Les recuerdo que a partir de aqui en adelante el fic estará en pasado cercano. nuevamente una disculpa por mi metida de Pata Epica. :)

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[***] Cambio de escena (cuando hay dos juntos significa que ha pasado mucho tiempo)

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"En comillas y cursiva" referencias a otras frases/ Recuerdos

Cursivas Recuerdos efímeros

"Comillas entre diálogos" pensamientos del personaje

* Notas de la autora (marcadas en el intertexto con un asterisco* y con N.A. al final del capítulo)


[***]

Amor Silente

II

Cuando la encontré estaba en su jardín secreto llorando, ni siquiera había cerrado la puerta, ni siquiera se había quitado la capucha….

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—Princesa— la llamó con delicadeza

Ella escondió la cabeza entre las piernas sintiendo que el corazón se le había hecho pasa.

— ¿Esta bien?— le susurró acercándose un poco.— no debería de correr de esa manera.

—Sir Link… pensé que estaba de paseo con su novia— añadió ella en tono nostálgico— paseaba por la plaza, no quise interrumpirlo.

— ¿Malon?

— ¿Así se llama ella?, es un nombre bonito, ella… también es muy bonita— contestó tratando de disimular el dolor en su voz.

—Ella no es mi novia— le dijo él con firmeza, pero también sentía como el corazón se le paralizaba.

—Entonces me decepciona Sir Link, no creí que fuera de esos… ir por ahí besando a todas las mujeres— ocultó aún más su rostro para evitar que él viera aquella fugitiva lagrima.

—No a todas— dijo con voz juguetona, había decidido cambiar de táctica. — solamente a las que me lo piden como un favor especial.

Se acercó con pasos lentos.

—Está enojada princesa, — le dijo cómo una afirmación. — eso le pasa por estarme espiando, por no haber visto aquella escena completa y porque yo soy un caballero idiota, no puedo negarme si ese favor me lo ha pedido su madre.

— ¿Escena completa?, ¿Madre?— susurró sin entender nada.

—Su madre le dijo "cuándo te despidas dale un beso de mi parte", pero usted no escuchó eso y tampoco vio al chiquillo que la empujaba por la espalda, ni mucho menos que aquel beso no me lo había dado en los labios. Eso pasa cuando las personas espían, nunca ven las escenas completas.

Suspiró con cierta resignación.

—De todas maneras me merezco un castigo, no tengo excusas suficientes para dejarla abandonada, no importa si es una vieja amiga de mi infancia ni mucho menos si su madre fue alguna vez como la mía. Cuidar a la princesa Zelda es mi trabajo y no tengo porque estarme metiendo en otros líos.

La joven princesa se limpió las lágrimas, respiró hondamente y se levantó con parsimonia.

—"¡Tonta!"— bramó mentalmente para sí misma, pero su corazón había vuelto a latir como solía hacerlo siempre. – Perdóneme Sir Link yo…— habló pero fue interrumpida porque cuando se giró Sir Link ya estaba a su lado.

La miró con ojos sorprendidos y después le acarició una mejilla para secarle el rastro que habían dejado sus lágrimas.

—Estaba llorando, — le dijo con suma tristeza— Es por mi culpa, ¿tanto la he ofendido?

—No yo….yo

Las palabras se le habían atorado, lo abrazó tiernamente por el cuello y con un ligero blandir de su mano, cerró la entrada de la puerta que antes había dejado abierta.

—Es porque yo..— Continuó, ya no quería ocultarlo y tampoco podía seguirlo haciendo— Le amo tanto.

Sir Link primer caballero se paralizó al escuchar aquellas palabras, un caballero que había quedado completamente fuera de combate, no supo reaccionar con certeza, la lógica lo había abandonado, desde un primer momento no vio venir el abrazo, ni la confesión ni mucho menos el beso…

Porque lo que le siguió a aquel "le amo", fue un tierno y apasionado beso nacido de los deseos anhelantes que llevaban siendo retenidos durante años.

