Capítulo 9.
-Buenas, Azusa -dijo Yui sonriente mientras le daba un mordizco a una manzana.
-Yui...sama. ¿Eres tú realmente...? -dijo Azusa sin creerlo aún.
-Claro que soy yo. ¿Quién más iba a ser?
-¡Oye niña!-gritó el sujeto-. ¡Será mejor que te largues sino...-
-Sino ¿Qué? -preguntó Yui en frente del sujeto quien dio un salto hacia atrás debido al susto.
-''¿Qué demo...?'' -pensó Azusa sorprendida ante la velocidad de Yui.
-¡¿Q-Q-Quién te crees que eres niña?!-exclamó uno de sus compañeros, quien seguía sorprendido-. ¿Acaso no sabes con quién te metes?
-Yo podría hacerles la misma pregunta -dijo Yui.
-¿Cómo te atreves...? -dijo el tipo en el suelo.
-Esa chica me suena de algo -dijo un tercer bandido mientras buscaba algo en su mochila.
-Está bien-dijo el bandido mientras se levantaba-. No quiería hacer esto pero no me dejas alternativa -dijo mientras se lanzaba a atacar a Yui.
-¡Aja! -dijo el tipo mientras sacaba victorioso un papel viejo de su mochila. Yui esquivó fácilmente el ataque y respondió dándole un golpe en la nuca al sujeto y dejándole inconciente-. E-Ella es...
-¿Q-Quién...? -preguntó el otro nervioso.
-La criminal por la que daban 50.000 ruanes.
-¡Imposible! Se supone que estaba muerta.
-Se supone -dijo Yui mientras seguía comiendo.
-¡¿Cómo es que sigues viva?!
-Eh, eh, eh-dijo Yui mientras movía su dedo-. Un mago nunca revela sus secretos. Además, ¿Aún tenéis ganas de pelear?
-¡E-Esto no se quedará así! -gritaron ambos mientras corrían para salvarse.
-¿Eh? Pues yo tenía ganas de pelear -dijo Yui lamentándose-. Azusa, ¿estás...- no pudo acabar su frase por una bofetada recibida de Azusa.
-Yui-sama...-decía Azusa mientras lloraba-. ¡Yui-sama! -exclamaba mientras se lanzaba a su pecho.
-Ya, ya...-decía Yui mientras acariciaba su cabeza-. Lamento mucho haberte preocupado.
-Yui-sama, Yui-sama... -repetía Azusa.
-Azusa, creo que exageras un poco.
-Yui-sama. Yui-sama -decía mientras lloraba más fuerte y se aferraba más a ella.
-Azusa-dijo Yui apurada-. Se supone que eres temida en esta ciudad, no actúes así.
-L-Lo siento, es sólo que... Bueno...
-Te entiendo-dijo mientras la abrazaba-. Lamento haberte preocupado.
-V-Vale... -dijo Azusa sonrojada.
-Dime, ¿Y las demás?
-Están en casa-dijo Azusa-. ¿Quieres ir a verlas?
-Claro, por eso he venido hasta aquí.
-Está bien, vayamos -dijo Azusa mientras empezaba a caminar-. ¿Y él? -dijo señalando al tipo que seguía dormido.
-Déjale, despertará dentro de unas horas.
Azusa empezó a guiar a Yui a través de la ciudad para llevarla a su hogar temporal.
-¿Dónde estáis viviendo Azusa? -preguntó Yui.
-En un hotel en el norte, no es lujoso ni nada pero nos vale para vivir.
-Oh, eso está bien.
-Pero me sorprende que estés viva Yui-sama -dijo Azusa girándose hacia Yui.
-La verdad es que a mi también me sorprende, estuve segura que moriría allí. Mira -dijo mientras enseñaba una cicatriz en el antebrazo izquierdo a Azusa de aproximadamente siete centímetros de largo. A continuación le enseñó una cicatriz de cinco centímetros en la parte derecha del vientre.
-Yui-sama... -dijo Azusa mientras veía las marcas de Yui.
-Oh, espera un momento Azusa -dijo Yui.
-¿Qué sucede?
-Quiero hacer algo -dijo Yui mientras iba hacia un parque cercano.
...
