Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es anhanninen, yo sólo traduzco.
Gracias a Isa por corregir este capítulo.
A Few More F Words
Capítulo 8: Temeroso
—¿Dónde carajo está? —pregunté pasándome la mano por el cabello mientras mi pie repiqueteaba en el piso de linóleo.
—Estoy segura de que vienen en camino —dijo Bella apretando mi mano—. Cálmate, por favor. Me estás asustando.
Exhalé un largo suspiro, bajando mi frente hacia la suya. ¿Cómo carajo se suponía que debía calmarme? La Doctora Uley dijo que llegaría hace veinte minutos y todavía no estaba aquí. Estábamos en Emergencias, y todo lo que sabíamos hasta ahora era que nuestro bebé seguía teniendo latido; al menos era fuerte. Pero todavía no sabíamos por qué ella estaba sangrando.
—Todo va a estar bien —dije por su bienestar, y le besé la sien al erguirme de nuevo en mi silla—. Si no llega pronto, yo mismo haré el maldito ultrasonido.
—Entonces supongo que llego a tiempo —dijo la Doctora Uley sonriendo tristemente al cerrar la puerta de la habitación detrás de ella—. Estaba en Forks con otro paciente, pero vine lo más rápido que pude. ¿Cómo te sientes, Bella?
—Um… un poco mejor —dijo, secándose los ojos—. Sólo estoy muy preocupada.
La Doctora Uley asintió, acercó un taburete y se sentó. Abrió el historial de Bella, leyendo la información que yo ya le había dicho cuando hablé con ella por teléfono.
Luego de que Bella se desmayó, papá llamó a una ambulancia. Afortunadamente despertó poco después de perder la consciencia, así que probablemente se desmayó por ver la sangre y no por la pérdida de ésta. Cuando llegamos a emergencias el sangrado no era mucho, pero de todas formas era alarmante. Ya tenía diecisiete semanas, ni siquiera debería estar manchándose, mucho menos sangrando lo suficiente para que le escurra por las piernas.
—La buena noticia es que el bebé no está en peligro —dijo la Doctora Uley—. Tu presión sanguínea ha regresado a la normalidad y ya se detuvo el sangrado, así que no creo que sea lo suficiente para poner en riesgo a alguno de los dos. Vamos a hacer un ultrasonido para determinar la causa, ¿de acuerdo?
Bella asintió agarrando fuertemente mi mano.
—¿Qué podría ser?
—Hay unas cuantas causas posibles, pero asegurémonos primero bien antes de discutirlas. Ahora ya es posible determinar el sexo, si quieren saberlo.
Miré a Bella y dije:
—Sí, sí queremos.
Luego de que acercó y encendió la máquina, yo ayudé a Bella a subirse la bata del hospital y tomé su mano. Mis ojos estaban pegados en la pantalla, rezando porque no fuera nada serio. Yo estaba rezando. No podía perder a ninguno de los dos, y cuando Bella se desmayó, creí que había pasado.
Nunca antes había estado tan jodidamente asustado en toda mi vida.
—Estará un poco frío —dijo la Doctora Uley, poniendo gel en el estómago de Bella antes de poner el transductor ahí—. Miremos qué pasa.
Mis ojos seguían pegados a la pantalla intentando descifrar qué estaba viendo. No me costó mucho identificar la causa del sangrado. La placenta estaba parcialmente sobre el cérvix de Bella; un largo tramo de donde debería haber estado sobre su útero.
—Bella, ¿ves esto que está aquí? —preguntó la Doctora Uley señalando la placenta en la pantalla—. Esa es tu placenta, y justo aquí —movió los dedos—, está tu cérvix. Esta condición es llamada placenta previa. La buena noticia es que a lo que tienes se le dice que es parcial. Significa que está cerca de tu cérvix y lo cubre ligeramente, pero no por completo, lo cual es algo bueno.
—¿Lastima al bebé? —preguntó Bella con lágrimas en los ojos de nuevo.
