Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es anhanninen, yo sólo traduzco.

Gracias a Isa por corregir este capítulo.


A Few More F Words

Capítulo 4: En unos cuantos meses

Luego del examen y ultrasonido de Bella, pasamos una hora en la oficina de la doctora Uley haciendo cada una de las preguntas que había en la carpeta de mi mujer. Si la mujer se irritó por la enorme cantidad de información que le pedimos, no lo demostró. Cada vez que yo salía con un escenario "¿Y si…?", ella sonreía y me contestaba. Seguía teniendo mucho miedo, pero ella logró borrar algunos de mis temores.

Bella estaba saludable, nuestro bebé estaba saludable, y ahora tendríamos siete meses para prepararnos para este bebé.

—Veintinueve de abril —dijo Bella sonriendo mientras yo mordía mi sándwich. Ya que todavía nos faltaba un rato pata tener que recoger a Pequeña de la escuela, nos detuvimos en el restaurante de Forks—. Parece que falta mucho y al mismo tiempo que está a la vuelta de la esquina. Quiero decir, tenemos mucho que hacer y me preocupa no terminar todo a tiempo.

—Son siete meses, Bella —dije—. Estoy seguro de que tendremos tiempo para terminar todo.

Asintió agarrando de nuevo la foto del ultrasonido de la mesa. Ni ella ni yo habíamos podido dejar de verlo. La manchita en la imagen era nuestro bebé. Parecía increíble que en pocos meses esa manchita estaría en nuestros brazos. Sería padre de otro bebé, pero a diferencia de la vez pasada, ahora sí estaría presente en cada paso del camino.

Me entristecía pensar que me había perdido todo esto con Pequeña. Si Kate me lo hubiera dicho, hubiera estado allí. Habría visto su primer ultrasonido, hubiera sentido sus pataditas y la hubiera visto llegar al mundo. Pero Kate no me dio esa oportunidad. Me juré a mí mismo que no me perdería nada de este embarazo con Bella. Estaría a su lado todo el tiempo y haría cualquier cosa que ella me pidiera.

—Es un niño —dijo mirándome—. No puedo explicarlo, pero lo sé. Tengo la sensación de que estoy viendo a nuestro hijo.

Sonreí estirando la mano para tomar la foto. La verdad no tenía ni idea de qué íbamos a tener, pero esperaba que tuviera razón. No cambiaría a Sofía por nada en el mundo, pero hizo un berrinche cuando intenté jugar fútbol con ella. Quizá ahora tendría la oportunidad de hacer con mi hijo lo que mi padre había hecho conmigo.

Estaba jodidamente emocionado por este bebé sin importar qué fuera.

—Si es un niño no le pondremos Edward —dije sonriendo.

—¿Qué? ¿No te gusta tu nombre? —preguntó—. Creo que Edward es un nombre fuerte y bueno para un niño. O quizá Charlie, como mi papá y Carlisle como segundo nombre.

—¿Charles Carlisle? —me reí—. Prácticamente les estás rogando a los otros niños para que le den una paliza.

Arrugó la nariz y asintió.

—Sí, probablemente tienes razón. Dios, ¿y si le ponemos un nombre horrible que él odie? ¿Y si nos odia?

Estiré el brazo sobre la mesa para tomar su mano.

—No tienes permitido comenzar a alterarte porque vaya a odiarnos. Creo que eso no pasa hasta que los niños son adolescentes. Pequeña todavía parece ser jodidamente feliz con nosotros.

—Tienes razón. —Una sonrisita malvada se extendió en sus labios—. Supongo que todo lo que tengo que hacer es que me quieran más a mí que a ti. No será muy difícil.

—Gracias Mordelona —dije, sacudiendo la cabeza—. Recordaré eso cuando me digas que tenemos que formar un equipo.


Mientras esperábamos a que Pequeña saliera de la escuela, Bella y yo fuimos a casa y la ayudé con el quehacer ya que en la noche cenábamos con su papá. Cuando lo llamó después de nuestra cita con el doctor para asegurarse de que fuera a venir, él le dijo que no iba a traer a Sue. Sorprendentemente ella le dijo de inmediato que la trajera. Yo todavía no estaba seguro si lo hizo porque quería o por obligación.

—Entonces… ¿Sue? —le pregunté mientras vaciaba el lava vajillas y ella marinaba los filetes para la cena.

