Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es anhanninen, yo sólo traduzco.

Gracias a Isa por corregir este capítulo.


A Few More F Words

Capítulo 16: Momento familiar

—Shhh, Pequeño —lo arrullé sobándole su pancita; lo tenía acostado en mis rodillas en el sillón—. Démosle un poco más de tiempo para dormir a mami, ¿de acuerdo?

Pasaban de las cuatro de la mañana y yo estaba completamente despierto con Owen. Bella le había dado de comer hace una hora, y él había estado algo renegón desde entonces. No estaba gritando, pero tampoco estaba tranquilo. Ella estaba exhausta, así que intentaba todo lo posible para mantenerlo calmado. Al menos parecía gustarle que le sobara la pancita.

Aunque había llegado a este mundo hace horas, yo seguía asombrado por mi hijo. Era papá de nuevo y esta vez de un niñito; un niño que quería mantener a salvo, feliz y saludable. Se veía tan pequeño en la almohada sobre mis piernas, arropado con mantas para mantener regulada su temperatura cuando no estaba con Bella. No podía creer que de verdad estuviera aquí. Sentía como si fuera un increíble sueño el poder cargarlo luego de tantos meses.

—Dios, eres igual a tu mamá —dije—. Creo que tienes sus labios. Tú sólo… eres igual a nosotros. Necesito que seas tranquilo y cariñoso como ella, ¿de acuerdo? Ella tiene ese aire en sí, ¿sabes? Puede mejorar las cosas. Supongo que es por eso que estás renegando, pero ella también necesita descansar. Ha pasado por mucho.

En realidad, Bella había pasado por un infierno. Había estado asustada a morir, restringida, la habían picado y cortado, y la habían abierto a causa de este embarazo. Pero sabía que ella lo haría de nuevo sólo por él, eso había dicho. Había mirado las aterradoras posibilidades con rostro valiente, completamente segura de que nuestro hijo estaría bien.

Su fuerza era increíble.

—Estaba segurísimo de que serías niña —me reí, levantándolo de la almohada y acostándolo contra mi pecho mientras él se removía para encontrar una posición cómoda—. Incluso pensé que los ultrasonidos terminarían estando mal. Era bastante imposible después de las tantas veces que te vimos, pero la idea cruzó por mi mente. Estoy muy feliz de tener un hijo, aunque también estoy emocionado por tener una hija. Mi padre nunca me obligó a ser como él, pero yo quería serlo. Lo miraba como si fuera un maldito superhéroes porque para mí sí lo era.

»Espero que algún día me veas así. Espero hacerte sentir orgulloso, como yo lo estoy de mi papá. No quiero defraudarte nunca, y jamás te forzaré a ser como yo. Pero… los cirujanos vienen de familia, sabes —bromeé y él gorgoteó enojado—. Sea lo que sea que hagas en la vida, estaré orgulloso de ti. Esa es mi promesa para ti, Owen. Te cuidaré, te mantendré a salvo y te amaré, sin importar nada.

Besé su cabeza sobre el gorrito y sobé su espalda mientras él se removía en mis brazos. No le importaba lo que le había dicho. No lo recodaría. Pero yo necesitaba decirlo y planeaba repetírselo muchas veces y mostrarle mi amor, justo como lo hice con Pequeña.

De verdad deseaba que ella estuviera aquí ahora, acurrucada en mi costado. No podía esperar hasta llevar a mi familia a casa, y todos estuviéramos juntos. Sofía ya amaba a Owen. Cuando lo cargó por segunda vez, lo hizo incluso mejor. Demonios, ella parecía más cómoda con él que yo. El hecho de que no se hizo evidente ni un poquito de celos me puso jodidamente feliz. La habíamos preparado para esto, le explicamos una y otra vez que nuestro amor por ella no cambiaría, y creo que es fue lo que le facilitó esto. Por una vez ella no era el centro de atención, pero no le importaba ni una mierda.

Estaba igual de captivada por Owen como el resto de nosotros.

Criar a una hija no había sido fácil en lo más mínimo, así que no tenía ni idea de cómo funcionaría esto. Podía ver celos y discusiones en un futuro, pero también podía ver felicidad. Nuestra familia había crecido anoche, y el camino no sería fácil, pero sabía que valdría la pena.

