Nenitas aquí les dejo una nueva faceta de Albert que la verdad me costo un poquitin de trabajo escribirla,espero sea de su agrado ya que al final me enamore mas de mi precioso rubio vaquero
Vaquero Andley Suerte en el rodeo
La cálida brisa matutina quemaba sus mejillas mientras galopaba a toda velocidad, tenía tanto tiempo de no sentir aquella libertad, quizá desde que dejo de ser un niño, por fin, se detuvo al final de la cima cerró los ojos llenando de aire sus pulmones, no entendía que lo ponía intranquilo solo sabía que necesitaba respirar un poco de aire puro.
El pasado regreso a su mente cuando solo era un pequeño, cuando solo era un niño corriendo por aquellos prados y su madre lo recibía sonriendo con los brazos extendidos una lágrima resbalo por su mejilla, la limpio rápidamente y siguió su camino. Esa era la razón por la que se marcho al lado de su padre siendo un adolescente, no soportaba los recuerdos, no resistía la vida en ese lugar sin su madre.
Pero el destino le tenía una mala pasada. Meses atrás había regresado al lugar que lo vio crecer, no le estaba siendo fácil adaptarse nuevamente a esa vida, cuando su madre murió se prometió firmemente jamás regresar a aquel lugar y ahora su abuelo había enfermado así que no tuvo opción era su única familia, el rancho estaba atravesando por una crisis.
Decidió regresar a desayunar así que emprendió el camino de retorno después de dejar su corcel negro en las caballerizas entro por la puerta trasera que conducía a la cocina, Candy dio un pequeño salto al escuchar que la puerta se abría.
-Joven, me asusto-dijo apenada
-Albert, ¿Cuántas veces debo pedirte que me llames así?-respondió secamente-¿Cómo sigue Hana?
-Mejor muchas gracias-respondió sin dejar de atender el guisado en la estufa
-Eso que estas cocinando huele delicioso-murmuro atrás de ella muy cerca de su oído-en seguida regreso
Candy sentía que sus mejillas ardían suerte que se había marchado tan de prisa que ni siquiera lo noto. Exhaló un suspiro de resignación ese vaquero ya tenía dueña, una señorita de sociedad igual de apretada que él, alguien que lo esperaba en la gran ciudad, con tristeza recordó cuando eran grandes amigos y solían compartirlo todo,disfrutando de la naturaleza,recorriendo el rancho y cuidando de los no él ya no era el mismo, el día que lo vio regresar con su traje perfecto y sus movimientos refinados se dio cuenta que se había converido en alguien diferente.
Estaba tan apuesto como siempre lo fue, ella siempre lo supo espero por tanto tiempo su regreso, pero ya no era el mismo chico lleno de vida que recordaba se comportaba diferente algo había cambiado en su comportamiento.
Tenía un mes de haber llegado ahora vestía pantalones vaqueros camisas a cuadros y debajo de estas una playera de algodón que se ceñía a los músculos de su cuerpo, suspiro pensando en lo boba que era al seguir soñando con un imposible, él era demasiado apuesto para ser verdad y jamas posaría sus hermosos ojos azules en alguien como ella.
-¿Soñando otra vez Candy?-una voz la sorprendió
- ¿Qué haces levantada? –volteo a verla-te dije que me encargaría
-No es nada hija, solo una gripe-respondió la anciana-además tienes que ir a la clínica veterinaria
-Lo sé, pero aún hay tiempo, le prepare su desayuno al joven Albert
-Hay hija, sigues soñando con ese imposible-meneo la cabeza
-Madre, eso quedo en el pasado, solo era una niña…
-Escúchame bien pequeña, sé que es encantador, sé que es un hombre muy guapo, pero no pertenece aquí, ya no es el chico con el que jugabas de niña, ahora Albert…es…
-Escuche mi nombre-ambas mujeres se sobresaltaron al escucharlo entrar
-Mi madre decía que su desayuno ya está servido joven-respondió-debo irme
-Candy, cuando regreses me gustaría conversar contigo-pidió
Ella asintió mientras salía lo más rápido que pudo, lo único que quería era estar lo más lejos posible de él, su madre tenía razón él no pertenecía a aquel lugar en cuanto su abuelo muriera o se pusiera mejor se iría sin dudarlo, ella sabia los sentimientos que guardaba en cuanto a aquel lugar. A todo galope se dirigió al pueblo tratando de callar lo que sentía dentro de su corazón.
O o O
Albert estaba en los corrales cuando escucho la algarabía de los trabajadores del rancho y sonriendo se acerco a ellos, quienes guardaron silencio al verlo aparecer.
-¿Sucede algo?-pregunto
-Nada joven-se acerco un hombre quitándose el sombrero
-George, soy Albert-resoplo con fastidio él lo había visto crecer y le llamaba joven eso lo molesto
-Lo siento, es que los muchachos hablaban del rodeo
-¿Rodeo?-pregunto pero nadie respondió-vamos chicos, crecí con ustedes ¿Por qué tan serios?
