Chapter 18

Ya sé que tardo mucho en actualizar, pero así son mis tiempos, escribo cuando puedo, además, mejor tarde que nunca, no? Gracias por seguir leyendo.

Ya han pasado seis meses y Alex se ha convertido en un niño muy risueño y avispado. Sus ojos, iguales a los de su padre, dejan ver la alegría y la inocencia. Se ríe con cualquier cosa, pero sobretodo con las tonterías que le hace su padre. Siempre tiene una sonrisa para todo el mundo y con cada una de ellas deja ver sus pequeños e incipientes dientes. A causa de esto, se lleva a la boca todo lo que encuentra a mano con el propósito de aliviar el dolor.

Un efecto colateral de la salida de los primeros dientes es la falta de sueño que está provocando en Castle y Beckett, que apenas han dormido la noche anterior intentando calmar a su hijo. En estos momentos, ni siquiera el café les ayuda.

Castle se encuentra en su despacho intentando escribir. De vez en cuando levanta la vista de la pantalla para mirar a Beckett, que está sentada en el suelo del salón jugando con Alex. Le encanta esa imagen, ver a madre e hijo interactuando, oír sus risas, ver la cara de felicidad de su mujer a pesar del cansancio. En ese instante se pregunta si él también pone esa cara cuando esta con Alex. Seguro que sí y seguro que la está poniendo ahora mismo.

-Que divertido, ¿verdad? Si, te lo pasas muy bien jugando con mamá- Kate le habla a su hijo y este le responde con risas y moviendo sus brazos de arriba abajo.

-Y con papá, ¿a qué si, Alex?- Castle se sienta en el suelo junto a ellos. El niño nada más verle se tira hacia él. El escritor le coge y simula que le come la barriga, provocándole grandes carcajadas.

-¿Ya has terminado el capítulo?

-Sí, lo que significa que tengo el resto del día libre y he pensado que ahora podríamos ir al parque. A Alex le encantan los columpios y nosotros nos despejaríamos un poco.

-Vale, me parece una buena idea. ¿Cambias tú a Alex?- se levantan y Castle le hace un gesto afirmativo con la mano.

-Vamos a ponerte guapo, campeón.

-No, espera. Mejor lo hago yo. Seguro que tú le pones la camiseta de Batman.

-¿Qué? No. Confía en mí. Nada de superhéroes, lo he entendido.

Beckett se queda mirándoles hasta que les ve desaparecer por las escaleras.

Ella es la primera en estar preparada y espera en el recibidor con el cochecito a que Castle y Alex bajen.

-Castle, vamos. ¿Te queda mucho?

-No, ya está- baja con Alex en brazos y Beckett se en que lleva puesta la camiseta con el escudo de Capitán América.

-Has dicho que nada de superhéroes- le recrimina Kate mientras coge a Alex y le coloca en el cochecito y le abrocha el cinturón.

-Lo sé, pero la he visto y no he podido resistirme. Está muy gracioso con ella, ¿no lo negarás?

No lo iba a negar. Esta realmente gracioso, pero considera que hay mejores ocasiones para ponérsela. Decide no entrar en el juego de él y cambiar de tema.

-¿Podemos irnos ya?

Castle abre la puerta y le indica con el brazo para que salga ella primera.

De camino al parque, Castle coge el manejo del cochecito con una sola mano mientras la otra la tiene entrelazada con la de Beckett.

Una vez allí, a lo primero que se dirigen es a los columpios. Kate se sienta en uno de ellos con Alex en sus piernas y crea un suave balanceo con las mismas. Mientras Castle se queda de pie enfrente de ellos haciendo algunas fotos con el móvil.

-¿Recuerdas la última vez que estuvimos aquí?- dice Castle sentándose en el columpio contiguo al de Beckett.

-Sí, fue hace un par de días atrás.

-Me refiero a ti y a mí. Los dos solos.

-Claro que me acuerdo- le mira con complicidad. –Nunca lo olvidare. Fue cuando me pediste que me casara contigo.

-Y míranos ahora. Dos años después seguimos felizmente casados y con un hijo- dice esto último mirando a Alex.