Ser padre era lo que yo estaba destinado a ser y le agradecía a Dios que Sofía cayera tan abruptamente en mi vida. Le debía esta sensación de conocer cuál era mi lugar en el mundo a ella, a Bella, y a cada giro equivocado que me trajo hasta aquí.


—¿Sientes dolor? —pregunté, intentando ayudar a Bella a ponerse un poco más cómoda para dar pecho. Metí almohadas por todas partes, intentando darle soporte a su adolorido abdomen con ella acostada de lado.

—Estoy bien —dijo y alcé la ceja—. De acuerdo… estoy adolorida. Aunque es porque hace poco me abrieron el estómago.

—¿Te quieres acostar de espaldas?

Sacudió la cabeza mientras intentaba hacer que Owen se prendiera de ella.

—No, quiero intentarlo así. Estoy bien, Edward. Me dieron analgésicos.

La verdad me estaba sintiendo un poco inútil, pero no era como si pudiera hacer mucho. Owen necesitaba a Bella y Bella necesitaba a Owen. Sólo que no podía soportar ver a mi esposa con dolor, el cual claramente estaba sintiendo. Suspirando suavemente, me senté en la silla junto a la cama y la vi darle de comer.

—Papá y Sofía deberán llegar pronto —dije estirando la mano para acariciar la espalda de Owen—. También Charlie debería llegar con tus cosas.

Asintió recostando la cabeza en la almohada.

—Gracias por quedarte despierto con él. Lamento estar algo hormonal.

—Creo que tienes derecho a estarlo —me reí entre dientes—. Supongo que es algo difícil apagar el doctor en mí.

—Eh, estoy segura de que pronto necesitaremos esas habilidades. —Sonrió—. Has sido genial, en serio. ¡Pude dormir y ni siquiera he cambiado un solo pañal! Sigue con eso y puede que me acostumbre.

—Es como montar bicicleta. Y ni siquiera usé guantes. —Sonreí.

Se rió.

—Aplaudiría, pero mis manos están llenas.

Mientras Owen comía y ella descansaba de nuevo los ojos, mi celular sonó en mi bolsillo. Lo saqué y encontré un mensaje de papá diciendo que él y Sofía ya estaban aquí. Para no asustar a Sofía con toda la cosa de bubis expuestas, le pedí que nos diera unos minutos más. Bella le había explicado un poco, pero supuse que no sería requerida una demostración.

—¿Estás seguro de que él está bien? —preguntó Bella—. ¿Cuánto tiempo tendrá que quedarse?

Me encogí de hombros.

—Si sigue igual de bien, no me sorprendería que los mandaran juntos a casa. Sus pulmones están perfectamente desarrollados, va muy bien con su temperatura corporal y todos sus exámenes han salido en perfecta condición. La verdad creo que pudiste haber estado algo desfasada con tu fecha de parto.

—¿Cómo? ¡Tuve un billón de ultrasonidos!

—Pero el primero no fue hasta después de las ocho semanas, así que pudiste estar algo retrasada. Es algo bueno. Definitivamente nació prematuro, pero hay una probabilidad de que tuvieras treinta y seis semanas en lugar de treinta y cinco. Algunos bebés reaccionan mejor al nacer prematuros que otros. Él estaba listo.

Asintió poniendo su mano sobre la mía, que estaba en la espalda de él.

—Bueno, no me importa siempre y cuando esté bien. Aunque, ¿podemos decir sólo que fue increíble?

—Sí, podemos decirlo —me reí entre dientes—. ¿Cómo va?

Bajó la vista con una sonrisa.

—Creo que ya casi termina. Dile a tu papá que puede traer a Sofía. Extraño a mi bebita.

—Yo también, Mordelona —dije sacando mi teléfono y mandándole un mensaje.

En cuanto Bella se ajustó de nuevo y su enfermera terminó de revisarla, se escuchó otro golpe en la puerta. Bella les dio el pase y la puerta se abrió de golpe, Pequeña entró saltando con papá y Charlie detrás de ella.

