Capítulo 7.
-¿Ehh? ¿Así que en tu país se practica eso? -preguntó Ritsu a Azusa.
-Así es-respondió Azusa-. Pero es algo muy complicado, no todos pueden hacerlo.
-Me gustaría aprenderlo alguna vez. ¿Tu qué crees Mio? -preguntó Ritsu.
-...
-¿Mio?
-¡¿Eh?! ¿Qué sucede? -respondió alterada al ver que estaba distante.
-¿Te pasa algo? Te noto distraída.
-No es nada, tranquila -respondió nerviosa.
-¿Segura? ¿Te duele algo? ¿O tienes hambre?
-Que no es nada, en serio.
-Hmm, está bien. ¿Por dónde íbamos enana? -dijo Ritsu.
-¿A quién llamas enana? -respondió Azusa molesta.
-''¿Será es cierto...?''-se preguntaba Mio mientras miraba fijamente a Yui-''Conocimos a unos aldeanos realmente amables-decía Ritsu en el recuerdo de Mio-. Uno de ellos, una niña muy encantadora llamada Rose nos ayudó junto con su familia. Nos pidieron que fuéramos con ella en busca de leña y cuando volvimos el pueblo entero había sido arrasado. Rose, fue en busca de su familia pero se dio cuenta que había sido asesinados y después ella también lo fue... Después de eso, Yui nos ordenó que nos metiéramos en una casa y no saliéramos. Entonces, ella perdió el control y asesinó a todos los soldados responsables de dicha matanza. Fue un día que ninguna de nosotras olvidará...'' - ''No puede ser que ella haya acabado con tantos soldados...'' -pensó.
Caminaron durante dos horas, después llegaron al un pueblo. Siguieron de largo, no había nada interesante ahí. Luego, después de otra hora más caminando llegaron a Gulag. La ciudad que venía después de Golden City.
-Gulag, ehh... -dijo Yui.
Caminaron durante un rato. Luego, llegaron a una plaza más o menos llena de gente, había mercadillos y puestos ambulantes de todo tipo. Vendía casi cualquier cosa.
-Mirad-dijo Azusa-. Mirad esto.
-¿Qué sucede? -preguntó Ritsu acercándose.
-No puede ser-dijo Mio mientras agarraba un póster de ''Se busca'' que tenía un dibujo de Ritsu-. Se busca...-decía-. Recompensa: 7000 ruanes. Vaya, qué cantidad de dinero.
-¿Eso es lo que vale mi cabeza? -dijo Ritsu.
-Así es. Mira, aquí hay uno de Azusa, recompensa: 6500 ruanes.
-¿Por qué tan poco? -dijo Azusa desanimada.
-Mala suerte enana -rió Ritsu.
-¿Y el de Yui-sama? -preguntó Azusa. Yui seguía atrás, sentada en una fuente junto a unos niños que jugaban cerca.
-¿El de Yui dices...?-dijo Mio-. Aquí está. Se busca, recompensa: 50.000 ruanes... -se quedó boquiabierta.
-¿E-En serio...? -preguntó Ritsu.
-Vaya -dijo Azusa.
-Nunca había visto que un fugitivo valiera tanto-dijo Ritsu-. Esto es serio, debemos estar escondidos.
-Tienes razón. Pero vayamos donde está Yui-sama -dijo Azusa mientas se subía la capucha. Las demás imitaron la acción.
-''Hmm. Qué barrio más tranquilo...'' -pensaba Yui-''Será mejor que busque a las...- su frase se vio interrumpida ya que topezó con alguien-. Lo siento mucho -se disculpó.
-No, yo lo siento. No iba por donde iba -dijo una mujer sumamente guapa.
-Lamento lo ocurrido. Será mejor que me vaya -dijo Yui.
-María -dijo.
-¿Cómo dice?
-Mi nombre es María. ¿Y el tuyo? -preguntó.
-Ah, pues... Yui, mi nombre es Yui. Mucho gusto. Pero debo irme -dijo mientras se subía la capucha y se retiraba.
-''Yui, ¿eh...?'' -pensaba la mujer- ''Nos volveremos a ver Yui...'' -rió y se retiró.
...
-Yui-sama. ¿Dónde estabas? Te llevamos buscando un buen rato -reprochó Azusa.
-Lo siento, lo siento. Estaba en aquella fuente.