Beckett va a decir algo, pero el atronador ruido de las sirenas de todo un convoy de coches policía y ambulancias la interrumpe, asustando a Alex y haciéndole llorar. Se levanta y acomoda al pequeño en su cintura, abrazándolo contra su pecho y diciéndole cosas al oído para calmarlo.

-¿Qué habrá pasado?- se interesa Beckett. –Voy a llamar a Espo, tal vez él lo sepa.

-Kate, habrá sido un accidente. No creo que los chicos estén informados.

-Tienes razón- esboza una tímida sonrisa y agacha la cabeza.

-Sé que te encanta tu trabajo. Lo echas de menos, ¿verdad?

-Sí, pero aún me queda un tiempo para volver y hasta entonces pienso disfrutar al máximo de Alex.

Una idea empieza a rondar por la cabeza del escritor y decide no darle muchas vueltas y decirla.

-¿Y si nos pasamos por la comisaría y saludamos a los chicos?

Beckett se sorprende ante la propuesta.

-No, Castle. No podemos ir con Alex a la comisaría, además, a Gates no le haría gracia.

-No va a pasar nada. Vamos, les saludamos y volvemos. Solo será un rato.

Beckett se queda callada sopesando la idea.

-Está bien- dice finalmente.

Vuelven a sentar a Alex en el cochecito y se marchan camino a la 12.

Una vez allí, el característico timbre del ascensor les indica que ya han llegado a la planta de homicidios. Tienen la suerte de que los dos detectives no estén fuera investigando un caso.

-Hola chicos- les sorprende Beckett.

-Hey, ¿qué hacéis vosotros aquí?- Espo es el primero en saludarles. –Y os habéis traído al enano.

-Sí. Estábamos cerca y hemos decidido pasarnos para ver cómo van las cosas por aquí- explica Castle.

-Es decir, que nos echabais de menos- dice Ryan.

-Bueno, ¿qué tal todo?- dice Beckett ignorando el comentario de Ryan.

-Ya ves, todo tranquilo. ¿Y vosotros?

-Inspectora Beckett, señor Castle, me alegra verles- Gates entra en la conversación.

-Señor…-dice Beckett con tono de preocupación por la reprimenda que le pueda caer por haber traído un bebé a comisaría.

-Este debe ser Alexander- Castle y Beckett asienten sorprendidos mientras ven a la capitán acercarse más al pequeño y hacerle carantoñas. Luego se incorpora y mira a Beckett con gesto serio. –Inspectora venga a mi despacho.

Si una mirada puede decirlo todo, en este momento la que Kate le lanza a Castle dice: "te lo dije."

Beckett entra después de Gates al despacho, quedándose de pie enfrente de la mesa y de la capitán que está detrás del mismo.

-La veo bien es su nuevo papel de madre, inspectora.

-Gracias señor…y de verdad que yo no quería…-Gates levanta una mano indicando a Beckett que deje de hablar.

-Kate, no pasa nada. No se preocupe. No me importa que se haya traído a su hijo a comisaria.

Beckett suelta todo el aire y suspira aliviada.

-Y aprovechando que ha venido con él, me gustaría darle esto- abre un cajón y saca un oso de peluche con un chaleco en el que pone por delante "police" y por detrás "writer." –Quería ir a dárselo al hospital, cuando nació, pero hubo complicaciones y no he podido hasta ahora.

Kate rie ante la monada de peluche y a la referencia que hace a ella y a Castle.

Tras unos minutos de charla, donde Gates no paro de decir anécdotas de sus hijos cuando eran pequeños, de advertir a la inspectora de lo mucho que le queda por vivir e incluso darle algún consejo para el problema de los primeros dientes, salen del despacho.

Beckett se acerca a los chicos y se arrodilla a la altura de su hijo y le enseña el osito, el cual Alex enseguida coge y se lleva una oreja a la boca.

-Kate, Ryan ha propuesto que vayamos todos juntos a comer, ¿qué te parece?- le comenta Castle.

-Me encantaría, pero creo que Alex no tiene…

-¿Comida…?- termina el escritor sabiendo a lo que ella se refería. –Acabo de mirar en el bolso y si tiene.

-Pues entonces perfecto. ¿Vamos?

