Hermosas aquí les dejo esta divertida faceta de Albert...Espero que les guste la verdad me divertí mucho escribiendo y fue como una parodia de mi misma ya que soy pasante de abogado jajaja y bueno este pequeño escrito significa mucho para mi porque con el inicie mi participación en la GF 2014
Muchas gracias a Mayra Exitosa por invitarme a formar parte de ALSS en donde existen chicas muy talentosas a quienes aprecio y admiro muchísimo sin mas espero que les guste.
Entre abogados te veas...
Por :Faby Andley
Nueva york había amanecido más ruidoso de lo normal o al menos así le parecía a él, descendió del deportivo con la elegancia propia de su persona, perfectamente enfundado en un traje Armani color gis, tomo su maletín y antes de encaminarse al interior del edificio admiro su reflejo en el vidrio polarizado del vehículo, sonrió de lado al ver su aspecto, era un vanidoso y no podía evitarlo.
William Albert Andley desde muy joven había disfrutado del éxito con las mujeres por lo cual no tenía interés en formalizar con ninguna de ellas; a sus treinta dos años sentía que aun tenía que disfrutar de la vida, si la naturaleza había sido generosa con él al hacerlo un adonis, no le quedaba más que aprovechar su buena fortuna, como él mismo decía "¿Para qué hacer sufrir a una mujer, cuando podía hacer felices a muchas?".
Entro como todas las mañanas con su típica sonrisa cordial, saludando a cuanta mujer se le atravesaba en el camino, arrebatando suspiros entre las empleadas del lugar, que esperaban ansiosas el momento de verlo aparecer y si él les dedicaba una mínima sonrisa, suspiraban sintiéndose flotar entre nubes, ninguna de ellas se podía resistir a sus encantos ¿pero quién podría hacerlo? Ninguna mujer en su sano juicio desaprovecharía la oportunidad de estar con él.
Era un hombre alto, atlético, su pelo rubio ligeramente despeinado le daba un aire seductor, unos ojos azules de cielo que con tan solo una mirada podían derretir al más frío corazón, y para rematar su gran carisma, que conquistaba a quien se atravesara en su paso, no por nada era el abogado mas asediado del bufete, era deseado por las mujeres y admirado por los hombres, irradiaba seguridad en cada uno de sus poros.
Entro a su oficina no sin antes depositar un suave beso en la mano de su secretaria, Ana era una mujer bastante joven pero felizmente casada, así que cuando no sucumbió a sus encantos se gano por completo su respeto, pero Ana tenía sus razones para no caer en la seducción de su jefe, estaba perdidamente enamorada de su esposo; muchas veces lo molestaba con largos sermones, del amor y la vida en pareja, temas de los cuales para nada le importaba hablar, él solo se seria fiel a sí mismo y nada más. Además ¿Dónde encontraría a una mujer que llenara sus expectativas?
Con fastidio se dejo caer sobre el amplio asiento de piel y reviso su agenda electrónica, hizo una mueca al ver que tan solo en unos segundos tendría una reunión con la actriz Elisa Legan que por onceava ocasión era demandada por uno de sus ex empleados. Si algo irritaba al joven abogado era precisamente esa mujer, que se había empeñado en que él fuera su representante. De entre todos los socios de aquel prestigioso bufete tuvo que elegirlo precisamente a él. Capricho que George Johnson su jefe no pudo negar a su más asidua clienta.
La conoció tiempo atrás en una de esas clásicas fiestas en donde el abuso del alcohol y la poca moral era lo primordial, él no cedió a sus coqueteos, su esposo el actor Robert Adams estaba presente y no quería enfrascarse en asuntos de esa índole; pero desde entonces la mujer lo acosaba constantemente, no era que la chica no le gustara pero era una clienta de su trabajo y él tenía por regla jamás mezclar el trabajo con el placer.
Exhalando un suspiro tomo la carpeta para revisar nuevamente el contrato del ex empleado, sonrió al pensar que seguramente obtendría un buen acuerdo, entre más pronto terminara con eso sería mejor no le agradaba tener a Elisa merodeando por su oficina esa mujer al parecer no comprendía que,él simplemente no estaba interesado. Salió a paso firme directo a la sala de juntas después de que Ana le informara que ya lo estaban esperando.
Al entrar vio a la exasperarte actriz, quien sostenía en sus brazos a su pequeña mascota, con su clásico vestido que no dejaba nada a la imaginación, en cuanto lo vio se abalanzo sobre el depositando un sonoro beso en la mejilla, colgándose de su cuello provocativamente.
Fingió una cordial sonrisa y con disimulo retiro la mano de la actriz que se aferraba a su cuerpo, ante todo era un profesional. Entonces la vio ahí sentada sin inmutarse con su presencia aquello golpeo un poco a su ego por lo general cuando entraba a cualquier lugar las miradas se posaban en su persona, al parecer trataba de disimular una risita al contemplar tan desagradable escena, la impresión que le había dado no era buena ¿Pero qué rayos le importaba lo que pensara ella? ¿Qué le pasaba a aquella chica que parecía de lo más serena ante su presencia?
