Capítulo 12.
''En la parte de la persecución escuchar al mismo tiempo la canción Eagles Of Death Metal - Miss Alissa. Es sólo una recomendación...''
Muchas cosas pasaron desde que Yui se aceptó como era a sí misma. Sus heridas habían sanado casi del todo, lo suficiente como para valerse ella sola. Habían reanudado su viaje pero sólo con una pequeña variación, y esa variación es que Tsumugi se había quedado con ellas, pero no para siempre, sólo durante un tiempo ya que debía de volver a dirigir su empresa.
-Yui, di ''ah~'' -dijo Tsumugi mientras colocaba frente a la boca de Yui una cuchara.
-Creo que Yui-sama es perfectamente capaz de comer ella sola -dijo Azusa molesta.
-¿Tú qué sabrás? Además, a Yui no le molesta, ¿verdad Yui?
-B-Bueno... -dijo Yui.
-¿Has visto? Déjala que coma ella sola.
-¡No interfieras! -exclamó Tsumugi.
-¿No podemos comer tranquilamente...? -dijo Ritsu molesta.
-Ritsu, di ''ah~'' -dijo Mio.
-Tú también...
Luego de que comieran siguieron con su usual caminata a través del reino de la Luna con el objetivo ahora no tan fijo de Yui, a decir verdad, desde su revelación sus objetivos cambiaron y ahora no sabía qué debía hacer. Pero después de pensarlo durante mucho tiempo y analizar la situación del país se decidió por hacer todo lo posible por cambiarlo, nada iba a detenerla ahora.
-Mirad donde estamos-dijo Tsumugi-. Hemos llegado.
-¿Dónde estamos? -preguntó Ritsu.
-Es una de las ciudades más ricas de este país. Seguramente superada solamente por Ciudad Capital.
-''Capital...'' -pensó Yui.
-¿Es esta nuestra próxima parada? -preguntó Azusa.
-Sí, de hecho, mi casa está aquí. ¿Queréis instalaros mientras estáis aquí? -preguntó Tsumugi.
-No sé... ¿Tú qué opinas Yui?
-...
-¿Yui?
-¿Eh? -exclamó Yui volviendo al mundo de los vivos- ¿Qué sucede?
-Estás ida... Te preguntaba si querías ir a la casa de Tsumugi.
-¿Su casa está aquí? ¿En serio? -preguntó Yui.
-Sí, tienes una pésima memoria sabes...
-¡No te metas con Yui-sama! -dijo Azusa.
-Tranquila, ¿Qué dices Yui?
-Hmm-dijo Yui, se giró en dirección de Tsumugi y vio a la rubia con cara suplicante-. B-Bueno... Supongo que no hay opción, ¿verdad?
-Decidido. Iréis a mi casa -dijo Tsumugi alegre.
-Viva... -dijo Yui sin ánimos.
-La que te espera -le susurró Ritsu a Yui en el oído.
-Te gusta verme sufrir ¿verdad?
-Alguien tiene que hacerlo.
-De acuerdo chicas, vámonos-dijo Tsumugi-. Deberíamos encontrar un carruaje ahora...
-¿Sabían que ibas a venir? -preguntó Azusa.
-Así es. Avisé antes de partir que me esperaran aquí. Ese teléfono, menudo invento ¿cierto? -dijo Tsumugi.
-''Estos ricos...'' -pensaron las demás chicas.
Siguieron caminando durante no mucho tiempo, estaban a las afueras de la ciudad, aún así esta ciudad era de las más pequeñas del reino lo cual atravesarla no tomaba más de dos días en carruaje. Cuando avistaron por fin al carruaje, estaban de nuevo los sujetos que habían conocido.
-¡Señorita Tsumugi!-girtó Alan-. ¡Aquí!
-Alan. Por fin te encuentro -dijo Tsumugi.
-¿Cómo ha estado Señorita? -dijo el mayordomo.
