Muchas gracias a todos aquellos que dejáis reviews, me animáis a seguir con esta historia. No estoy muy convencida con este capítulo, pero bueno aquí os lo dejo.

Chapter 17

Ya han pasado tres días y, por fin, Kate puede volver a casa acompañada de su hijo. Está en la habitación esperando a Castle, el cual ha ido a mover el coche para acercarlo más a la salida, ya que por recomendación expresa del médico aún no puede hacer esfuerzos. Tiene a Alex junto a ella, en su sillita, durmiendo plácidamente. Le mece mientras le tararea una melodía.

-¿Se puede?- una voz muy familiar la sorprende y hace que se gire hacia la puerta.

-¡Josh!- se levanta para saludarlo.

-Hola Kate.

-¿Qué haces aquí?

-Trabajo aquí, recuerdas- ambos ríen.

-Quería decir en esta planta.

-Tengo un amigo aquí y me dijo que estabas ingresada.

-Ya…

Se instala un silencio incómodo entre ellos que más tarde es roto por los delicados gemidos de Alex.

-Es tu…-dice finalmente el médico señalando la sillita.

-Si

-¿Castle?- Kate hace un gesto afirmativo. –Siempre supe que sería él. Que si algún día te casabas y tenias hijos sería con él.

-Creo que de alguna manera yo también lo sabía, aunque al principio lo negara.

-¿Cómo se llama?

-Alexander Johann.

-Johann…muy apropiado. Me gusta.

El busca del médico comienza a sonar.

-Lo siento, Kate. Me tengo que ir. Me ha encantado volver a verte y verte tan feliz.

-Lo mismo digo, Josh.

Tras un rápido abrazo el médico se marcha. Al poco rato Castle vuelve.

-Kate, ¿está lista?

-Sí, vamos- coge a Alex y le pasa la sillita al escritor, quien también va cargado con la bolsa de ropa de estos últimos días.

Durante todo el viaje, Beckett estuvo girándose hacia atrás en su asiento para comprobar el estado de Alex. Castle también hacia lo mismo, pero mirando por el espejo retrovisor interior. El resultado siempre es el mismo: durmiendo, ya que debido a sus pocos días de vida ésta es su principal actividad, ésta y comer.

-Me encanta como le miras- dice Castle.

-¿Cómo le miro?- Beckett se vuelve a girar para mirarle a él.

-Pues con esa mirada única que solo una madre pone cuando mira a su hijo. De amor absoluto, de tener la total certeza de que serias capaz de hacer cualquier cosa por él, incluso arriesgar tu vida.

-La verdad es que sí, preferiría que me pasara a mí algo antes que a él.

Castle la coge de la mano y deja un beso en ella.

Minutos después y tras dejar el coche en el parking del edificio suben al loft. Al abrir, Beckett no esperaba encontrarse a toda su familia y amigos. Su padre, Martha, Alexis, Ryan, Esposito, incluso Lanie, estaban allí. Lleva a Alex en brazos, asique les saluda como puede. En una acción predeterminada, al último en saludar es a su padre.

-Papá- acomodó a Alex en un solo brazo para poder abrazarlo con el otro.

-Katie, cuidado- dijo Jim refiriéndose a su nieto, al que le acariciaba la cabeza por encima del pequeño gorro.

-¿Quieres cogerle?- mira a su padre, el cual se muestra asustado y un poco reticente, pero al final accede.

-Que pequeño es- dice con él en brazos y dejando ver alguna lágrima.

La experiencia dura poco, ya que Alex comienza a removerse y a protestar, reconociendo que esos no son los brazos de su madre y pidiendo, a su manera, volver a ellos.

-Sin duda es hijo tuyo, Katie- comenta Jim. –Tú eras igual de pequeña, llorabas en cuando te apartaban de tu madre.

Después de disfrutar unos minutos del cálido silencio que aporta un recién nacido, Martha propone una foto de toda la familia para, según ella, hacer oficial la incorporación del nuevo miembro.

Esposito, Ryan y Lanie son los primeros en despedirse, ya que tienen que marchan de vuelta al trabajo. Los demás, después de que Castle dejara a Alex durmiendo en su habitación, se sientan a la mesa para disfrutar de la comida que ha preparado Martha.

Como Kate esperaba, Alex comienza a llorar, interrumpiendo su comida.

-Es la hora de su siguiente toma- mira su reloj y se levanta.

-¿Quieres que te ayude?- dice Castle dispuesto a levantarse.

-No, puedo hacerlo sola- se inclina hacia él y le besa antes de subir las escaleras.

En el momento que Kate desaparece por las escaleras, la expresión de Jim se vuelve más serio. Se acomoda en la silla y da un sorbo a su copa para aclarar su garganta.

-Rick, quiero darte las gracias.

Castle paró de masticar su último bocado, sorprendido por las palabras de su suegro.

-¿Por?

-Por volver a darme una familia y por hacer a Katie tan feliz- dice realmente emocionado.

-No se merecen, Jim. Vivo por y para hacer feliz a Kate, y ahora también a Alex.