-Como te decía-dijo un soldado mientras caminaba, iba en compañía de otros dos soldados-. El tipo quiso plantarme cara.
-¿En serio? ¿Y qué pasó después? -preguntó el otro soldado.
-Pues que...-dejó de hablar al sentir que algo impactó en su cabeza-. ¡¿Quién ha sido?! -gritó.
-No tienes que gritar, estoy justo aquí -dijo Yui.
-¡Maldita! Ahora sabrás lo que es bueno.
-¿Ehhh? ¿En serio? -dijo Yui mientras levantaba su cabeza quedando a la misma altura que su antiguo dibujo, lo que hizo sorprender a los soldados y a las personas que estaban alrededor.
-¡I-Imposible! ¡Esa criminal se supone que está muerta desde hace meses! -exclamó alterado.
-Pues si estoy muerta ¿cómo es que tú y todas estas personas me pueden ver?
-¡Cargad vuestras armas! -gritó el soldado. Los otros dos obedecieron.
-¡Yui-sama...! -susurró Azusa aterrada a Yui.
-Tranquila Azusa -dijo mientras acariciaba su cabeza.
-¡P-Pero...!
-¡Apunten!
-Espera un momento -dijo Yui mientras dejaba a Azusa y a gran velocidad, casi sobrenatural se dirigió y plantó en frente del soldado que parecía ser su líder-. Quiero pedirte algo -dijo con una sonrisa.
-''Increíble.'' -pensó Azusa.
-¡Maldita niña!
-¿Lo harás o tendré que buscar a otros?-dijo Yui-. Y supongo que sabes lo que significa -dijo, los otros dos soldados seguían petrificados ante la velocidad de la niña.
-L-Lo haré... ¿Qué quieres? -dijo resignado.
-¡Genial!-exclamó alegre-. Quiero que le des un mensaje a la reina.
-¿Cómo quieres que hable con su majestad?
-No lo sé, ingeniátelas, haz algo da igual.
-Está bien... ¿Qué le digo?
-Dile que-dijo mientras s se acercaba a su oído y casi susurrando dijo-. Dile que su hermana sigue viva.
-¿Q-Qué significa eso? -preguntó el soldado sonrojado.
-Tú sólo hazlo, ella entenderá, ¿de acuerdo?
-Sí, lo haré -dijo.
-De acuerdo, vale pues, te dejo. Toma -dijo mientras le lanzaba su pistola.
-¿Cuándo demonios...? -dijo el soldado con el arma en la mano.
-¿Qué hacemos Señor? -dijo el otro soldado.
-Dejadlas, no somos rivales para ella -dijo mientras guardaba el arma.
-¿Dónde va, Señor?
-Tengo que entregar un mensaje -dijo mientras se retiraba.
...
-Eso fue increíble Yui-sama -decía Azusa maravillada.
-¿En serio? Si todo lo que hice fue dejar un mensaje.
-¡Eso también fue genial! Pero yo me refiero a la velocidad a la que corriste.
-Ah eso, sólo fue lo que aprendí todo este tiempo que estuve ausente.
-¿Qué clase de entrenamiento tuviste? -preguntó Azusa. Yui recordó el entrenamiento al qe fue sometida para poder recuperarse de sus heridas, una experiencia muy traumática.
-No querrás saberlo -dijo.
-¡Ehh! Eso no es justo Yui-sama -dijo enfadada.
-¿Dónde está ese hotel? Llevamos caminando mucho -dijo Yui.
-Mira, ahí está -señaló.
-¿Y Ritsu y Mio?
-A esta hora siempre están en la recepción hablando con el dueño del hotel.
-¿Y eso?
-No es nada imortante, sólo habla Ritsu, Mio observa. Y siempre hablan de cómo el dueño lleva el hotel y de los inquilinos y eso.
-Ya veo-dijo Yui-. Voy a saludar -dijo mientras empezó a trotar para llegar.
-¡Espéreme Yui-sama!
...
-''Ehh, son de estas puertas que se abren a ambos lados'' -pensó Yui-''Está bien, vamos''.
-¿Así que eso pasó? -preguntó Ritsu riendo.
-Así es-respondió el dueño-. Los pillé en pleno acto.