Una hora tuvieron que esperar hasta que Jenny llego con Sarah Grace y pudieron marchar al restaurante.

Ya allí, Castle se encarga de pedir mientras Beckett esta en el baño. Cuando esta regresa a la mesa se encuentra un plato en la pequeña tabla de la trona en la que está sentado Alex.

-Castle, ¿qué es esto?

-Un puré para Alex- dice mirándola de forma obvia.

-Eso ya lo veo, pero él tiene su comida, ¿por qué se lo has pedido?

-Es muy parecido al que nosotros le damos, ¿qué más da?

Beckett respira hondo para tranquilizarse y contener el mal humor para no fastidiar el momento. Los demás comensales intentan ignorar la discusión de la pareja.

-Kate…

-No, ya da igual. Déjalo- dice fríamente.

Por parte de ellos dos el resto de la comida transcurre en silencio.

Al final, durante el café, Beckett recibe una llamada de su padre informando de que esa tarde irá a ver a Alex. Tras despedirse de todos, Castle y Beckett se marchan de regreso al loft. En el camino de vuelta, Kate se agarra al brazo del escritor para darle a entender que ya no esta tan enfadada por lo ocurrido en el restaurante.

A media tarde, coincidiendo con Martha, llega Jim. Tras saludar a sus respectivos hijos, los dos abuelos se entretienen jugando con su nieto.

-Esta tarde hemos ido al parque y se ha quedado con ganas de más, ¿por qué no lo lleváis un rato?- dice Castle sin estar Beckett presente.

-A Katie no le gusta llevarlo por la tarde. Ya sabes lo que dice, que hay más gente, que están los niños grandes y que aún es demasiado pequeño.

-Pero va a estar con vosotros, no le pasará nada.

Sin discutir mucho el tema finalmente Jim y Martha salen con Alex. En ese mismo momento Beckett baja de la planta superior.

-¿Y nuestros padres?

-Han salido al parque con Alex.

Esa es la gota que colma el vaso.

-¡Castle!

-Se que no te gusta, pero no te preocupes. No va a pasar nada.

-No es solo por eso, es que hoy…si te has propuesto cabrearme lo has conseguido.

-¿Qué pasa?

-¿Cómo que qué pasa? Llevas todo el día ignorándome, tomando tus propias decisiones sin consultarme. Respecto a Alex debemos estar de acuerdo en todo.

El escritor agacha la cabeza dándose cuenta de su error. Cuando va a decir algo para disculparse Beckett ya no está. Se sienta en el sofá cabreado consigo mismo y pensando una manera de decirle que lo siente. El timbre le saca de sus pensamientos. Al abrir se encuentra con Jim y Martha que entran dando la razón a Kate respecto a lo del parque y justificando así su pronto regreso.

Al oírlos Beckett sale para despedirse de ellos. Tras esto, coge a Alex y con un seco "voy a darle un baño" y sin cruzar la mirada con el escritor sube las escaleras. Castle decide comenzar a hacer la cena.

Cuando los indicios de sueño se empiezan hacer visibles en Alex, Beckett vuelve a subir para acostarlo. Al bajar se encuentra todo recogido y sin Castle a la vista. Le ve metido en la cama cuando entra en la habitación. Al igual que él, se mete dándole la espalda.

Pasan unos minutos interminables hasta que por fin es Castle el que rompe el incómodo silencio. Se pega a la espalda de ella y le acaricia la cintura.

-Lo siento. Perdóname- no hay respuesta. –Vamos Kate, sé que no estás dormida. Te pasa igual que a mí, no puedes conciliar el sueño sin antes hacer las paces.

Sigue sin haber respuesta. Castle besa su hombro y vuelve a insistir.

-Te propongo un trato: si lo vuelvo a hacer tendrás derecho a torturarme. Y ya sabes a qué clase de tortura me refiero.

Esas fueron las palabras mágicas que hacen que Beckett se gire.

-¿Cuenta la de hoy?- Castle sonríe y asiente.

Y entonces ve a la Beckett que él quería ver. La pícara y sensual Kate Beckett. La única que le ha hecho llegar al mismo cielo. Su compañera, su musa, su amiga, su amante, su esposa, la madre de su hijo, es resumen, la mujer de su vida.