Pero solamente ella lo había besado… y se separó con gran dolor al no ser correspondida.

—Princesa— la llamó completamente aturdido, tratando de asimilar lo que había pasado.

Ella bajó su mirada.

— ¿Es porque soy una chiquilla, cierto?— le dijo mientras se le volvía escapar una lagrima.

—No— dijo él con triste mirada dando pasos hacia atrás de forma tambaleante— no es por eso.

Pero tampoco pudo dar explicaciones, no quería herirla más de lo que ya estaba, y por primera vez en muchos años renunció a una victoria, una que había esperado anhelante durante mucho tiempo, pero que también sabía que con el tiempo se podía volver amarga.

—No es por eso— volvió a repetir, se dio la vuelta y sin esperar a que ella le abriera la puerta corrió hacia afuera saltándose las murallas.

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Zelda POV

En un pequeño instante todo mi mundo se había derrumbado.

—Lo arruine— dije al ver como él saltaba las murallas, una sublime retirada a modo de huida.

Me deje caer en el piso y llore en vano deseando fervientemente que él regresara.

Pero no volvió…..

[***]

Los días pasaban de manera implacable, él había desaparecido. Mi padre no me quiso dar razones, solamente decía "Lo he mandado a un encargo". No sabía si creerle, no sabía si de verdad había sido cosa de él o si Sir Link se había marchado por cuenta propia.

Todas las noches daba vueltas en mi habitación rogándoles a las diosas creadoras para que él volviera.

Quería verlo, quería disculparme, quería volver tenerlo entre mis brazos. No soportaba la idea de pensar que nunca jamás lo vería.

Y entonces en una de esas noches mi madre entró sin permiso a mi cuarto, me encontró llorando tirada en la cama.

— ¿Por qué lloras?, está bien que lo extrañes pero no es para tanto, acaba de llegar una carta, dice que vuelve mañana al medio día.

Mi alma volvió a mi cuerpo y después de tanta angustia volví a sentir la vida.

[***]

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Link POV

¿Cómo podía explicarle?… ¿cómo podía decirle? Algo que ella de seguro ya sabía. Que yo era un simple caballero y ella una princesa, me había confesado que me amaba y además me había robado un beso. Y yo….yo.. Cómo siempre haciendo el idiota, salí corriendo y me salte las bardas como un gato espantado al que le acaban de tirar un cubetazo de agua fría.

Agua fría… tal vez eso era lo que necesitaba porque entré corriendo al castillo y me encerré en mi cuarto. Abrí la regadera y me quede ahí un par de horas.

¿Y si nuevamente la había lastimado?, había sido un completo canalla dos veces en el mismo día.

— ¡Idiota!— brame con rabia, lo que menos deseaba en el mundo es que ella sufriera por mi culpa. Parpadee un par de veces, quien sabe desde cuando se me había acabado el agua, ¿Cómo si las regaderas de un castillo fueran infinitas!, recordé que funcionaban con depósitos y a lo mucho podías bañarte plácidamente sólo por una hora.

Mire por la ventana… ya había anochecido. Camine dejando un rastro de agua y entonces me di cuenta… menudo tonto, me quite la ropa húmeda y me la cambie por una seca.

Me recosté en la cama pero había un par de murmullos que no me dejaban concentrarme. Abrí la puerta de mi habitación con parsimonia, mi Majestad estaba dando vueltas en los pasillos.

— ¿Está enfermo?— dijo con aparente angustia.

—Sí señor, no podrá emprender la cabalgata.

—Es un asunto muy importante para la paz del reino.

—Busquemos a otro caballero.

Carraspee un poco, de todas formas ya había escuchado.

—Disculpe alteza, es que sus pasos son muy notorios— le dije con suma cortesía en tono de disculpa.

Me acerque a donde estaban él y el primer ministro.

—Si hay algo en lo que pueda servirle estaré muy complacido de hacerlo.

—Sir Link, caído del cielo como siempre— clamó en voz baja….