—¿Qué hay con ella? —preguntó.

Alcé la ceja, ella intentaba parecer desinteresada.

—No tiene que venir, Bella.

—¿Por qué todos piensan que no me agrada? Sí, es raro ver a mi papá con alguien, pero eso no significa que la odie.

—La última vez que fuimos a casa de tu papá casi se te salen los ojos cuando te abrazó —me reí—. Parecía que recordaste haber olvidado apagar la estufa o algo peor.

—¡Me sorprendió!

—De hecho fue muy divertido, pero eso no tiene nada que ver.

Suspiró y puso las manos en el mostrador.

—Es que… él nunca salió con nadie; ni siquiera una vez, Edward. Siempre tuvo ese hermoso amor hacia mi madre, a pesar de que ella lo dejó. Nunca creí que encontraría a alguien más. quiero que sea feliz y no me desagrada Sue, pero me va a costar un tiempo acostumbrarme a verlos juntos. Quiero que estén juntos, así que ella necesita venir. Tengo que conocerla, ¿y qué mejor momento que ahora?

Asentí y cerré la lava vajillas con el pie mientras me secaba las manos.

—Creo que fue un buen gesto de tu parte el invitarla —dije. Crucé la cocina y la envolví en mis brazos y besé su cuello—. Sólo quería asegurarme de que estuvieras bien con ello.

—Lo estoy. Sólo… estoy nerviosa, supongo. Prometo no alterarme si vuelve a abrazarme.

Me reí entre dientes.

—Es una buena meta. Ahora, ¿qué sigue?

Mientras ella terminaba de marinar los filetes, yo fui a la sala para recoger todos los juguetes de Pequeña que estaban regados allí y luego lavé la ropa sucia. Cuando llegó la hora de ir por Sofía, fuimos juntos. Claro que ella exigió saber qué hicimos hoy. Yo diría que llegó al extremo de ser una jodida inquisición.

—Te diremos cuando lleguemos a casa, ¿de acuerdo? —preguntó Bella, girando la cabeza para ver a Pequeña.

—¿Es algo malo? —preguntó—. ¿Hice algo malo?

—No, cariño —dije—. Sé paciente, ¿de acuerdo?

—¿Me compraron un cachodo? —sonrió saltando en su asiento—. ¿Está en casa?

Al parecer me reí muy fuerte porque Bella me miró mal. De ninguna jodida manera le compraría un perro. No siempre podía negarle cosas a Pequeña, pero ésta era una muy fácil. Ni Bella —que estaba de acuerdo con ello— podía convencerme de hacerlo. Sabía muy bien que yo sería quien terminaría limpiando las mierdas en la casa y el patio, y eso no iba a pasar.

—Perdón —dije, sonriéndole tímidamente a Bella—. No, Pequeña, no es un cachorro. Es algo mejor.

Eso la hizo sonreír más y las preguntas aumentaron de velocidad. Cuando llegamos a casa Pequeña no nos dejó ir sin decirle de inmediato, así que nos sentamos todos en el sofá. Jesús, me cagaba del miedo. No tenía ni idea de cómo reaccionaría ella ante esto, pero rezaba porque estuviera feliz.

—Te amamos más que a nada en el mundo —dijo Bella, sonriendo al ver a Pequeña mirándola con curiosidad desde mi regazo—. Eso jamás cambiará; lo prometo, pero tenemos noticias muy buenas que decirte, algo que cambiará las cosas aquí.

—¿Qué va a pasad? —preguntó mirándome.

—Bueno, mami y yo fuimos hoy al doctor —dije, intentando prepararme para cualquiera que fuera su reacción. Aunque no había manera posible de hacerlo—. En unos cuantos meses vamos a tener un bebé, lo que significa que serás hermana mayor.

Se quedó boquiabierta y sentí que el corazón martilleaba en mi pecho.

—¿Cómo Felix?

Asentí.

—Tal vez, o podría ser niña. Definitivamente será diferente por aquí, pero como mami dijo, este bebé no cambiará lo mucho que te amamos. Siempre estaremos aquí para ti.

—¿Pod'é jugad con él?

Bella asintió y se rió.

—Por supuesto, cariño.

—¿Dónde está?