Sacudió la cabeza.
—Por ahora no, pero es la causa de tu sangrado. Ahora esperemos que conforme tu útero vaya creciendo, se vaya alejando de tu cérvix. Imagina que dibujo un punto en un globo y luego lo trueno. En realidad el punto no se mueve, pero sí cambia la posición de donde estaba originalmente. Hay una posibilidad muy buena de que vaya a cambiar al ir creciendo tu útero, ¿de acuerdo? Aunque por ahora lo mantendremos vigilado y tendrás que cumplir ciertas restricciones.
—Lo que sea —dijo Bella asintiendo al mismo tiempo que yo—. ¿Está segura de que no lastima al bebé? Quiero decir, ¿podría perderlo?
—Lo dudo mucho. Si no se mueve como sospecho que pasará, podría significar que necesitaras una cesárea, pero eso es algo de lo que nos preocuparemos conforme avance tu embarazo. ¿Qué le parece si le dice el sexo a su esposa, Doctor Cullen?
—Oh… sí, por supuesto. —Sonreí mirando de nuevo la pantalla mientras ella movía el transductor. Apreté la mano de Bella buscando la señal. Lo vi fácilmente y tuve que reírme un poco—. Tenías razón.
Agrandó los ojos cuando la vi.
—¿Un niño?
Asentí sonriendo, mis emociones me abrumaron y se formaron lágrimas en mis ojos.
—Ese es nuestro hijo, Bella. Vamos a tener un bebito.
—¡Oh Dios mío! —sonrió—. Vamos a tener un niño.
Me agaché para besarla suavemente. Santa mierda, iba a tener un niño… un hijo, como había esperado. Bella lo sabía, pero la verdad no le había creído. Quiero decir, pensé que terminaría teniendo niña tras niña. Por supuesto, hubiera estado feliz con una niña, pero sí quería tener un niño en algún momento.
—Nuestro hijo estará bien —dije acariciándole la mejilla—. Dios, Bella, sí que sabes cómo matarme del susto.
—Lo siento, pero… un niño —se rió suavemente—. ¿Eso te ayuda?
—Todo lo que me importa es que ambos están bien. —Miré de nuevo a la Doctora Uley—. ¿Qué podemos hacer para que se mantengan así?
—Primero que nada, no más sexo por un tiempo —dijo y sentí como si me hubieran pateado las bolas. Quiero decir, en el fondo de mi mente lo sabía, pero aún así… me gustaba el sexo. Aunque amaba más a mi mujer y a mi hijo—. Sé que es muy decepcionante oír eso, pero es lo más seguro hasta que la placenta se haya movido. También te pondré en reposo completo por unas semanas, Bella. Esperemos que no sea por mucho tiempo, pero entre menos actividad realices, mejor por ahora. Actividades agotadoras pueden provocar más sangrado, y eso es algo que necesitamos evitar.
—Tengo una hija de cinco años —dijo Bella—. Quien, por cierto, está muriéndose de miedo.
—Llamaré a Rosalie en unos minutos —dije.
—Aún así tengo que trabajar y cuidarla. No puedo estar en cama durante unas semanas.
—Haremos lo que sea necesario, ¿de acuerdo? Pediré algunos días libres, o quizá mamá pueda ayudarnos unos días por semana. Haremos que funcione. Ella lo entenderá.
Al menos eso esperaba. Hasta ahora Pequeña había reaccionado muy bien al embarazo de Bella, pero si Bella no podía hacer las cosas que normalmente hacía, quizá Sofía batallaría un poco para ajustarse al cambio. Aunque era una buena niña, así que probablemente lo entendería. Sólo tendría que explicárselo e intentar compensarla.
—Son sólo unas semanas —dijo la Doctora Uley—. Y no será reposo en cama por completo. Podrás caminar un poco, pero me gustaría que descanses todo lo que puedas hasta que veamos algún cambio. No será durante todo tu embarazo.
