Aquí vuelvo con otro cap de "aquel infierno verde". Espero que os guste tanto como a mi el escribirlo :D

Dagothewolf: Me encanta que os guste, eso me motiva más a escribirla, aunque ya de por sí la escribo porque creo que es una trama con potencial. También me alegro de que te guste lo de la banda sonora. Gracias por hacer posible que nescriba, muchas gracias :D

Día 3 REC (23-5-1970/6:30 de la mañana) Algún lugar entre las terribles fauces de la selva de Vietnam, sin población existente en noventa kilómetros a la redonda y sin vehículos posibles.

El flash de la cámara al encenderse, mostró de nuevo a nuestro protagonista pelirrosa, pero esta vez no estaba como siempre. Una gran preocupación lo carcomía por dentro, tenía unas ojeras enormes, sus marcas de guerra casi se habían disipado, pero lo más terrible es que las heridas parecían no cicatrizar. Y no me refiero a heridas físicas, me refiero a heridas psicológicas, heridas mucho más profundas y destructoras. Parecía tener un tic, ya que no paraba de mirar hacia todos lados asustado, como sabiendo que alguien o algo estaba mirándolo, y espiando sus movimientos.

-Hola, de nuevo a cualquiera que esté viendo esto. Hoy es el tercer día, y por primera vez, creo que las palabras del sargento eran totalmente ciertas, estoy viendo con mis propios ojos las llamas del infierno, y parece que empiezan a quemar- Soltó Natsu, tragando saliva.

-Aquí estamos Jayden, Droy y yo. Todo el resto han muerto. Todos. Creo que aún nos persiguen, y aunque tengo sueño, no me puedo dormir, puesto que las sombras acechan en cada rincón de éste maldito bosque- Natsu seguía mirando de un lado a otro, mientras corría, y entonces una voz izo que apagara la cámara.

-Deja esa mierda, idiota, y sobretodo deja de hablar, así solo le damos información al rival de donde estamos, ¿tu dónde has aprendido a sobrevivir en una guerra?- Preguntó perspicaz Jayden.

-Jayden, lo más seguro que podemos hacer es refugiarnos en el poblado de alguna tribu indígena, es lo más apropiado- Dijo Droy, sin cambiar su expresión facial neutra (aunque no se le veía gran parte de su rostro).

-¿Y no sería menos peligroso acampar que exponernos a que nos coman vivos?- Droy lo miró bajó sus gafas de sol. Lo miró fijamente.

-Chico, si decides tú lo que tenemos que hacer, no sobreviviremos, así que será mejor que eso se lo dejes a Jayden, que aquí es el genio- En ese momento, la mirada de Natsu se ensombreció, y su mano se extendiendo, propiciando un brutal puñetazo en la cara de Droy, el cual acabó planeando a escasos centímetros del suelo. Sin embargo, antes de llegar a entrar en contacto con él, dio una acrobática voltereta, y estampó su codo contra el estómago de Natsu. Los dos forcejeaban ante la vista preocupada y cabreada de Jayden.

-¿Sois retrasados? ¿Creéis que es momento de ponerse a pelear?- Droy extendió su dedo derecho hacia Jayden, y lo miró amenazadoramente.

-Yo peleo cuando quiero. No me des órdenes o acabarás hecho añicos sobre el suelo. Este es mi primer aviso, no habrá segundo- Jayden dibujó una amplia y retante sonrisa en sus labios, y apretó el puño derecho.

-Me encantaría ver cómo me haces añicos, rarito- De repente, los tres empezaron a pelear entre ellos, en un frenesí de movimientos incansables, y en un torbellino de puñetazos, saltos acrobáticos y patadas.

Mientras entre la frondosidad de los árboles…

-Jefe, no creo que haga falta intervenir, ellos solos acabarán con el otro- Dijo uno de los dos allí presentes.

-Alumno, pronto entenderás la grandeza de un soldado. Aunque el enemigo esté muerto, siempre hay que cogerlo y enterrarlo, para que en caso de que éste vivo, se pudra sus últimas horas en un ataúd. En eso consiste la guerra- Rió una figura oscura que parecía portar algo colgado de la espalda, y que estaba apoyada sobre el tronco de un árbol, subido a su copa; lamiéndose los labios.

-¿Supongo que iré yo primero como es costumbre verdad?- Cuando esa figura estaba a punto de salir disparada del árbol, la otra figura lo detuvo, sonriendo.

-Dejemos que los conejos coman tranquilos sus zanahorias, antes o temprano caerán en nuestra trampa, alumno- La otra figura se dio la vuelta, con un suspiro de fastidio.

-Siempre hay que dejar la acción para lo último, que aburrido es usted, Ghao-sensei- Ese chico era un joven soldado vietnamita, vestido con ropa militar, descalzo y con el pelo negro corto. Se podía divisar un tatuaje con dos rayas rojas horizontales y dos rayas rojas verticales cruzándose (formando una cruz de dos rayas por costado) en su moflete derecho.

-Tranquilízate, Hiro-kun, solo estamos haciendo más dulce nuestra aplastante victoria- La otra figura, al que el chico (Hiro) llamaba Ghao-sensei, era un hombre que vestía con media cara tapada por una máscara negra con decorados grises, y la otra parte de la cara la tenía pintada con el mismo tatuaje que su alumno. También vestía ropa militar y tenía el pelo negro, igual que él. También iba descalzo.