—¡Encontramos al abuelito en el pasillo! —dijo Sofía cuando la cargué en mi cadera—. ¡Hola papi!

—Hola bebita —dije besando su mejilla—. Te amo.

—También te amo. Abuelito tiene la ropa de Owen. ¿Puedo elegir su traje, por favor?

Bella se rió suavemente, y asintió.

—Sí, cariño, puedes hacerlo. Primero ven aquí.

Palmeó la cama y bajé a Sofía para que pudiera abrazar a Bella. Rápidamente besó la frente de su hermano, palmeando su espalda.

—Hola Owen. ¿Me recuerda?

—Estoy seguro de que reconoce tu voz —dije tomando las bolsas que traía Charlie—. Gracias por pasar a recoger esto.

Asintió.

—No fue nada. Tengo que irme a la estación por un rato, pero me preguntaba si podía traer a Sue más tarde.

—Por supuesto —dijo Bella—. Rose y Emmett vendrán después de la comida, así que, ¿qué te parece a la hora de la cena para que no esté muy lleno de gente? Quiero que lo cargue, pero anoche se estaba poniendo renegón al ser pasado por muchos brazos.

Entre Sofía, mis padres, Charlie, y Alice y Jasper, Owen habían sido como una jodida papa caliente anoche. Rose y Emmett decidieron venir hoy para no llenar mucho el lugar, algo por lo que yo estaba agradecido de verdad. Quería que mi hermana y cuñado conocieran a mi hijo, pero él no se iría a ninguna parte. Alice y Jasper sólo se quedaron como diez minutos anoche, así que supe que hoy vendrían de nuevo en algún momento.

—Sí, eso funciona —dijo Charlie acercándose al costado de Bella—. Se parece a ti, sabes.

—Se parece a Edward —dijo ella sacudiendo la cabeza—. Pero… tengo un poco de esperanza por nuestros ojos. El café vencerá totalmente al verde.

—Triste, pero probablemente verdad —dijo papá—. O podría tener ojos azules como yo. Si me preguntan, necesita un poco de Pawpaw en él.

Me reí entre dientes.

—Mira como su cabello se pone rubio ahora.

—¡No! Me gustan mis bebés pelirrojos —se rió Bella sobando la espalda de Sofía—. Juro que son los niños más bonitos del mundo.

—Es cierto —dijo Charlie—. Hay cabezas de calabaza en abundancia por Edward. Ya me voy, ¿de acuerdo?

Ella asintió levantando el brazo para abrazarlo.

—Gracias por venir. Te quiero, papá.

—También te quiero, Bells.

Luego de despedirse, Charlie se fue pero papá se quedó. Rápidamente logró convencer a Bella de que le diera a Owen, y los mantuvo de rehén por más de media hora mientras Bella se aseaba y Sofía miraba caricaturas.

—Estoy muy orgulloso de ti, Edward —dijo meciendo a Owen en su pecho. El niño estaba dormido y yo estaba un poco, jodidamente muy, celoso. Mis padres seguían siendo adoradores de bebés—. Él parece estar maravillosamente bien.

Asentí.

—Sí, se… se siente como un milagro. Gracias.

—Entonces… ¿no querías llamarle Carlisle? —sonrió—. Es un nombre fuerte, sabes.

—Perdón, pero demonios no. La verdad me gustaron la mayoría de los nombres que Bella eligió porque teníamos una regla: no Edward. Pero sí estaba un poco preocupada por ponerle el nombre de Charlie y no el tuyo.

Sacudió la cabeza.

—Estaba bromeando. En esta época no me gustaría ponerle mi nombre a ningún niño. Me gusta Charles; le queda. Siempre y cuando sea un Cullen, estaré feliz. Es hermoso y su nombre es perfecto.

—Sabes… quería un hijo para poder ser el padre que tú fuiste para mí. Siempre he querido ser como tú, incluso ahora que tengo treinta y cinco y mis dos niños.

—Cometí errores, hijo. Si pudiera regresar y estar más para ti, lo haría. Compartimos la misma pasión sobre ser cirujanos, pero no quiero que te dejes absorber tanto como yo. Debes estar en casa. Ve a los juegos. Haz las tareas. ¿Lo prometes?