Bella asintió suspirando.
—Haré lo que sea. Es que… no quería que esto afectara tanto a Sofía, y ahora así será.
—Estará bien, Bella —dije besándole la frente—. Haremos que funcione esto.
Aunque el sangrado se había detenido y tanto Bella como nuestro hijo estaban bien, la Doctora Uley quería que se quedara durante una noche en observación. Dijo que era pura precaución, pero eso no disminuyó el enfado de Bella por no poder ir a casa para ver a nuestra hija.
Luego de calmarla por fin al prometerle que traería a Sofía a primera hora de la mañana, me fui a hablar con mis padres, Charlie, Sue, Alice y Jasper que nos habían seguido al hospital. Rosalie y Emmett se habían quedado con Sofía y se la habían llevado a su casa con los niños, esperando mantenerla ocupada y alejar su mente de lo que había presenciado esta noche.
Yo estaba aterrado, pero, ¿Pequeña? Nunca la había escuchado gritar tan fuerte como cuando Bella estaba siendo subida a la ambulancia. Fue desgarrador y horrible. Era el sonido del miedo puro.
—¿Está bien? —preguntó mamá saltando de su asiento junto con Charlie cuando entré a la sala de espera.
Asentí suspirando.
—Sí, está mucho mejor.
—¿Qué pasó? —preguntó papá.
—¿Puedo verla? —preguntó Charlie.
—Uh, sí —dije sentándome junto a ellos—. Ahorita está en la habitación trece. En un rato la subirán a observación, pero tiene tiempo todavía. Ella y el bebé están bien, pero tiene placenta previa parcial.
—¿Qué rayos es eso? —preguntó Charlie frunciendo el ceño—. No va a perderlo ni nada, ¿verdad?
Sacudí la cabeza.
—No, es una condición en la que la placenta cubre parcialmente el cérvix. Es afortunada porque no lo cubre por completo, pero tiene que llevarse las cosas con calma por un tiempo hasta que se mueva; la Doctora Uley está segura de que se acomodará con el tiempo. Esta noche estuvo muy activa, a causa de eso fue el sangrado.
—Pero no está en peligro, ¿cierto?
—No, estará bien… igual que nuestro hijo.
Mamá abrió los ojos como platos, captando mis palabras antes de que se registraran en los demás.
—¿Van a tener un niño?
Sonreí y me reí suavemente.
—Increíble, ¿verdad? Es como… el lado bueno de esta noche de mierda.
—¡Oh, cariño! —dijo, lanzando los brazos alrededor de mi cuello y abrazándome con fuerza—. ¡Es maravilloso! Dios, debes estar emocionado.
Asentí mientras todos los demás me felicitaban. Así no era como había imaginado el decirle a nuestra familia, pero Bella me dio permiso con la condición de que ella pudiera decirle a Sofía. Eran noticias jodidamente increíbles luego de una horrible noche, y ella quería que todos los supieran y se concentraran en eso.
—Iré a verla, ¿de acuerdo? —preguntó Charlie sonriendo—. Un niño… Dios, son buenas noticias, hijo.
—Ella lo sabía —me reí cuando se puso de pie—. No le creí, pero ella estaba segura.
—Mi niña tiene muy buena intuición —dijo riéndose entre dientes antes de irse.
—Supongo que eso te enseñará a escucharla —dijo Alice—. Me alegra mucho que esté bien.
—A mí también —dije, recargándome en el respaldo y pasándome una mano por el cabello—. Carajo, esa fue la cosa más aterradora que he vivido. Creí que los perdería.
Papá me puso una mano en el hombro y me dio un suave apretón.
—Lamento mucho que esto haya pasado, pero pudo haber sido peor. Probablemente en unas semanas ya no tendrás que preocuparte de esto.
Asentí.
—Sí, es que… santa mierda.
—Lo sé, hijo. Ahora creo que debes llamar a una pequeñita, ¿no?