-Pues muy bien Charles. Mira, ¿las recuerdas? -dijo mientras señalaba a las chicas.
-Claro que lo recuerdo-dijo Charles mientras se arrodilló y tomó la mano de Yui-. Usted fue la que protegió a la Señorita Tsumugi, nunca será suficiente expresar mi gratitud hacia usted- besó la mano de Yui.
-G-Gracias... -dijo Yui sonrojada.
-''¡Yui!'' -pensaron Azusa y Tsumugi alarmadas a la vez que intentaban llegar donde estaba ella, pero eran sujetadas por Ritsu y Alan.
-¡S-Señórita Tsumugi! ¡Cálmese por favor! Charles sólo está siendo amable -decía Alan mientras agarraba con todas sus fuerzas a Tsumugi.
-Tiene razón Señorita. Pero-dijo y a continuación agarró la barbilla de Yui-. No me importaría tenerla de pareja.
-¡¿Ehhh?! -exclamaron Ritsu y Mio.
Charles empezó a acercarse a Yui con la intención de besarla en los labios, quedando a escasos milímetros...
-Es broma -dijo Charles, soltó a Yui, esta cayó de rodillas al suelo.
-¡Charles! -exclamó Tsumugi furiosa.
-Perdón, perdón -se disculpó.
-''Es la primera vez que me pasa esto, si alguna vez lo hace en serio no sé qué pasará...'' -pensó Yui, quien antes de subir al carro miró al mayordomo, éste le guiñó el ojo lo que hizo que se sonrojara.
-Ya nos podemos ir -dijo Tsumugi una vez comprobado que todos estaban subidos.
El carruaje estuvo en movimiento durante unas cinco horas, las cuales les parecieron eternas a las chicas. No soportaban el hecho de estar tanto tiempo sentadas, les empezaba a doler la zona inferior. El paisaje no era muy bonito que digamos, todo era llanuras, casas y alguna vez un bosque pequeño. Todas iban hablando de cualquier cosa con tal de matar el tiempo, Yui no dejaba de pensar en lo de antes, la había dejado totalmente aturdida.
-¿No crees que te pasaste con ella un poco? -dijo Alan.
-¿Te refieres a la amiga de la Señorita? No creo yo que me haya pasado.
-Incluso la Señorita se enfadó contigo. Ese juego se te salió de las manos sabes.
-Ya veo, ya veo-dijo riendo-. Pero, no estaba jugando... -susurró.
-¿Dijiste algo?
-No, nada. Tranquilo.
...
-¿Falta mucho? -preguntó Ritsu.
-No lo sé, deja de preguntarme -dijo Yui molesta.
-Pero me aburro.
-¿Y qué quieres que haga? Juega a algo.
-¿A qué?
-No sé.
-Hmm-dijo mientras inspeccionaba el lugar-. No veo nada interesante.
-Mala suerte...
-... ¿Falta mucho? -volvió a preguntar Ritsu.
-¡Que no lo sé! -dijo Yui molesta.
-''¿Deja vú?'' -pensaron las demás.
-Oye Yui -dijo Ritsu.
-¿Qué quieres ahora?
-Antes ese sujeto te dejó en blanco eh -dijo burlona.
-¡C-C-Cállate! -dijo Yui sonrojada.
-¿Ehh? Esa expresión muestra lo contrario -dijo. Yui miraba fijamente al suelo.
-B-Bueno... es sólo que fue muy repentino, sólo eso...
-Ehh, ya veo...
-Tsk. ¿Falta muchio? -preguntó Tsumugi mientras asomaba la cabeza por la ventana.
-No Señorita, ya casi llegamos -dijo Charles.
-Ehh, ya veo -dijo Tsumugi seria.
-¿Has visto? Se ha enojado -dijo Alan.
-No se ha enojado, sólo está cansada.