-Es un rodeo que se celebra en el pueblo, se competirá por las siete suertes-respondió Archie
-¿Ustedes participaran?-rió arqueando la ceja
-Eso quisiéramos-hablo Neal-pero aun no lo sabemos
-¿Por qué no?-continuo
-Es demasiado arriesgado joven, domar esos caballos no es nada fácil
-Yo podría hacerlo ¿Qué tengo que hacer para participar?
-Albert, no creo que estés en condiciones de…
-George deseo hacerlo, además me supongo que habrá un premio
-Claro que si, aquí está todo escrito-dijo Archie extendiéndole un cartel
-Entonces no se diga mas-sonrió-me inscribiré ¿puedes hacerlo George?
-Como desee joven Andley-dijo bajando el rostro
Por la tarde después de ducharse decidió visitar a su abuelo, después de todo el era la principal razón de su regreso, aunque su padre se había opuesto a que lo hiciera, no podía fallarle al hombre que cuido de él cuando apenas era un niño. Sus padres eran tan diferentes no entendía como su madre una mujer dulce y alegre se había enamorado de un tipo tan frío y calculador como era su padre, nunca una palabra de cariño solo daba órdenes. Sabía que podía salvar el rancho con el dinero de su padre pero no debía hacerlo podría herir el orgullo de su abuelo
Se detuvo frente a la puerta, escucho voces en el interior, al menos su abuelo se escuchaba de mejor humor, su risa estaba acompañada por la de alguien más, una risa fresca y juvenil. Como un espía se acerco sin hacer ruido y la vio ahí como un ángel en cuclillas junto a la cama, acariciaba el rostro del anciano mientras atenta escuchaba lo que con dificultad el hombre decía. Era Candy con esa dulce mirada con esa sonrisa que él jamás pudo sacar de sus pensamientos ,pero solo hizo un leve movimiento y fue descubierto por la chica.
-¿Albert?-pregunto
-Hola Candy-saludo con naturalidad-¿Cómo se encuentra el abuelo?
-Está muy bien-se puso de pie-creo que debo retirarme
-¿Te veo más tarde?-la detuvo del brazo ella asintió-genial
Después de conversar con su abuelo salió en busca de Candy, una idea estaba dando vueltas en su cabeza desde que regreso al rancho quería saber su opinión, ella lo conocía mejor que nadie, solo se podía fiar de ella y de nadie más. La encontró sentada en la cerca del corral en compañía de Archie, quién seguramente le estaba diciendo algo divertido porque reía a carcajada, se acerco velozmente a los jóvenes
-¿Ocurre algo?-cuestiono
-¿En verdad participaras del rodeo?-dijo Candy sin dejar de reír
-¿Qué es lo gracioso?, por supuesto que lo haré!-respondió furioso
-Albert, no deberías-continuo la chica sin parar de reír-eso es peligroso para alguien como tú
-¿Para alguien como yo?-arqueo las cejas
-Apuesto a que ya se te olvido como lazar un potro salvaje
-Estas equivocada Candy, jamás lo he olvidado
-Si seguro-soltó una carcajada-debo irme ¿conversamos después Vaquero?
La chica se marcho dejando a Albert furioso, él sabía cómo domar un caballo, su abuelo se lo había enseñado pero sobre todo, sabía cómo domar a una mujer, y aquella rubia cada día le gustaba más. Volteó a ver a Archie quien seguía en el mismo lugar.
-Es linda ¿verdad?-suspiro el castaño
-¿Perdón?-lo vio con asombro
-Candy, es linda…se que te gusta desde que éramos niños, pero ¿a quién no?-se encogió de hombros
-Buena suerte con eso Albert-se dispuso a marcharse mientras le palmeo el hombro
-No te entiendo Archie ¿de qué hablas?
-Del rodeo por supuesto, pero sobre todo de Candy-dio la vuelta para irse-ah solo te advierto que si la lastimas, tendrás problemas vaquero…¡Vaquero!-rió con burla meneando la cabeza
O o O
El día del rodeo por fin había llegado, Albert empezó a sentirse nervioso, la rubia tenía razón quizá ya ni siquiera sabía cómo lazar un caballo, aunque toda la semana se la paso practicando aun tenía sus dudas. Entonces la vio aparecer muy cerca del ruedo, lucia tan hermosa y despreocupada como siempre. Archie tenía razón ella le gustaba más que ninguna otra. Desde la barrera vio la participación de los jinetes entre ellos la de Archie, que hizo un papel excelente, sonrió al recordar que de niños ni siquiera se atrevía a montar un caballo y ahora era muy diestro para domarlos.