—Justo ahora está en el vientre de mami —dije, tomé su mano y la puse sobre el abdomen de Bella—. No puedes sentirlo todavía, pero está aquí y crecerá durante unos meses hasta que esté listo para salir.

Agrandó los ojos mirando a Bella.

—¿Se metió ahí como Felix lo hizo con la tía? ¿También tend'ás una pancita gdande?

—Así es —Bella se rió y una sonrisa se extendió en mis labios, imaginándola intentando levantarse del sofá como Rosalie lo hacía. Jodidamente. Gracioso—. Papi y yo nos amamos muchos, y queríamos tener otro bebé al cual amar; como la tía y el tío Em. ¿Recuerdas cuando hablamos de eso?

Se encogió de hombros.

—Algo, pedo… ¿cómo entdó ahí? ¿Papi lo puso ahí?

Miré que las mejillas de Bella se sonrojaban ligeramente, y juro por Dios que las mías estaban haciendo la misma jodida cosa. No podía hacer esto simple, ¿verdad? La última vez que lo hablamos aceptó todo de buena gana. La niña ahora era demasiado curiosa para su propio bien… para mi propio bien.

—Sí, él lo hizo —dijo Bella intentando mantener el rostro serio—. Cuando las personas se aman, hacen cosas para expresar ese amor.

—¿Cómo los besos? —preguntó Pequeña, y arrugó la nariz al verme—. ¿Besaste a mami y pusiste un bebé en su pancita?

—Sí, sí, eso hice —mentí asintiendo—. Por eso sólo los adultos se besan.

—¿Cómo va a salid el bebé?

Al carajo con mi puta vida. No iba a explicarle el parto a mi hija de cinco años. De ninguna jodida manera.

—Bueno, cuando esté listo, iré al hospital con papá —dijo Bella—. Nacerá allí, y luego lo podrás conocer.

—¿Y pod'é cadgadlo?

—¡Por supuesto! —sonrió—. Podrás hacer muchas cosas con él, y podrás cargarlo cuando quieras. También le va a encantar oírte hablar. Incluso ahora, estoy segura de que le encantará oír tu voz.

—¿Puede oídme? —preguntó completamente sorprendida. Dios, era tan jodidamente adorable.

—Sí, ¿quieres decirle algo? —pregunté.

Asintió y se bajó de sofá. Puso la boca contra el estómago de Bella y dijo:

—Vas a sed niña. Vamos a jugad y vestidnos y voy a jugad con tu cabello. La tía no me deja ponedle moños a Felix en el cabello, así que te los pond'é a ti, como a mis muñecas.

Miré a Bella con los ojos entrecerrados mientras ella se reía. Aunque Sofía siguió hablando, diciéndole al bebé, que de hecho no podía oírla, todo lo que harían juntos. Sentí que me quitaban un enorme peso de los hombros. Ella estaba feliz. Claro, no entendía muy bien lo que significaría un nuevo bebé, pero el hecho de que ahora estuviera feliz me emocionaba en gran medida. Estaba seguro de que en algún momento llegarían los celos, pero por ahora me recosté y sonreí viendo a mi pequeña acariciar el vientre plano de mi mujer y platicar con nuestro bebé.


—Todavía no puedes decirle al abuelo sobre el bebé, ¿de acuerdo, Pequeña? —pregunté intentando prepararla ya que Charlie y Sue llegarían en cualquier minuto—. Les vamos a decir esta noche, pero tiene que ser mami quien les diga. ¿Puedes guardar el secreto por mí?

—¡Sí puedo! Pdometo que no le didé —dijo asintiendo. Me incliné para besar su mejilla y se rió—. ¡Me haces cosquillas, papi! Tienes badba.

—Barba, ¿eh? —La cargué apoyándola en mi cadera y regresé con ella a la cocina, donde Bella estaba terminando todo—. Mami no cree que tenga barba. Quizá tú eres la cosquillosa.

Bella le sonrió sutilmente a nuestra hija mientras se secaba las manos en una toalla y cruzaba la cocina hacia nosotros.

—Creo que deberíamos probar eso —dijo.

Pequeña enterró la cara en mi cuello, se rió al decir:

—¡No! Pod favod, mami.

El timbre sonó cuando los dedos de Bella comenzaban a moverse por la espalda de Pequeña.

—Salvada por la campana, cariño —me reí y la bajé—. Vayamos a ver al abuelo.

