Chapter 13
Rated M. Es la primera vez que escribo este tipo de escenas, asique necesito vuestra opinión. Reviews!
Después de haber hecho el amor como nunca antes, con la necesidad de no haberse tocado durante más de un mes, descansan tranquilos en la cama. Castle está abrazado a Beckett. La espalda de ella descansa sobre el pecho de él. Ambos tienen sus manos izquierdas entrelazadas sobre el vientre de ella. El escritor se aferra más a su musa para sentirla más cerca, para sentir su dulce aroma a cerezas, ese aroma que le vuelve loco y que hace que todas y cada una de las terminaciones de su cuerpo cobren vida. Después, con la mano que tiene libre aparta el pelo que tapa el cuello de la inspectora y comienza a darle pequeños besos. Ante el contacto, Beckett se despereza y se gira. Le mira y le acaricia el contorno de la cara, queriendo capturar ese momento para siempre. Castle se deja hacer, experimentando el mayor de los placeres.
-He extrañado estas mañanas- dice acercándose más y juntando su frente con la de ella.
-Sí, yo también.
-Oye Kate- se aparta un poco para mirarla a los ojos. –¿Estás segura de que estás embarazada?
-La prueba dio positivo.
-Ya pero esas cosas pueden fallar y no quiero que nos hagamos ilusiones y después sea un falso positivo.
Beckett se quedo pensativa unos segundos.
-Sí, tienes razón. Será mejor pedir cita con un ginecólogo y asegurarnos antes de decírselo a más gente.
Castle asiente. Después, volvió a acercarse a ella y comenzó a besarla. El beso se intensifica y ambos se dejan llevar, dispuestos a disfrutar una vez más el uno del otro.
Beckett desliza su mano por todo el pecho de Castle hasta llegar a su entrepierna.
-También echaba de menos estas mañanas- dice con una sonrisa pícara refiriéndose a la notable erección de él.
Castle también ríe de forma pícara y decide seguir el juego de la detective.
Con un rápido movimiento, el escritor se queda encima y entre las piernas de ella. En esa posición comienza a moverse, haciendo fricción entre sus sexos, lo que les hace enloquecer a los dos. Sin dejar de moverse, Castle acorta la distancia entre ellos y se deja caer, apoyando su pecho con el de ella y besando su cuello.
-Castle…por favor…- le susurra al oído mientras enreda sus dedos en su pelo.
Su nombre le hace reaccionar. Comienza a descender lentamente por el cuerpo de Beckett, besando sus pechos y su vientre hasta llegar a su objetivo. Primero juega con su clítoris, después introduce un dedo y luego otro. Primero lento y después deprisa. Le encanta hacerle eso mientras la mira, viéndola retorcerse de placer, agarrando con una mano uno de sus pechos y con la otra el colchón, arqueando su espalda, alcanzando ¿cuántos? ¿tres o cuatro orgasmos seguidos? Sabe cómo hacer enloquecer a su musa y disfruta como un niño haciéndolo.
-Por favor Castle…te necesito- esa suplica de necesidad casi le hace correrse allí mismo.
El tampoco puede esperar más, necesita sentirla, hacerla suya una vez más. Se incorpora, preparado para penetrarla, pero Beckett decide tomar las riendas de la situación. Le empuja, haciéndole caer de espaldas a la cama y quedando ella sentada a horcajadas sobre él y volviendo hacer el movimiento de fricción.
-Oh Dios…Kate no juegues conmigo. Ahora soy yo el que te necesita.
La inspectora no alarga más la espera. Coge el miembro de Castle y lo lleva hasta su entrada. Gime al sentirlo todo dentro ella. Aumenta el ritmo conforme nota que el placer la invade, queriendo más y más, queriendo alcanzar el primer orgasmo. Oh Dios se siente tan bien cuando él está dentro de ella. Hace solo unas horas estaba experimentando lo mismo, pero joder se ha vuelto adicta a esa sensación, a lo que ese hombre le hace sentir. Sonríe al saber que es solo suyo.
-¿Porqué sonríes?
-Porque eres todo mío…para siempre.
