CAPÍTULO 3: ARRIBA DORMILONA. PRESENTACIONES.
Desperté una vez más en el mismo lugar de antes. Estaba confundida, ¿había visto de verdad al capitán Barbossa o había sido su imaginación? Mis dudas desaparecieron cuando la persona que al parecer estaba sentada en una silla al lado de la cama en donde estaba recostada habló.
Por fin despiertas mujer.
Antes de poder volver a sorprenderme y levantarme de nuevo él se levantó de la silla y puso una mano sobre mi pecho volviéndome a recostar y otra sobre mi boca evitando que dijera nada.
Ni sueñes en volver a hacer lo de antes o te tiro por la borda.
Asentí levemente asustada ya que aunque no sabía cómo era él realmente supuse que lo decía de verdad. Levante la cabeza y me encontré de lleno con sus ojos, esos ojos de un color azul hermoso, no brillaban, eran fríos, pero me gustaban, tenían algo, algo que me hacía quedarme embobada mirándolos. Me pareció que Barbossa movía los labios pero estaba tan ocupada observando sus ojos que no le hice caso. Bueno, no le hice caso hasta que me zarandeo con tal fuerza que por poco y no se me sale la cabeza del sitio.
¡Mujer! ¡Mujer! ¡¿Me estas escuchando estúpida?!
¡Oye! ¡Un poco de respeto! Sí que te escucho, ¿Qué quieres?
Eres muy extraña, dime, ¿Quién eres y como llegaste a esa isla? Además, ¿Por qué te sorprendiste al verme? ¿Me conoces?
Eh….ah…A ver, paso a paso. Primero, me llamo Yolanda. Segundo, no sé cómo ni porque llegue allí, es más, ni siquiera vivo cerca. Y tercero, se quién eres pero no sé nada sobre ti.
Sí que eres extraña sí. Y bien señorita, ¿Quién soy?
El capitán Héctor Barbossa, capitán de La Venganza de la Reina Anna.
Vaya, vaya. Parece ser que sí que sabes quién soy. Y bien decidme señorita, como se puede comprobar no habláis inglés, ¿de dónde sois?
De España. Y ahora que lo pienso, ¿el motivo por el que hablas español es porque tienes antepasados españoles o algo por el estilo?
Sois muy atrevida jovencita. El motivo del que yo hable esta lengua no le incumbe. ¿Entendido?
Asentí con la cabeza, era extraño, por un momento pensé que me lo iba a decir. En fin, mientras no me lance a los tiburones ni me haga nada malo no diré ni hare nada que le moleste.
Acabada esta especie de "presentación" el capitán Barbossa me soltó y se marchó por la puerta por la que momentos antes había entrado. Me relaje en la cama y comencé a pensar una especie de "plan" para sobrevivir en el barco. Sabía muy bien que el capitán Barbossa era muy astuto y que en caso de que me ofreciera hacer algún trato debía desconfiar y analizar minuciosamente lo que había dicho. También decidí que no iba a mencionar nada sobre quien era o de donde venía ya que era evidente que mi época era mucho más avanzada que la suya. Aprovecharía el hecho de que había llegado a esa isla con ropas del siglo en el que me encontraba y gracias a dios no con las mías ya que llamaría demasiado la atención. Como estaba cansada cerré los ojos y me dispuse a dormir, intentando imaginar cómo serían mis próximos días a bordo de ese barco.