-Menuda situaci... -dejó de hablar por la sorpresa que se llevó al escuchar cómo pateaban la puerta-. ¡¿Cuál es tu problema?! -exclamó furiosa.
-¿En serio así es como te diriges a mi?
-''Esa voz...'' -pensó.
-¡Yui-sama!-dijo Azusa reprochándole-. ¡No me dejes atrás! ¡Y no le des golpes así a las puertas!
-Perdona Azusa, sólo quería dar un efecto dramático a mi entrada.
-''Imposible...'' -seguía Ritsu en estado de shock.
-¡Yui!-gritó Mio lanzándose encima de Yui-. ¿En verdad eres tú Yui? ¿En serio? -decía mientras lloraba.
-Hola Mio-dijo Yui-. ¿Qué tal todo? -dijo con una sonrisa.
-¡Eres tú realmente!
-Claro, ¿A quién esperabas sino?
-Yui...-decía Ritsu atónita mientras se acercaba-. ¿De verdad eres tú Yui? -decía mientras acariciaba sus mejillas.
-¿R-Ritsu..? -preguntó Yui.
-En verdad eres tú...-dijo mientras comenzó a llorar-. ¡Yui! -exclamó y se lanzó a su pecho.
-¡No es justo que las dos abrazéis a Yui-sama! ¡Yo también quiero abrazarla! -dijo mientras se lanzó a abrazar a Yui también, ahora Yui estaba siendo abrazada por tres guapas chicas.
-''Algunos seguramente dirían que esto probablemente es el paraíso'' -pensó Yui.
-Pero... ¿cómo Yui? ¿Cómo sigues viva? -preguntó Ritsu.
-Es una larga historia-dijo Yui-. ¿Por qué no me lleváis a vuestra habitación?
-Está bien.
Las tres chicas guiaron a Yui a su habitación. Era un hotel modesto, rozando casi la pobreza, pero era mejor que nada. Además, no se sentía incómodas allí, y habían entablado amistad con el dueño. Su habitación se encontraba en el segundo piso, la habitación tenía vista a la calle así que no era tan malo. Una vez que llegaron Yui les dijo que se sentara porque iba a proceder a explicar lo que le pasó y de cómo escapó.
-Bueno-dijo Yui-. Comenzaré.
-Bien -respondieron las tres atentas.
-Justo cuando os fuistéis, seguí peleando con María, la tipa era dura de derrotar y tenía siempre algún truco bajo la manga. Al fin parecía que la iba a derrotar, de hecho le hice una herida parecida a la mía-dijo mientras enseñaba la herida que tenía en su vientre-. Pero cuando estuve a punto de ganar la tipa activó una especie de bomba que había preparado en caso de emergencia. Yo caí en ella, así ella pudo escapar. Cuando ella escapó yo estaba en lo que sería el sótano del edificio gravemente herida, como ya os mostré. Pude arrastrarme con mis últimas fuerzas fuera del edificio donde si no hubiera sido por unos forasteros que pasaban por ahí hubiera muerto-hizo una pausa y continuó-. Cuando ellos me encontraron yo estaba a punto de perder el conocimiento y ellos me despertaron, vieron la gravedad de mis heridas, tenía un tubo atravesándome el vientre. Ellos no se atrevieron a quitarlo, prefirieron llevarme hasta la aldea. Me recogieron y me llevaron hasta la aldea donde recibí atención médica y así pude curar mis heridas. A pesar de su ayuda en varias ocasiones intenté escapar ellos naturalmente me detuvieron pero yo les decía que tenía que irme a pesar de estar en dicho estado. Como compensación, el anciano del pueblo me dijo que me entrenaría y yo le dije que lo hiciera lo más pronto posible. Así que esperé a que mis heridas estuvieran lo más curadas posible empezé a entrenar. El anciano era duro, por un buen tiempo no le pude vencer, hay que ver lo fuerte que era a pesar de estar viejo, después de por fin vencerle me dijo que había sido su aprendiz más fuerte. Para ayudarme más aún me dio una vieja medicina que creo yo que era mágica. Debía aplicarla sobre la herida y así curaría más rápido. Aún no estoy curada del todo, por eso ees que cuando os enseñé las cicatrices tenía un bendaje alrededor. y Eso fue lo que pasó. Luego de vagar hasta poder llegar aquí tardé unos días en poder conseguir alguna información acerca de vosotras y descubro que sois el terror de esta ciudad.
