Capítulo 17.
-¡¿Pero qué habéis hecho?! ¡¿Estáis locos?! -gritaba un hombre mayor enfurecido.
-L-Lo lamentamos mucho...-decía un joven rubio de unos veinte años con el pelo hasta los hombros y gafas- no era nuestra intención causar todo esto...
-¡Me da igual! ¡¿Cómo vais a reponer todo esto?! -gritó el hombre.
-B-Bueno... -intentó decir el joven.
-No diga nada Amo. No tenemos porqué reponer nada -dijo una niña de unos trece años con el pelo color blanco con tonos plateados y ojos rojos-. Debería incluso agradecernos.
-¿A-Agradeceros? ¿Estáis locos acaso? -dijo el hombre.
-No lo estamos-dijo la niña-. Esos maleantes vinieron aquí buscando problemas y nosotros los hicimos marchar, acepto que nos pasamos un poco, pero de seguro que no volverán por aquí.
-¿Sólo un poco? -dijo el hombre riendo irónicamente.
-Así es. Así que no espere que repongamos algo -dijo la niña con una mirada intimidante que hizo recapacitar al hombre.
-S-Sólo... marcharos...
-Vámonos Amo -dijo la niña seria.
-H-Hasta luego... -se despidió el joven riendo nerviosamente.
-Esta juventud... -dijo el hombre cuando se retiraron.
...
-Oye Lana... ¿No crees que te pasaste un poco con aquel hombre? -dijo el joven rubio mientras caminaban por un camino de tierra.
-No lo creo-dijo la niña-. Ese sujeto era un ingrato. Salvamos su restaurante y así nos agradece.
-Pero debes reconocer que fuimos un poco violentos ahí...
-¿De qué lado está, Amo? -dijo la niña y le agarró el cuello de la camisa al joven mientras le miraba a los ojos fijamente.
-P-Pues del tuyo por supuesto -respondió el joven aterrado.
-Así me gusta. Sigamos caminando hasta la próxima ciudad.
La pareja siguió caminando por el camino de tierra apartado de la mano de Dios. Mientras iban caminando el joven iba prestando atención a la naturaleza que le rodeaba, se veía a primera vista que aquel hombre era un estudioso y que le encantaba descubrir cosas nuevas. Por eso cada vez que veía alguna planta o animal que no había visto se apresuraba en anotarlo en un cuaderno que tenía siempre a mano. El joven se llamaba Erick, era un graduado exiliado que había partido en rumbo de una nueva vida. Medía más o menos un metro con ochenta centímetros, tenía el pelo dorado casi como el oro más reluciente y los ojos de un azul sumamente profundo.
Su acompañante, la fría Lana, como la llamaba Erick, cuya frialdad e indiferencia se igualaban o superaban a los glaciares del norte, tierras ni siquiera exploradas. Era una niña de unos escasos trece años, el color de su pelo, blanco, que recordaba a los inviernos más extremos que se podrían vivir le llegaba hasta el final de su espalda. Sus ojos, de un rojo que igualaba a los rubíes más hermosos, demostraban un completo desinterés en el mundo que le rodeaba, lo único en que prestaba atención era en velar por su despreocupado amigo quien era mucho más alto que ella. Lana sólo le llegaba hasta la mitad del torso lo cual a ella le molestaba mucho a pesar de que él nunca la molestaba con ese tema. A pesar de tener solamente trece años era la más madura del dúo, ya que su compañero siempre estaba metiéndose en algún problema y le tocaba a ella ser la responsable.
Lana era una niña de la calle, de donde adquirió todos sus conocimientos necesarios para poder sobrevivir, en cambio, su compañero Erick era el hijo de una familia de la alta burguesía, sus padres eran unos empresarios muy exitosos quienes habían muerto un tiempo antes de que Erick saliera a vagar por el mundo. Su viaje había empezado ya que en su país de origen una guerra civil estalló y tuvo que escapar como pudo de allí, agarró todo lo que pudo, que no era mucho, y junto a Lana partieron sin rumbo fijo. Lana estaba con él ya que al ser de la calle debía hacer cualquier cosa por sobrevivir. En una ocasión, se encontró con Erick y su padre quien le estaba dando consejos a Erick acerca de los negocios y ese tipo de cosas, Lana vio que era una buena oportunidad de hacerse con una gran suma de dinero así que decidió intentar robarles. Cuando estaba en ello y sin que Erick se diera cuenta le sacó la cartera a éste y se la guardó. Pensó que todo había salido bien pero no se percató de que el padre de Erick sí la había visto y la apresó. Llamó a los guardias que estaban por ahí en ese momento y les habló acerca de la niña ladrona, Lana aterrada, pensó que ese era su fin ya que la política contra los ladrones eran muy severas y se resignó a su final. Pero Erick al saber lo que le pasaría dijo que la adoptaría como criada y así trabajaría para el. Su padre al principio se negó a tener una ladrona como criada pero las constantes insistencias de Erick le hicieron ceder y así Lana se convirtió en la criada de Erick.
