Profesor Andley… ¿Me repite la lección?

Por: Faby Andely

Candy se paseaba nerviosa por su oficina, alejarse tantos días del trabajo le preocupaba pero no podía decepcionar a su sobrino Tony,¿Por qué se le ocurrió viajar a su hermana justo cuando su hijo tenía tan anhelada excursión? Annie era mayor que ella pero en ocasiones sentía como si fuera todo lo contrario ella veía la vida desde un punto de vista diferente.

"Deberías de relajarte Candy nada sucederá si lo haces, la empresa seguirá marchando, debes de dejar de ser tan acartonada y divertirte". Sonrió, recordando las palabras que su hermana le dijo esa mañana antes de colgar el se tomaba la vida muy a la ligera, para ella nada era complicado y tenía una solución casi para todo.

¿En qué momento se metió en aquel lio? ¿Como es que se dejo convencer por ese par de embusteros? La mirada suplicante de Anthony acompañada de la dulce sonrisa de su hermana, ese par de verdad, sabía que eran su debilidad. Se sentó en el escritorio y tomo la fotografía de sus padres, los extrañaba demasiado por suerte siempre contaron con su tío George a él le debía su pasión por el trabajo.

-Candy-entro su asistente-Tony ha llegado ¿no vas a cambiarte linda?

-¿Cambiarme?-pregunto frunciendo el ceño

-Si ¿no pensaras ir así a la excursión?-sonrió

-¿Qué te pasa Archie? Me veo muy bien-respondió orgullosa

-Si claro! ven conmigo cariño-la tomo de la mano para ponerla frente al espejo

Ella se observo, no notaba nada distinto su traje lucia perfecto, su pelo totalmente recogido y sus zapatos de tacón medio, no se veía nada mal, así que no sabía el porqué Archie actuaba de aquella manera

-¿Y? ¿Que está mal?-dijo volviéndose

-Nada-suspiro resignado, aquella mujer nunca lo entendería-toma-le extendió un bolso de viaje

-Pero Archie, yo ya tengo mi equipaje-respondió algo molesta

-Por favor Candy, lleva este será mucho mejor, te lo aseguro-dijo guiñándole un ojo

Momentos después se encontraba dentro del auto en compañía de su sobrino de tan solo ocho años, quien sencillamente no podía quedarse quieto. Al llegar a la escuela vio como ya se encontraban algunos padres subiendo sus cosas al autobús, le indicaron que tenía que presentarse con el profesor, así que se dirigió al salón acompañada del pequeño.

Antes de poder hablar se quedo pasmada, aquella maravillosa imagen la dejo sin aliento, el joven profesor de Tony se encontraba recargado en el escritorio con la corbata desabrochada con una actitud relajada, lucia tan intelectual, revisaba un tipo de libreta, su perfil perfectamente delineado podría quitarle el sueño a cualquiera y por si eso fuera poco volteo a verla con esos hermosos ojos de cielo acompañados con aquella deslumbrante sonrisa, aquello era un deleite para ella.

-Buenos días ¿Señorita White?-saludo

-Ah sí ¿Profesor Andley?-trato de sonreír

-Sí, mucho gusto puede llamarme Albert-le extendió la mano

-Y yo soy Candy-toma aquella mano suave y sintió una pequeña vibración

-Pues Candy ¿cierto?-ella asintió-sea bienvenida y me disculpo debo de ir a ponerme algo mas cómodo, ¿usted va a cambiarse?

-Así estoy bien, gracias-y dale con lo mismo pensó ¿acaso lucia tan mal?

Momentos después viajaban en el autobús rumbo a su destino. Al llegar ella estaba totalmente acalorada, apenas y podía caminar por el empedrado, la vio y sonreía ante aquella no exagero cuando le dijo que su hermana era algo complicada. Cuando por fin después de mucho esfuerzo termino de armar su tienda, se sentó sobre un tronco, totalmente agotada ahora era que recordaba el porqué odiaba las excursiones. Finalmente entro a la tienda para cambiarse ante la insistencia del joven profesor, con alivio descubrió que Archie le puso en el bolso ropa cómoda y fresca, ahora entendía el porqué todos se empeñaban en que se cambiara

A penas termino de cambiarse Tony entro a buscarla, la excursión iba a empezar y el estaba desesperado por empezar a conocer aquel reconfortante lugar. El profesor hacia de cada enseñanza algo divertido hasta ella y los demás padres se mostraban interesados en todas las cosas que mencionaba. Ella lo veía hablar con tanta pasión sobre la naturaleza, los cambios de las mariposas, todo aquello resultaba ser excitante si él lo decía con tal ímpetu, ¿Cómo era posible que se sintiera así con un desconocido?

