Este capítulo va dedicado a my little family: mis queridas fillionatics. Se os quiere chicas. PD: me ha salido más largo de lo que esperaba.
Chapter 19
Hoy es la primera vez, desde que Alex nació, que Castle se marcha de la ciudad unos días por trabajo y se separa de él y de Kate. Está algo desanimado, ya que esperaba empezar con los viajes cuando Alex fuera un poco más grande.
Va de un lado para otro de la habitación, cogiendo lo que al momento se acuerda que necesita. Siempre ha sido un desastre para preparar su equipaje y con frecuencia le pregunta a Kate que dónde está alguna cosa. A veces se para delante de la maleta y repasar mentalmente si lleva todo o le falta algo.
-Ya estoy- dice saliendo de la habitación cargado con la maleta.
-¿Seguro? ¿No te dejas nada?
-Completamente seguro.
-Bien, vamos. Tu vuelo sale en una hora- coge a Alex en brazos y salen.
Se marchan en su propio coche. En el trayecto de ida al aeropuerto pierden más tiempo del planeado debido al tráfico, pero aún así, cuando llegan todavía quedan unos minutos hasta la hora de embarque y deciden sentarse a tomar un café.
-Castle, deja de preocuparte.
-No puedo evitarlo. Con Alexis estaba igual. Los primeros años son muy importantes, todo lo que hace es nuevo y no quiero perderme nada.
-No va a pasar nada.
-Eso no lo sabes. Alex ya gatea y en cualquier momento puede dar sus primeros pasos, ¿y si los da mientras yo estoy fuera?
-No creo, pero si es así lo grabaré y después lo verás.
-No será lo mismo.
-Pero será mejor que nada, ¿no crees?
"Pasajeros para el vuelo 147 con destino Boston, embarquen por la puerta D"
-Ese es el mío- dice Castle, levantándose y dejando un billete sobre la mesa.
El escritor se abraza fuertemente a su musa intentando alargar el momento de la despedida. Cuando deshace el abrazo junta su frente con la de ella.
-Os voy a echar de menos.
-Y nosotros a ti.
Se besan. El beso se prolonga hasta que un nuevo aviso del vuelo le recuerda a Castle que se tiene que ir. Coge a Alex de los brazos de Kate.
-Papá se va unos días, así que durante ese tiempo tú serás el hombre de la casa y quiero que te portes bien, ¿vale? Te quiero, hijo- deja un beso en su frente.
-Os quiero- deja otro beso en la frente de Kate. –Te aviso en cuanto llegue.
-Vale.
Nada más verle desaparecer por la puerta de embarque, Alex comienza a llorar. Beckett lo sujeta más contra su pecho y le susurra al oído para calmarlo, pero sin resultado. Lo acerca al gran ventanal para enseñarle los aviones y señalarle en cual va su papá, pero nada.
Al salir del aeropuerto, Beckett pone rumbo hacia la casa de su padre. Quizás ver a su abuelo tranquilice a Alex y, además, ahora ella no quiere estar sola en el loft.
Justo como pensaba, Alex se convierte en el niño risueño que suele ser cuando ve a su abuelo y ríe sin parar con las carantoñas que este le hace. Jim les invita a quedarse a comer y Kate acepta encantada.
Al terminar la comida, los dos adultos se sientan en el sofá para tomar un café.
-Katie, quiero darte algo- le entrega lo que a simple vista parece ser un libro. –Es tu álbum. Tu madre y yo lo comenzamos cuando naciste y está lleno de momentos de cuando eras pequeña. Quiero que lo tengas.
-Oh, papá…-dice con un nudo en la garganta debido a la emoción. –Yo…no sé qué decir…gracias- se abraza a él.
Padre e hija pasaron un rato rememorando viejos momentos hasta que Beckett tuvo que marcharse justificando que tenía que acostar a Alex y que, como era viernes, quizás Alexis se pasara por el loft para ver a su hermano.
Cuando regreso al loft, Kate recibió un mensaje de Castle informándola de que ya había llegado. Más tarde recibió otro de Alexis diciendo que se pasaría por allí. Tras responder los dos mensajes y acostar a Alex, Beckett se permitió disfrutar de la lectura.
La llegada de Alexis alegro mucho a Alex, que enseguida quiso ir a sus brazos. Con el permiso de Kate, Alexis se llevo a su hermano a dar una vuelta. Beckett aprovecho la ocasión para darse un baño.
-Ya estamos aquí- dice Alexis entrando con Alex en un brazo y empujando el cochecito con el otro.
-¿Qué tal se ha portado?- preguntó Beckett desde la cocina donde preparaba algo de cenar.
-Bien. Ha ido muy tranquilo todo el camino- deja a Alex en el suelo sobre su manta de juegos.
-Oye, ¿te quedas a cenar?
-Me encantaría, pero ya he quedado con unos amigos.
-¿Dormirás aquí?
-Sí, asique intentare no despertaros cuando llegue.
La pelirroja se despide de los dos y se marcha. Beckett coge su plato y se sienta junto a su hijo, viéndole jugar.