-Albert-la dulce voz de Candy lo sorprendió -por favor no lo hagas
-¿Por qué no Candy?-se acerco a ella
-Porque has olvidado cómo hacerlo, tú ya no eres el mismo
-¿A qué te refieres con eso?-dijo molesto
-Has cambiado, ahora eres mas como de la ciudad
-No Candy sigo siendo el mismo-dijo con seguridad
-No, sé que te irás en cuando tu abuelo mejore, se que nunca podrías acostumbrarte a esta vida
-No me iré a ningún lado, se lo he prometido al abuelo
-Bien, pero eso no cambia que debes de dejar esto del rodeo por la paz, como broma estuvo bien
-No es broma y no daré marcha atrás-dijo acercándose más a ella, solo se interponía la barrera entre sus cuerpos
-Bien has como desees-se encogió de hombros-después de todo ni me importa lo que te suceda
-¿De verdad no te importa?-le guiño un ojo
-No, debo irme y suerte vaquero-dijo tomando el ala del sombrero en señal de saludo
El turno de Albert había llegado, el potro que montaría era demasiado salvaje pero así lo pidió ,le molestaba que pusieran en duda su capacidad, él era un hombre competitivo y les demostraría que estaban equivocados, que seguía siendo el mismo chico rebelde al que su abuelo le enseño todas las artes del rodeo, su abuelo era el mejor jinete y no permitiría que el apellido Andley quedara avergonzado.
Subió a la barrera que daba con el cajón en donde se encontraba el potro salvaje que se acerco preocupado al rubio, a pesar de los años que tenían sin verse lo seguía apreciando como en el pasado, además sabia los sentimientos de Candy hacia el chico.
-Todavía puedes arrepentirte, este caballo es de los más salvajes que he visto-murmuro cerca de su oído
-Lo haré Archie, dejen de tratarme como un tonto-su enojo aumento
-Como sea, sigues siendo un necio-meneo la cabeza
Albert decidido se puso los guantes de dejo caer sobre el caballo bronco que ya se encontraba dentro del cajón, apretó las espuelas a los costado del lomo del potro, dando la indicación de que se encontraba listo para que el cajón fuera abierto, acto seguido el animal salió dando patadas hacia atrás y hacia arriba enfurecido, el rubio logro permanecer en el tiempo estipulado para ser calificado, pero los movimientos del potro eran tan fuertes que por un momento ya no pudo sostenerse más. Cayó a varios metros de la arena girando sobre su propio cuerpo para quedar boca abajo inconsciente
Candy salió corriendo sin importarle nada mas, Albert no se movía así que entro al ruedo corriendo, el caballo ya había sido lazado y retirado del lugar, la camilla llego para socorrer al hombre que yacía sobre la arena. La chica se arrodillo a un lado del cuerpo, sollozando le acaricio el rostro.
-Por favor reacciona Albert-gimió-te quiero mucho por favor necesito que estés bien
-¿De verdad me quieres?-dijo el secando el rostro de la chica
-Eres un tonto!-grito poniéndose de pie, salió del ruedo molesta
-Espera Candy-la siguió-no me respondiste ¿me quieres?
-Eso no importa…te irás algún día
-¿Recuerdas que quería hablar contigo?-ella asintió-No quiero irme Candy, por favor dime que no me vaya
-Eso piensas ahora, pero algún día te aburrirá esta vida y querrás marcharte
-Candy, yo…-le tomo la mano-te quiero desde que era un niño y si tú me das una oportunidad deseo tener una vida contigo
-No creo que sea buena idea, algo me dice que terminare con el corazón destrozado
-¿Por miedo Candy?, la chica que recuerdo no le temía a nada
-Solo tengo miedo de ti… ¡rayos!-se lamento
-No te dejare Candy-la abrazo por la cintura-ni a mi abuelo, ni al rancho, sólo tienes que confiar en mi
Ella iba a abrir la boca para protestar pero los suaves labios de Albert se lo impidieron, se dejo llevar por las sensaciones de aquel beso y lo abrazo por el cuello acariciando sus cabellos, desde niña soñó con ese momento y ahora era una realidad.
Albert perdió el concurso de rodeo en donde Archie salió vencedor, pero aquello al rubio poco le importaba. Jamás regreso a la ciudad, aún pudo disfrutar de su abuelo un par de años más, con el tiempo se caso con Candy quien le dio cuatro preciosos hijos. Aun competía en los rodeos pero ahora con más suerte que la primera vez. Aunque para él la mejor suerte de su vida fue haber caído de aquel caballo y saberse correspondido por la mujer que amaba.
FIN…
Muchas gracias por leer chicas! espero todos sus comentarios!
Mis especiales agradecimientos a:Nerckka,Elisa,Sabrina Weasley,Angdl,Lu de Andrew,Gatita Andrew,Andleysbabe,CandyFan72,Livy,Lady Lyuva Sol,Chiquita Andrew,Paloma,MiluxD,Clau Ardley,Liovana,Josie,Friditas,Rose Grandchester,Artemisa,Heidy,Demonyc
Elisa: Si te voy a complacer,bueno no con un Albert guardaespaldas pero si con un detective ¿que te parece? Espéralo en el próximo!
Saludos y Bendiciones
