Nota inicial aclaratoria: No gano, no pierdo, este fic ha sido elaborado de una fan para fans sin fines lucrativos. Todos los personajes de Dragon Ball pertenecen al grandioso Akira Toriyama, a excepción de los que yo incluya ajenos a ellos.

Bueno, habiendo aclarado el punto anterior, primero que nada quiero agradecer infinitamente a las personas que se tomaron un tiempo para leer estas pequeñas viñetas. ¡Son lo mejor! Inclusive me sorprendió encontrar lectores pasados, así que nunca podrán imaginarse cuán agradecida estoy con ustedes por continuar leyendo mis locuras. Inclusive he pesado publicar One Shot independientes. No sé, me gustarían diversas tramas AU, pero aún no lo he decidido del todo. ¿Qué piensan ustedes?

Por otra parte, lamento haberlas hecho esperar tanto. Han sido semanas difíciles, y si sumamos al hecho de que fui a parar directo al hospital cuatro días debido a una intoxicación alimentaria, no tuve mucho tiempo para escribir.

En fin, ya no les aburro más. ¡Espero les guste!


Crónica II.

"¿Otro más?"

Este día terminó convirtiéndose en una reverenda locura.

Muy bien, lo acepto; justo ahora disto mucho de ser el mejor esposo del mundo, pero a diferencia de algunas otras veces –lo cual se traduce como "a casi todo el tiempo" –, me importa muy poco. Aunque Milk no parecía contenta la verdad no entiendo por qué. Si bien es cierto ella siempre ha sido la persona más responsable que conozco, todavía me parece increíble muestre tanta reticencia respecto a este asunto.

Yo por el contrario, estoy tan feliz que, aún a semejantes alturas, paso desapercibido el hecho de que mi mujer lleva recorriendo nuestra habitación de un lado a otro cual feroz león enjaulado. Y obviamente le molestaba mi absoluta indiferencia respecto al tema que nos concierne a los dos. No obstante, mientras más intento encontrar alguna solución pues Milk así me lo pidió, sólo conseguía sonreír bobaliconamente sin apenas darme cuenta.

Enfadada ante mi comportamiento despreocupado, Milk terminó arrojando sobre mi rostro una almohada buscando así hacerme regresar al mundo real. ¿En serio intenta culparme? ¡No podía evitar sentirme así! Ya he sido bendecido con dos hijos maravillosos a quienes amo profundamente, y no exagero cuando digo jamás estaré lo suficientemente agradecido con la vida por darme la oportunidad de ser padre. Y todo gracias a la bella mujer que tengo delante justo ahora. ¿Acaso podría pedir algo más para sentirme completo?

Bueno, tal vez sí.

Cuando Gohan vino al mundo, ella mencionó le gustaría concebir otro hijo, pero jamás hablamos sobre ello nuevamente pues diversos acontecimientos desfavorables impusieron cierta distancia entre nosotros. Historias pasadas. Luego, mucho, mucho tiempo después ocurrió el delicado asunto con Cell y esos planes quedaron suspendidos en un limbo totalmente incierto. Después, cuando yo ya estaba muerto, llegó Goten. Desde entonces tal asunto ha permanecido enterrado.

Aún así no negaré me habría encantado tener una niña. Una nena preciosa cuyos largos cabellos, grandes ojos negros y belleza natural se pareciera a la de su madre. Y justo hoy, Milk me regresaba esa ilusión. Si ella estaba embarazada de nuevo yo sería el hombre más feliz del universo entero por tercera vez.

—¡Por todos los cielos, Gokú! —espetó ella deteniéndose unos minutos para reprenderme—. ¿Quieres dejar de fantasear? ¡Tenemos un serio problema aquí!

—Lo sé —dije al ensanchar mis sonrisa aún más, si acaso era posible.

—¿Lo sabes? —quiso saber incrédula. Cualquier idiota con dos dedos de frente habría conseguido notar cuán exasperada estaba, sin embargo, Milk comprendió hace mucho era mejor rendirse sin luchar a intentar discutir conmigo. Simplemente sería como hablar con una pared. Entonces, resignada, tomó asiento junto a mí en la cama y dejó escapar un largo suspiro—. Dios, no puedo haberme quedado embarazada otra vez.

—¿Por qué no? —le pregunté con curiosidad.

—Escucha —dijo perdiendo la paciencia—, ya tenemos dos hijos por los cuales preocuparnos, Gokú —asentí concediéndole razón—. Gohan pronto realizará sus aplicaciones para ingresar a la universidad, así mismo, Goten dejará su educación aquí para continuarla en una escuela pública donde tendrá oportunidad de relacionarse con otros niños de su misma edad. ¡Serán demasiados gastos! Nuestra solvencia económica no puede permitirnos tener otro bebé. ¿Lo entiendes?