Cuando al fin llegaron a la gran mansión de Tsumugi todas se quedaron boquiabiertas. Nada lo cual habían visto antes se le comparaba, parecía un gran palacio europeo. Incluso Azusa, quien había crecido en una familia adinerada, se sorprendió también.
-Y yo que pensé que mi familia era exagerada... -dijo Azusa.
Cuando entraron a la mansión había una larga fila de sirvientas por la izquierda y mayordomos por la derecha, todos daban una cálida bienvenida a Tsumugi quien había estado auscente y se había notado.
-Por aquí -dijo Charles, quien le dedicó una mirada rápida a Yui, esta apartó la mirada sonrojada, Tsumugi se dio cuenta de esto y actuó.
-Por aquí Yui -dijo Tsumugi y agarró la mano de Yui conduciéndola por las escaleras hacia su habitación.
-¡E-Espera! -dijo Yui sorprendida.
-''Ya veo...''
...
-¿Tsumugi...? -preguntó Yui nerviosa ante la actitud de la rubia.
-Yui-dijo seria-. ¿Qué hay entre tú y Charles?
-¡¿Eh?! ¿P-Por qué lo preguntas? -dijo sonrojada.
-Sólo responde.
-N-No hay nada...
-¿Segura? -dijo. Tenía acorralada a Yui contra la pared mientras sus brazos estaban a su izquierda y derecha bloqueando su paso.
-S-Sí...
-Está bien-dijo mientras se marchaba-. No podría soportar entregarte a alguien más -susurró.
-¿Qué dijiste Tsumugi?
-Que debemos bajar, los demás nos esperan.
Bajaron las escaleras hasta la sala principal que estaba abajo.
-¿Dónde estábais? -dijo Ritsu.
-Yui quería ir al baño. Y le daba miedo ir sola -dijo Tsumugi seria.
-¡¿Eh?! -dijo Yui avergonzada ante tal mentira.
-¿Así que era eso Yui? -dijo Ritsu burlona.
-Qué mona -dijo Mio riendo.
-¡Parad de una vez! -dijo Yui sonrojada.
-Tsumugi-sama-dijo una sirvienta-. Tengo algo para usted.
-¿Qué es?
-Ayer nos lllegó una invitación para una fiesta que se celebrará mañana.
-No asistiré.
-Debe hacerlo. Es una grna fiesta. Irán inversores y empresarios de todas partes del país, será una gran oportunidad para acercarse a ellos. Incluso, la fiesta es de tal privilegio que asistirá la mismísima reina Ui.
-¿Cómo dices? -dijo Yui mientras se giraba.
-Así es. Ella confirmó su participación en el evento. Debería estar llegando hoy por la noche.
-Y-Ya veo -dijo Yui.
-Entonces, ¿Irá?
-Hmm-dijo Tsumugi pensativa, miró a Yui-. Está bien, iré.
-Estupendo. ¿Irá con un acompañante? -preguntó la sirvienta.
-Así es. Iré con Yui -dijo.
-¡¿Eh?! ¿Cómo que yo? -exclamó Yui.
-¡Eso! ¿Cómo que Yui-sama? -dijo Azusa.
-Será una oportunidad única para acercarte a ella, ¿verdad Yui? -dijo Tsumugi.
-S-Sí... Está bien, iré.
-Está bien. Sara-dijo Tsumugi llamando a otra sirvienta-. Prepara un traje para la señorita, seguro que se le ve genial -dijo mientras fantaseaba Tsumugi con sus manos en sus mejillas.
-Sí, seguro que sí -dijo Azusa repitiendo la acción.
-''Dios, sálvame...'' -pensó Yui.
-''No.'' -escuchó una voz de un hombre mayor.
-''Es bueno poder contar contigo.'' -pensó.
-Pero si la reina va a asistir será un problema entrar, ¿cierto? -dijo Yui.
-Es verdad.
-Cuando me vean seguro que me atacan.
-¡Ya sé!-dijo Ritsu-. Nosotras les distraeremos. Así podrás entrar con Tsumugi.