Los chicos corrían y jugaban después de haber terminado sus reportes, todo era risa y bullicio, por la noche los niños dormían rendidos después de jugar toda la tarde, ella se sentía un poco trise, así que se sentó frente a la fogata.

-Hola –saludo sentándose a la par de ella

-Hola profesor-saludo sonriendo

-¿No quedamos en que me llamarías Albert?

-Lo siento...Albert ¿Cómo es que alguien como tú terminó siendo un profesor?

-Es lo que me gusta ser, además solo lo hago como un favor a un amigo querido

-Entonces ¿te irás?

-Creo que sí, no tengo ninguna razón para quedarme-la vio a los ojos-y tú ¿ Cómo fue que te volviste una fanática del trabajo?

-vaya por lo visto mi hermana es una parlanchina

-No, solo está preocupada por ti

-Pues no debería preocuparse, soy feliz con la vida que tengo

-¿Lo eres? ¿Realmente?

Ella iba a contestar pero el sonido de su móvil lo impidió, tapo la bocina y se disculpo mientras se metía a su casa de campaña. El espero demasiado tiempo pero ella jamás regreso

No supo en qué momento se quedo dormida, solo sabía que la charla con su hermana se extendió mucho más de lo que hubiera querido, le interesaba conocer más de aquel misterioso profesor. Nunca antes había conocido a un hombre como él, la forma en la que trataba a sus alumnos, la amabilidad que tenia para con las personas a su alrededor, la entrega con la que compartía cada enseñanza ¿sería posible tener tantos sentimientos por alguien que acabas de conocer?

Aun era demasiado temprano para que las actividades matutinas empezaran, pero no podía seguir durmiendo, anhelaba su cama y todas las comodidades que tenía en su departamento. Entonces sintió una inmensa necesidad de refrescarse un poco, recordó que cuando llegaron vio un lago muy cerca, así que decidida salió de la tienda

No tuvo que caminar mucho para llegar, mas cuando estuvo muy cerca vio que cierto chico de ojos azules había tenido la misma idea de que ella. Se quedo en silencio sin poderse mover aquello era la mejor visión que pudo haber tenido, lo vio sumergir las manos en el agua cristalina para después llevarlas a su rostro, aquello era divino, la belleza natural del lugar en contraste con el que parecía un ángel caído del cielo.

A penas iba a dar vuelta para irse cuando él se percato de su presencia, entonces ella no pudo dar marcha atrás, se quedo inmóvil viendo como se acercaba a ella lentamente con esa sonrisa que podía desarmar a cualquiera, no pudo evitar que sus mejillas se enrojecieran, se sentía como si fuera una adolescente ¿Qué tenía aquel hombre que la hacía estremecerse sin si quiera tocarla?

-¿Te gusta?-pregunto con alegría acercándose a ella

-Por supuesto, este lugar es precioso-respondió

-¿Alguna vez había visto algo semejante?-cuestiono poniéndose frente a ella

Trato de recordar si alguna vez visito un lugar así pero no tuvo éxito así que negó con la cabeza

-¿Por qué?-insistió frunciendo el ceño-¿nunca has necesitado escapar un poco del ajetreo de la ciudad?