-Hay algo más, verdad, Ghao-sensei, las órdenes directas del general han sido claras, matar a los estadounidenses invasores, tiene que ser algo bastante gordo para desobedecerle de esa manera- Ghao miró a Hiro con una sonrisa malévola.

-Me has pillado, Hiro-kun, quiero que ellos lleguen a la próxima aldea indígena para algo grande. Si todo sale bien, tú y yo nos iremos del ejército, y seremos tan ricos que podremos comprar el aire de éste planeta- Hiro se extrañó al oír eso, y más al óir que iba a llevarse a él.

Mientras, los otros tres ya habían parado, debido a la igualdad de condiciones en cuanto a habilidad. Finalmente, y tras gastar energía inútilmente, prosiguieron su camino.

Después de tres horas…

El cansancio de no dormir, de la pelea y de caminar se hacía ya insoportable, pero tenían que seguir hasta la aldea indígena más cercana. Así lo habían decidido. Por lo que tenían entendido, las tribus del bosque, no todas son caníbales u hostiles, con un poco de suerte, les iba a tocar una pacífica. Por fin divisaron la aldea. Cuando entraron, parece que no había nadie, puesto que todo estaba muy calmado. Las calles estaban desiertas, hasta que de repente, Natsu…fum…Desapareció del camino. Al ver eso, Jayden y Droy, empezaron a mirar a un lado y a otro, y a otro.

-¿Dónde se ha metido Natsu?- Preguntó Jayden. Droy izo una señal de no saber nada.

-Estaba aquí hace nada- Una débil voz femenina empezó a llamarlos a todos des de una trampilla que había al lado de una de las tantas casas de madera.

-psss…por aquí…rápido…o Mystra vendrá…- Los dos chicos, al ver que no tenían otra, siguieron la voz y se metieron dentro de la trampilla.

Una chica rubia tenía construida toda su casa en unas cuevas subterráneas que había justo debajo de su casa. La chica era indígena, pero aún así era blanca, rubia, con ojos marrones. Iba vestida con un vestido hecho de hojas, y una minifalda también de hojas. Iba descalza.

-Hola. Me llamo Lucy Heartphilia y soy una de las habitantes de la aldea de Nyzar. Siento que nuestra hospitalidad no sea tan increíble, pero es que ya casi es la hora. De todos modos os puedo ofrecer unas galletas caseras hechas con resina de roble y…- Natsu puso una cara de desagrado total.

-No gracias- La chica le ofreció una, y éste finalmente, y tras mucho insistir, la cogió y se la comió.

-Esto es…DELCIOSO- El chico empezaba a babear de una forma no muy ortodoxa.

-Para de sacar agua por la boca, cerdo- le gritaba Lucy, mientras le regañaba por ser tan maleducado.

Mientras en uno de los árboles cerca de la casa subterránea de Lucy…

-¿Cuándo empieza el espectáculo Ghao-sensei?- El alumno de Ghao se interesaba por el espectáculo que su maestro le había prometido.

-Pronto empezará. Y no creas que es algo que se vea todos los días. Pero si esa escoria logra remediar éste problema, y si conseguimos robarle la lágrima dorada seremos totalmente ricos- rió Ghao.

Volviendo a donde Natsu, Lucy, Jayden y Droy…

De repente un temblor empezó a hacerse presente. Un temblor que iba subiendo gradualmente, como si se tratara del comienzo de un terremoto.

-¿Qué pasará?- Natsu empezó a subir por las escaleras, a pesar de que Lucy le dijo mil veces que ahora era peligroso salir fuera. Ese tonto…Jayden y Droy no podrían dejarlo solo…¿no? Ellos también subieron.

El chirrido seco de la trampilla al abrirse se escuchó. Las calles seguían estando desiertas, peor ese temblor se hacía cada vez más potente.

-¡Chicos bajad, sino Mystra os verá!- Lucy gritaba des de dentro de la trampilla, pero los chicos estaban muy concentrados en el epicentro del temblor, que estaba a lo lejos, en el corazón del bosque. Los pájaros huían temblorosos ante esa gran seísmo.

Banda sonora: Shadow of the Colossus-Opened way (Ponédla en YouTube)

De sopetón, el suelo empezó a levantarse, destrozando todos los árboles, y dejando ver como un enorme bulto se hacía presente, de ese montón de tierra colosal que se alzaba surgieron dos grandes brazos de Tierra, que se solidificaron, formando una estructura sólida. Entonces, lo que fuera que eso era, abrió sus ojos amarillos, y su enorme boca, dejando ver sus colmillos, que eran estalactitas. Ese terremoto había formado a un enorme ser colosal hecho de tierra (Y cuando digo COLOSAL es COLOSAL).

-Mystra os ha visto-soltó Lucy, horrorizada.

-Ghao-sensei, ¿Qué demonios es eso?- Hiro estaba totalmente asombrado con aquella enorme criatura.

-Eso, alumno, es un Mystra, un dios de la naturaleza, un coloso del bosque, un demonio gigante de los árboles. En su corazón lleva incrustada una lágrima dorada, uno de los tesoros más bien pagados del mundo- Rio Ghao.

CONTINUARÁ…

Espero k os haya gustado :D REVIEWS PLS BYE!