-Más importante Yui-dijo Ritsu-. Mira esto -dijo mientras pasaba el cartel de ''se busca''.
-¿Se busca...? ¿7000 ruanes, 65000 ruanes por Ritsu y Azusa? Qué alto, ¿no creéis? -rió Yui.
-Ahora mira el tuyo -dijo mientras pasaba el póster.
-A ver... 50.000 ruanes... -dijo sorprendida.
-¿Has visto? Hay que tener cuidado -dijo Ritsu.
-''Debe ser por lo de los soldados.'' -pensó Yui.
-Está bien-dijo Yui-. Hay que pensar en algo.
-¿Cómo qué?
-Pienso que-decía Yui-. Debéis separaros de mí.
-¿Qué? -exclamaron todas.
-¿P-Por qué? -dijo Ritsu.
-¿Acaso no lo ves? Están pagando una cantidad sumamente enorme por mi. Quién sabe qué cosas pasarán. Y de seguro no estáreis seguras, por eso os recomiendo que... -dejó de hablar a causa de una bofetada que recibió por parte de Azusa.
-¡No digas tonterías!-exclamó llorando-. ¡¿Cómo podría irme y dejarte?! ¡Nunca! Y de seguro que ninguna de ellas -dijo mientras señalaba a Ritsu y Mio que le sonreían.
-Pero...
-Nada de peros Yui-dijo Ritsu-. Somos un equipo, ¿recuerdas?
-Chicas...
-Así lo mejor que haremos será seguir caminando. ¿No crees Azusa?
-Exacto Ritsu. Vamos Yui-sama -dioj Azusa mientras le tendía la mano a Yui.
-De verdad-dijo Yui sonriendo-. Sois muy problemáticas.
-Hablas como si tú no lo fueras -dijo Ritsu riendo.
Luego de que se fueran a caminar. Las chicas, para dejar todo seguimiento posible, decidieron desviarse del camino original. Llegando a una especie de pueblo industrial abandonado. Lo único que habían eran casas y fábricas abandonadas.
-Es Nott-dijo Ritsu-. Un antiguo pueblo industrial. Pero debido a las reformas de la reina cerró. Hace unos dos años más o menos.
-Ya veo...-dijo Azusa-. Da un poco de miedo.
-Tienes razón-dijo Mio-. Con todas esas casas y fábricas abandonadas da la impresión de que te estuvieran observando.
-''Yo también siento eso... ¿Por qué será...?'' -dijo Yui mientras agarraba más fuerte su espada.
-¿Eh? Pues a mi no me da tanto miedo-dijo Ritsu-. Mirad, esa casa luce bien pasa...- su frase acabó debido a una explosión que la lanzó cuatro metros desde donde estaba.
-¡...Ritsu! -gritó Yui y fue en su ayuda.
-¡Ah...! Qué daño -dijo Ritsu. Quien tenía una gran herida en su pecho debido a la explosión.
-Gracias a Dios-dijo Yui-. No es mortal. Pero no podrás esforzarte durante un tiempo.
-Lo siento Yui...-dijo Ritsu-. Fui muy apresurada.
-¡¿Cómo se encuentra?! -preguntó nerviosa Mio.
-Tranquila-dijo Yui-. No es mortal, pero debemos llevarla ante un médico.
-¿Ehh? ¿No surgió efecto?-dijo una voz de mujer-. Qué se va a hacer, tendré que hacerlo yo misma.
''¡Esa voz...!'' -pensó Yui.
-¡¿Quién anda ahí?! -gritó Azusa.
-No tienes porqué gritar niña. Dejadme presentar-dijo mientras salía de su escondite-. Mi nombre es María, especialista en bombas y asesinatos. Me ordenaron matar a la heredera al trono.
-¿Heredera al trono...?-dijo Azusa confundida-. ¿Pero qué dices?
-Tsk.
-¿Eh? ¿Acaso no lo sabes? La señorita Yui aquí presente resulta y pasa que es heredera al trono de este país por derecho.
-¿Qué...?
-Así es. Yui es hija ilegítima del anterior rey. Pero aún así por ser hija del rey y ser la mayor iba a ser la próxima heredera. Pero, la reina, esposa del rey. No podía aceptar eso, ¿cómo iba a ser una bastarda gobernante soberana de este país? Y encima cuando ya había nacido su hermanita, la actual reina -dijo con una sonrisa.