-Buenos días …mi nombre es Candice White y soy representante legal de Thomas Stevens quien hasta hace poco era empleado de la Sra. Legan-dijo ella con seguridad extendiéndole la mano
-Mucho gusto abogada-dijo viéndola a los ojos-Sr Stevens
-Mi representado y yo queremos saber ¿Cuál es la oferta que nos tiene?
-Ninguna señorita White-respondió sentándose frente a ella, cruzando los brazos
-¿Perdón? ¿he escuchado bien?-pregunto sorprendida
-A decir verdad, no veo el porqué está pidiendo esa cantidad si el tiempo que el Sr Stevens trabajo con la Sra. Legan fue muy corto
-No estamos pidiendo más que lo legal, por despido injustificado
-¿Injustificado?, el Sr Stevens acoso a mi clienta; así que si sabe lo que le conviene…-dijo amenazante
-¿Acosar a su clienta?-meneo la cabeza-esta tan mal informado!
-¿Hay algo que yo deba de saber?-volteo a ver a Elisa que solo emitió una risita tonta
-Mucho que debe saber, así que debería de orientar mejor a su clienta así evitaríamos un penoso juicio
-¿Dígame que es eso que según usted debo de saber?-dijo un poco molesto, aquella chica estaba insultando su inteligencia
-Pues me da un poco de pena-sonrió –pero la Sra. Legan sabe muy bien de lo que estoy hablando…ella acosaba constantemente a mi cliente…
-Eso no es posible, es una artimaña seguramente, usted…-se interrumpió, volteo a ver al joven sentado frente a él, era un chico de no más de 30 años,alto,fornido y casualmente hablaban de la misma mujer que lo enloquecía con sus insinuaciones; aquello no era del todo descabellado
-Existe un video …-continuo la chica mirando divertida el rostro de su adversario
-Elisa…-volteo a verla buscando una respuesta, la pelirroja fingía no escuchar, hacia cariños a su chihuahua, el rodo los ojos-¿Me permitiría hablar un momento con mi clienta…a solas?
-Por supuesto-sonrió poniéndose de pie y saliendo junto a su cliente al pasillo
Albert resoplo mientras trataba de asimilar ciertas cosas del caso que su clienta no le había dicho, el odiaba perder y más si se trataba de una mujer, se hizo un recordatorio mental de que jamás volvería a subestimar a una dama, en ninguna negociación y mucho menos en un tribunal, pues hace tan solo unos segundos quedo como un perfecto tonto delante de aquella linda abogada
-Elisa..Deja a ese pobre cachorro y mírame-le pidió-¿es cierto lo que dice tu ex empleado?
-¿Thomas?-pregunto indiferente
-Si ¿Cuál más? ¿En verdad lo has acosado?-pregunto levantándole el rostro con un dedo
-Bueno…quizás un poco-admitió encogiéndose de hombros
-¿Cómo pudiste no decirme?-grito enfadado
-Lo siento, es que el –hizo un puchero y suspiro-ah ¡sí lo hubieras visto cada mañana!...con su camisa ceñida al cuerpo, podando el césped-puso ojos de añoranza-tan sensual
-Elisa, debemos llegar a un acuerdo… ¿lo sabes verdad?
-Claro dale lo que pida, quiero terminar con esto-respondió con desdén
Candy sonrió triunfante en el pasillo, Tom la vio con cara de reproche sin dejar de negar con la cabeza, eso la divirtió aun más. Albert Andley el hombre más hermoso que jamás vieron sus ojos, él más tenaz abogado de la Gran Manzana, él que jamás había perdido un juicio, ese triunfador implacable, estaba ahora en sus manos, lo había dejado sin alternativa y eso se sentía muy bien
Por supuesto que ella estaba turbada ante su presencia ese hombre era un monumento, el dueño de las fantasías de cuanta mujer se le atravesara en el camino; pero si quería ser notada, si realmente quería despertar su interés tenía que jugar muy bien sus cartas, fingir indiferencia era la mejor estrategia que se le pudo ocurrir.
Lo conoció en los tribunales cuando apenas era una practicante, en una ocasión estuvo bajo sus órdenes en algunos casos, claro que en aquel entonces ella tenía unas libras de más, usaba anteojos y frenillos en los dientes; ni de chiste se fijaría noto su presencia. Mientras sus compañeras disfrutaban de sus atenciones ella se limito a aprender del mejor maestro, no se podía quejar sabia que tendría el triunfo.