—Mierda —maldije mirando mi reloj. Pasaban de las once, pero dudaba mucho que ya estuviera dormida—. Denle a Charlie unos minutos más y luego vayan a verla, ¿de acuerdo? Iré a llamar a Rose y por una taza de café.
—Buena idea —dijo mamá abrazándome una vez más—. Me alegra mucho que todo esté bien.
—A mí también —dije al ponerme de pie—. Regresaré pronto.
Luego de salir de la sala de espera, usé el gafete de cuando trabajé aquí para entrar a la sala de descanso de los doctores en busca de mierda de la buena. Afortunadamente la sala estaba vacía, así que luego de llenar mi taza, me senté y llamé a Rose.
Respondió casi al instante.
—¿Qué pasó?
—Bella y el bebé estarán bien —dije—. Tiene placenta previa parcial, así que esta noche la mantendrán en observación y mañana se irá a casa con ciertas restricciones. Es malo, pero no es ni de cerca lo peor que pudo haber pasado.
—Oh, gracias a Dios —suspiró aliviada—. Lo lamento mucho, Edward.
Asentí para mí respirando profundamente.
—Gracias, pero tengo también buenas noticias. ¿Estás cerca de Sofía?
—No, Emmett está con ella en la sala, la tiene ocupada con un videojuego. Los niños ya estaban dormidos cuando llegamos a casa, así que la mantuvimos abajo. Está hecha un desastre.
—No le digas porque Bella quiere hacerlo, pero descubrimos que vamos a tener un niño.
—¡Aww! ¡Qué bien! Apuesto a que estás emocionado, ¿eh?
—Sí —me reí entre dientes—. Quiero decir, hubiera estado igual de feliz con una niña, pero… sólo diré que estoy jodidamente feliz de que sea niño.
—Por favor, probablemente rezaste de rodillas todas las noches por tener un niño —se rió—. Ya en serio, qué genial. Me alegra mucho que ambos estén bien. Prometo no soltarle la sopa a Sofía.
—Gracias. ¿Puedo hablar con ella?
—Por supuesto, ya voy para la sala.
—¿Es mi papi? —escuché que Pequeña gritaba claramente.
—Sí, aquí tienes, cariño —dijo Rose—. No cuelgues cuando termines de hablar con él, ¿de acuerdo?
—Uh-huh —dijo Sofía—. Papi, ¿mi mami está bien? ¿Y el bebé? ¿Puedo vedla? ¿Van a venid a casa?
Sonreí para mí, dejando en un lado la taza de café.
—Mami y el bebé estarán bien. Ella tiene que llevarse las cosas con calma por un tiempo, pero te prometo que todo estará bien. Aunque me temo que no podrás verla hasta mañana.
—No —se quejó—. Tdaela a casa, ¿pod favod?
—Desearía poder, corazón —suspiré—. Aunque iré por ti a primera hora de la mañana, ¿de acuerdo? Iremos a casa mañana, pero esta noche necesito que seas una niña buena y te quedes con tu tía y tu tío. Van a cambiar de habitación a mamá, y luego le diré que te llame, ¿bien?
—Pero no quiero quedarme aquí.
Jesucristo, podía imaginar su jodido puchero y me mataba. Odiaba esto, pero no podía venir aquí esta noche. Ya se habían terminado las horas de visita y de ninguna maldita manera podría escabullirla dentro para que se quedara. Créanme, incluso lo pensé.
—Lo siento mucho, Pequeña —dije—. Prometo que iré por ti tempranísimo, ¿bien? Sé que no te gusta, pero así tiene que ser. Mamá necesita descansar.
Bufó.
—¿Pdometes que vend'as pod mí?
—Lo prometo con el corazón. Esa es una promesa seria, ¿recuerdas?
—Sí… pedo no me gusta.
—Ni a mí. Te amo.
—También te amo. Mami va a llamad pdonto, ¿vedad?
Asentí para mí.
