
-¡Eh!-dijo-. He dicho que levantes las manos. Así que... ¿Esta raíz...? ¿Queréis matar a alguien acaso?
-¿Qué? -preguntó Yui.
-Esta es una raíz venenosa, nosotros la usamos para eso.
-¿No es la raíz del árbol sagrado?
-No.
-¡No me jodas!-exclamaba Ritsu mientras se agitaba en el aire-. ¡Nos hemos equivocado de raíz!
-¿Qué le pasa a tu amiga?
-Está agotada. Hemos tenido un largo día...
-Nosotros tenemos de esa raíz -dijo el sujeto.
-¡¿En serio?! -preguntó Ritsu.
-Sí, tenemos algunas en el pueblo. Os las podemos dar si...
-¿Si...?
-Hacéis un trato con nosotros -concluyó.
-Estás loco si crees que...-
-Aceptamos.
-¡Yui! ¡No lo hagas!
-No tenemos opción Ritsu. ¿Qué debemos hacer?
-Veréis-empezó el líder-. Nosotros al principio no éramos una tribu. Éramos una especie de pueblo grande, teníamos casas, comercios, escuelas y todo. Pero un día, un terrateniente llegó alegando que esas tierras le pertenecían. Nos decía que debíamos abandonar el pueblo, y nosotros nos negamos. Al ver que no cedíamos el tipo buscó apoyo en la reina y esta se prestó para ayudarle, trayendo a su ejército y sacándonos a la fuerza del pueblo. Desde entonces somos una tribu.
-¿Y nosotras debemos...?
-Ir a la casa del terrateniente y quitarle las escrituras.
-¡¿Estás loco?! -dijo Ritsu-. ¡¿Cómo nos vamos a meter en la casa de alguien así?! Y fijo que tiene vigilancia y todo.
-¿Queréis la raíz no? Ese es el trato.
-Acepto-dijo Yui-. Yo lo haré.
-¡Yui! ¡¿En serio?!
-Sí... es el único modo Ritsu.
-Maldición-suspiró-. Supongo que no hay de otra. Te ayudaré.
-¿En serio?
-Sí. Tú, líder o como seas. ¿Podrías bajarme? Empiezo a marearme sabes.
-Claro -dijo y a continuación cogió su rifle y disparó, cortando la cuerda y haciendo que Ritsu cayese de espaldas.
-¡Ah! -gritó-. Qué daño...
-¿Nos lleváis donde vive el sujeto ese?
-Claro.
LLevaron a las dos chicas a la enorme casa del terrateniente. Que no vivía muy lejos de donde se ubicaba el antiguo pueblo. Les dieron instrucciones a las chicas debido a que uno de la tribu trabaja para él. Así les dijeron cómo colarse y todo.
-Las esperaremos entre los árboles -dijo el líder.
-Vale, vale... -dijo Yui.
Así ambas amigas entrearon a escondidas a la casa del tirano. Era una casa sumamente enorme, parecía un palacio real. Ritsu y Yui iban pendientes de las habitaciones para ver si dadan con su objetivo. Se supone que dichas escrituras estaban en una carpeta naranja. La última habtación que queaba revisar era la del terrateniente.
-Cómo no -murmuró Ritsu.
-No hagas ruido Ritsu -dijo Yui mientras revisaba los diferente cajones que había en la habitación.
-¿Está dormido ya?-dijo Ritsu-. Si apenas son las diez...
-¡Los tengo! -gritó Yui y a su vez despertó al dueño.
-¡¿Quién anda ahí?!-exclamó-. Con que ladrones eh... ¡Ya veréis! -dijo y a continuación hizo sonar un silbato que no pudieron escuchar las chicas.
-¿En serio sonó?-dijo Ritsu-. Creo que está roto.
-Ritsu vámonos -dijo Yui agitada.
-¿Qué sucede Yui?
-Ese era un silbato para perros.
-¡¿Qué?!
-Así es-dijo el tipo-. De seguro mis cachorros vienen a ver qué sucede -dijo y de fondo se empezaron a escuchar ladridos de perros.