Corrió delante de mí mientras yo le daba un rápido beso a Bella.

—¿Lista? —pregunté al separarme y tomar su mano.

Asintió sonriendo.

—No puedo esperar para decirle. Quizá deberíamos hacer eso primero. Sofía no podrá mantener la boca cerrada por mucho tiempo.

Me reí y escuché la puerta abrirse.

—Cierto. Es mejor que nos apresuremos porque probablemente esa será la primera palabra que salga de su boca.

Cuando llegamos a la sala Charlie tenía a Pequeña en sus brazos y ella lo estaba abrazando con fuerza. Sue estaba de pie junto a él y sonreía al verlos. Ella era una mujer muy amable y Sofía ya la amaba. Aunque mi niña amaba a todos y todos la amaban a ella.

—Hola corazón —le dijo cuando Charlie dejó a Pequeña sobre sus pies. Sue se agachó y se abrazaron por un momento mientras Bella abrazaba a su papá—. Te trajimos algo.

—Nada grande —dijo Charlie, dándome una botella de vino mientras Sue le daba a Pequeña la bolsita rosa que tenía en sus manos—. Sue le hizo algo, y quería traérselo.

—Gracias Sue —dijo Bella, sonrió al acercarse y estirar los brazos. El abrazo fue rápido y claramente algo incómodo, pero no me pasó desapercibida la sonrisa de Charlie al verlas.

Bella era el mundo completo de Charlie al igual que Pequeña lo era para mí. Él no quería lastimarla jamás, probablemente fue por eso que nunca intentó tener una relación cuando ella era más joven y también quizá por eso estaba preocupado de traer esta noche a Sue. Hasta ahora todo parecía bien y eso era todo lo que me importaba. Hoy era un evento importante, no quería que nada molestara a Bella.

—Espero que tengan hambre porque creo que hice mucha comida —Bella se rió suavemente mientras nos dirigíamos al comedor.

—No existe tal cosa —dijo Charlie, Pequeña lo guiaba a la silla que estaba junto a ella.

—¿Necesitas ayuda? —le preguntó Sue.

—En realidad ya está todo listo, pero si gustas puedes ayudarme a traer la comida.

Sue asintió siguiendo a Bella a la cocina y yo me senté. Pequeña estaba muy ocupada jugando con el nuevo brazalete que Sue le había hecho para soltar la sopa, algo que agradecía inmensamente. Esa niña no podía guardar secretos.

—¿Hablaste con Bells? —preguntó Charlie en voz baja inclinándose hacia mí—. Significó mucho para Sue el que Bella la haya invitado.

Sacudí la cabeza.

—No, yo no dije nada. Ella quiere conocerla. Es que se le hace raro, ¿sabe?

Asintió suspirando.

—Sí, lo sé. No estaba seguro sobre traer a Sue a pesar de que Bella me lo dijo, pero… es importante para mí.

—Bella lo sabe y por eso quiere intentarlo —dijo justo antes de que Bella y Sue regresaran al comedor cargando dos ollas grandes. Me paré rápidamente para ir a traer los otros platillos. Cuando empezamos a comer Pequeña puso al corriente a Charlie sobre cómo le iba en la escuela y se aseguró de decirle lo genial —sus palabras, no mías— que había estado en el día de la profesión. Sue se unió a la conversación haciéndole varias preguntas a Sofía sobre sus cosas favoritas.

—¿Viste, mami? —preguntó Pequeña, estirando la mano sobre la mesa para enseñarle el brazalete con los pequeños dijes de madera y pedrería—. ¡Es muuuy bonito!

Bella asintió sonriendo.

—Es hermoso, cariño. Hiciste un buen trabajo, Sue.

—Gracias. Charlie me dijo que Sofía amaba el rosa, así que pensé en hacerle un detallito. Espero que no te moleste.

Me senté en silencio —probablemente igual de nervioso que Charlie— mientras ellas hablaban del brazalete. Claro, no era mucho, pero al menos se estaban llevando bien. No podía imaginar qué sentiría Bella al ver a su padre con alguien después de tanto tiempo, pero me hacía feliz ver que estaba intentando conocer a la mujer. Después de todo, Charlie me había aceptado muy bien en la familia, por eso esperaba que Bella hiciera lo mismo con él.

—Sabe delicioso, Bella —dijo Charle cortando su filete—. No tenías que esforzarte tanto.

