Tantee desesperadamente mis bolsos en busca de mi encendedor, mis manos temblaban violentamente, por lo que lo encontré después de diez segundos de buscar por mi bolsillo y tarde otros diez en lograr encenderlo.
Sentí la nicotina haciéndole cosquillas a las puntas de mis dedos al exhalar el humo y solté un suspiro:
Estaba nerviosa.
MUY nerviosa.
Excesivamente NERVIOSA.
Mire de nuevo mi nueva escuela y a los estudiantes que pasaban frente a mi camioneta, mirando curiosamente a la nueva adquisición, poniéndome más nerviosa inconscientemente.
Puse mi cabeza en el volante, ocultándome de la vista, no quería que me vieran como el bicho raro que era. Pero lo que más quería es que dejaran de mirarme. No podía dejar de imaginar que sus miradas eran amenazantes y acusadoras.
Enserio. ¿No podían mirar hacia otro lado?
- Aquí nadie te conoce - Me repetí en mi cabeza hasta que me tranquilice, mire mi reloj de nuevo. Oliver se estaba tardando.
Y mi cigarrillo casi se consumía.
Deje mis ojos descansar, pensando en la ciudad que había dejado atrás (hace dos días); la que algún día considere mi hogar y ahora solo la recordaba como mi infierno personal.
Un infierno tan horrible que tuve que cambiarme, faltando solo dos meses para acabar el año.
Pero Chicago no iba a ser así. Aquí iba a poder ser la niña torpe que no llama la atención, como siempre debió ser en allá.
- Discúlpame por tardar tanto – Al fin.
Levante mi cara para sonreírle a mi mejor amigo. Oliver Wood.
Tire mi colilla y caminamos en silencio. Eso era algo que amaba de Oliver, podíamos entendernos sin decir una palabra: él sabía que yo estaba extremadamente nerviosa, por lo que solo me pasaba el brazo por los hombros, haciéndome saber que estaba ahí y relajándome inconscientemente.
Recogí mi horario y comprobamos que solo tenía dos clases con el: Literatura y Matemáticas (Ambos estábamos en 4to semestre)
Recorrimos los pasillos camino a mi primera clase. Oliver sonriendo gentilmente y yo tratando de crear un patrón con las figuras de las losas del piso. Deseaba que todos dejaran de mirarme como si fuera la octava maravilla del mundo.
-Toda ira bien Hermione, te ven tanto porque eres nueva y bonita, es normal- Me sonroje levemente por su cumplido, pero no le conteste. Me despedí de él cuándo me indico el pasillo de mi clase.
Solo había dado un par de pasos, cuando un chico rubio y bien parecido se me acerco.
- Hola Soy Seamus, Seamus Finnigan- Sabia que alguien me iba a abordar apenas Oliver me soltara pero eso fue realmente veloz.- Tu debes ser Hérmaione, la hija del jefe Granger –
-Hermione- Corregí casi instantáneamente.- El me sonrío de forma traviesa.
-Hermione, muy lindo – La campanilla sonó indicándome que iba a llegar tarde a mi primera clase, El chico puso cara de fastidio.- Con mi suerte seguro no tienes clase de Economía ¿Verdad? – Negué con la cabeza sonriendo levemente ruborizada.- Bueno, nos vemos luego – Hizo una reverencia ridícula y salió corriendo por otro pasillo.
Eso no había sido tan malo. Ojalá y todos fueran como ese chico. Entre a mi salón (Gracias a Dios, el maestro no había llegado) y lo primero que capto mi vista fue una mirada azul que me escaneo despreciativamente. Dios, no. Eso era precisamente lo que no necesitaba ahorita.
Me senté en el único lugar libre, que desgraciadamente era detrás de la chica en cuestión.
- Hola soy Katie – Una chica menuda de cabello castaño y mirada azul bondadosa, esa fue la primera impresión que tuve de esa chica.
Me presente y converse con ella un rato antes de que el profesor entrara y me hiciera presentarme, fue algo incómodo. Tenía un trauma con eso de ser el centro de atención.
Ya me faltaba solo una hora para el descanso, donde por fin vería a Oliver. No me había ido mal en las clases, es solo que aun me sentía un poco nerviosa y el me tranquilizaba mucho.