-¿Segura quieres hacer eso Ritsu? Es peligroso.
-Sí sí. No tengo nada más que hacer, además, parece emocionante.
-Yo también quiero -dijo Azusa.
-Y yo -dijo Mio.
-Chicas... -dijo Yui.
-Yo me ofrezco -dijo Charles.
-¿Tú? -dijo Tsumugi.
-Así es, no puedo dejarlas a ambas ante tal peligro. ¿Verdad Alan?
-¿Eh? Sí, claro. Espera, ¿a qué dije sí?
-Decidido. Nosotros participamos.
-Está bien. Ahora idearemos un plan -dijo la rubia.
-¿Qué plan?-dijo Ritsu-. Llegamos, la liamos y Yui hace que la reina se lo haga encima, listo.
-Me parece bien -dijo Charles.
-Está bien está bien. Hagamos eso.
Al día siguiente...
-Yui, ¿estás lista? Ya casi nos vamos, sólo faltas tú -dijo Tsumugi, quien vestía un elegante vestido azul claro estilo victoriano que hacía resaltar su pecho significativamente.
-''Tan grandes...'' -pensó Azusa.
-No mires mucho. Que de ahí no va a salir todo eso -dijo Ritsu.
-¡Cállate!
Ritsu, Azusa y Mio vestían trajes negros para poder escapar por si acaso algo se presentaba ya que con un vestido tan llamativo como el de Tsumugi poco podrían hacer en caso de ser descubiertas. Charles y Alan iban con sus habituales trajes.
-Estoy lista -dijo Yui al bajar por las escaleras. Llevaba un traje negro muy elegante que le sentaba muy bien. Llevaba un sombrero de copa y un bastón negro con una empuñadura de plata con forma de dragón.
-Vaya... -dijeron todos al ver a Yui.
-¿Q-Qué? -preguntó Yui nerviosa.
-No nada. Te ves muy bien Yui-dijo Charles-. Muy elegante.
-G-Gracias... -dijo sonrojada.
-De acuerdo-dijo Tsumugi molesta-. Vámonos.
-Claro -dijeron todas.
-''Allí voy'' -pensó Yui mientras se colocaba el sombrero.
Todos subieron al carruaje para ir a la fiesta. Tsumugi les explicó que iba a ser una fiesta de disfraces así que les entregó un antifaz a cada uno, para pasar inadvertido. Llegaron a la fiesta y se podía observa la élite de ese país.
-Allí está -dijo Yui al divisar a Ui saliendo de su carruaje.
-Vámonos -dijo Ritsu mientras se colocaba su máscara de media cara.
-Tened cuidado -dijo Yui.
-Claro.
Se retiraron.
-Vamos Yui -dijo Tsumugi.
-Sí.
-¿Sabés qué hacer cierto?
-Así es -respondió Alan.
Se retiraron todos para procedes con el plan.
-Su majestad -dijo Tsumugi haciendo una reverencia.
-Oh, señorita Tsumugi. Me alegra que haya venido hoy.
-Esté tranquila, no me hubiera perdido esto por nada del mundo. Quiero presentarle a mi acompañante. Se llama Louise.
-Mucho gusto su majestad -dijo Yui mientras le besaba la mano en señal de respeto.
-El gusto es mío. Dime, ¿de qué conoces a la señorita Tsumugi?
-Oh, pues somos compañeros de negocios. Nos hicimos buenas amigas y ahora estamos aquí.
-Oh, interesante -dijo Ui.
-Dígame su majestad. ¿Trajo usted acompañante?
-Sí, vine con mi consejera, Nodoka. Nodoka ven aquí y conoce a estas personas tan encantadoras.
-M-Mucho gusto -dijo Nodoka algo nerviosa.
-Es un placer-dijo Yui al besar su mano-. Debo decir que tanto usted como la reina se ven hermosas con esos vestidos.