[***]

Un viaje de varios días y una carta que sólo podía ser mentalmente aprendida, una llamada de alerta para poder conservar la paz con el reino vecino. Algo a lo que no podía negarme.

—Un viaje— susurre mientras equipaba a mi yegua Epona. — tal vez es lo que necesito, y también… para aclarar mis ideas.

Esa noche me cole por el balcón de la princesa, no sabía si despedirme, pero quería verla en caso de que me pasara algo. Una carta mental que únicamente puede ser entregada por un caballero siempre significa sólo una cosa… un terrible peligro durante el viaje.

La noche ya estaba entrada en horas y no hubiera sido bien visto que fuera por la puerta principal a tocarle, aunque ahora que lo pienso, entrar por el balcón tampoco era nada decente. Tenía algo de miedo porque no sabía cómo me recibiría o si lo haría, pero el balcón estaba abierto. Me asome con algo de cautela y la vi recostada en su cama.

—"Hay mi chiquita, sólo a ti se te ocurre dormirte de esa forma".

La tome cuidadosamente entre mis brazos y la acomode correctamente sobre la cama para después cobijarla.

—Mejor así— susurre con algo de tristeza, no podría despedirme pero al menos ya la había visto.

Le di un beso en la frente, cerré las puertas de las ventanas y me tire a los jardines para después cabalgar toda la noche sobre Epona.

[***]

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Esa mañana la joven princesa estaba impaciente, desde su pequeño escondite miró al horizonte un sin número de veces hasta que por fin lo diviso acercándose. Venia montado sobre su leal yegua y entró de manera presurosa hacia el castillo.

Se coló como un gato fugitivo y lo miró a través de las ventanas. Quien sabe de qué cosa hablaba con su señor padre, pero el rey parecía muy contento, le dio un par de palmadas en el hombro y después lo despidió con alegría como si le dijera "Ya puedes irte, gracias"

[***]

Él se retiró satisfecho y mientras avanzaba escuchó que a sus espaldas el rey le decía

—Pase a desayunar algo.

—Quizás más tarde alteza, tengo un asunto pendiente.

Cruzó el umbral de la gran puerta y en su camino saludo a su Señora Ariane la reina.

—Sir Link— le dirigió ella la palabra.

— ¿Su majestad?— preguntó cortésmente.

— En los jardines del ala oeste.

— ¿Disculpe?— preguntó sin entender la orden.

La reina le sonrió pícaramente.

— ¡Ande!, ¡Vaya!

— ¿Qué es lo que debo hacer?

—Simplemente ir

Entonces se retiró con elegancia.

—"Simplemente ir"— pensó, el viento sopló sobre su cabello arremolinándolo con insistencia. — "Quiero verte princesa"— pero antes que nada siempre estaban las tareas reales.

[***]

Y cuando entro por lo jardines algo se colgó directamente sobre su cuello, se desconcertó un poco y después de parpadear un par de veces descubrió a la princesa abrazándolo.

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Zelda POV

No sabía si ir a buscarlo, creo que en fondo tenía mucho miedo… ¿Y si no quería verme?, pero yo quería verlo, lo vi hablar con mi padre, mi corazón se aceleró de manera estrepitosa y sin saber cómo, termine ahí tirada justo al lado de la ventana.

—Cielo, te vez pálida y terrible— dijo mi madre con una media sonrisa— ¿porque no vas a los jardines? ahí hay muy buen aire fresco.

—Si…. Es buena idea.

Me encamine hacia los jardines pero una vez estando ahí simplemente di vueltas y vueltas, los nervios me comían y no dejaba de pensar en "Quiero verlo".

Escuche unos pasos a mi espalda y para mi sorpresa ahí estaba. Lo que siguió después fue que mi cuerpo reaccionó completamente solo, cuando me di cuenta ya estaba colgada en su cuello.

—Princesa— escuche que me llamaba

En un principio me dio miedo mirarlo pero al escuchar su voz me di cuenta de que no estaba enojado.

