Chapter 8

Apenas han dormido en toda la noche. Sus pensamientos no les han dejado. Ha sido una noche totalmente diferente a las que Beckett está acostumbrada. Si todas las noches se duerme abrazada a él, esta vez ha tenido que dejar una separación, como si durmiera con un extraño.

Cuando Castle se despierta se encuentra con el lado de Kate vacio. Se habrá ido a trabajar, piensa. Se queda unos minutos sentado en la cama pensando que va a hacer para ocupar la mañana. Seguro que me habrá dejado una nota con las cosas que tengo que hacer, se dice a sí mismo. Asique decide levantarse y vestirse para empezar cuanto antes con las tareas de la nota. Se dirige primero al baño y cuando abre la puerta se encuentra con Kate cambiándose y desnuda de cintura para arriba.

-Lo siento, perdona- baja la cabeza, avergonzado. –Creía que no estabas.

Kate ha sido rápida y cuando le ha visto entrar ha cogido el sujetador y se ha puesto de espaldas a él.

-Tranquilo Castle- dice abrochándoselo y dándose la vuelta. –No hay nada que no hayas visto antes.

Castle no puede evitar levantar la mirada y mirar de reojo. Para su sorpresa, sus ojos no se fijan en los pechos de Beckett sino en una pequeña cicatriz circular que tiene en el centro del escote. Se queda intrigado, preguntándose cómo se la habrá hecho. Beckett sale del baño esquivándole y coge una camisa de su ropero.

-Vístete mientras yo preparo el desayuno- dice Beckett terminándose de arreglar.

Minutos más tarde, Castle sale de la habitación, vestido e intentando abrocharse los botones del puño derecho de la camisa. Beckett está de pie poniendo las últimas cosas en la mesa y al ver el pequeño problema de Castle decide ayudarle.

-Déjame a mí- le coge la mano y le abrocha los botones. Sus manos se rozan. Algo se enciende. Es la primera vez que hay contacto físico entre ellos desde que Castle despertó. Beckett acaricia toda la mano del escritor, recordando ese apretón de manos que valía por un beso.

-Kate- susurra Castle. Beckett levanta la mirada para encontrarse con esos perfectos ojos azules. –Se van a enfriar las tortitas.

Castle quita la mano, se sienta y comienza a desayunar. Beckett se queda paralizada. Esas palabras han caído como una bomba. Le han sentado como un jarro de agua fría. ¿Qué hago ahora?, se pregunta. Pues lo único que puedo hacer, sentarme, desayunar y hacer como si esto no hubiera sucedido, se responde.

-Oye, lo de antes en el baño, de verdad, lo siento. Debería haber llamado.

-No le des más vueltas Castle, no pasa nada.

-Ya, y además, no he podido evitar fijarme en la cicatriz- se señala el pecho. – ¿Es de un disparo?

-Si- dice tajantemente y se levanta con su plato y su vaso y los deja en la encimera. Su mente se llena de recuerdos.

-¿No vas a desayunar más?

-No, se me ha quitado el apetito.

En ese momento suena el móvil de Beckett, es de la comisaría.

-Beckett. Bien, voy para allá- cuelga.

-¿Un asesinato?

-No. Tengo que ir un momento a comisaría. ¿Te importa quedarte solo?

-No, pero ¿qué puedo hacer mientras?

-Emm no sé- cierra los ojos para intentar pensar con claridad. –En tu portátil tienes fotos y vídeos, el doctor dijo que eso te podría ayudar a recuperar la memoria.

-Vale.

-Adiós- Beckett coge su chaqueta y se marcha. A Castle no le ha dado tiempo a despedirse de ella.

Comisaría

Ryan ha llamado a Beckett para comunicarle que ya han cogido al sospechoso que disparó a Castle.

No han pasado ni treinta minutos y Beckett ya está allí. Se dirige a la sala de observación uno, donde la esperan Ryan y Esposito.

-Hola chicos.

-Hola- dicen al unísono los dos detectives. Al ver la cara seria de Beckett deciden no preguntarle por Castle.

-¿Cómo le habéis encontrado?

-Su exnovia nos ha dado el chivatazo- dice Esposito.