—Sí, iré a verla y le diré que te llame. Nos vemos en la mañana, ¿de acuerdo? Pórtate bien con tu tía y tu tío.
—Sí. Adiós papi. Te amo.
—Te amo más.
Luego de colgar con Pequeña y Rose, me dirigí a la habitación de Bella en emergencias. Me encontré con Alice y Jasper en el pasillo; iban de salida, y prometieron llamar en la mañana. Jasper dijo que él estaría trabajando, así que intentaría venir antes de que dieran de alta a Bella.
Cuando entré a la habitación, mi madre y Bella compartieron una mirada conspiratoria. Nada bueno jamás salía de esa mierda, y ya lo había presenciado un par de veces a lo largo de los años. Normalmente significaba que me iban a chingar. Duro.
—Tu mamá quiere quedarse con nosotros unas semanas —dijo Bella, sonriendo—. ¿No es genial? Ayudará en la casa y con Sofía hasta que yo pueda moverme. Ni siquiera tendrás que pedir días libres.
Me quedé boquiabierto al ver la vida que conocía —y que me gustaba—, terminar. No iba a tener sexo en un futuro cercano, y ahora mi mamá se iba a mudar con nosotros. Era jodidamente fantástico.
—¿Y papá? —pregunté sentándome al lado derecho de Bella.
—Estoy seguro de que puedo sobrevivir solo unas semanas —dijo y lo miré entrecerrando los ojos. Él era la única maldita oportunidad que tenía para salir de este horrible acuerdo—. Creo que es una buena idea.
—No seré una molestia —dijo mamá riéndose suavemente—. Te dije que esto le molestaría, Bella.
—Sobrevivirá —dijo sonriendo al apretar mi mano—.Es sólo por unas semanas, y creo que será bueno para Sofía. No es normal, pero… es algo. No es como si tú pudieras tomarte unas semanas de vacaciones para cuidarme y la casa será un desastre si te la encargo a ti. Eso me quita un peso de encima.
Esta era la peor idea que había escuchado jamás, pero podía ver fácilmente que no había otra salida. Desafortunadamente Bella amaba a mi madre… mucho. Debí haber visto venir esto. Parte de mí deseaba que ellas compartieran la relación que Rose tenía con la mamá de Emmett.
Esa mujer odiaba a mi hermana.
—Estoy seguro de que puedo tomarme libre el resto de la semana, ¿cuándo quieres venirte? —pregunté.
—Puedo esperar hasta que regreses a trabajar —dijo mamá—. Prometo que no te molestaré mucho, pero con Bella en reposo absoluto y Sofía siendo tan activa, creo que es lo mejor que podemos hacer. Pensé en venir sólo durante las mañanas, pero eso significa manejar mucho y a veces tú trabajas en las noches.
—¿Te parece bien? —preguntó Bella—. De verdad apreciaría la ayuda.
Suspiré asintiendo. No había manera de salirme de ésta, así que decidí que mentir sería la mejor opción. Después de todo, sólo sería durante unas semanas.
Por favor, Dios, que pasen rápido esas semanas.
—Lo siento mucho, cariño —dijo Bella sollozando mientras hablaba con Sofía—. Pero te veré en la mañana. No falta mucho para eso.
Acaricié su mano con mi pulgar, sabiendo bien lo difícil que era esto para ella. Luego de que todos se fueran, transfirieron a Bella y llamó a Pequeña en el primer segundo que tuvo libre. Llevaban veinte minutos hablando, y probablemente Bella se había disculpado al menos diez veces.
—Duerme bien, ¿sí? Sé que es raro, pero pronto terminará. Te amo muchísimo.
Levanté su mano y le besé el dorso cuando las lágrimas cayeron por sus mejillas. Luego de otra ronda de disculpas, de "te amo" y "duerme bien", Bella finalmente colgó y me regresó el teléfono.
—Odio hacerle esto —dijo mientras le limpiaba las mejillas—. Se oye tan lastimosa, ¿sabes? Dios, puede tirar de las cuerdas de mi corazón como una profesional.