-No puede ser...
-Entonces. Para evitar problemas se decidió despojar a Yui de todo derecho, se convirtió en una exclava, sin ningún tipo de derecho. Trabajaba para los reyes y para su propia hermana menor, quien junto a su madre la humillaban cada vez que podía. Aún después de todo esto, la reina ordenó a asesinar a la pequeña Yui, ¡de tan sólo cinco años! Y, adivinad qué dijo su hermana cuando lo descubrió. ''Adelante madre. Yo te apoyo.'' Grotesco, ¿verdad? El rey, para suerte de Yui, descubrió las intenciones de su esposa, y ordenó que echaran a Yui del castillo a escondidas de la reina. Y así de milagro pudo salvarse. Y, ahora que la reina descubrió que su querida hermana mayor sigue viva, ¿Qué creéis que hace? ¡Exacto!-dijo riendo-. Intentar matarla a cualquier precio. Emotivo, ¿no creéis?
-Maldita -murmuró Yui.
-Yui-sama, ¿es eso cierto? -preguntó Azusa.
-Así es Azusa-dijo Yui-. Lamento no haberlo dicho antes.
-Y para ese trabajo estoy yo aquí. Lo sabes, ¿verdad Yui?
-Sí... Dime, ¿tienes algo contra ellas? -dijo Yui.
-La verdad es que no. Pero si interfieren las mataré.
-¿No nos matarás? -preguntó Mio.
-Lo siento, sólo me pagaron para matar a Yui. Por las demás no me dijeron nada.
-¿Cómo no vamos a intervenir? -dijo Azusa.
-No lo haréis -dijo Yui.
-¡P-Pero Yui-sama!
-¿Has visto a Ritsu verdad? Ella no puede pelear. Tú y Mio tomadla y salid de aquí.
-¿Pero y usted Yui-sama?
-¿Yo? Yo estaré bien. Nos veremos en Sven. ¿De acuerdo? Esperadme ahí.
-¿Sven...? Pero si está muy lejor eso Yui -dijo Mio.
-Da igual Mio. Quieres salvar a Ritsu, ¿verdad? Pues entonces iros y buscad a un médico, la pasará mal si no hacemos algo.
-D-De acuerdo Yui. Dejamos esto en tus manos -dijo Mio.
-¡Si! ¡Dejadlo en mis manos!
-Yui-sama... -decía Azusa cargando a Ritsu y a punto de llorar-. No mueras por favor...
-No lo haré, tranquila.
-Adiós... -dijeron ambas y se retiraron de la escena.
-Eres muy valiente al quedarte tu sola contra mi -dijo María.
-Gracias. Pero aún así no moriré -dijo Yui con una sonrisa.
-¿Y cómo estás tan segura? Si se puede saber.
-Jeje. Porque lo prometí. María.
-¿Sí? -respondió en tono melodioso.
-¿Lista para morir?
-Esa pregunta la debería hacer yo -dijo con una sonrisa.
-¡Ahí voy! -dijo Yui mientras desenvainaba su espada y se lanzaba a por María.
-Así me gusta... No huyas, acepta la muerte valientemente -dijo antes de recibir con su propia espada la espada de Yui.
El combate se tornaba muy reñido. Yui, con una agilidad increíble atacaba continuamente a María, aunque se notaba que ambas no estaban a su máximo potencial. Yui, es varias ocasiones estuvo a punto de darle un golpe certero a María, pero justo antes esta sacó otra espada más pequeña de su manga.
-¿Ehh? Eso es trampa sabes -dijo Yui.
-Lo siento, lo siento. Eres muy buena, hacía mucho que no usaba ambas espadas.
-Gracias, me alegra oír eso.
-¡Ahí voy Yui!
Siguieron combatiendo, ambas llevaban peleando un buen rato y los signos del cansancio empezaban a manifestarse. María, a costa de Yui, empezaba a guiar a Yui a una fábrica abandonada. Yui ni siquiera se enteraba de lo que hacía María.
-¡Te tengo! -exclamó Yui a punto de darle una estocada a María.
-¡Aún no niña! -dijo María y a continuación sacó una bola un poco más pequeña que un puño de color negro.
-¡Maldici...! -Yui no pudo acabar la frase ya que la bola estalló, pero logró escapar a tiempo.