Asentí sonriendo.

—Es mi plan. El departamento quirúrgico de Forks no es tan demandante y ya decidí que nunca iré por el jefe de personal. Me gusta ser cirujano en Forks. Darle tu posición a Emmett fue la mejor cosa que has hecho por mí. Fue correcto.

—No fue una decisión que haya tomado a la ligera, así que gracias por entenderlo. —Suspiró, y sus ojos se suavizaron—. La vida cambia, las prioridades cambian, y sólo me alegra que tú estés feliz. Eso es todo lo que siempre he querido para mis hijos.

—Soy el hombre más feliz del mundo —dije mirando a Sofía y Owen—. Soy papá.


Luego de que Bella se aseara y pasáramos un poco de tiempo juntos, papá se fue con la promesa de regresar con mamá en unas horas. Sofía estaba sentada en mi regazo; estábamos en el sillón que habíamos acercado a un lado de la cama. Luego de dar pecho de nuevo —mientras Bella se lo explicaba—, Pequeña eligió el mameluco que quería que Owen usara y luego lo cargó. Él estaba alerta y ella se la mantenía diciendo que la estaba viendo. Su sonrisa era jodidamente invaluable, así que si ella quería creer eso, podía hacerlo. Después de todo, él bien podría estar viéndola.

—¿Puedo llevarlo a enseñar y contar? —preguntó mirando a Bella—. Quieres enseñárselo a todos, ¿vedad?

—Lo llevaré a la escuela en unas semanas —dijo Bella intentando no reír—. Aunque no creo que tu hermano sea material de enseñar y contar.

—¡Pero tendré el mejor enseñar y contar de toda la clase! ¿Qué te parece si lo piensas?

Sonreí, riéndome ante su negativa a aceptar el "no". El niño no iba a ser un objeto de enseñar y contar, pero sabía que Bella lo presumiría felizmente en la escuela.

—Lo pensaré —dijo Bella—. ¿Puedes dejar que papi lo revise para ver si necesita un cambio?

Pequeña asintió y cargué cuidadosamente a Owen en brazos para acostarlo en la cama. Como era de esperarse, su pañal estaba sucio y jodidamente asqueroso, pero lo cambié por Bella sin quejarme. Ella recibiría su turno eventualmente, y sabía que mi pequeño tampoco se lo haría fácil.

—Tiene los ojos bien abiertos —dije cargándolo y sosteniéndolo contra mi pecho. Besé su mejilla y él gorgoteó contento, acurrucándose contra mí—. Así que, ¿ya estás bien con tener un hermano en lugar de una hermana?

Sofía se encogió de hombros y sonrió.

—Está bien. Si el moño es azul, ¿puedo ponérselo en el cabello?

—No —me reí sentándome a los pies de la cama—. Es un niño, así que nada de moños, nada de rosa, nada de basura brillante, y ni siquiera pienses en pintarle las uñas. ¿Ves, campeón? Te cubro la espalda.

—Puede que le guste el rosa —dijo Bella—. Es un color bonito.

Rodé los ojos sacudiendo la cabeza.

—Si le gusta el rosa, bien, pero mientras no pueda hablar, yo ganaré esto.

—Bueno, sólo tienen que tener una niña para la próxima —dijo Sofía con naturalidad.

Carajo no, pensé. Bella y yo ya habíamos decidido no tener más niños, y estaba perfectamente contento con eso. Tenía todo lo que necesitaba y probablemente más de lo que podría manejar, así que Pequeña tendría que aceptarlo.

—Ya veremos. —Bella sonrió extendiendo los brazos y se lo pasé—. Después de todo, son algo adictivos.

—Traidora —musité y se rió, llenándole la cabeza de besos.

—Y huelen increíble —agregó.

Miré el bote de basura bufando.

—Sí… huelen genial.


Para darles a Bella y Owen algo de paz y tranquilidad antes de nuestra siguiente ronda de visitantes, llevé a Sofía al final de la calle hacia una cafetería para comer. Aunque no estaba enteramente feliz por irme, quería tiempo a solas con mi pequeñita. Ella había estado tan increíble durante todo esto, así que tenía toda la intención de dejarla comer todo el helado que pudiera.