—Es buena en eso —dije sonriendo suavemente—. ¿Estás bien?
Asintió.
—Sí, sólo desearía que esto no hubiera pasado. De todas las noches, ¿eh? Parece que cosas malas pasan en reuniones familiares grandes.
—Es sólo una mala racha. Hazte para allá.
Sollozó, y se movió gentilmente lo más lejos que pudo en la pequeña cama del hospital. Me subí, me estiré junto a ella y abrí mi brazo, dejándola recargar la cabeza en mi pecho mientras la abrazaba.
—Estará bien esta noche, así que dejemos de preocuparnos —dije—. Rose y Emmett la cuidarán bien, y yo iré por ella cuando nos despertemos. Mejor hablemos de nuestro hijo.
Alzó la cabeza sonriendo y le besé la frente.
—Supongo que no debería hacer planes, ¿eh? Tenía la idea de prohibirte ver el ultrasonido y pedirle a la doctora Uley que pusiera el género en una nota, luego mandar a hacer panqués o algo. Tú, Sofía y yo lo hubiéramos descubierto juntos en casa.
Me reí ante lo detallado de su plan, y por el hecho de que creyera que hubiera podido prohibirme ver el ultrasonido.
—Bueno, quizá todavía podamos hacer los panqués y decirle de esa manera a Sofía.
Asintió.
—Me gustaría eso. Y, quiero decir, sí me gustó que tú me dijeras. Es que yo… lo sabía. No puedo explicarlo, pero tenía esa abrumadora sensación de que era un niño. Quizá era un pensamiento soñador, pero estoy muy feliz de haber tenido razón.
—Yo también —me reí entre dientes—. Dios, es perfecto, ¿no crees? Una niña y un niño.
—Sí, y eso es todo lo que quiero… ¿te parece?
Me encogí de hombros.
—Nunca me imaginé con un montón de niños. Quería que tuviéramos uno juntos, así que si para ti es suficiente, entonces para mí también. Quizá en unos años cambiemos de parecer, pero de cualquier manera estoy jodidamente emocionado.
—Quizá, pero yo estoy feliz con uno de cada uno. Es nuestra familia perfecta, sin importar qué tan grande sea.
—Exacto. —Sonreí—. Te amo muchísimo, ¿lo sabías? Si te hubiera perdido… Dios, no podría. No podría haberlo superado, y creí que eso había pasado. Hazme un favor y jamás vuelvas a hacerlo, ¿de acuerdo?
—Sabes que tampoco fue divertido para mí —suspiró—. Apesta. Todo apesta, pero estoy feliz de que él esté bien.
Puse mi mano sobre la de ella en mi estómago, acariciándola con mi pulgar.
—Él está perfecto. Mira sus latidos. No podrían ser mejores.
Miró el monitor sonriendo.
—Va a ser un buen hombre, igual que su padre.
Sonreí.
—Esperemos que sea muchísimo mejor.
—No te empieces a menospreciar de nuevo, Edward. Eres increíble. La única razón por la que conserve la calma esta noche fue por ti. Me hace sentir segura saber que tú puedes controlar esto. Cuando estoy desmoronándome en pedazos, tú siempre sabes cómo mantenerme completa.
—El exterior es muy diferente del interior. Necesitas descansar, ¿de acuerdo? Me quedaré justo aquí a menos que quieras que me mueva.
—Ni siquiera lo pienses.
Alzó su cabeza y presionó sus labios con los míos. Saboreé el momento de tranquilidad; los únicos sonidos eran el suave pitido de los monitores. En ese momento, supe que todo estaría bien. No sería fácil, pero estaría bien. Tendríamos un hermoso bebé en unos cuantos meses, así que yo me encargaría de lidiar con lo que fuera necesario para llegar ahí.
Espero que les haya gustado, ¡y gracias por sus comentarios!
Siguiente actualización: 1 de abril