—Pero…

—Gokú mira, entiendo perfectamente cuánta ilusión te provoca esto, igual a mi cariño, sin embargo tienes que considerar primero muchas otras cosas —me explicó. Milk lucía cansada y tensa—. Además, tampoco soy tan joven como antes. Desconozco si mi cuerpo sería capaz de soportar otro proceso igual a ese sin problema.

—Para mí sigues siendo la mujer más hermosa del mundo —le murmuré al oído. Un suave sonrojo adornó sus pálidas mejillas, haciéndola curvar los labios en una suave sonrisa. ¡Adoraba verla así! Pese a los años compartidos juntos y la intimidad, Milk aún solía avergonzarse por las cosas bonitas que suelo decirle. Tal vez son poco frecuentes, pero soy sincero al respecto siempre.

Kami, debido a detalles así es que la sigo amando tanto.

—¿Qué vamos a hacer si resulta ser verdad? —murmuró tras envolver su pequeña mano delicada entre la mía, tosca y llena de cicatrices.

—Pues —dudé. Jamás en mi vida he conseguido funcionar como un miembro habitual en una sociedad, no obstante, por mi mujer podría intentarlo—…supongo comenzaré a buscar algún empleo donde fuese útil.

Milk me miró atónita. Su boca se abrió en una mueca incrédula y sus ojos negros parecían haber presenciado el nacimiento de otra cabeza sobre mis hombros. Me pareció extraño; ¿acaso no estaba conforme? Desde que nos casamos siempre soñó que trabajara. ¡No podía entenderlo!—. ¿En verdad?

—¡Por supuesto! Será divertido —dije besando su cabeza—. Sabes que yo haría cualquier cosa con tal de verte feliz.

Milk inmediatamente envolvió sus brazos torno a mi cintura y me abrazó fuerte, tanto que parecía reacia a dejarme ir. Sin dudarlo correspondí el gesto, prometiéndome apoyarla en todo sin importar nada.

Los siguientes días transcurrieron relativamente pacíficos. Y ahí radicó el problema. Gohan puede ser despistado igual que yo en incontables aspectos, pero tampoco es estúpido. Él notó algo raro sucedía entre su madre y yo, pues había decidido suspender mis entrenamientos para dedicar ese tiempo a estar con Milk. Solía ir con ella a cualquier parte sin importar fuese invitado o no, bajo ninguna circunstancia le permitía mover objetos pesados e inclusive trataba –sin mucho éxito–, de ayudar más en casa. Y supongo terminó de empeorar cuando me vieron consultar el periódico.

Gohan, en su desesperación por saber qué demonios ocurría, intentó mantener una charla sólo entre nosotros. Bien, le doy crédito, buscó la mejor manera de sonsacarme información, pero nada le dio resultados. Su madre y yo decidimos guardar silencio hasta tener certeza sobre la posibilidad del embarazo. Y eso ocurrió exactamente dos días después. Cuando Milk regresó esa misma tarde después de consultar a su médico, ambos teníamos los nervios tan destrozados que literalmente olvidamos todo y corrimos escaleras arriba dispuestos a verificar los resultados en la intimidad de nuestra habitación.

Sobra decir Gohan y Goten parecieron bastante confundidos ante tan extraño comportamiento.

Una vez dentro –con la puerta convenientemente bloqueada–, noté Milk sostenía el sobre con los resultados como si fuese algún tipo de explosivo que pronto detonaría. En cualquier otro momento me habría causado gracia, no obstante, infundiéndole valor le coloqué un brazo sobre los tensos hombros, con intención de relajarla.

Entonces, al cabo de unos minutos que parecieron horas, ella finalmente abrió el condenado sobre.

Ambos leímos su contenido al mismo tiempo. Ahí enmarcado en rojo, la palabra negativo resultaba ser lo más vistoso del blanco papel. Todo había sido una falsa alarma.

—¿Te decepciona? —me preguntó con evidente curiosidad.

—¿La verdad? No —dije sinceramente al estrechar mi abrazo—. ¿Quieres saber por qué motivo? —Milk pareció un tanto confundida y negó, esperando así recibir una respuesta—. Porque nos quedan muchos años juntos —agregué sujetándola fácilmente de la cintura. Ella emitió un gemido de sorpresa cuando terminé depositándola sobre la cama sin mayores contratiempos—. Además, siempre podemos seguir intentándolo.

—¡Goku! —reprendió totalmente roja debido a la vergüenza.

Milk me conoce lo suficiente y ya debería haber aceptado que nunca, nunca me doy por vencido. ¿Quién dijo que comenzaría a hacerlo ahora?