-Siempre mi vida.
Y entonces llega. Como un huracán que le hace perder el sentido. Grita porque sabe que nadie la va oír. Necesita sacarlo fuera. Siente el placer recorrer todo su cuerpo y se acaricia a sí misma. Disminuye el ritmo de sus caderas para recuperar fuerzas.
-No Kate, no te pares.
Castle se incorpora y le coge la cara, besándola con necesidad. Sin tiempo a que Kate se recupere, sus embestidas empiezan fuertes y rápidas. Desliza el beso hasta el cuello y baja las manos hasta su cadera, acariciando previamente toda su espalda. Kate se oprime más a él y también mueve su cadera para sentirlo más adentro. Nota como Castle se tensa y sabe que el momento está cerca. También el suyo propio. Las embestidas de él son cada vez más enérgicas. Hasta que acaba en una fulminante, haciéndoles llegar a los dos al más puro éxtasis. Kate lo siente correrse en su interior. Se quedan abrazados aún conectados, acompasando sus respiraciones y sintiendo las últimas sacudidas. Beckett es la primera en buscar el contacto visual. Levanta la cabeza de Castle, la cual está apoyada en su pecho. Le quita las pequeñas gotas de sudor que tiene en la frente y después centran sus miradas. No puede haber más amor en ellas. Le besa, esta vez lenta y apasionadamente.
-Te quiero chico escritor.
-Yo también la quiero inspectora.
Se vuelven a tumbar en la cama, riéndose ante aquellas palabras. Tras unos minutos mirando al techo, deciden volver a casa. Durante todo el trayecto van cogidos de la mano y besándose, sin importarles que el taxista les este mirando.
Al llegar al loft, Castle ignora todo el destrozo de su despacho y se pone a preparar algo de desayunar mientras Beckett se ducha. En el transcurro del desayuno, Castle se interesa por el caso que investigan en ese momento. Durante la explicación el móvil de Beckett suena.
-Es un mensaje de Esposito. Tiene nuevas pistar. Me tengo que ir, pero cuando regrese te sigo contando.
-Vale. Kate espera, ¿vas a venir para comer?
-Sí, pero no prepares nada, traeré comida china. Me apetece mucho.
-¿Estás de antojo?
-Puede- se acerca a él y deja un pequeño beso sobre sus labios. –¿Complacerás todos mis antojos si al final estoy embarazada?
-Todos y cada uno de ellos.
-Te quiero- le vuelve a besar.
-Y yo a ti. Ten cuidado.
-Siempre lo tengo- le guiña un ojo antes de marcharse.
Ahora es el turno de él de darse una ducha. Después se pondría a recoger su despacho.
Mientras limpia todo aquel estropicio se encuentra, tirada en el suelo, una foto en la que sale con Alexis. No tarda en coger su móvil y llamar a su hija. Son muchos días sin hablar y quiere escuchar la voz de su niña y contarle la buena noticia.
Cuando termina de hablar con Alexis y toda su oficina vuelve a la normalidad recuerda que mucha de la ropa de Beckett está en la habitación de arriba.
Tras una pequeña mudanza coge su portátil y se sienta en el sofá dispuesto a encontrar una buena clínica ginecológica. Al terminar decide ponerse al día con su trabajo.
Las horas se le pasan fugaces y cuando se quiere dar cuenta Beckett regresa del con la comida.
-Hola, ¿Qué haces?
-Hey hola. Estoy mirando mi correo. ¿Tú qué tal?- se levanta y se dirige a la cocina, donde está ella.
-Bien. Hemos avanzado mucho en el caso y creo que esta tarde lo resolveremos, lo que significaría que, tal vez, pueda llegar antes a casa.
Beckett se abraza al cuello de Castle y le besa.
-Eso sería genial. Si al final es así intentare estar en casa- le devuelve el beso.
-¿Vas a salir?
-Sí. Tengo que reunirme con Gina y Paula para hablar sobre el nuevo libro de Nikki Heat y para organizar mi agenda- dice con cara de pocas ganas.