-¡Vámonos! -dijo Yui- Y así empezaron a correr con los perros detrás, iban pisándoles los talones.
-¡A por ellas! -gritó el tipo.
...
-Señor, ¿Crees que las chicas estén bien? -dijo el aprendiz.
-Seguramente lo estarán -dijo el viejo mientras reía.
-Yui...sama... -murmuraba Azusa.
...
-¡Yui! ¡Sálvame! -gritó Ritsu.
-¡¿Cómo te voy a salvar?! ¡Mejor sálvame tú! -exclamó mientras corría.
-¡Mio! ¡Dios! ¡Padre! ¡Alguien, ayuda! -iba gritando Ritsu con los perros detrás.
-¡Ritsu mira! ¡La salida!
-¡Gracias Dios! -dijo. Y a la vez ambas amigas aumentaron la velcidad ganando un poco de terreno a los perror lo que les dio tiempo para pasar. Por fin estaban fuera de a propiedad. Y fueron donde se tenían que encontrar con los otros sujetos.
-Aquí tenéis -dijo Yui pasando la carpeta.
-Gracias chicas. Aquí tenéis la raíz -dijo mientras la pasaba.
-Gracias... Esto... ¿podrían llevarnos hasta el pueblo indígena? No podemos caminar mucho.
-Claro.
Y así los de la tribu llevaron a las dos exhaustas amigas hasta el pueblo del que habían partido. Cuando llegaron.
-Oigan-dijo el líder-. Si queréis os podemos llevar hasta la frontera de la ciudad.
-Hmm, muchas gracias, espradnos aquí -dijo Yui.
-Está bien.
Una vez hubieron entrado a la casa del viejo curandero.
-Señor-dijo Yui-. Aquí está lo que me pidió.
-Oh, gracias gracias. Me será muy útil -dijo el viejo.
Y a continuación el viejo empezó cogiendo el huevo, lo rompió y vació su contenido en un recipiente. Luego cogió la raíz y la hirvió en agua para sacar el jugo y todo. Luego cogió un extraño líquido amarillento y lo combinó junto con la raíz y el huevo.
-Debe ser algún brebaje -murmuró Ritsu a Yui.
-Seguramente -respondió.
Cuando la mezcla estuvo acabada agarró la extraña bebida y... empezó a beberla.
-¡Hey! ¡Hey! ¡¿Qué diablos hace?! -dijo Ritsu al ver al viejo.
-¿Por qué lo dices niña? -preguntó el viejo sin entender.
-¿No se supone que todo eso era para nuestra amiga?
-¡Ah! No, no era para ella. Resulta que con estos ingredientes se puede preparar un coctel delicioso -dijo mientras le arrojó una botella pequeña a Yui-. Dale eso y estará bien mañana por la mañana.
-¿Y-Y la flor...? -preguntó Ritsu.
-¡Ah la flor! Es para adorno -dijo mientas colocaba la flor en la bebida.
-Ritsu... -dijo Yui.
-Sí, Yui-dijo mientras se crujía los nudillos-. Con que un coctel, ¿eh?
-¿Q-Q-Qué sucede? -preguntó el viejo asustado al ver las caras de las chicas.
-Ya me había dicho tu aprendiz que tenías un sentido del humor raro. Pero no pensé que hasta tal punto -dijo Yui.
-Ahora nosotras también nos divertiremos -completó Ritsu.
-¡N-Noooo! -gritó el viejo.
Luego de que se ocuparon del viejo, las tres chicas abandonaron el pueblo junto con las personas que habían ayudado antes. Había sido un largo día, muy largo...
-Espero que con esto te recuperes Azusa -dijo Yui mientras le daba el contenido de la botella.
-¿Crees que el viejo ese quiera gastar otra broma? -dijo Ritsu.
-No lo creo, a menos que quiera más golpes.
...
-Señor, ¿se encuentra bien? -preguntó el parendiz al ver a su maestro en el suelo.
-No... más... bromas... -dijo el viejo por lo bajo.
Y así conluye el capítulo de hoy.
