Chapter 20

Perdonar la tardanza, pero estos últimos días han sido un tanto complicados. Informar que esta historia está llegando a su fin. PD: en contestación a la review de crayolamil: no, no me he olvidado de ella y si tardo tanto en subir un nuevo capítulo es porque tengo una vida aparte de pasarme todo el día escribiendo, además de la razón que he dado anteriormente.

-Solicito permiso para aterrizar- dice Castle con un helicóptero en la mano e imitando su sonido.

-¡No!- dice Alex

Los dos se encuentran solos en el loft ya que desde hace un par de semanas Beckett comenzó a ir al trabajo, las mismas semanas que Alex dijo sus primeras palabras.

-Enano, se supone que llevo un soldado herido. Me tienes que decir que sí.

-¡No!- esta vez más fuerte.

-Vale, entiendo. Este juego ya te aburre. Está bien, ¿cuál prefieres ahora?- se arrodilla quedando a su altura.

-¡Ma-ma!

-Sabes que mamá está trabajando. La verás en unas horas. Ahora dime qué quieres- se levanta con el niño en brazos. Alex extiende su brazo y señala el despacho de su padre. –¿Una película?

-Chi.

-Muy bien. Tú ves la peli mientras yo escribo.

Lo sienta en uno de los sillones y le coloca unos cascos para que solo él pueda oír la cinta. Castle por su parte enciende su portátil y comienza a escribir. Cada pocos minutos levanta la vista de la pantalla y le mira. En la estancia solo se oye el continuo tintineo de las teclas y la risa de Alex.

Castle se sumerge en la escritura y pierde la noción del tiempo. Un incesante tirón en sus pantalones le saca de la escena que estaba describiendo. Al mirar de qué se trata se encuentra con Alex, que levanta sus brazos pidiendo que le coja. El escritor lo sienta sobre sus piernas y guarda el capítulo antes de que Alex toque alguna tecla y lo borre, dejando el portátil en la pantalla principal.

-Ma-ma- dice al ver el fondo que se trata de una foto familiar.

-Sí, muy bien. ¿Y esta quién es?

-Tata.

-¿Y estos dos?

-Abu- refiriéndose a Jim y Martha conjuntamente.

-¿Y este?- ahora señalándose a él mismo.

Alex se gira y le señala, dejando un dedo sobre la mejilla.

-Sí, soy yo. Pero soy…-deja un silencio esperando que conteste, pero nada. –Papá.

Es de las primeras palabras que un bebé pronuncia y no saben porque Alex está tardando tanto en decirla. No quiere presionarle más y se lo lleva con él a la cocina donde lo sienta en su trona mientras él prepara la comida.

Antes de lo normal Beckett llega a casa, sorprendiendo a Castle y alegrando a Alex, que es el primero en saludar. Kate lo coge, alzándolo por encima de su cabeza y dándole sonoros besos, provocando la risa del pequeño.

-Mi niño, te he echado de menos. ¿Y tú a mí?

-Chi- Kate sonríe ante ese "si" infantil y le vuelve a llenar de besos.

-Oye, que yo también te he echado de menos. ¿Para mí no hay beso?- se acerca a ella y rodea su cintura con su brazo mientras que con la otra mano le acaricia todo el hombro hacia abajo hasta llegar a entrelazar sus manos.

-A ti te reservo los mejores- se besan y el momento pronto se vuelve más intenso. Castle la acorrala entre él y la mesa y traslada el beso al cuello. –Rick…Rick…hay menores delante.

Castle se separa lentamente y se gira hacia Alex, quien les mira atentamente. El escritor suspira resignado y continúa con la comida. Beckett por su parte reprime la risa al ver la expresión de su marido.

-¿Por qué has venido hoy tan pronto? Teníais caso nuevo- le pregunta cuando ella sale de la habitación tras cambiarse de ropa.

-Sí, teníamos. El FBI se ha hecho con su jurisdicción y dicen que no necesitan nuestra ayuda.

-Que fastidio.

-No, es genial- coge una cuchara y prueba la salsa y después le da un beso dándole su aprobación. –Así podremos celebrar mejor el cumple de Alex.

-Cierto. ¿Qué sugieres?

-Celebrarlo en los Hamptons. Se lo he dicho a los chicos y les parece bien.

-Es perfecto, pero no tenemos nada preparado allí.

-Ya, lo sé. Pero nosotros podemos ir hoy y organizarlo todo para mañana, ¿qué me dices?

-Que me encantan los planes improvisados.

Cuando terminan de comer preparan un ligero equipaje y ponen rumbo a la casa de los Hamptons.