-Pues espero encontrarte en casa cuando llegue para poder ducharnos juntos- dice con voz sexy y mirada pícara.
-Aquí me tendrás- la vuelve a besar.
Cogen la comida y se sientan en el sofá, abrazados. La espalda de ella contra el pecho de él. No suelen comer allí, pero al parecer, esta vez venía incluido con el antojo de Beckett. Ríen y charlan animadamente, bromeando sobre cuál será su próximo capricho.
A las dos horas Beckett se vuelve a marchar a comisaría y Castle decide escribir un rato para matar el tiempo hasta la hora de la reunión con Gina. Se sorprende por lo rápido que corren las palabras por su mente y la cantidad de ideas que se le ocurren. Sin duda ese mes en blanco le ha venido bien para su trabajo. Algo bueno tendría que tener, piensa. Como siempre cuando escribe se olvida del tiempo, y cuando se da cuenta ya llega tarde.
Mientras tanto en comisaría, Beckett tenía razón y resolverían el caso esa misma tarde.
Ya son las ocho y Beckett es la primera en llegar a loft. Se desilusiona al ver que Castle no está allí. Enseguida se le pasa y decide esperarlo en la ducha.
Minutos más tarde, Castle entra al loft, encontrándose en el suelo un camino de ropa que conduce a la habitación. Cierra la puerta sin hacer ruido y comienza a seguir las prendas. El rastro termina con unas braguitas y un sujetador a los pies de la cama, donde Castle deja su chaqueta. Desde ahí puede oír el sonido del agua y a Beckett tararear. Abre la puerta del baño sigilosamente para que ella no se percate de su presencia. Se queda apoyado en el marco de la puerta, contemplando la desnudez de su esposa.
-Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta que punto lo soy- dice Castle.
-¿Está espiándome Sr. Castle?
-No. Estoy admirando le belleza del cuerpo de mi esposa.
-Pues su esposa está esperando a que se quite la ropa y entre con ella a la ducha.
Castle capta el mensaje. Se desnuda y entra a la ducha junto a Beckett, la cual no tarda en abrazarse a él y comenzar a besarle. Sentir la desnudez de su cuerpo sobre el suyo. Castle no necesita nada más para despertar a su "amiguito." Beckett nota su incipiente erección y se arrodilla.
-No Kate, no aguantare na…-la sensación de notar su miembro dentro de la boca de ella le impide acabar la frase.
Castle apoya la espalda en la pared. Cierra los ojos y aprieta la mandíbula, concentrándose en no correrse. Tiene que hacer algo, tiene que tomar el control de la situación. Ahora le toca a él mandar.
Coge a Kate de los hombros, levantándola y llevándola a la otra pared de la ducha. La pone cara a la pared y sin previo aviso la penetra. Rodea su cintura con sus brazos, atrayéndola hacia él. Sus embestidas son constantes y enérgicas y pronto siente el interior de Kate contraerse ante un inminente orgasmo. Ahoga su grito de placer besándola y la agarra más fuerte al notar flojear sus piernas.
Deshace el agarre y la gira para mirarla y continuar besándola. Castle le coge las piernas y las coloca alrededor de él. Vuelve a penetrarla y comienza otra vez con las embestidas. No hablan, sus miradas lo dicen todo. Solo se oye el agua caer, sus gemidos y sus cuerpos chocar. Kate acaricia la cara y el pelo Castle. Le encanta su aspecto cuando hacen el amor: el pelo alborotado, su mirada intensa, su sonrisa y como se tensa su cuerpo cuando alcanza el éxtasis.
Ese momento no tarda en llegar. Los dos explotan. Pierden las fuerzas, Kate deja caer sus piernas y Castle se deja caer sobre ella. Kate se abraza a él y le besa el pecho. Después, el escritor sale de ella y se coloca debajo del chorro de agua, quedándose ahí un rato más.
El resto del día pasa como todos, excepto por el rato que se sientan juntos a ver la televisión antes de hacer la cena.
Después de charlar un poco se quedan dormidos, como siempre, abrazados.
NOTA: "Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta que punto lo soy" (William Shakespeare)