El pitido del microondas le hace saber que la leche para el biberón ya esta lista. Alex aparta la mirada de sus bloques de construcción cuando ve a su madre levantarse y dirigirse a la cocina. Estira ambos brazos para que le coja.
-Cariño, enseguida vengo.
Ante la negativa de su madre, Alex gatea hasta la pequeña mesa del salón y se ayuda de ella para ponerse de pie. Desde ahí y con pasos temblorosos y dubitativos, de poco a poco y tambaleándose se acerca a la cocina.
Cuando Beckett vuelve al salón y no le ve ahí se queda paralizada. Unos balbuceos llaman su atención y hacen que se gire, viendo, en ese momento, a Alex agarrado a uno de los taburetes.
-Alex…mi vida…-deja en biberón en el suelo, extiendo los brazos y hace un gesto con las manos para indicarle que vaya hacia ella. No se lo piensa y con más decisión que la última vez comienza a andar. Cuando llega hasta ella, Kate le coge y le come a besos.
-Cariño, tus primeros pasos- dice emocionada. –Qué lástima que papá no esté aquí. Pero se lo grabaremos- le vuelve a dejar en el suelo, apoyado en el sillón. –No te muevas. Voy a por el móvil.
Una vez solo, miró a su alrededor y se fijó en las escaleras, que le parecieron un buen objetivo hacia donde encaminar sus pasos. Llegó al primer escalón y a pesar de su poca práctica consiguió subirlo.
-¡No, Alex!- el grito de Kate asustó al pequeño, provocando que este perdiera el equilibrio, se diera un golpe en la cabeza y comenzara a llorar desesperadamente.
Corrió hacia él, lo subió a su cintura y lo meció mientras le hablaba y le daba besos en la frente para calmarlo. Suspiró aliviada cuando vio que no había brecha y solo se trataba de un chichón. Le llevo al baño y le aplico una pomada.
Tras unos minutos intensos, el llanto cesa y Kate puede darle de cenar. Enseguida Alex cayó rendido. Ella también decide irse a dormir. Antes de dejarlo en la cuna recapacita y prefiere que duerma con ella. Ha pasado un mal momento y no quiere dejarlo solo y ahora que no está Castle no hay mejor compañero de cama que su hijo.
Lo deja en el lado de la cama que corresponde a Castle. Pone una almohada a modo de barrera para evitar que se caiga en el caso de que ruede. Kate se pone una camiseta del escritor y se mete en la cama, quedando de medio lado encarada hacia su hijo. Le acaricia la cara y el suave pelo del mismo color que el de su padre. Podría pasarse horas viéndole dormir. Se giró al oír la vibración de su móvil y sonrió al ver que se trataba de Castle.
-Hey, ¿te he despertado?
-No, ¿qué tal por Boston?
-Agotador. Acabo de llegar al hotel. ¿Alex está dormido?
-Sí- Kate oye un bostezo. –Rick, estás cansado. Deberías estar ya durmiendo. No habría hecho falta que me llamaras.
-Ya…pero quería oír tu voz y desearte buenas noches antes de irme a la cama.
-Yo también quería oír la tuya- confiesa con un susurro.
-Oye, ¿qué llevas puesto?- dice con un notable tono de excitación.
-¿Sexo telefónico, Castle?
-Sí…-dice en el mismo tono.
-Me encantaría, pero no puedo.
-¿Por qué?
-Porque no estoy sola en la cama.
-¡Oh! No han pasado ni veinticuatro horas desde que me fui y ¿ya me estas engañando con otro hombre?- dijo en tono dramático.
-Me cuesta dormir sola y he tenido que buscarte un sustituto. Lo siento, Castle.
No pudiendo continuar con la broma comienza a reír, seguido después de Beckett.
-Ahora enserio, ¿no acordamos que no dormiría en nuestra cama para no malacostumbrarlo?
-Sí…pero se ha dado un golpe en la cabeza, lo ha pasado realmente mal y no quería dejarlo solo.
-¿Qué? ¿Un golpe? ¿Cómo? ¿Está bien?
Beckett le relató todo, ocultando la verdadera causa del golpe con una mentira piadosa. Le repitió una y otra vez que se encontraba bien e incluso le mandó una foto para que él mismo lo comprobara. Cuando Castle se tranquilizó siguió insistiendo en preguntar a su mujer qué llevaba puesto. Tras varias negativas Beckett finalmente contesto con un rápido "una camiseta tuya. Buenas noches" y colgó. Minutos después recibió un mensaje de él: "Eres mala. Buenas noches. Te quiero" o lo que ella respondió: "Lo sé. Descansa. Yo también te quiero."
A la mañana siguiente, lo primero que ve Kate al despertar son los preciosos ojos azules de su hijo, que está entretenido mordisqueando un pico de la almohada.
-Buenos días, mi vida- le acaricia la tripa. Alex lanza una risita que Kate interpreta como un "buenos días, mami"
Se incorpora, dejando la espalda apoyada en el cabecero y colocando a Alex sobre sus piernas flexionadas.
