CAPÍTULO 1: UNA SELVA Y UN ENCUENTRO

Al principio no sabía lo que estaba pasando cuando de repente me desperté en un extraño lugar, parecía una selva. No sabía lo que pasaba, ¡hasta hace solo un instante estaba viendo una película en casa de una amiga! Y ahora me había despertado en un siniestro lugar rodeado de árboles y con una ropa que no era mía. Otra cosa extraña, la ropa. ¡Llevaba un vestido! ¡Con lo que los odio! Pensé que debería dejar de preguntarme cosas que seguramente no sabría responder y me levante dispuesta a ver si encontraba alguna pista de donde estaba o a ver si encontraba a alguien que me pudiese ayudar. Mis esfuerzos fueron en vano, es más, me perdí. Aunque por lo menos conseguí encontrar un pequeño lago. Decidí que me bañaría ya que de tanto andar buscando algo y no encontrar nada estaba sucia y sudada así que comencé a quitarme la ropa y me dispuse a meterme en el lago. El agua estaba fría pero no me podía quejar ya que por lo menos me podía lavar y era medianamente bebible. Estuve un rato en el agua, nadando un poco (nunca me ha hecho mucha gracia la natación) y limpiándome. Me quede pensando en que podría haber pasado, en como he podido llegar hasta aquí. Decidí salir del lago ya que parecía que iba a anochecer y debía buscar algún lugar donde poder descansar. Nade hasta la orilla, en donde estaba mi ropa y justo cuando estaba llegando note un fuerte agarre en la pierna, como si de repente algo se me clavase en la piel y tirase de mí hacia el fondo. Intente gritar pero antes de poder hacer nada lo que me pillo tiro de mí y me metió bajo el agua. Abrí los ojos a duras penas y lo que vi me dejo helada. ¡Era un cocodrilo! ¡Un inmenso cocodrilo me había agarrado y tiraba de mí hacia el fondo! Gracias a dios el lago no era muy hondo y justo al llegar al fondo agarre lo que parecía una roca. Golpee al cocodrilo en la cabeza un par de veces con la poca fuerza que me quedaba y tuve suerte. Le di en el ojo y el animal abrió la boca para quejarse del dolor. Subí lo más rápido que pude hacia la superficie y llegue a la orilla, allí había una extraña sombra junto a mis ropas. Antes de poder subir y escapar el animal volvió a tirar de mí. Chillé todo lo que pude y pude ver como aquella sombra se acercaba corriendo pero no vi mucho ya que me desmayé.