-Su cuartada se confirma, asique no es nuestro asesino, pero cuando le hemos encontrado tenía en su poder tres kilos de drogas. Le podemos procesar por posesión de drogas, por apuntar con un arma a un policía y por disparar a Castle. Le pueden caer de dos a cinco años de prisión- dice Ryan.

-Buen trabajo chicos.

Salen de la sala, los dos detectives se dirigen a sus respectivas mesas y Beckett al despacho de la capitán Gates.

-Señor, ¿puedo hablar con usted?

-Sí, inspectora, pase. ¿Cómo lo lleva?

-No está siendo fácil.

-Cuanto lo siento. Bueno, ¿de qué quiere hablar?

-Verá señor, quería saber si…

En ese momento Ryan llama a la puerta.

-Beckett, tenemos otro asesinato.

-Vaya. Cuando regrese seguiremos hablando-Gates se pone las gafas y vuelve a sus quehaceres.

Este imprevisto le llevará toda la mañana, asique decide llamar a Castle para decirle que llegará más tarde de lo previsto.

Cuando llega al lugar de los hechos, Beckett agradece que sea el típico escenario del crimen: varón blanco con varios disparos en el pecho. Hoy no se siente preparada mentalmente para un crimen más complejo.

Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer. Todo está perfectamente coordinado. Ryan y ella hablan con la gente por si alguien ha visto algo y Esposito intenta localizar a los familiares de la víctima y posibles cámaras que hayan captado lo sucedido.

Beckett, junto a Castle, siempre es la encargada de hablar con los familiares y comunicarles la fatal noticia, pero esta vez va sola. Esta es la parte de su trabajo que menos le gusta. Cuando Castle estaba con ella, estos momentos le resultaba más fácil, pero ahora…todo se ha vuelto más difícil.

Cuando regresa a la comisaría ya es mediodía. La capitán Gates está en su despacho. Hora de terminar lo que se empezó.

-¿Señor?

-Pase Beckett, ¿qué quería decirme esta mañana?

-Quería saber si me podía concederme un mes de baja. Castle ha salido hace poco del hospital, aún está un poco desorientado y yo tengo…

-No hace falta que me dé explicaciones inspectora. Le concedo ese mes, y si necesita más tiempo solo tiene que decírmelo.

-Gracias señor.

Antes de irse, Beckett se despide de Ryan y Esposito y recoge algunas cosas de su mesa.

Las horas punta son las peores para conducir por Nueva York. Se queda parada durante más de quince minutos en un atasco. Antes de llegar al loft decide hacer un alto en su habitual restaurante chino y comprar algo de comida para llevar.

Al abrir la puerta se encuentra a Castle en el sofá y leyendo un libro.

-Hola. Siento haber tardado tanto.

-No pasa nada. ¿Eso es comida china?

Durante la comida, Beckett le explica el porqué de su retraso y le alegra ver que Castle no ha perdido su afición por los crímenes y le pregunta por el caso. La conversación no se hace muy larga, ya que Beckett no tiene mucho que contar, pero sabe de qué más hablar.

-Creía que estarías con el ordenador.

-Sí. Me iba a poner con ello, pero resulta que tiene contraseña y obviamente no me acuerdo- se da unos golpecitos en la sien. –Asique he optado por coger uno de mis libros y ponerme a leer.

-Eso está bien. ¿Cuál has cogido?

-Ola de calor.

Silencio

-¿Te está gustando?- dice aclarándose la garganta.

-Sí. Está muy interesante. No me creo que lo haya escrito yo.

Beckett se queda pensando en todo lo que rodeó a ese libro y a los demás de Nikki Heat. Cambia de tema si no quieres comenzar a llorar otra vez, piensa.

-Si quieres ahora después podemos intentar averiguar la contraseña.

-Mejor mañana, esta tarde me gustaría terminarme el libro- le responde sin levantar la mirada de su plato. Beckett asiente resignada.

La tarde transcurre tranquila. Beckett decide dormir un rato para descansar un poco mientras Castle está con el libro. Al final de la tarde reciben la visita de Martha y Alexis. Kate agradece, por fin, tener una conversación normal con alguien.

Gracias por leerlo :) Estaré un tiempo sin actualizar por los exámenes, lo siento.