Esta al principio se negó pero al ver las opciones que tenía no le quedó de otra. Aceptó. Cuando empezó a tabajar para Erick lo pasó muy mal ya que ella no tenía la más mínima idea de cómo ser una buena criada. Pero el constante apoyo de Erick hicieron que mejorara notablemente. Además, con el paso del tiempo y las mejoras por parte de la niña hicieron esta se ganara el puesto de ser la criada exclusiva de Erick, nadie más podía requerir sus servicios a parte de él. Ella pensó que al ser nombrada criada personal el joven amo intentaría pasarse con ella en muchos sentidos y eso la asustó y no podía hacer nada ya que ellos eran sus dueños ahora. Pero no fue así ,todo lo contrario, Erick le consiguió una habitación personal para ella sola y le daba muchos privilegios que ella no entendía la razón del porqué se los daba. Era la primera vez que la niña del pelo plateado era tratada como una persona digna lo cual hizo que esta le empezara a llamar ''amo'' pero Erick después de la primera semana le pidió que le llamara como siempre lo había hecho, por su nombre. Cuando Lana cumplió los doce años, dos años después de haber sido adoptada los padres de Erick murieron a causa de un accidente cuando viajaban por negocios. El joven alegre sufrió una depresión que casi acaba con él, pero gracias al apoyo de Lana, éste pudo recuperarse, ''esta vez me toca a mí apoyarte a ti'', le dijo Lana cuando encontró a Erick llorando en su habitación y le había empezado a consolar. Un año después, con una Lana de trece años, ambos se vieron obligados a escapar de la guerra que había estallado allí y seis meses después se encontraban caminando sin rumbo después de haberse peleado en un restaurante.
-Oye Lana... ¿Falta mucho...? -preguntó el joven exhausto.
-Tranquilo Amo, no debe faltar mucho -respondió la niña sin mirar atrás donde estaba Erick.
-Lana, te he dicho que me llames por mi nombre.
-Lo lamento Amo -dijo Lana.
Siguieron caminando hasta que encontraron un desvío que daba a dos caminos: el de la derecha daba a la ciudad que estaba próxima y el otro daba a un río que estaba a más o menos una hora a pie. Decidieron ir a la ciudad ya que no tenían nada que hacer en aquel río. Tomaron rumbo a la derecha y siguieron hasta la ciudad que estaba próxima: Ciudad Capital.
-Hemos llegado Erick-dijo la niña-. Ciudad Capital.
-Al fin...-dijo medio muerto- me has llamado por mi nombre -dijo riendo.
-B-Bueno... yo... -dijo sonrojada la niña.
-Que linda ere... -dejó de hablar a causa de un golpe en el estómago propinado por Lana.
-Debemos seguir Amo -dijo la niña ya repuesta.
-C-Claro... -respondió el rubio intentando respirar.
Entraron por la puerta principal que conectaba el exterior con la ciudad, la seguridad no era muy grande lo cual hizo pensar a Lana que la capital del gran Imperio de la Luna no era tanta cosa. Siguieron caminando. Mientras lo hacía iban observando la magnitud de aquella ciudad lo cual hizo a Lana retractarse por los pensamientos que tuvo antes, mientras tanto, Erick iba fascinado mientras iba anotando como loco en su libreta. Lana observó un carte de se busca en el cual había el dibujo de una chica de unos diecisiete años por el cual ofrecían una cantidad enorme de dinero: ''Hirasawa Yui, 250.000 ruanes, viva o muerta'' leyó en voz baja el cartel. ''Si tuviéramos ese dinero-pensó Lana-, no nos preocuparíamos de nada''. Erick llegó donde se encontraba la rubia contándole todo lo que había visto, Erick parecía más el niño que la misma Lana. Le contó al rubio sobre el cartel que tenían al frente y sobre la recompensa que ofrecían por ella. Luego de esto siguieron caminando durante otras dos horas, ya el día empezaba a caer y el atardecer se hacía cada vez más fuerte. El estómago de Erick rugió con fuerza.