-Tienes hambre, ¿verdad? Sí…yo también. Pero antes vamos a darte un baño y a ponerte ropa limpia.
Después del baño y mientras desayunan Alexis baja con el pelo alborotado y con cara de sueño.
-Hola- dice con pesadez.
-Hola- la mira extrañada. –¿Tienes resaca?
-Sí…¿hay aspirinas?
-En la alacena de arriba.
-Espero que esto me alivie un poco el dolor de cabeza. Me vuelvo a la cama.
-Vale. Yo voy a salir con Alex a dar una vuelta.
-Te acompañaría, pero lo último que necesito ahora es el ajetreo de la ciudad.
Ya en el parque, Kate llevo primero a su hijo a los columpios, donde lo sentó en uno especial para niños pequeños. Después se acercaron a un pequeño estanque con patos, a los que pudieron tirarle comida. Y ahora se encuentran en un banco cerca de la zona de juego.
-¿Puedo?- pregunta un hombre señalando el hueco libre al lado de ella.
-Claro- no se sentía incómoda, pero podía notar la incomodidad de él.
-¿Es tu hijo?- pregunto de nuevo tras varios minutos. Kate solo asintió. No tenía ningún interés en iniciar una conversación con él. –Es muy guapo. Yo he venido con mi hija.
Cuando vio a una niña acercarse a él, llamándolo papá y pidiéndole que le atara los cordones, se disiparon sus dudas de que tal vez estuviera mintiendo.
-Perdona, soy un maleducado. Soy Pete y ella mi hija Taylor- le extendió la mano, la cual Beckett aceptó. –Ya está, cariño.
-Kate- le dijo por pura educación.
-Oye Kate, no me voy a andar con rodeos. Me pareces una mujer interesante además de guapa y me preguntaba si te gustaría quedar mañana para tomar un café juntos.
-No puedo.
-¿El lunes?
-Ni el lunes, ni nunca. No puedo. Estoy casada.
-No he visto ningún anillo.
Kate se miró la mano, comprobando que efectivamente no llevaba el anillo puesto y recordó que se lo había quitado para bañar a Alex. Entonces su móvil sonó. Salvada por la campana, pensó.
-Beckett…hola Gina…está Alexis, pero está dormida…¿por qué? ¿qué ocurre?...vale. Por para allá- se levantó y con un seco adiós se despidió del hombre.
En pocos minutos llegó y se encontró a Gina en el rellano caminando nerviosa. Las diferencias que tuvieron en el pasado quedaron atrás y ahora tienen una relación cordial. Al entrar, Gina enseguida explica las cosas.
-¿Has sabido algo de Rick?
-No desde anoche, ¿por?
-Ha habido un tiroteo en el centro comercial en el que tenía una firma de libros…
-¿¡Qué!?
-…llevo toda la mañana llamándole, pero no sé nada de él.
El primer instinto de Kate fue coger el móvil y llamarle. Lo hizo varias veces y en todas acababa saltando el contestador. Lo segundo que hizo fue llamar a Esposito para pedirle que se pusiera en contacto con la policía de Boston y le diera un informe detallado de la situación.
Las noticias, que no hablaban de otra cosa, no ayudaban a mejorar la situación. Las últimas informaban de la existencia de varias victimas y las dos mujeres no paraban de preguntarse si Richard sería una de ellas.
Horas más tarde el teléfono del despacho del escrito comenzó a sonar. Kate corrió desesperada hacia él.
-¿Diga?
-¿Kate?
-¡Oh Rick! Menos mal que has llamado. Estaba muy preocupada. ¿Estás bien? ¿Te han herido?
-Sí, tranquila. Estoy bien. Llamo desde el aeropuerto. Voy a coger el siguiente vuelo.
-¿Y tu móvil? ¿Por qué no lo cogías?
-Lo he perdido durante el tiroteo. Me queda poco tiempo de llamada. Intentare avisarte cuando llegue.
-Rick…te quiero ya en casa.
-En unas horas estaré allí, mi amor.
Inmediatamente después la llamada se corta. Beckett pone al corriente a Gina que se marcha más relajada. Tras despertar a Alexis, Kate marcha hacia el aeropuerto y se lleva a Alex con ella. No le importa tener que esperar horas.
Más tarde, megafonía por fin informa de la llegada del vuelo. Kate espera impaciente en la salida. Castle es de los primeros en salir.
Cuando se ven y están a un par de metros, Kate le hace un gesto con la mano para que se detenga. Se pone de rodillas y deja a Alex en el suelo. Señala hacia Castle y el pequeño no tarda en verle e iniciar sus pasos. El escritor también se agacha y empieza a llamarle, cosa que hace que aumente la rapidez de los pasos. Cuando llega a él, le coge y lo alza por los aires para después abrazarlo como llevara años sin verle. De igual manera abraza y besa a Kate, la cual llora por el bonito encuentro. Finalmente se cogen de la mano y salen de allí, deseando que pase ese desastroso día.