—Hola— me dijo con ternura

Alce la mirada y me quede perdida en sus bonitos ojos.

—Hola— le conteste sin apartarme de su lado.— Yo… yo.. lo siento, por favor ¿podría olvidarlo?... lo de ese día. Quiero que todo siga como siempre— le susurre mientras me acurrucaba en su pecho.

Me correspondió el abrazo sin decir ni una sola palabra.

—Están muy mal estos sentimientos, lo sé, pero no puedo hacer que desaparezcan. Aun así, quiero que todo siga igual que antes, quiero que esté a mi lado, necesito que me siga cuidando como lo ha hecho desde siempre. Le prometo no volver a tocar este penoso tema.

Se separó un poco de mi lado.

— ¿Se puede?— pregunte con el alma en vilo.

—Si— me contestó uniendo su frente con la mía.

Mi corazón se llenó de alegría y lo abrase como nunca antes.

[***]

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[***]

Cuando menos lo había pensado ya casi había pasado un año completo, quedaba una semana para mi cumpleaños y mi padre estaba vuelto loco.

Un día mientras caminaba por los pasillos me tomó por sorpresa.

—Necesitas esposo— me dijo firmemente— ya paso un año y ni siquiera has buscado prometido, ¿Hasta cuándo vas a dejar de rechazar a los que yo te ofrezco?

Baje la mirada un poco avergonzada, unos meses más y posiblemente seria lo suficientemente vieja para no poder casarme pero….

—No he encontrado a la persona indicada— le mentí, si la había encontrado pero seguramente él nunca lo aceptaría.

—Un mes— clamó de repente— o de lo contrario yo elijo, soy muy bueno contigo y ni siquiera debería darte estas libertades que no son permitidas.

Suspire con cansancio y sentí un montón de tristeza mientras lo veía retirarse.

Caminé por los pasillos, entré a mi cuarto, saqué mi capucha y salí discretamente. En los jardines me trómpese con torpeza y mientras me imaginaba como se vería mi cara cubierta de lodo me di cuenta de que alguien me sostenía.

—¡Sir Link!— clamé con cierto asombro. Otra vez me había salvado.

— ¿A dónde va princesa?

—A donde sea, muy lejos…..

— ¿Sola?

—Sir Link ¿Querría fugarse conmigo?

No sé en qué tipo de tono lo dije, pero de inmediato se le ruborizaron las mejillas, me acomodó correctamente sobre el suelo y carraspeó unas cuantas veces.

— ¿Hasta dónde? Y ¿Hasta cuándo?— me preguntó

— Hasta el otro lado del mundo, cinco años serían más que perfectos.

—Mmmm— suspiró— ¿Qué le parece a la pradera de Hyrule?, cinco horas serían más que perfectas, es casi lo mismo ¿no?

Me reí por lo bajo, solamente a él se le ocurrían ese tipo de analogías. Aun así, acepte, él se coló a las caballerizas y con discreción sacó a Epona su siempre leal yegua.

—Le iba a traer a Yukishiro, pero había demasiados guardias cerca. — me dijo un tanto apenado.

—Que se le va a hacer— suspire con cierta resignación— mi corcel es demasiado vistoso, si quisiera sacarlo así como así también tendría que ponerle una capucha. ¿Vamos a compartir montura?— le pregunté tratando de ocultar mi entusiasmo.

—Sólo si usted así lo desea, de lo contrario no tengo problemas en irme caminando.

—No diga tonterías Sir Link, sabe perfectamente que es un placer tenerlo cerca.

Sonrió discretamente y después nos acomodamos ambos en la montura, le pedí que me llevara adelante por la simple excusa de poder abrázame contra su pecho.

No sabía si era mi imaginación pero desde que había vuelto de aquel encargo hace casi un año le notaba algo diferente, tampoco sabía si era porque le había confesado mis sentimientos, pero desde entonces se portaba más atento, siempre trataba de estar a mi lado y me complacía todos mis caprichos. Nunca más volvimos a tocar aquel tema, aunque de vez en cuando en ocasiones como ésta discretamente lo abrazaba y me quedaba perdida entre sus brazos, porque en más de una ocasión también me había correspondido.