-Yo…la verdad-titubeo-no había tenido tiempo de hacerlo, el trabajo…

-Cierra los ojos-le ordeno

-Pero yo este…-negó nuevamente

-Vamos escucha el ruido de la naturaleza-le pidió

-No lo sé-sonrió

-Solo detente un momento uno solo, deja de pensar en las cosas que tienes que hacer, solo déjate llevar

-De acuerdo, pero es que me es muy difícil-soltó una risita nerviosa

-"Lo simple siempre es bello. Si estas conectado a la naturaleza todo será fácil. Sabrás encontrar el camino para llegar a tus sueños. Sabrás como amar sin ser herido y sin dañar lo que amas.
Observa como las aves forman su nido. Observa como los árboles se renuevan cada año. Observa la armonía de todo lo no creado
Y aprende a vivir tu vida".*

-Eso es bellísimo ¿Es algo que has escrito tú?- pregunto conmovida

-No, eso lo escribió alguien más-soltó una carcajada-pero creo que es muy cierto, no hay nada más lindo que la naturaleza

Se acerco más a ella y la tomo por los hombros tembló ante aquel suave contacto con sus manos

-Ahora cierra los ojos…respira lenta y pausadamente…siente la brisa sobre tu rostro…escucha el sonido de la naturaleza ¿Alguna vez te habías sentido más viva?

Ella hizo todo aquello que le pidió, quería responder pero las palabras se negaban a salir de sus labios, nunca antes experimento esa sensación de sentirse relajada. Abrió los ojos lentamente y se encontró con aquella mirada azul que la envolvió en una nube de ensoñación, inconsientemente se mordió el labio inferior. Albert la observo detalladamente mientras hacia lo que le pidió, su rostro reflejaba paz y serenidad, cuando ella empezó a abrir los ojos sintió algo extraño en el estomago, entonces ella hizo aquel gesto que fue como una invitación a probar de aquella boca tentadora

Ella fue la primera en rozar aquellos labios que deseaba probar, ambos se dejaron llevar por las sensaciones de aquel mágico momento, pero la cordura regreso a ella y lo aparto suavemente.

-Lo siento-se disculpo por su arrebato

-Discúlpame tú a mí, por lo general no suelo ser asía penas y te conozco y no debería…

-¿Y porque no?-la interrumpió

-Porque sería una locura!-respondió

-¿Por qué acabas de conocerme?, quiero invitarte a salir-insistió

-No, no puedo hacerlo…no sería una buena idea

-¿No? ¿Porque?

-Porque sería complicado, yo soy complicada-exclamo

-Me gusta lo complicado…

-No funcionaria…

-Hare que funcione…

-No puedo lo siento…

-Tienes miedo por eso quieres huir…

-No lo sé, solo déjame en paz…-dio vuelta para salir

-Quiero enseñarte a vivir, quiero que aprendas que no siempre el amor es dolor, me gustas por eso le dije a Annie que quería conocerte-confeso

-Debo irme-salió a toda prisa, Annie tendría que explicarle muchas cosas

Cuando llego al campamento ya todos guardaban sus cosas, así que hizo lo mismo en compañía de Tony, evitaba a toda costa ver a los ojos a Albert. De regreso en el autobús todos cantaban y reían, excepto ellos que se sentaron lo suficientemente lejos el uno del otro.

Los días que siguieron estuvieron llenos melancolía para la chica, aunque no quisiera reconocerlo en tan solo un día se enamoro como jamás lo había hecho, en tan solo unas horas que paso a su lado se había sentido mucho más libre, como jamás en su vida se había sentido. Annie le dijo la noche anterior que el permiso del Profesor Becker vencía esa misma tarde, así que sería el último día en que el Profesor Andley estaría en el colegio

"Es una lástima, el tipo es increíble-dijo su hermana-y verdaderamente estaba interesado en ti ¿en verdad vas a dejarlo ir?"

Albert finalmente termino por aceptar que Candy jamás seria para él, pero ¿Qué esperaba?, ella era practica y él un soñador, ella era empresaria y él un simple profesor. Guardaba sus últimas pertenencias en la pequeña caja, suspiró…jamás pensó que al hacerle un favor a un amigo terminaría por entregar el corazón, pero enamorarse de ella solo fue una mala decisión.

-Profesor Andley-lo llamo una dulce voz, el volteo y se encontró con una pequeña joven vestida casualmente-disculpe se que tiene que irse, pero ¿recuerda la excursión de la semana pasada?, es que hay algo que no he comprendido-continuo mientras se acercaba a él-¿me podría repetir la lección?-

El abrió los brazos y ella corrió para refugiarse en ellos, mientras sus bocas se unían en un interminable beso

FIN

¿Cuál lección te gustaría aprender?

Jajaja bueno nenas,si quieren clases particulares,ustedes dicen! jajaja Espero sus reviews!