-¿Qué pasa Tom?-pregunto al ver al joven cabizbajo
-¿No se te hace muy arriesgado lo que hiciste?-pregunto frunciendo el ceño
-Thomas ¿confias en tu prima consentida o no?-le palmeo el hombro
-Claro que si Candy, pero es que tú mejor que nadie sabe que…
-No digas nada Tom-lo silencio-vas a sacar muy buena tajada ya lo veras
El chico solo se cruzo de brazos enfadado, su prima había llevado ese juego demasiado lejos, en cuanto le comento que su jefa Elisa Legan lo despidió, empezó a elaborar aquella demanda, en la que él no estaba totalmente de acuerdo, pero en fin así era ella cuando una idea se le metía en la cabeza no había fuerza humana que la hiciera cambiar de opinión.
Momentos después se encontraban los cuatro nuevamente en la sala de juntas. Albert veía descaradamente a la rubia sin querer disimularlo, le recordaba a alguien pero no atinaba a decir a quien, pero no era solo eso, su frescura, su sencillez al vestir, aquella sonrisa, realmente lo tenían intrigado sobre todo aquellos labios rosas que eran tentadores, como le gustaría besarlos.
Candy fingía aplomo ante aquella mirada que la analizaba sin pudor, sentía como si aquellos ojos la estuvieran desnudando suave y lentamente, eran como una deliciosa caricia, por dentro todo su ser se estremecía, pero tenia que fingir iba por buen camino y no lo echaría a perder
-¿Sr Andley?-al ver que no obtenía respuesta insistió-¿abogado?
-Lo siento –se disculpo-¿decía?
-Que si ya me tiene una respuesta…
-Creemos que esto es lo justo-le extendió un papel con una cantidad escrita
-¿Esta bromeando?-rio devolviéndole el papel después de anotar otra cantidad
-Esto es demasiado-protesto
-Bueno, si demasiado le parece mantener este asunto con discreción, le recuerdo que si el video sale a la luz, la más perjudicada será su clienta, ella tiene un millonario acuerdo prenupcial si mal no recuerdo
-Eso es extorsión!-grito Elisa
-Sra. Legan, esto es prueba de acoso sexual en el trabajo, al menos en un tribunal
Albert volteo a ver a Elisa mascullando que se callara la boca, pues solo empeoraría la situación. Estaba algo incomodo se sentía atrapado por primera vez, él jamás se quedaba sin argumentos, él siempre lograba lo que quería,¿Quién diría que aquella pequeña señorita sería una contrincante tan difícil?, si al principio le gusto ahora estaba totalmente interesado.
-Ofrecemos esto-escribió nuevamente otra cantidad-creo que es una buena suma
-De acuerdo-respondió con una sonrisa-aceptamos
-Mi secretaria le hará el acuerdo para que lo firmen y se les entregara el cheque
-Gracias abogado Andley, ha sido un honor negociar con usted-le extendió la mano
-Lo mismo digo…Candice-estrecho su mano y una corriente eléctrica corrió por todo su cuerpo
Ella se dio la vuelta para salir,Tom y Elisa ya lo habían hecho, se sintió un tanto decepcionada de que él no diera un paso más para intentar conocerla mejor, tal vez su plan había fallado. Una mano la detuvo por la cintura antes de que saliera, su piel se le erizo aquello era un sueño
-¿Te gustaría salir a cenar?...algún día-le pregunto
-Pensé que no mezclaba el trabajo con su vida privada
-No lo hacía, pero bueno como usted y yo firmaremos un acuerdo me supongo que entonces ya no trabajamos juntos-dijo con un tono sensual que Candy sintió como si se le doblaran las rodillas
-Entonces creo que si deberíamos salir a cenar-respondió coqueta
-Felicidades ha hecho usted un excelente trabajo, abogada
-Digamos que lo aprendí del mejor-le guiño un ojo
Tiempo después la página de sociales de un conocido periódico anunciaba el compromiso de un prestigioso abogado
-"Al fin el inalcanzable abogado William Albert Andley anuncia su compromiso"-la chica leía divertida el encabezado del diario
-Vamos no te rías-pidió
-¿Así que eres inalcanzable?-soltó una risita
-No tanto como tú-la cobijo en sus brazos
-¿Sabes Candy?-cambio su rostro de la sonrisa a un tono más serio, ella lo veía expectante-debo confesarte algo antes de nuestra boda…no sé cómo decírtelo pero creo que si no te lo digo ahora, no podre seguir con esto..
-¿Pasa algo?-su corazón dio un vuelco pensando lo peor
-Tu cliente hubiera obtenido más de cincuenta mil…-soltó una carcajada
-Creo que también debo de decirte algo…Hubiera aceptado veinticinco mil…ah y por cierto el video nunca existió
Sonrió al ver la cara que su ahora prometido puso al escuchar aquello, ella se puso de pie le dio un beso en los labios y se encamino directamente hacia la habitación, después de salir de su asombro la siguió meneando la cabeza, definitivamente no podías fiarte de los abogados…
FIN
Gracias Chicas espero sus comentarios!