-G-Gracias... -respondió Nodoka sonrojada.
-¡No digas eso que me harás avergonzar! -dijo Ui.
-Sólo digo la verdad.
...
-Es buena -dijo Charles observando a Yui.
-Aprendió de ti -respondió Alan.
-Tal vez debería enseñarle más -dijo sonriendo.
-No creo que sea buena idea.
-Tal vez. Debemos pornermos en marcha.
-Sí.
...
-¿Cómo vas Azusa? -dijo Ritsu.
-Ya casi... Ahí -dijo, cortó la corriente.
El miedo se apoderó de la sala.
-¿Qué sucede? -dijo Ui.
-Su majestad, aquí -dijo Nodoka.
Cuando el miedo suficiente se apoderó de la sala Ritsu le hizo la señal a Azusa para que devolviera la luz a la sala.
-Listo -dijo.
-¡Hey! ¿Qué demonios hacéis?-dijo uno de los soldados.
-Maldición, vamos Azusa.
-¡Esper... -cayó al suelo a causa de Mio que puso su pie para hacerle caer. Venían más soldados.
-¿Ya pasó todo...? -dijo Ui.
-¿Está usted bien su majestad? -dijo Yui mientras la abrazaba.
-S-Sí... -dijo sonrojada.
-Ya que estamos aquí, ¿le apetece bailar un poco?
-C-Claro...
...
-¡Volved aquí maleantes!
-Nos alcanzan Azusa -dijo Ritsu.
-¡Sí! No puedo correr bien con este traje. Me queda muy apretado.
-¡Atrapad a la enana esa! ¡Fue la que apagó las luces!
Azusa frenó en seco.
-¿A quién...-dijo mientras crujía sus dedos con una sonrisa-... Llamas enana? -dijo y se lanzó a por los soldados.
-¡Ahí viene! -exclamaron los soldados aterrados ante la velocidad de Azusa. Cuando iban a disparar Azusa llegó antes y les empezó a dejar fuera de combate uno a uno.
-Pobres... -decía Ritsu mientras precensiaba la escena.
-Tsk, eso es por decirme enana -dijo Azusa.
-¡Por ahí!
-¡Vamos!
-Maldición nos están rodeando.
-Por aquí -dijo Azusa. Entraron en una habitación desocupada y salieron por la ventana apoyándose en un tubo que estaba a la izquierda de la ventana subiendo así hasta el piso de arriba.
-¡Por arriba! ¡Van por arriba!
-Chicas -dijo Mio al verlas.
-¿Dónde demonios estabas?
-Explorando.
-¡Ahí! -gritó un soldado.
-Esconderos.
-¿Dónde están?
-Vi a una entrar aquí -dijo un soldado y a continuación Azusa se giró con un montó de sustancia roda encima de la cara simulando ser un muerto.
-¡Ahhh! -gritaron los soldados al verla y Ritsu y Mio los noquearon.
...
-¿No crees que están tardando mucho? -dijo un soldado mientras vigilaba a la reina bailar con un compañero.
-Tienes razón. Mejor vamos a...-
-Disculpad-dijo Alan-. ¿Queréis una copa?
-¿Eh? No tenemos tiempo para... -cayeron dormidos de un golpe que les propinó Charles.
-Eso fue fácil.
-Vamos.
...
-¿Dónde están? -gritó un soldado.
-Una está en el techo. Una entró aquí y la otra en aquella habitación.
-Vale... Espera, ¿el techo?
-Sí, la chica parece un gato.
...
-¿Para qué es la cuerda que me dio Mio? -dijo Azusa.
-Alto -dijeron los soldados que habían subido al techo.
-Ah... Ya veo... -dijo Azusa sonriendo.
-Es sólo la enana -una vena creció en la frente de Azusa.