Lo cual, sorprendentemente, era más del que pensarías.

—Entonces, ¿qué piensas en verdad de Owen? —pregunté cuando agarró otra cucharada de helado de chocolate para metérselo en la boca—. La vida será diferente ahora, pero él nunca será más importante que tú.

—Lo sé, papi. Ya lo amo y que él también me ama. ¡Me sonrió! —sonrió.

No me atrevía a quitarle la creencia de eso, así que sólo asentí para mostrar mi acuerdo.

—Sólo espera hasta que pueda hablar, Pequeña. Nada me hizo más feliz que la primera vez que me dijiste "papá" y sabías lo que significaba.

—¿No es Owen tu pequeño ahora?

—De ninguna manera, bebé. —Sacudí la cabeza frunciendo el ceño—. Siempre serás mi pequeña, sin importar que tengas seis o sesenta. Owen no cambia eso, lo prometo.

—Qué bueno. —Sonrió con helado cayéndole por la barbilla, haciéndome reír. No sabía si ella podía ser más jodidamente linda, la verdad—. Me gusta ser tu pequeña, a pesar de que ahora soy hermana mayor. Voy a ser la mejor hermana mayor del mundo.

—Oh, no tengo dudas de eso. Las cosas regresarán a la normalidad cuando volvamos a casa. Bueno, supongo que nuestra nueva normalidad.

—¿Tengo que ir a la escuela el lunes?

Negué con la cabeza.

—Nah, supongo que un día no lastimará. Pero tienes que ir el martes, ¿entendido? Esperemos que mami y Owen vayan pronto a casa.

—¡Yay! —se rió rebotando en su asiento—. En verdad espero que sí porque quiero enseñarle mis cosas.

—¿Cosas, huh? ¿Planeas compartir?

—¡Duh! Eso es lo que hacen las hermanas mayores. También ayudaré a mami a cuidarlo.

Sentía que mi corazón podía explotar con todo mi amor por esta pequeña. Estaba muy preocupado de que ella se sintiera excluida o reemplazada, pero supongo que Bella y yo debimos haber hecho algo bien…, probablemente Bella, para ser justos. A veces Pequeña parecía hacer que la paternidad fuera muy fácil con lo rápido que ella se ajustaba, y le agradecía a Dios por eso. Probablemente, compensaría el habérmelo puesto fácil ahora en sus años adolescentes, en los cuales intentaba mucho no pensar.

—Ya eres la mejor hermana mayor del mundo, cielo. —Sonreí robándole la cuchara, y recibiendo la mirada más sucia posible.

Al parecer, el compartir se limitaba a su hermano.


—Vas a romper corazones, pequeño —dijo Rosalie acariciando la mejilla regordeta de Owen—. Ya te veo superando a tu papi.

—Bueno, quiero decir, es obvio —me reí—. Las chicas lo amarán, igual que me aman a mí. De tal padre tal hijo.

Bella gimió echando atrás la cabeza.

—Dios, no. ¡Ni siquiera empiecen a hablar de eso! Es mío.

—Ben ya tiene tres novias y apenas está en segundo grado —se rió Emmett—. Vuelve loca a Rose, pero creo que es gracioso. Es todo un galán.

Al mirar por la habitación y escuchar la conversación sobre nuestros hijos, no pude evitar recordar cómo era hace unos años. Si me hubieran preguntado entonces si esto llegaría a pasar, me hubiera reído en sus caras. Parecía jodidamente bizarro que esto fuera nuestra realidad, pero también se sentía muy bien.

—Así que, um… —dijo Alice desde su lugar junto a Bella, enredando sus pulgares—. Tenemos un anuncio, y ahora parece un buen momento para soltar la sopa.

—¿Fueron aprobados para la adopción? —preguntó Bella con una sonrisa estirando el brazo para tomar la mano de su mejor amiga.

Alice sacudió la cabeza, sonrió con lágrimas en los ojos.

—No, pero… tengo trece semanas de embarazo.