-¿De qué estáis hablando?- interviene Beckett cuando vuelve a la sala.

-Le comentaba a Rick las ganas que tengo de que Alex sea más grande para enseñarle a jugar al baseball y llevarle a los partidos.

-Primero tendrás que enseñarle a él- comenta Beckett ocupando su sitio y tomando la mano de su marido.

Tras el café, Alexis se marcha con la justificación de que ha quedado con unos amigos. Martha y Jim querían quedarse más tiempo, pero al final deciden marcharse conscientes de que la pareja tiene que tener tiempo a solas para descansar, ya que en los próximos meses echarán de menos horas de sueño.

-Voy a dormir un rato, ¿vienes?- dice Kate abrazándose a él por la cintura y apoyando la cabeza en su pecho.

-No, voy a escribir. Hace días que no toco el libro.

-Y también llevas días durmiendo en un incómodo sillón. Necesitas descansar y estirar el cuerpo- levanta la cabeza para mirarle.

-Estoy bien, de verdad. Me quedaré vigilante de Alex.

-Haz lo que quieras, cabezota. Espero que nuestro hijo no haya heredado eso de ti- deshace el abrazo y camina hacia la habitación.

La ve marchar. Contempla su figura, que se mantiene incluso después del parto. Se queda pensando es sus últimas palabras: "nuestro hijo." Ha soñado tantas veces con eso que, ahora que lo tiene, aún no se lo cree. Se deja caer en el sofá, exhausto. Kate tiene razón, está agotado, pero no puede sentirse más pletórico.

El cansancio gana y se queda dormido, pero al poco tiempo los llantos de Alex le despiertan. Corre hacia la habitación y se lo encuentra pataleando en su cuna. Le coge en brazos y comienza a mecerlo en un intento por calmarlo, cosa que no da resultado. Entonces ve los libros que él mismo le ha comprado y decide leerle uno de ellos. De forma casi inmediata el pequeño se vuelve a quedar dormido. Con miedo de que se vuelva a despertar si lo deja en la cuna, Castle se sienta en el sillón con él en brazos y pronto se duerme el también.

Comenzada la noche, Kate se levanta. Busca al escritor y al no verle en la primera planta, ya sabe dónde encontrarle. Al entrar, una gran sonrisa invade su cara al ver a los dos justos, padre e hijo, durmiendo. Con mucho cuidado, Kate coge a Alex de los brazos de Castle. Este al notar el movimiento se despierta.

-Kate…

-Te has vuelto a quedar dormido en un sillón por no hacerme caso y no venir a la cama conmigo.

-Lo sé. Te tendría que haber hecho caso, pero Alex empezó a llorar, vine y ya me quede aquí y ¿sabes qué? He descubierto que le gusta mi voz- se incorpora y la agarra de la cintura.

-Eso no es de extrañar. Tienes una voz muy bonita que a mí también me gusta- le acaricia el torso.

-¿A si?

-Sí, sobre todo cuando estamos haciendo el amor y susurras mi nombre- le dice al oído.

-Inspectora no siga por ahí.

-Vale. Me esperare a más tarde- le mira de forma pícara.

Tras salir de la habitación y dejar la puerta entornada, Castle se marcha a la ducha y Kate decide prepararse algo ligero para cenar.

Minutos más tarde, cuando Castle sale del baño ya con la ropa de dormir, ve a Beckett sentada en el sofá con un plato de ensalada y con su portátil sobre las piernas.

-Mmm a esta cena le falta algo- se dirige a la cocina y descorcha una botella de vino.

-¡Oh cierto! Nuestra copa de vino- corre hacia la cocina y toma la copa que ya le tenía preparada. –Como la echaba de menos.

Por petición del médico, Kate había eliminado el vino y toda bebida alcohólica durante el embarazo y Castle, por no darle envidia, también había dejado de beberlo.

Tras un par de tragos y que Beckett terminara su cena, se disponen a ir a la cama cuando Castle pone la canción de ambos con el móvil y la agarra del brazo para bailar.

-¿A qué viene esto?

-¿Necesito una excusa para bailar con mi mujer?

-Siempre tienes un motivo.

-Soy feliz. Soy muy feliz, porque tengo todo lo que un hombre puede aspirar en la vida: una mujer maravillosa, un hijo precioso; que estoy seguro que me dará muchas alegrías y una familia estupenda que no cambiaría por nada en el mundo.

Beckett, conmovida por esas palabras y sin saber que decir, se pone de puntillas para alcanzar los labios de él. Un beso que se torna apasionado y que les hace gemir de placer. Cuando se separan para recuperar aire, Kate le coge de la mano y se van a la habitación.

Mientras tanto en un bar cercano a la 12, Esposito y Lanie están tomando unas cervezas.

-Diez pavos a que Alex de mayor va a ser escritor- dice Espo.

-Otros diez a que va a ser policía- dice Lanie.

¿Quién ganará la apuesta? En el último capítulo lo sabremos. Gracias por leer.