Al llegar al pueblo compran todo lo necesario para la fiesta y al entran en la casa acuestan a Alex, que se había quedado dormido durante el viaje, y ellos mientras comienzan ordenarlo todo: comida, bebidas y dejando la decoración para mañana.

Al día siguiente, Castle y Beckett despiertan a su hijo juntos.

-Felicidades- dicen bajito para no asustarle.

Alex se brota los ojos y bosteza para luego sonreír al ver a sus padres. Kate lo coge en brazos y bajan los tres a desayunar.

-Aún no me creo que este renacuajo vaya a cumplir ya un año- dice Castle dándole su papilla. –Parece que fue ayer cuando le vi en el hospital, tan pequeño y tan bien arropado.

-Sí. El tiempo pasa más deprisa de lo que me gustaría.

-Dejemos de pensar en eso y centrémonos en él y en que tenga el mejor cumpleaños.

La casa está perfectamente decorada con guirnaldas, globos e incluso con un gran cartel en el centro del salón.

Los primeros en llegar son Alexis, Martha y Jim. Kevin, Jenny, su hija Sarah, Espo y Lanie les siguieron minutos después. Todos se acercaban a felicitar al chico del día, incluida la pequeña Ryan, que le dio un gran beso en la mejilla que después Alex se restregó.

Los papeles brillantes de los regalos llamaban su atención y no pudo esperar a abrirlos. De entre todos los regalos, el más gracioso y el que más gusto fue el de Jim, que le regaló a su nieto una pequeña equipación de su equipo favorito de baseball. Le puso la gorra, pero aún le venía un poco grande y se le caía de la parte de la visera, tapándole los ojos.

La celebración se trasladó a la terraza, donde se preparaba la barbacoa y donde los niños jugaban en el césped.

Tras la comida, tocaba el turno de soplar las velas. Sentaron a Alex en el centro de la mesa y le colocaron un gorro como a todos los demás. Sus manos no pararon quietas hasta que consiguieron meterse en la tarda. Las velas las soplaron Castle y Beckett, ya que él con su débil soplido no las apagaba.

Un rato más tarde, Kate subió arriba con los dos pequeños para dormir un rato mientras el resto de adultos se quedaban charlando y tomando un café.

Cuando estaba atardeciendo, Sarah bajaba las escaleras con Alex de la mano.

-Ya no tenemos sueño, ¿podemos ir a la playa?

-No zueño. Paya.

-¿Por qué habéis bajado solos? ¿Y la tía Kate?- le preguntaba Ryan a su hija.

-Sigue durmiendo. ¿Vamos a la playa?

-Está bien, vamos- coge a los niños de la mano.

-Kevin, yo me ocupo de Alex- dice Jim y el policía hace un gesto afirmativo. -¿Rick, vienes?

-Más tarde. Quiero esperar a Kate.

Jim sale con Alex en brazos y Castle decide subir a ver a Kate. Al entrar en la habitación ve la cama deshecha, pero sin ella. El ventanal que da acceso al balcón está abierto y la brisa mueve las cortinas. Se asoma y la encuentra ahí, abrazada a sí misma.

-Creía que seguías durmiendo- la abraza por detrás.

-Me desperté al poco de que se fueran Sarah y Alex.

Castle apoya su mentón en el hombro de ella, deja un beso en el cuello y se pone a su lado para verla mejor.

-Conozco esa mirada, ¿en qué estás pensando?

-En mi padre…Es tan feliz cuando está con Alex. Nunca le había visto así.

-¿Y?

-Y eso hace que me plantee una pregunta: ¿qué habría ocurrido si hubiera tenido un hijo hace veinte años?, ¿le habría ahorrado a mi padre toda su mala etapa por la muerte de mi madre?, ¿me la habría ahorrado a mi?

-Eso nunca lo sabremos. Lo importante es que al final los dos lo superasteis o, al menos, aprendisteis a convivir con el dolor y que tú pudiste resolver su caso.

-Los dos lo resolvimos- se miran intensamente y se vuelven a abrazar.

-Bajemos a la playa. Nos esperan- se quita el gorro que aún llevaba puesto.

-Vale, pero…¿te lo volverás a poner esta noche?- dice con una mirada provocativa.

-Inspectora no sabía eso de ti. Te van los gorritos.

-Te veo muy sexy con el puesto.

-En ese caso me lo pondré siempre que quieras- se besan suave pero apasionadamente. –Kate…

-¿Mmm?

-No dejes de sorprenderme nunca, ¿vale?

-Vale.

Bajan agarrados de la mano, dispuestos a terminar de pasar un fantástico fin de semana con su familia. Un fin de semana de los muchos que están seguros que pasarán allí.

Gracias por leer.