CAPÍTULO 2: ¿DÓNDE ESTOY? ¿HÉCTOR BARBOSSA?

Cuando abrí los ojos lo único que pude ver era un techo de lo que parecía madera. Intente levantarme pero un fuerte dolor en mi pierna derecha me lo impidió. Levante la cabeza y vi que estaba vendada de arriba abajo. Otro dolor recorrió mi cuerpo y solté una leve queja.

Decidí no moverme y me quede mirando el techo. Cerré los ojos y escuche algo que me dio la respuesta a mi pregunta: el sonido de las olas y de madera crujir. ¡Estaba en un barco! Al parecer la sombra que vi me había salvado. Pero aunque descubrí donde estaba eso no me dejo muy tranquila que digamos. Comencé a preguntarme en qué clase de barco estaba ya que hoy en día los barcos grandes de madera no se veían mucho. Solo había visto de esos que llevan los ricachones. Escuche el ruido de una puerta al abrirse y de repente un ruido que me recordó al cocodrilo de Peter Pan pero un poco más lento. Instintivamente cerré los ojos y me hice la dormida.

No intentes engañarme muchacha, a un pirata no se le puede engañar tan fácilmente.

¿Pirata? ¿Había dicho pirata? Por lo menos hablaba mi idioma. Lentamente abrí los ojos y rece para que eso de "pirata" fuese una broma. Cuando abrí del todo los ojos no me podían creer lo que estaba viendo. ¡Era el mismísimo Hector Barbossa! Mis ojos se abrieron como platos, al más puro estilo anime pero sin efectos raros. Él se podría decir que también se sorprendió pero más moderadamente ya que sus ojos no estaban casi fuera de sus orbitas. Debido a la sorpresa también me senté de golpe y doble mis piernas provocándome un fuertísimo dolor y su correspondiente chillido.

¡Ah!

Mujer estúpida, a quien se le ocurre moverse con esa herida en la pierna. ¿Mujer?

Pero yo no había llegado a escuchar eso último ya que me volví a desmayar.