—Santa mierda —dije mirando a Jasper—. ¿No me lo dijiste?

—No lo tenía permitido —dijo—. No queríamos decirle a todos y luego que algo pasara, ¿sabes?

Asentí sonriendo y palmeé su hombro con la mano.

—Felicidades, amigo. Esto es increíble.

—Alice —lloró Bella—. ¡Estoy tan enojada porque no me dijiste! Pero, Dios, ¡esto es genial! ¡Estoy muy feliz por ti!

Alice se limpió las lágrimas y se inclinó para abrazar a mi esposa.

—He querido decirte desde que lo descubrí, pero… ya sabes.

Habían sufrido tres abortos antes de encaminarse a la adopción, así que no me sorprendía que hubieran esperado a que terminara el primer trimestre para anunciarlo. Ambos querían tener familia propia más que nada, pero no parecía ser una posibilidad. Las pérdidas los habían matado a ambos, así que el hecho de que finalmente hubieran tenido éxito… era increíble.

—Lo sé, Alice —dijo Bella—. Entonces, ¿lo estaban intentando?

Jasper sacudió la cabeza.

—Nos habíamos rendido, ¿sabes? Esto llegó en el momento perfecto.

—¿Y la adopción? —preguntó Rosalie, pasándole Owen a Emmett.

—No vamos a retirar la aplicación —dijo Alice—. Queremos una familia grande y la adopción es algo muy increíble, así que decidimos no cambiar de parecer.

—Es maravilloso —dije—. Estoy muy feliz por los dos. Merecen eso y mucho más.

—Gracias —dijo Alice sonriendo—. Ahora yo quiero ese bebé, Emmett.

—¡Apenas me lo dieron! —gimió.


Luego de una buena hora de pasar de un lado a otro a nuestro hijo, todos se fueron yendo lentamente con la promesa de venir una vez más antes de que nos dieran de alta. Pasamos las siguientes horas intentando dormir, pero cerca de las cuatro el pediatra de Owen llegó para revisarlo. Dijo que nuestro hijo estaba increíble, pero quería mantenerlo por unos días, los cuales probablemente coincidirían con la salida de Bella. Él seguía muy bien, pero el doctor no quería arriesgarse, y yo estaba perfectamente bien con eso.

Justo momentos después de que se fuera el pediatra, Charlie y Sue cruzaron la puerta… con un chingo de comida. No podía estar seguro, pero tenía una buena certeza de que Bella babeó cuando el olor cruzó la habitación.

—He oído rumores de que la comida de hospital no siempre sabe bien, así que quería traerte comida hecha en casa —dijo Sue dándole un contenedor a Bella—. Charlie dijo que te encanta la lasaña, espero que te guste ésta.

—Oh Dios mío, ¡se ve delicioso! —dijo Bella oliendo el maldito contenedor y gimiendo—. No tenías que hacer esto.

Sue se encogió de hombros sonriendo.

Quería hacerlo. Entonces… ¿puedo cargarlo?

—¡Sí, por supuesto! —dijo—. Edward, dale al bebé.

—Estás cambiando a nuestro hijo por lasaña, ¿huh? —sonreí pasándoselo gentilmente a Sue—. Eso es frío, Mordelona.

Rodó los ojos poniendo comida en su tenedor.

—Está en préstamo, es todo. Ahora, permíteme mientras devoro esto.

—Hay suficiente para todos, Edward —dijo Sue—. Prometo que no lo secuestraré, aunque… es tentador. Está precioso, chicos.

—Tengo nietos bonitos —dijo Charlie sonriendo cuando me senté y ayudé a Sofía con su comida.

Mientras comíamos, Sue y Charlie se familiarizaron más con Owen y el viejo parecía listo para robarle al bebé en cualquier momento. Comparada con las otras visitas, esta fue agradable y relajante, y la comida estaba jodidamente deliciosa. Sue y Bella se habían hecho más cercanas desde que anunciaron su compromiso, y me ponía jodidamente feliz ver que todo estaba cayendo en su lugar en nuestras vidas.

La vida era buena… era más de lo que podría haber llegado a soñar.


El viernes se publicará el último capítulo de esta historia.