-¿Tiene hambre Amo? -preguntó Lana.
-B-Bueno... sí... -respondió avergonzado Erick.
-Bueno, busquemos un lugar para comer.
Fueron al restaurante más cercano y comieron a gusto ya que la comida allí era muy barata. Luego de que Erick comiera hasta saciarse, que fue mucho, decidieron seguir con su recorrido. Cuando salieron del restaurante Lana se quedó en el restaurante para hablar con el dueño acerca de un asunto de la comida, y Erick decidió adelantarse un poco mientras Lana hablaba con el dueño. Cuando iba caminando escuchó unos ruidos extraños y fue a investigar, después de seguir el rastro del sonido encontró a dos sujetos acosando a una niña.
-¡Dejadme en paz! -dijo la niña.
-Venga, no te pongas así. Si sé que quieres -dijo uno de los sujetos.
-¡He dicho que no!
-A mi nadie me dice que no niña -dijo el sujeto enfadado.
-No creo que sea correcto acosar así a una niña -dijo Erick al encontrar la fuente de los ruidos.
-¿Eh? ¿Y quién diablos eres tú maldito? -dijo el sujeto.
-Sólo soy un forastero-dijo está viendo una ilegalidad.
-No me gusta tu tono -dijo.
-¡Enséñale Mark! -dijo su compañero.
...
-¿Amo...? -decía Lana mientras buscaba a Erick.
...
-¡Quédate quieto! -decía el sujeto desesperado mientras intentaba golpear a Erick quien le esquivaba con gran agilidad.
-Te lo dije, no quiero problemas -dijo Erick mientras esquivaba al sujeto.
-¡M-Maldito! -exclamó furioso el sujeto, pero Erick pisó por error una botella que estaba en el suelo y cayó al suelo quedando desprotegido-. Ahora eres mío -dijo el sujeto riendo, pero antes de propinarle un golpe algo impactó contra su cabeza-. ¡¿Quién ha sido?!
-En serio Yessica... Te dejo sola un instante y te metes en problemas -dijo Yui mientras comía una manzana.
-L-Lo lamento... -dijo la niña riendo nerviosamente.
-¿Quién diablos eres tú maldita? -dijo el sujeto enfadado.
-¿Acaso quieres pelea? -dijo Yui mientras seguía comiendo.
-¿Ehh? Veo que eres una presumida.
-¡Tsk!-susurró el compañero-. ¡Esa es Hirasawa Yui! ¡Vámonos!
-¡¿La fugitiva?! -exclamó aterrado el sujeto.
-Mucho gusto -dijo Yui.
-¡N-Nos veremos otra vez! -dijo el sujeto y se fue corriendo.
-Qué mal... Y a mi que me apetecía luchar -dijo Yui. Y fue hasta donde estaba Erick en el suelo, no se había levantado ya que se había quedado contemplando la escena-. ¿Estás bien? -dijo Yui frente a él.
-S-Sí... tranqu...-
-¡Amo cuidado! -exclamó Lana y lanzó un fuerte golpe con la espada que traía siempre encima.
-¿L-Lana...? -dijo aturdido.
-Así es Amo, esté tranquilo, me encargaré de esto.
-Tranquila niña-dijo Yui-. No le haré ningún daño. De hecho, le iba a agradecer.
-¡Ja! Como si fuera a creerte -dijo Lana irónicamente.
-Es cierto Lana, tranquila -dijo Erick colocando su mano en el hombro de la niña.
-Amo... -dijo Lana y a continuación guardó su espada.
-Así está mejor-dijo el rubio-. Lamento lo de antes.
-No es nada-dijo Yui-. Yo hubiera hecho lo mismo si me hubiera encontrado en su lugar.
-Y-Ya veo.. -dijo Lana sonrojada.
-Quería agradecerte por ayudar a mi amiga -dijo Yui señalando a Yessica.
-No es nada. Sólo hice lo que cualquiera hubiera hecho -dijo Erick.
-¡Ya sé!-exclamó Yui-. ¿Qué tal si venís a cenar con nosotros?
-No podemoso-dijo Lana-. Debemos segui...-
-¡Me encantaría! -dijo Erick alegre ante la oferta.
-¿Tiene hambre otra vez Amo? -preguntó Lana sorprendida.
-B-Bueno... es que lo de ahora me dio hambre -respondió avergonzado.
-Está decidido. Vayamos -dijo Yui alegre.
-¡Sí! ¡Vayamos! -exclamó Erick siguiéndola.
-''Amo...'' -pensó Lana preocupada.