-Iba a ser suave pero no me dejáis alternativa -dijo y se lanzó a por los tres soldados, con gran agilidad a medida que iban peleando y los soldados intentaban darle un golpe a Azusa esta cada vez que pasaba eso y con la cuerda la iba pasando por sus brazos y alrededor de su torzo, al final estaban los tres soldados atados entre ellos mismos haciendo una gran masa. Azusa les pateó y les hizo rodar por el tejado, ellos iban gritando. Azusa ató la cuerda para evitar que cayeran al suelo. Quedaron como un gran péndulo.
-¿Qué demonios...? -dijeron dos niños que llevaban una cesta de frutas.
-¡Oye niño! Ayúdanos -dijo uno de los soldados.
Los dos niños se miraron y sonrieron. Empezaron a lanzarles frutas a los soldados dándoles en diferentes partes.
-Cuatro años de academia militar para esto...-dijo un soldado que a continuación fue alcanzado por un tomate.
...
-Aquí estas-dijo un soldado-. Ya no escaparás.
-Maldición-dijo Ritsu-. Piensa en algo.
-Te teng... ¡Ahhh! -gritó el soldado al empezar a caer por el suelo que se había caído.
-Así que eso hacías Mio... -dijo Ritsu.
-Conque aquí estás muñeca -dijo un soldado. Mio sólo sonreía-. Ya veremos si sigues sonriendo cuando... ¡Ahh! -gritó al sentir que algo rodeaba sus pies y le levantaba.
-Adiós -dijo Mio.
-¡Maldita niña!
...
-¿Qué fue eso? -dijo Ui.
-¿A qué se refiere su majestad? -dijo Yui.
-Creo que escuché gritos.
-Yo no he escuchado nada -dijo sonriendo.
-Tienes razón. Mejor sigamos bailando.
-Como desee.
...
-Chicas -dijo Alan.
-Oh, ¿Qué tal os fue?
-Bien. Estos soldados no saben nada.
-Dímelo a mi -dijo Ritsu.
-Será mejor que vayamos con Yui. Azusa, ya sabes qué hacer -dijo Charles.
-¡Sí! -respondió Azusa.
-Te esperamos fuera.
...
-Bailas muy bien -dijo Ui.
-Es un honor que me diga eso su majestad.
-Pero sabes, creo que siento que te conozco de alguna parte. Pero no sé de dónde.
-¿Si? No sería raro pensar eso.
-¿Por qué lo dices? -preguntó Ui.
-Déjeme mejor que yo le haga una pregunta.
-Adelante.
-¿Te estás divirtiendo...-dijo Yui mientras se apartaba y quitaba la máscara-... Hermanita? -dijo, Ui quedó petrificada ante la persona que tenía delante.
-T-Tú... -dijo Ui.
-Es una fiesta muy animada, ¿no crees Ui? -Ui retrocedía e iba viendo alrededor en busca de ayuda, no había nadie.
-Ni lo pienses.
-¡¿Qué quie...-
-Shh, no grites-dijo y la abrazó-. No es bueno que hagas un escándalo.
-¿Qué quieres?
-Nada, sólo vine a saludarte mi querida hermanita -dijo y le dio un beso en la frente.
-Yo no so tu...
-Bueno, debo irme.
...
-''¡Ahora!'' -pensó Azusa y apagó de nuevo las luces.
...
-¡¿Dónde estás Yui?! -gritó Ui en la oscuridad.
-Nos volveremos a ver Ui-dijo-. Hasta luego -dijo mientras se ponía de nuevo el sombrero y se dirigía al carruaje donde ya la esperaban todos.
-¿Qué tal chicas? -preguntó Yui.
-¡A sido genial!-dijo Ritsu-. Hay que hacerlo de nuevo.
-Yo también me divertí -dijo Mio.
-Y yo -dijo Azusa.
-Ya lo haremos de nuevo, pero creo que deberíamos volver a la mansión. ¿No crees Tsumugi?
-Así es. Vámonos Alan.
-A la orden.
-''Qué hambre tengo...'' -pensaba Yui.