El profesor de Administración me indico que esperara que me llamara para presentarme a toda la clase. Genial. Otra vez tendría todas las miradas sobre mi. Comencé a mover mi pie en un tic nervioso y sentí la necesidad de nicotina en mi organismo.
Esa era la señal de que mis nervios me estaban ganando.
Camine pisando fuertemente para no resbalar y ponerme en ridículo delante de aquellos intimidantes alumnos, sentía mi estomago retorcerse y estaba completamente segura que mi cara era la perfecta representación de un tomate.
Mire hacia los alumnos y note que entre los chicos en los pupitres estaban Seamus y Katie.
Me presente y sonreí nerviosamente, cuando el profesor me indico sentarme a lado de un chico que tenia la cabeza recostada entre sus brazos.
Corrí la silla y me senté a su lado. El no se movió, ni siquiera dio señales de vida. ¿Estaría muerto? Vi su espalda subir y bajar lentamente, lo que daba a entender que estaba completamente dormido. Saque mis cosas para la clase.
El maestro copio los objetivos del curso en el pizarrón y se dedico a circular por el aula.
- Malfoy, si solo entra a mi clase a dormir, no tengo ningún inconveniente en que se retire de mi clase – Me sobresalte un poco al escuchar la voz del profesor tan cerca, distinguí de reojo que el chico se removía de su posición y se pasaba una mano por la cara.
- Estoy despierto Sr. Carrigan – Tenia una voz suave, pero despreciativa, como si estuviera hablando con alguien de poca importancia. El maestro lo ignoro y siguió caminando por el salón, para luego volver a escribir en la pizarra. Note que el chico me miraba como si acabara de notar que estuviera ahí, no me gusto que me recorriera de arriba abajo, ni la sonrisa arrogante que apareció en sus labios.
Después de unos minutos sentí como algo chocaba con mi pierna izquierda, mire hacia abajo y reparé en un celular que por la elegancia, debía ser costoso.
- Tu numero – Dirigí mi vista ahora si, directamente a la cara de mi compañero y note que… Era impresionantemente apuesto. Tenia los ojos grises y el cabello de un extraño color amarillo. Trate de no entretenerme mucho observándolo, para no quedar como idiota.
- ¿Para que quieres mi numero? – Le pregunte ignorándolo ligeramente, volviendo mi cara a mi libreta.
- Podríamos salir, este fin de semana – se acerco a mi, recorriendo con su mano el camino de mi muslo hasta el interior de este, donde mi mano se encontraba. – Ya sabes, la bienvenida y eso -
¡Pero que descaro! Estuve apunto de abofetearlo, pero supuse que eso llamaría la atención demasiado, así que me limite a fulminarlo con la mirada, quitando su mano bruscamente.
El se río entre dientes maliciosamente.
- No seas tímida, dame tu número -¡Genial! Dios me amaba, me habían puesto en el mismo pupitre con un pervertido. ¡Y en mi primer día!
- No tengo celular - Era cierto, lo había perdido en un desafortunado encuentro con unos "amigos"- Y aunque tuviera, no te lo daría. Ahora, déjame en paz – Trate de ignorarlo, dándole la espalda, pero el no se dio por vencido.
Sentí su mano deslizarse por el bolsillo de mis jeans, dejando un celular en el. Lo fulmine con la mirada de nuevo.
- Quédatelo, así podré llamarte- Saque el celular de mi bolsillo, iba a ponerlo en su lado del pupitre, pero el me tomo de la mano, para impedirlo -Quédatelo, me lo puedes pagar el viernes en la noche, de varias formas, si quieres – Me miro insinuantemente.
¡Pero que idiota! Tome el celular y se lo avente a su regazo. Deseando que se cayera y se rompiera. Gracias a Dios la campana sonó y yo literalmente volé de mi asiento.
Me reuní con Katie (que me miro inquieta) para salir del salón.
Antes de irme, repare en la mirada arrogante y la sonrisa maliciosa de Malfoy sobre mí.
Sentí escalofríos al mirar sus fríos ojos grises.
Gracias por los reviews.
Saludos :)
Aquí está el nuevo capítulo :D
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Besitos,
Old Brown Shoe :3