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Link POV

La mañana de ese día había sido un poco inusual aunque extrañamente perfecta. Baje de un salto de mi montura y después le ofrecí mis brazos para bajarla.

—"Chiquilla traviesa"— pensé con alegría desmedida, por alguna razón siempre terminaba por colgárseme del cuello.

Entonces respire profundamente para poder controlarme, a veces contenía el aire pero desde que se me olvidaba volver a respirar prefería calmarme a suspiros, no quería desmayarme porque eso sería bochornoso.

—Es extraño que acceda así de fácil a mis peticiones, Sir Link— me habló mientras dábamos un tranquilo paseo— ¿Acaso hay algo que se le esté olvidando decirme?

Como siempre en el clavo. Todavía no sabía cómo lo hacía pero siempre atinaba a las cosas que estaba pensando.

—Si… más o menos— respondí algo avergonzado, definitivamente ella sí que me conocía. — ayer hable con su majestad.

— ¿Con mi padre?

Asentí con la cabeza

—Necesita que alguien vaya a Holodrum a llevar unos cuantos recados.

— ¡A Holodrum! – Exclamó— ¿¡Cuando!?

—Preferentemente esta noche, me iba a mandar a desde ayer pero…. Le pedí tiempo para descansar a mi yegua.

—Pero Sir Link, Holodrum está muy lejos.

—Lo sé— de cierta forma también estaba algo inconforme.

Ella miró por un rato a Epona y le acarició la crin con cariño.

—Ella está perfectamente— le confesé, y entonces me miró con un poco de duda— Quería… poder decírselo, quería despedirme correctamente, "Quería estar contigo antes de irme"— termine pensando.

Nuevamente me abrazó por el cuello, respire profundamente y correspondí a su abrazo. Lo necesitaba.

—Ida y vuelta, simplemente eso… es más de una semana— me dijo con suma tristeza.

Sabía a lo que se refería y también me sentía pésimo.

—Eso es en carruaje princesa— la anime, con Epona a mi lado estaré aquí en menos de eso. Volveré para estar a su lado en su cumpleaños… lo prometo— le susurre mientras sentía sobre mi rostro sus suaves cabellos.

Quien sabe cómo, pero cuando acorde ya era medio día…..

[***]

—Mi padre quiere casarme— escuche atentamente y después el corazón se me quedó helado.

Le había preguntado porque su insistencia en salir… y ahora esto.

—No sé qué hacer Sir Link— me dijo

Normalmente solía darle alguna clase de consejo, pero frente a eso no tenía ni la menor idea de que era lo que debía decir, en parte porque de verdad no lo sabía y por otro lado porque aquellas palabras me habían dolido.

— ¿Sir Link?— me llamó

Me despabile rápidamente y le dediqué una tierna mirada.

—Bueno… es que, es normal princesa— le dije tratando de ocultar aquella inmensa tristeza.— Algún día usted será la reina y necesita a su lado un esposo, alguien que sea rey y que guíe por el buen camino a Hyrule.

Entonces suspiró, me tendió los brazos y la abracé para subirla al columpio que llevaba en aquel árbol más o menos unos seis meses. Lo había construido para ocasiones como ésta aunque nunca imagine que terminaría utilizándolo precisamente para eso.

La balacee suavemente y parecía divertirse.

—Qué difícil es ser princesa— habló con algo de melancolía

—Si— asentí en una voz casi sorda.

Sabía que este día algún día llegaría, por algún tiempo se me había olvidado cómo si mi mente lo hubiera apartado de ahí en forma voluntaria. Y ahora…

Nuevamente me sentía confundido….El Reino… mi Princesa.

No.