-Vaya... -dijeron todas al escuchar la historia.
-Una historia interesante, ¿verdad?
-Mucho-dijo Ritsu-. Y dime, ¿qué harás a partir de ahora?
-Seguir el camino que tenía originalmente. Sé que habéis vuelto a hacer vuestra vida, lo cual me alegra mucho, así que me iré lo más pronto posible para no causaros problemas.
-Espera, ¿te irás sin nosotras? -preguntó Ritsu alarmada.
-Así es. Habéis rehecho vuestra vida y no quiero que renuncieís a ella por mi culpa.
-¡Yo no quiero eso! -exclamó Azusa.
-Ni yo -dijeron Mio y Ritsu.
-¿Pero por qué? Si por fin vivís bien, ¿no?
-En cierto punto tienes razón. Pero aún así somos un equipo Yui, no podemos dejar que te vayas cuando por fin te vemos después de tanto tiempo.
-¿O sea que...?
-Así es, iremos contigo a donde haga falta -dijo Ritsu. Mio y Azusa acentían.
-¿Segura que queréis hacer eso?
-Que sí. No te preocupes, será todo como antes.
-Ya veo... Muchas gracias chicas -dijo Yui.
-Muchas gracias a ti -dijo Ritsu y a continuación las cuatro chicas se dieron un abrazo.
-¿Cuándo quieres irte Yui? -preguntó Ritsu.
-Pues tenía pensado irme al amanecer.
-Decidido, nos iremos al amanecer.
-¡Sí! -exclamaron Mio y Azusa.
-Hay que ver como sois -dijo Yui riendo.
Así las chicas esperaron hasta que amaneciera y partieron de nuevo al motivo original pr el que se habían juntado. Llegar hasta la capital del reino que gobernaba la hermana de Yui.
...
-¡Su majestad! ¡Hay alguien que quiere verla! -dijo un soldado.
-Dile que se largue -dijo Ui con indiferencia.
-Dice que está relacionado con Yui.
-¿Cómo dices...? -preguntó.
-Así es. Dice que tiene un mensaje para usted de parte de ella.
-Hazle pasar.
-Sí-dijo el soldado y a continuación fue en busca del que se supone que tenía el mensaje-. Aquí está su majestad.
-Habla -dijo la reina seria.
-Verá... Hace unos días estaba en un parque cuando de repente algo golpeó mi cabeza. Me giré para ver quién había sido y cuando lo hice me encontré a la misma chica del dibujo el cual se ofrecía una gran recompensa.
-¿Qué más?
-Después se me acercó y me dijo que le diera un mensaje.
-¿Cuál?
-Ella me dijo que le dijera: ''Tu hermana sigue viva''.
-¡Esa maldita! -exclamó furiosa mientras lanzaba su tasa de té lejos-. ¿Eso es todo?
-Así es su majestad.
-Está bien, puedes retirarte.
-Gracias -dijo y a continuación se fue.
-''¡Cómo se atreve!'' -pensaba furiosa la reina.
-¿Qué harás ahora eh Ui? -preguntó una mujer joven.
-No lo sé -respondió.
-Si quieres mi hermano y yo podemos acabarla, ya que la inútil de María no pudo.
-Hmm... Está bien, hazlo, que tú y tu hermano se encarguen de ella.
-No te arrepentirás -dijo mientras desaparecía en las sombras.
-¿Segura que quieres hacer que se encargue de ella? -preguntó Flag-. Ya sabes cómo es de impulsiva.
-No tenemos otra opción. Tú -dijo dirigiéndose a un soldado en la puerta.
-¡¿S-Sí su majestad?! -respondió nervioso.
-Dile a los otros que vuelvan a pegar los carteles, y que aumenten la recompensa a 200 mil ruanes.
-¡¿200 mil?! -exclamó sorprendido.
-¡Sí! Da igual si es viva o muerta, ¿entendido?
-¡S-Sí!
-Vale, ahora vete -el soldado se marchó-. ''¡Ya verás...!'' -pensó furiosa.
Y hasta aquí el capítulo de hoy.