—No fue nada, pero gracias —dijo agarrando mi mano sobre la mesa—. Bueno… en realidad tenemos nuevas noticias.

Él levantó la vista frunciendo el ceño.

—¿Noticias?

Ella sonrió y asintió antes de respirar profundamente.

—Sí, nosotros, uh… vamos a tener un bebé. Estoy embarazada.

Abrió los ojos como platos y sus labios se curvaron en una sonrisa.

—¿Un bebé? ¿Voy a ser abuelo de nuevo?

Asintió y miré que movía la mano a su estómago.

—Nacerá en abril.

—¡Dios mío! —dijo Sue sonriendo—. ¡Qué maravilloso! Felicidades.

—¡Voy a sed hedmana mayod, abuelito! —dijo Pequeña—. ¡Papi besó a mami y puso al bebé allí!

Charlie se rió con el resto de nosotros mirando a Pequeña que estaba junto a él, entre él y Sue.

—¿En serio? Pues… que bueno. ¿Estás emocionada, Calabacita?

Asintió entusiasmada.

—¡Sí! ¡Y yo no le dije, papi! ¡Como pdometí!

—Lo sé, amor —me reí.

—Oh Bells —dijo Charlie mirándola a través de la mesa—. Mi bebé va a tener un bebé. Ven aquí. —Ambos se pusieron de pie y Bella rodeó la mesa hasta llegar a él. Él la jaló a su pecho y la abrazó con fuerza—. Estoy muy feliz por ti.

—Gracias papi —dijo sollozando al separarse y yo me paré—. No podía esperar para decírtelo, pero primero quería asegurarme de que todo estuviera bien. Hoy recibimos las buenas noticias de la doctora.

—¿Y todo está bien?

Ella asintió limpiándose las lágrimas.

—Sí, todo está perfecto.

Charlie me palmeó el hombro y dijo:

—Felicidades hijo. —Me sorprendió al abrazarme por un momento.

—De nada, señor —dije al separarnos—. De hecho tenemos el ultrasonido.

Saqué la foto doblada de mi bolsillo y se la di. Él sólo sonrió mirando la imagen y luego a su hija. Por supuesto, Pequeña quería ser parte de la acción, así que puso su mano en el estómago de Bella.

—Puede oídnos, abuelito —dijo—. Hola bebé.

—Estoy seguro de que le gusta oír a su hermana mayor —dijo antes de mirarme—. ¿Puedo quedármela?

Asentí justo cuando Sue se puso junto a él para ver la imagen.

—Sí, tenemos muchas copias.

—Estoy muy feliz por ustedes dos —dijo Sue—. Muchísimas gracias por incluirme esta noche. Estaré más que feliz de ayudar si necesitan algo.

Bella se limpió las lágrimas que seguían cayendo y la abrazó.

—Muchas gracias, eso significa mucho.

Luego de que se terminara el abrazo —que en realidad duró más de lo que me di cuenta—, nos sentamos para terminar de cenar y hablar sobre el nuevo bebé. La fecha de su nacimiento se veía tan lejana, no podía esperar porque llegara el día.

—Me acabo de dar cuenta que nunca te pregunté si tenías hijos —dijo Bella mirando a Sue.

—No tengo —dijo—. Estuve casada por unos años, pero mi esposo murió joven y nunca tuvimos hijos. Aunque mi hermana tiene cuatro, así que pude pasar muchos años consintiéndolos a ellos.

—Lamento mucho tu pérdida.

Sue sonrió ligeramente, poniendo su mano en la de Charlie sobre la mesa.

—Gracias, Bella. Me costó bastante tiempo, pero ahora estoy siguiendo con mi vida. Tu padre es un hombre maravilloso.

Bella miró a Charlie y asintió.

—Sí que lo es. Espero poder conocerte mejor. Si te he dado la impresión de estar… molesta, lo lamento mucho.

—Es comprensible, querida. Te agradezco una vez más por dejarme compartir esta noche contigo.

—Estamos felices de que pudiera venir —dije.

—Entonces, ¿exactamente cuándo nace mi nieto? —preguntó Charlie riéndose entre dientes.

—¡No es un niño, abuelito! —dijo Pequeña—. Le pedí que fueda una niña, así que sedá eso.


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Siguiente actualización: 21 de febrero