Nuevamente me engañaba, ella no era mía por mucho que así lo quisiera. Miré el cielo de forma expectante, si quisiera ahora mismo me la robaría, estábamos a las afueras del castillo y seguramente de eso nadie se había enterado, tenía a mi yegua Lista y con sólo ordenárselo podríamos salir huyendo.

Espabilé nuevamente la cabeza.

—Menudas locuras— susurré muy bajito, las palabras se me habían escapado.

Ella me miró curiosa y yo simplemente le negué con la cabeza.

[***]

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Esa noche Sir Link salió de Hyrule a toda prisa, esperando volver antes de una semana, su corazón estaba más que acongojado, de por si no quería separarse de ella y ahora con la noticia que le había dado menos.

—"Un mes"— pensó— "eso será todo y tal vez nunca más pueda estar cerca de ella"

Ahora aquel simple viaje le parecía eternamente inacabable….

[***]

Esa noche desde su ya conocido escondite lo vio despedirse de su padre y los otros caballeros. También lo vio montar a Epona y desde lo lejos ambos se dedicaron tiernas miradas.

Finalmente después de un rato ella se acercó a su padre, los caballeros la saludaron respetuosamente y después se alejaron con parsimonia.

— ¿Por qué mandaste a Sir Link tan lejos?— le dijo casi sin ocultar su reproche.

— ¿Pasa algo con eso?— pregunto él muy extrañado, ella no solía hablarle en ese tono.

—No me dijiste nada y Sir Link es MI caballero, no el de Hyrule.

—Eres princesa de Hyrule y por lo tanto él también es caballero de Hyrule, ¿pero qué sucede? ¿Por qué estás tan enojada?

La reina se acercó al ver que discutían.

— Daphnes— lo llamó con firmeza— aunque seas rey no todo lo que hay en Hyrule es tuyo, debes pedir las cosas prestadas, especialmente cuando se trata de personas.

— ¿Qué?— dijo el rey completamente confundido.

—Esas aves que ves ahí, también son propiedad de Hyrule pero no por eso han decidido renunciar a sus alas, ni tampoco puedes evitar que vuelen. Si tu hija está enojada tiene sus buenas razones. Aprende a comprender los corazones de aquellos que "supuestamente" te pertenecen.

Nuevamente la miró completamente ido.

—Pero por el momento yo la reclamo, también es mi hija y la necesito.

Tomó a Zelda del brazo y caminaron juntas al castillo.

La princesa miró nuevamente en la dirección en la que Sir Link se había marchado.

—Quería que estuviera cerca— susurró mientras recargaba la cabeza en el pecho de su madre.

—Bonito regalo de cumpleaños— añadió ella con ironía— tendrás que perdonarlo, la edad hace que se le olviden las cosas.

Asintió con desgana

—Pero no es tan viejo….

Añadió aludiendo a la buena juventud de su padre que todavía no pasaba ni de los 40.

—Los Dilemas del reino le han puesto la mente de anciano.

— ¿Tú crees?

—Sí. Por eso debo recordarle a cada momento que es lo que verdaderamente importa.

— Lo que verdaderamente importa— repitió

Y entonces ambas sonrieron.

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Continuara...

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Comentarios del Fic.

Bueno una cosita importante y curiosa que se me olvido contar en el anterior capitulo es que el personaje de Impa en esta ocasión lo tome prestado de las sagas de Oracles jeje es por eso que Zelda la describe como graciosa y rechonchita.

Para los que no han jugado el juego o leído los mangas, bueno pues es difícil imaginarse cómo esta el asunto (xD), pero en esta ocasión dejaremos de lado su habitual papel de Sheikah para darle uno mas ameno.

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Bueno sin más que decir espero que les haya gustado el capitulo y que hayan disfrutado con las locurillas de la Reina jajaja atención a la mujer que es el personaje clave de la historia xD (pura broma en serio)

¿En que estaba pensando? ¿mmmmmm?... creo que en mi propia madre jeje.

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También los invito a dejar sus Reviews (no importa que sean anonimos), me encanta escuchar sus opiniones ;).