-¡Increíble! Incluso has escapado a eso. De verdad que este trabajo es el mejor -dijo emocionada.
-¿Cuántos trucos tienes debajo de la manga? -dijo Yui. Quien tenía varios hilos de sangre recoriendo su cara, María estaba igual.
-No puedo decírtelo cariño mío.
-¿Cómo has dicho? -dijo Yui riendo.
-Te he cogido cariño-dijo-. Creo que incluso me he enamorado de ti.
-Es muy halagador. Pero debo decir que no siento lo mismo.
-Es una lástima -y otra vez se lanzó hacia Yui.
La lucha continuó. Yui parecía estar tomando la delantera, y María parecía estar retrocediendo. Pero no podía confiarse por eso, quien sabe si tenía más truco debajo de la manga, debía actuar con cuidado.
Después de un rato. Ambas quedaron frente a frente respirando pesadamente debido al cansancio. Era hora de acabar con esto.
-¡María! -gritó Yui.
-¡Yui! -gritó María.
Ambas empezaron a correr en dirección de la otra con la intención de dar un golpe certero que acabara con esto de una vez por todas. La distancia se iba reduciendo, ambas corrían lo más que podían hasta que por fin dieron el golpe cada una. Sólo queda saber quién tuvo suerte.
-Mala suerte Yui-decía-. Parece que yo gané -Yui no respondía, respiraba pesadamente-. ¿Qué sucede? ¿No puedes hablar o... -dejó de hablar por el impulso repentino de escupir sangre.
-Al parecer la que ha ganado soy yo -dijo Yui.
-¡Es... es imposible! ¿Cómo has podido...? -dijo y a continuación Yui se separó lentamente de María enseñando que su espada había sido clavada en el antebrazo, no en el vientre como Yui había hecho.
-Lo siento, al parecer-dijo mientras se alejaba-. Tú serás la que morirá.
-¡No te creas mucho niña! -gritó a la vez que sacó un interruptor.
-¿Qué demonios?
-¡No creerías que no tenía un plan B! ¿Verdad? Por algo te traje hasta aquí.
-Maldita...
-¡Adiós Yui! ¡Te recordaré como mi mejor rival! -dijo y a continuación presionó el interruptor.
-¡María! -fue lo último que gritó Yui antes de que el suelo cayera a causa de una explosión.
...
-''¡Yui-sama!'' -pensó asustada Azusa.
-¿Qué sucede Azusa? -preguntó Mio mientras seguían cargando a Ritsu.
-No... no es nada -respondió.
-Yui... -murmuró Ritsu.
...
La explosión fue de un tamaño considerable. Hizo que gran parte del edificio de derrumbara. María había escapado a tiempo y ahora se encontraba junto a dos soldados que debían escoltarla hasta el castilo. La estaban llevando en un carruaje.
-Maldita cría... -murmuró.
Mo había rastro alguno de Yui. La explosión había levantado una gran capa de polvo. Y el edificio estaba a punto de caer.
Todo era oscuridad y silencio para Yui, que permanecía tirada en el suelo de la fábrica.
-''Voy a morir...''-pensaba-''¿Realmente... moriré...? ''-se hacía más oscuro-''Y encima en un lugar como este...'' -más oscuridad-''Mejor me levanto''-intentó levantarse, pero paró al notar un agudo dolor en su estómago. Era un tubo que había atravesado su vientre -''Tengo sueño... creo que dormiré...''-la oscuridad invadió todo...
-¡No!-dijo Yui de repente-. No voy a morir en esta basura de sitio. Aún no puedo morir. Aún no me ha crecido el pecho lo suficiente-dijo mientras se arrastraba-. No he viajado lo suficiente. No me he casado, ni si quiera he elegido pareja-dijo y por fin llegó a la salida de la fábrica. Había dejado un gran rastro de sangre-. Y sobre todo... Hay personas que me están esperando, confiadas en que estoy bien y esperándome con una sonrisa-dijo mientras sonreía-. Mio... Ritsu... Y Azusa... No puedo fallarles y morir aquí, sería muy cruel de mi parte-dijo mientras empezaba a cerrar los ojos-. Dios, si crees que moriré aquí estás muy equivocado-dijo mientras sus ojos se cerraban y unas manchas negras en el horizonte se acercaban-. Pero que muy equivocado...
Hasta aquí el capítulo de hoy. Hasta la próxima.
